Casete
Casete
El audio casete compacto es un medio para el almacenaje de audio que fue introducido en
Europa por la empresa Philips en 1962, y en los Estados Unidos en 1964, bajo marca
registrada con el nombre de Compact Cassette. Aunque había otros sistemas de cartucho de
cinta magnética en ese entonces, el casete compacto llegó a ser dominante como resultado
de la decisión de Philips (en respuesta a la presión de Sony) de licenciar el formato
gratuitamente. Se convirtió entonces en una alternativa popular y regrabable al disco de
vinilo durante los años setenta.3
Sin embargo, este había sido inicialmente diseñado para dictado y uso portátil; la calidad de
los primeros reproductores no era adecuada para la música, y además los primeros modelos
tenían fallos de diseño mecánico. En 1971, Advent Corporation introdujo su modelo 201
que combinó la reducción de ruidos Dolby tipo B con una cinta de dióxido de cromo
(CrO2). El resultado fue un formato apto para el uso musical y el comienzo de la era de
casetes y reproductores de alta fidelidad.
Durante los años 1980, la popularidad del casete creció más como resultado de las
grabadoras portátiles de bolsillo y los reproductores de alta fidelidad como el walkman de
Sony, cuyo tamaño no era mucho mayor que el del propio casete.
Aparte de los avances puramente técnicos de los casetes, éstos también sirvieron como
catalizadores para el cambio social. Su durabilidad y facilidad de copiado ayudaron a traer
música rock underground y punk detrás del telón de acero, creando un equilibrio para la
cultura occidental entre las generaciones más jóvenes. Por razones similares, los casetes
llegaron a ser populares en países en desarrollo. En los años setenta en la India, fueron
culpados de traer influencias indeseadas en áreas tradicionalmente religiosas.[cita requerida]
La tecnología del casete creó un mercado en crecimiento para la música popular en la India,
criticado por conservadores mientras que creaba un mercado enorme para las compañías
legítimas de la grabación y las cintas pirateadas.
Auge
La calidad del sonido evolucionó con los cabezales de permaloy y ferrita sólida que
emplearon Akai, Pioneer, Technics y Sony [cita requerida] y sobre todo con las mejoras en las
cintas. TDK ofreció cintas de media gama (como AD-C60) que permitían una respuesta en
frecuencia máxima entre 60 Hz y 12 kHz.
Las cintas con formulación de dióxido de cromo (CrO2) surgieron para ofrecer en las
grabaciones mejor respuesta en los sonidos agudos gracias al uso de partículas magnéticas
más pequeñas. [cita requerida], pero las primeras que salieron al mercado solían ser más
abrasivas para el cabezal magnético. También se produjeron cintas cacuca. Después se
introducirían cintas con material magnético que combinaba el óxido férrico con alguna otra
sustancia que daba mejores resultados que el dióxido de cromo, como en el caso del
fabricante TDK, con la introducción de las cintas con recubrimiento de partículas de la
línea Super Avilyn, que es un ion de cobalto absorbido en óxido férrico[cita requerida]. Esta
formulación permitió grabar frecuencias agudas casi en el extremo audible sin mayores
problemas, y un ruido de polarización de unos –77 decibelios. Estas nuevas partículas
extendían la banda de audio y reducían la distorsión, pero requerían nuevas grabadoras para
aprovechar su calidad. Esencialmente, para que las cintas no distorsionasen al ser
magnetizadas, una señal de polarización se introducía junto con la señal musical,
permitiendo que el proceso de magnetización se llevara a cabo con distorsión mínima y alta
linealidad. El circuito de filtrado tenía una constante de tiempo, de 120 microsegundos
(polarización normal) para las cintas de Fe2O3 y FeCr, y de 70 microsegundos
(polarización alta) para los de CrO2-SA.
Sony, Basf, y Maxell también ofrecieron cintas de calidad mejorada para aprovechar el
casete como medio semiprofesional. A tal efecto, todas en mayor o menor medida
ofrecieron cintas con formulaciones derivadas del concepto del Super-Avilyn, como la
Maxell UD-XL2.
Hacia 1978 comienza la introducción de la cinta de partícula metálica pura[cita requerida]. Con
una respuesta a frecuencia plana de 20 Hz a 20 kHz a 0 dB, con esta cinta se podía llegar a
grabar señales de frecuencias de hasta 50 000 Hz en –20 dB, y al ser un recubrimiento
puramente metálico sobre la cinta plástica, la corriente para borrar la cinta era más elevada
que en el resto de las formulaciones, pero esto a su vez daba una elevada duración al
registro magnético. Hoy en día, se puede escuchar una grabación realizada en este tipo de
cinta hace 20 años prácticamente sin pérdida alguna de calidad. Para poder aprovechar al
máximo esta posibilidad, los fabricantes de reproductores de casete introdujeron cabezales
magnéticos tallados con suma precisión, y recubiertos con una pastilla de carburo de
tungsteno (cuyo nombre comercial es Widia) que retardaba el desgaste. El fabricante
japonés Canon fue un reconocido proveedor de esta pieza.[cita requerida]
El desarrollo del vídeo hogareño, como el formato Beta de Sony y el VHS de JVC, llevaron
a empresas como TDK a diseñar cintas de partículas aptas para grabar señales de hasta
8 MHz (Super Finavynx Metal Particle), y a ofrecer en formato de casete de audio algunas
cintas con formulación derivada de estas, como el TDK-MA-X. Maxell presentaría a
principios de los años ochenta el producto Maxell Metal Vertex, considerado por muchos
como el ápice de la tecnología de casete compacto de audio, con una carcasa de material
cerámico que era prácticamente indeformable y aseguraba la correcta posición del casete
dentro del equipo reproductor.
