Camino A Belen
Camino A Belen
INTRODUCCIÓN
Hoy conoceremos como el plan redentor se dio a conocer a aquella joven desposada de
Nazaret. Ella tuvo la dicha de recibir una bella noticia la cual cambiaría el hilo de la historia
para siempre. Ahora… ¿De qué manera se desarrolló? ¿Qué implicaciones marcaron ese
momento histórico? Y ¿Cuál es el desafío para nosotros?
María era virgen y estaba comprometida con José. El estar desposada en aquel entonces era
una responsabilidad bastante seria. El padre de la prometida desde el momento del
compromiso le transfería a aquel que pedía a su hija toda facultad y poder. Desde ese
entonces la relación de esto dos se consideraba como matrimonio y no noviazgo. Y se
esperaba un tiempo para poder consumar dicho matrimonio mediante la relación sexual.
Tanto José como María eran de la tribu de Judá y del linaje davídico. Así como Dios ligaba
el nuevo pacto con el antiguo haciendo nacer a Juan el Bautista de una raza sacerdotal de
Aarón, hace también surgir al Salvador anunciado por los profetas del seno de la antigua
familia real israelita.
La perplejidad de María ante este encuentro inusual es muy parecida a aquel que tuvo el
sacerdote Zacarías, aunque sin la duda. La causa de su turbación bien natural que siente
este muchachita, es el dicho o el discurso del ángel; ella se preguntaba o razonaba, lo que
podía ser esa salutación, cuyos términos tan elevados ponían en apuros su modestia.
“La profecía relativa al nacimiento de Juan fue hecha en el templo, y publicada a todo el
pueblo, pero la profecía del nacimiento de Cristo es hecha a una virgen en una muy
pequeña ciudad, y queda sepultada en el corazón de una joven” Juan Calvino.
No podemos pasar por alto la manera tan particular como Dios se da a conocer. Cada uno
de nosotros podemos dar fe de como fuimos hallados por él para así ser de bendición a
otros. Quizás puede que de dónde hayas salido no haya la más mínima posibilidad de ser
alguien en la vida. Sin embargo recuerda: Dios saca de lo ordinario y común, algo
extraordinario. Solo debes creer y pedir al Señor que cada día aumente tu fe para así ser un
instrumento de Su Gloria.
La manera en que mires los propósitos del Señor determinara tu presente y futuro. Debes
avanzar con la convicción del llamado que te haya hecho, este haciendo o vaya a hacer. No
importa la forma o manera en como él te dé a conocer sus planes. Vale más tu obediencia
que muchas veces tus capacidades o habilidades. Deja que el actúe a tu favor y lograras ver
todo agradable, bueno y perfecto que de antemano el Dios Soberanos ha preparado para ti.
En medio del estado en que se encontraba María por la noticia recibida. El ángel consuela a
la joven tan igual como lo hizo con Zacarías. Éste logró compartirle el plan redentor del
cual ella formaría parte. Este encargo llevaba etiqueta sobrenatural. Y ella había sido
designada para cumplir con temor y temblor lo que muchos años atrás otros habían
profetizado acerca de la llegada del Mesías.
Con estas palabras: No temas, calma el ángel la turbación de la joven María; luego reitera
la certidumbre de la gracia de Dios. Esto es importante resaltarlo pues la virgen no es la
fuente de la gracia sino la receptora de la gracia. Es reconfortante saber cómo Dios conoce
plenamente nuestros temores, los entiende, pero por sobre todo los transforma en bendición
y los reorienta para el logro de promesas maravillosas.
La misión de aquel bebe no era lo común. Sus labores y propósitos escatológicos iban a
trascender para bendecir a toda una humanidad. Será grande: Esta misma promesa se hizo
con respecto a Juan el Bautista. Sin embargo, el titulo subsiguiente es lo que distingue a
Jesús. Y será llamado Hijo del Altísimo: puesto que un hijo porta las cualidades de su
padre, llamar a una persona hijo es una forma de aludir a la igualdad mutua de ambos. Aquí
el ángel dijo a María que su Hijo sería igual al Dios Altísimo. Y el Señor Dios le dará el
trono de David: Jesús fue descendiente físico de David a través del linaje de María. El
trono de David es emblema del reino mesiánico. Reinara sobre la casa de Jacob para
siempre: esto recalca tanto el carácter judío del reino milenario como la permanencia eterna
del gobierno de Cristo sobre todos. Y su reino no tendrá fin: El reino tiene estas
características, porque derivan de la naturaleza del Rey: Jesús es Dios y eterno Rey. Con
esta última definición, no le quedaron dudas a María del mesianismo de Jesús.
