Davini
Davini
pueden ser
tienen mucha dificultad para orientar las prcticas, absorbidas por la fuerza de las
tradiciones (Davini, 2001).
Mara Cristina Davini conceptualiza a las tradiciones en la formacin de los
docentes como las configuraciones de pensamiento y de accin que, construidas
histricamente, se mantienen a lo largo del tiempo, en cuanto estn institucionalizadas,
incorporadas a las prcticas y a la conciencia de los sujetos y que, ms all del momento
histrico que como matriz de origen las acu, sobreviven actualmente en la
organizacin, en el currculum, en las prcticas y en los modos de percibir de los
sujetos, orientando toda una gama de acciones. En este sentido identifica las siguientes
tradiciones: la normalizadora- disciplinadora, la acadmica, la eficientista, y ciertas
tendencias que si bien no se consolidaron como tradiciones han buscado caminos
alternativos en la formacin docente, tales como la pedagoga crtica y la pedagoga
hermenutico-participativa.
La tradicin normalizadora-disciplinadora centra su atencin en la formacin
del buen maestro. Si bien siempre hubo personas dedicadas a las tareas de ensear, el
origen histrico de los programas de formacin de los docentes, al menos en Argentina,
est unido a la conformacin y el desarrollo de los sistemas educativos modernos. La
organizacin de la escuela de masas, coherente y necesaria para la consolidacin de las
naciones modernas y de los proyectos poltico-econmicos y sociales de sus dirigentes,
requiri de la preparacin de personal idneo que condujese la accin escolar.
Esta tradicin sigue presente en la actualidad, tanto en los estilos objetivados
de formacin inicial como en el desarrollo de los puestos de trabajo y en las imgenes
sociales circulantes. Ellos definen la imagen del buen maestro cuya permanencia ha
contribuido a debilitar las propuestas de desarrollo socio-profesional y laboral de la
docencia. Aunque en su origen esta tradicin se consolida especialmente en la
formacin de docentes para la escuela primaria, sus rasgos centrales se extienden a la
imagen del buen docente, con independencia de su actuacin en un nivel determinado
de enseanza. La tendencia a modelizar la realidad y a manejarse con estereotipos
tiene su correlato en concebir al docente como responsable de ser el ejemplo o modelo,
impulsando acciones de entrega personal. Ello ha dificultado durante muchas dcadas su
autopercepcin como trabajadores, dentro de un discurso de desinters material.
La tradicin acadmica centra su mirada en el docente enseante. Desde que
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tipos de
relacin con estos saberes. En cuanto a la relacin con los saberes de las disciplinas,
curriculares y de formacin profesional, los docentes mantienen una relacin de
exterioridad: los reciben determinados en sus contenidos y forma, no producen el
conocimiento que son
llamados a reproducir, por lo tanto estos saberes no les pertenecen, ni son definidos y ni
seleccionados por ellos. En esta situacin los docentes se tornan meros transmisores o
ejecutores de saberes producidos por los especialistas, establecindose con stos una relacin
de alienacin (Gimeno Sacristn 1990: 6).
Con respecto a esto y, sin desconocer que hay una no - participacin del
docente en la produccin este tipo de conocimiento, tanto en la formacin docente de
grado como a lo largo de la prctica de la enseanza, el desafo para los formadores de
formadores, as como para el docente mismo, es, en cierto sentido, revertir esa relacin
de exterioridad tendiendo a que se establezca una relacin de tensin entre
reproduccin-recreacin del conocimiento en el aula (Chevallard, Y. 1998; Prez
Gmez, A. 1994).
En cuanto a los saberes de la experiencia Tardif, Lassard y Lahaye consideran
que el docente mantiene una relacin de interioridad. Estos saberes implcitos en la
prctica docente son construidos y apropiados a lo largo de su trayectoria profesional
y personal, resultado de su experiencia, reflexin y experimentacin; son los saberes
que se originan en la prctica, que se integran a sta, que la constituyen y que son
convalidados por sta. Estos saberes son tambin el resultado de un trabajo realizado no
en forma aislada en el interior de las instituciones escolares, sino que son el resultado de
la interaccin con otros docentes, con especialistas, con el alumnado y con sus familias.