Durante este periodo, se fabricaron grabadoras con mecanismos de gran refinamiento que
reducían el gimoteo (wow and flutter), sistemas de reducción de ruido, calibración
independiente de todos los parámetros y entradas múltiples como si fuesen pequeñas
consolas. Los mejores modelos provinieron de la firma japonesa Nakamichi, de Pioneer con
su línea Elite, y de TASCAM (TEAC Professional) con su serie de equipos para uso
profesional y de radiodifusión. La firma alemana Dual también había introducido
mecanismos especiales para los equipos que permitían que el usuario pudiese cambiar el
casete en pleno funcionamiento del aparato, sensores de proximidad hacían bascular
instantáneamente los cabezales y cabrestantes al percibir la mano del operador, con lo cual
se aseguraba un cambio de casete en 2 segundos. La firma Studer-Revox también
contribuyo mucho a la aceptación del casete como medio de alta fidelidad.
Los sistemas reductores de ruido, en especial los concebidos por la firma norteamericana
Dolby Laboratories fueron también factores de éxito para el formato[cita requerida].
Declive
En los países occidentales, el mercado para los casetes comenzó un declive desde su pico al
final de los años 1990. Esto se ha notado particularmente con los casetes pregrabados,
cuyas ventas fueron alcanzadas por las de los CD al principio de la década de
1990.[cita requerida] En 1993, solo los envíos de CD alcanzaron 5 millones, un aumento del
21 %, mientras que los envíos de casete disminuyeron un 7 % (a aproximadamente
3,4 millones).
A pesar de la disponibilidad amplia de los medios de alta fidelidad, los casetes también son
populares para los usos específicos, incluyendo el audio de coche y otros ambientes
difíciles. Los casetes son típicamente más robustos y resistentes al polvo, calor y choques
que la mayoría de los medios digitales (especialmente CD). Su fidelidad más baja no se
considera una desventaja seria dentro del interior típicamente ruidoso del automóvil.
Aunque la nueva tecnología de buffering en muchos nuevos lectores de CD para coche da
un plazo a la hora de recuperarse de saltos intermitentes, el casete sigue siendo más
resistente frente a choques periódicos y repetidos. Sin embargo, los casetes tienen
generalmente resistencia pobre a los niveles excesivos de calor encontrados en coches
aparcados al sol durante el verano aun con esta desventaja solventada por la mejora
continua en cuanto a materiales resistentes a ello resultan buena opción para seguir
reproduciendo y registrando audio con buena calidad.
Mientras que las grabadoras de voz digitales ahora son campo común, las grabadoras de
casete (o con frecuencia microcasete) tienden a ser más baratas y de calidad suficiente
como para tomar notas en situaciones de oficina o educativas. Se venden en casete
audiolibros, servicios de iglesia y otros materiales hablados[cita requerida], pues una fidelidad
más baja no suele ser una desventaja para tal contenido. Mientras que la mayoría de los
editores venden audiolibros en CD, generalmente también ofrecen una versión en casete en
un precio bajo. En el uso de los audiolibros, donde las grabaciones pueden durar varias
horas, los casetes también tienen la ventaja del soporte de 120 minutos de diálogo mientras
que el CD medio sostiene menos de 80.
Mientras que los casetes y el equipo relacionado se han marginado cada vez más en el
campo de las ventas comerciales de música, la grabación en cinta analógica sigue siendo
una opción deseable[cita requerida] para algunos. En 2002, Imation recibió una concesión de
11,9 millones de dólares del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología para realizar
una investigación con el fin de aumentar la capacidad de datos de la cinta magnética.
Algunos músicos prefieren registrar sus másteres en cinta magnética por razones
artísticas[cita requerida], y algunos consumidores prefieren comprar casetes debido a la riqueza
del sonido analógico.[cita requerida]
El casete es utilizado para grabar declaraciones policiales debido a su versatilidad y
durabilidad. Actualmente existen 43 fuerzas policiales en Inglaterra y Gales que lo utilizan,
y según el cálculo para 2011 de la Agencia Nacional de Mejoramiento Policial, cada una
usa más de 200.000 cintas al año. Según Neil Carlton, inspector de la Policía de Cumbria,
en el noroeste de Inglaterra: «Las cintas son un sistema muy simple, muy bueno. Se sella en
presencia de la persona, quien lo firma junto a su abogado, si está presente. En el caso de
que el sello haya sido abierto, resulta bastante obvio».6
A finales de diciembre de 2008, las compañías fabricantes del casete han dejado de
producirlo y abandonaron el mercado definitivamente [cita requerida], ya que éste ha sido
fuertemente desplazado por los medios digitales como el MP3 y el MPEG-4, así como los
soportes físicos digitales más recientes, como el Blu-Ray, equivalente a más de 80 casetes.