¿Qué de aquellas cosas que el Señor nos lleva a conocer? Sin duda alguna que son muchas
veces propósitos y planes maravillosos que nos dejan boquiabiertos. Es tan bueno Dios que
aun siendo tan infieles nos da la oportunidad de ser protagonistas de su gran historia. Es un
motivo de mucho peso para reconocerle cada día como el todo de nuestra vida.
Somos privilegiados al poder ser el resultado de esa planificación divina que ha trastocado
nuestras realidades. Hoy podemos disfrutar de su amor y gracia a plenitud. Entender ¿para
qué hemos sido llamados? ¿Y cómo responder a dicho llamado en obediencia y santidad?
No basta con solo asombrarnos de lo que viene a favor de nosotros. Necesitamos accionar y
ser diligentes.
La pregunta de María: ¿Cómo será esto? manifiesta que no dudaba de la veracidad de las
palabras del ángel, sino que simplemente quería saber el modo en que se daría la
concepción, ya que tenía una poderosa razón para cuestionar: Porque yo no conozco varón.
Ella estaba legalmente unida a José, pero aún no lo estaba biológica o sexualmente, según
la costumbre judía.
El Espíritu Santo y el poder del Altísimo vendrían sobre ella. El sentido de estas palabras es
que la promesa hecha iba a cumplirse por medio de una creación atípica o extraña al orden
ordinario a la naturaleza.
El Salvador debía ser libertado del pecado hereditario de la raza humana; por eso era
necesario que naciese del Espíritu de Dios. Esta santidad original no le sustraerá a nuestras
tentaciones, ni a la posibilidad de pecar; pero permitirá el desarrollo normal de su voluntad
que, por su constante comunión con Dios, triunfará de todo mal, de modo que podrá ser el
reparado de nuestra caída y el Redentor del mundo. Por la misma razón será llamado Hijo
de Dios, porque lo será en realidad, aun por su nacimiento humano, del que Dios es la causa
eficiente.
María no pidió una señal, como sí lo hizo Zacarías, el ángel le provee de una señal
maravillosa: … tu parienta Elisabet ha concebido un hijo en su vejez. El texto no dice que
Elisabet era prima de María, sino parienta. Y añade un pequeño detalle clínico muy típico
de Lucas: Este es el sexto mes para ella. Al parecer, una insinuación tierna para visitarla y
comprobar. En ese tiempo era frecuente emparentar entre las tribus de Leví y de Judá. Lo
primero que hacemos cuando sabemos que alguien de nuestra familia está embarazada, es
visitarla y gozarnos con ella de esa bendición, mucho más cuando es un embarazo tan
esperado, y prácticamente “fuera de tiempo”. Y es precisamente lo que María hará
inmediatamente. La buena nueva de Dios consiste en que él se dignó transformar nuestras
tragedias en bendición por medio de la persona, obra y mensaje de Jesús nuestro Señor.
Ninguna cosa que Dios se proponga hacer, según su voluntad eterna, será imposible. Es
también una promesa para el creyente de todos los tiempos. Porque sobre la base de esa
misma promesa descansa toda la obra de la salvación por la gracia de Dios y por la fe
personal en Jesucristo como Señor y Salvador. Sólo basta confiar y no cuestionar.
Hay suficientes evidencias que dan fe del poder magnifico del Señor en nuestras vidas. No
existe algo que pueda hacer frente y mucho menos destruir lo que ha nacido en su corazón.
¿Acaso no te impulsa esto a poder fiel? ¿No te anima a comprometerte más? En medio de
este peregrinaje mis queridos hermanos necesitamos romper los esquemas humanos para
dar paso a la mente de Cristo obrando a favor de los suyos. No olvidemos que no nos
pertenecemos sino que todo lo que somos es de Él.
Se dice de una buena mujer, que al caer enferma, le preguntaron si quería morir o vivir,
a lo cual contestó: —Lo que Dios quiera. —Pero —dijo uno de los presentes—, si Dios
lo dejara a tu voluntad para decidir ¿qué escogerías? —Oh, si Dios me dejara a mí
escoger, yo lo volvería a dejar a él decidir.
CONCLUSIÓN
- Nosotros debemos estar dispuestos para servir al Señor y confiar en que él estará con
nosotros para ayudarnos y capacitarnos.