El Psicoanálisis
El Psicoanálisis
Su gran oportunidad le llegaría con una beca que le permitió ir a París para estudiar con
Charcot, célebre especialista de enfermedades nerviosas que trabajaba en el hospital
parisino de la Salpêtrière, dónde había llevado a cabo, tras numerosas investigaciones,
una observación sorprendente, y que habría de interesar mucho a Freud : en todos los
historiales clínicos de las histerias siempre aparecía la sexualidad como problema. Años
después, Freud publicó Estudios sobre la histeria, y, en numerosos trabajos posteriores la
relación de la histeria con problemas sexuales quedó definitivamente establecida.
A principios del siglo (1900), publicó La interpretación de los sueños, extentísimo libro
donde Freud desarrollaba una tesis fundamental <<los sueños no sólo son un producto
psíquico desechable, como se creía hasta el momento , sino que representan un trabajo
psíquico normal lleno de sentido>>.
Los primeros años de trabajo fueron años de aislamiento, y durante ellos Freud llegó a
una serie de conclusiones fruto de sus estudio e investigación : fundación e importancia
de los sueños, división de la estructura psíquica en consciente e inconsciente, existencia
de la sexualidad infantil, etcétera. Todas estas investigaciones promovieron el escándalo,
y lo sumieron aún mas en la soledad y el aislamiento.
Pero, junto a esta aceptación del psicoanálisis, se iniciaron también las primeras
divergencias teóricas entre psicoanalistas. Así Alfred Adler y Carl G. Jung se apartaron
de la ortodoxia freudiana; Adler separándose del concepto de inconsciente colectivo, en
el que la sexualidad no desempeña el papel determinante en la formación de la
personalidad, como en la obra de Freud.
En 1938 Freud hubo de emigrar a Londres ante la ocupación nazi de Viena ; sus libros
fueron quemados y destruidos y, poco después, fallecía víctima de un cáncer de
mandíbula.
Lo Inconsciente
El término inconsciente es el más popular del psicoanálisis, hasta el punto que identifica
al psicoanálisis mismo. Los psicoanalistas prefieren explicar el inconsciente como una
dimensión de lo psíquico, radicalmente diferenciada de la conciencia aunque vinculada
con ella, o también con las expresiones verbales del sujeto que se infiltran a través del
discurso. La idea del inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos_ : la
filosofía y la psicología de la época. En síntesis, se podr4ía concebir lo inconsciente como
una degradación de la conciencia. Esta idea se encuentra ilustrada en la ya famosa
metáfora de la linterna: <<un haz de luz con foco de luminosidad central y zona de
progresiva oscuridad hacia los bordes de esa circunferencia de luz>>. La zona central de
la luz es la representación de la conciencia; la zona de progresiva degradación de la luz
se identifica con lo inconsciente.
La conciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), peor en ella no se pueden
encontrar respuestas a muchos de nuestros actos
El Desarrollo Libidinal
El psicoanálisis emplea el término de pulsión ( impulso que tiene a la consecución de un
fin) para el estudio del comportamiento humano. Antes de seguir adelante convendría
aclarar las diferencias que existen entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a
una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el
instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica , mientras que la
relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.
La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y
cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.
Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. Para
el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que
habitualmente se considera como sexualidad, al tiempo que introduce la diferenciación
entre sexualidad y genitalidad: si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital.
La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual, y puede presentar diferentes
alternativas según esté dirigida a los objetos (libido objetal), o bien se dirija al propio Yo
(libido narcista).
El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo
del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su
posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del
retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto
dinámico sobre lo psíquico.
Fase Oral
Comprende los doce-dieciopcho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está
relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación, en la que tanto labios
como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento
al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se
convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción.
Fase Oral-sádica
Fase Anal
Fase Fálica
Complejo Edipo negativo: en esta forma el progenitor del mismo sexo la madre, en el casi
de la niña, y el padre en el caso del varón, se convierten en los depositarios del complejo
edípico.
En su última etapa, Freud planteó que ambas formas podían darse de forma concomitante
en todo sujeto, lo que pasó a denominar con el nombre de complejo de Edipo completo.
Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor ( la fantasía del varón a ser castrado por
su padre ). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de
explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta : el padre se interpone en una suerte
de <<idilio>> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto
amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre,
del que se siente corresponsable. Este conflicto ira perdiendo fuerza ( es decir, el niño
renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un
fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el.
De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizara un
desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos.
Freud desatendió los mecanismos de Edipo en el caos de las niñas, para limitarse a afirmar
que el complejo de castración (es decir, el resentimiento por la ausencia del pene)
promueve su entrada al complejo de Edipo. Ciertamente ni siquiera a un nivel simbólico
es aceptable este postulado, el cual implica que la fisiología distinta de la niña, con
respecto al varón, es el núcleo del problema. El mito bíblico de la creación de Eva de una
costilla de Adán, parece estar implícito en esta concepción, a la que no poca psicoanalistas
consideran portadora de resabios machistas.
Resolución del conflicto edípico
Siguiendo a Freud, la formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección
del objeto sexual del adulto (es decir puede condicionar tanto la heterosexualidad como
la homosexualidad).
El heredero del complejo del Edipo es el Súper Yo que representa la conciencia moral (
en parte consciente y en parte inconsciente) del sujeto, así como sus ideales. El Superyó
se estructura en oposición al Yo (que se identifica con la conciencia, con el sentido de la
realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo
inconsciente de las pulsaciones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyó
que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos
inconscientes.
Muy sonoramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa
sobre la supremacía de los instintos o, para ser más exactos con su terminología, las
pulsiones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyó que, como vimos,
representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.
Muy someramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa
sobre la supremacía de los instintos o, para ser más exactos con su terminología, las
pulsiones de naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el motor que pone en marcha la
formación de la personalidad del individuo. Éste debe superar las distintas fases de
evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios
son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras
humanas..
La necesidad física que el niño pequeño siente hacia su madre- a esta edad sería prematuro
hablar de afecto- se justifica porque ésta es su único asidero frente a un mundo en el que
se siente perdido. Es esta necesidad la que puede justificar, en última estancia el complejo
de Edipo, y no un impulso exclusivamente biológico.