Se trata, por lo tanto, de un proceso colectivo de elaboracin, de reflexin, aunque
articulado desde lo individual. (Salgueiro, 1998).
Sin embargo, considero que, el saber experiencial al estar constituido adems
por la propia biografa escolar, va conformando en el docente ciertas representaciones
sociales (Moscovici, 1986) que, adems de sus dimensiones ontogentica (construccin
individual) y sociogentica (construccin sociohistrica), al tener una dimensin
microgentica (actuacin del sujeto en el mundo en funcin de esas representaciones
sociales construidas), adquiere un carcter de cierta exterioridad.
Por lo tanto, y, retomando la pregunta qu necesitan saber los docentes para
poder ensear?, en trminos Jackson podramos responder que el conocimiento exigido
para ensear apela en gran medida al sentido escolar (el cual es una subdivisin del
sentido comni), as como que le exige poder responder a los requerimientos
epistmicos de la enseanza, es decir que el docente domine el material que va a
ensear (disciplinar) relacionndolo con su conocimiento de cmo ensear ese material
(conocimiento pedaggico) (Jackson 2002: 34-35). En nuestros trminos diremos que el
docente necesita adquirir y desarrollar la capacidad de conocer y reconocer ambos tipos
de saberes como sustento de su previsin-intervencin didctica en el mbito del aula,
en tanto grupo- clase en un determinado contexto, lo que se ir constituyendo en praxis
pedaggica.
Una primera respuesta es que, una buena parte de los saberes experienciales los
trae de su vida escolar y que otra buena parte los adquirir a partir de su insercin y
ejercicio profesional. Con respecto a los saberes disciplinares y pedaggico, buena parte
los adquirir durante la formacin inicial o de grado y, otra parte, durante el ejercicio
profesional.
Ahora bien, esto es realmente as?, el proceso y los mbitos formativos
responden a una lgica de secuencia temporal lineal o, se entrecruzan los momentos y
los mbitos formativos a lo largo de su vida personal y profesional?
De alguna manera Davini explica esta lgica lineal de pensar la formacin
docente, al describir cmo se van conformando las prcticas docentes:
el mbito escolar ejerce su poder socializador desde mucho antes que el docente
ingrese en su trabajo: su incidencia se retrotrae a la escolarizacin temprana que, como
fondo de saber, el estudiante trae internalizada. Las prcticas depuradas o
cientficas a las que adhiri el estudiante pronto se olvidan en el trabajo; ciertas ideas
conservadoras que aparecen con claridad al comienzo de la carrera (producto de la
biografa escolar del estudiante), retroceden durante el curso, ceden posiciones ms
liberales y, tras los primeros contactos con la prctica, se imponen de nuevo
rpidamente. Entonces, frente al poder de la biografa escolar y de la socializacin
laboral en el terreno de la prctica, la fase de educacin formal de los estudiantes
representara, en frmula extrema un episodio de dbiles consecuencias. Ante las
inseguridades de la situacin compleja de trabajo y del contacto con otros colegas,
superiores y alumnos, el joven graduado regresara a ese fondo de saber que conform
en su paso por le cultura de las escuela (Davini, 2001:95).
en formacin.
En ambos casos y, en todos los casos, cmo promover una cierta sinergia
formativa para-en la enseanza imbricando el curriculum prescrito para la formacin
docente con el curriculum real?
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Bibliografa
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Tardif, M., Lessard, C. y Lahaye, L. (1991) Os professores face al saber: esboo de uma problemtica o
saber docente, en: Salgueiro, A. (1998) Op. cit.
i
Mtodo propio del saber cotidiano o experiencial, agregaramos siguiendo a Francisco Romero. Cfr. Romero, F.
1951.
ii
Aqu entendemos tarea docente como prctica pedaggica y como prctica docente. segn la conceptualizacin
que realiza Elena Achilli, quien diferencia entre prctica pedaggica, como prctica que se despliega en el contexto
del aula caracterizada por la relacin docente, alumno y contenido, y; la prctica docente, la que trasciende la
prctica pedaggica, la que si bien se constituye a partir de sta, implica adems un conjunto de actividades,
interacciones, relaciones que configuran el campo laboral del sujeto maestro o profesor del docente en general- en
determinadas condiciones institucionales y sociohistricas. Cfr. Achilli, E, 2001.
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