CARTAS
CARTAS
Yo también quiero verte y reverte y tocarte y sentirte y saborearte y unirte a mi por todos los
contactos. ¿A que tú no lo quieres tanto como yo? Pues bien, esta es la mas pura y mas cordial
verdad. Aprende a amar y no te vayas ni aun con dios mismo.
Tuyo,
Bolívar.
Gustavo Flaubert
La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te atiborraré con todas las
alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y mueras. Quiero que te sientas maravillada
conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa
manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos
tiemblen de alegría cuando pienses en ellas
Oscar Wilde
Mi niño,
Tu soneto es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén
hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de besar. Tu delgada
alma dorada camina en el medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba con
tanta locura, era tú en los tiempos de Grecia. ¿Por qué estás solo en Londres, y cuándo vas a
Salisbury? Ve allá a enfriar tus manos en el Crepúsculo gris de las cosas góticas, y ven aquí cuando
quieras. Es un lugar encantador en el que solo faltas tú; pero ve a Salisbury primero.
Ernest Hemingway
Mi querido pepinillo,
Salgo en el barco con Paxthe, Don Andrés y Gregorio y estoy afuera todo el día. Luego regreso con
la certeza de que habrá una carta o varias. Y tal vez las haya. Si no hay, estaré triste y esperaré hasta
la mañana siguiente. Pensaré que no habrá nada hasta la noche.
Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti
y lo estoy haciendo, pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma
forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja.
Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente, estoy simplemente
desesperado.
Lewis Carroll
Mi queridísima Gertrude:
Él me dijo: “Cree que sean los labios”. “Por supuesto –dije–. ¡Eso es exactamente lo que tengo!”.
Me miró con gravedad y dijo: “Creo que usted ha estado dando demasiados besos. “Bueno –dije–,
sí le di un beso a una amiga mía”.
“Piense otra vez –me dijo–; ¿está seguro que fue solo uno?”. Lo pensé otra vez y dije: “Tal vez fueron
once”. Así que el doctor dijo: “No le debe dar más hasta que sus labios descansen”. “Pero qué se
supone que haga –dije–, porque mire, le debo 182 más”. Me miró con tanta gravedad que las
lágrimas se le escurrieron por las mejillas y dijo: “Podría enviarlos en una caja”.
Entonces me acordé de una pequeña caja que alguna vez compré en Dover, y pensé regalársela a
una niña o a otra. Así que los empaqué todos con mucho cuidado. Cuéntame si llegan a salvo o si se
pierde alguno en el camino.
Balzac
Estoy loco por ti: no puedo unir dos ideas sin que tú te interpongas entre ellas. Ya no puedo pensar
en nada diferente a ti. A pesar de mí, mi imaginación me lleva a pensar en ti. Te agarro, te beso, te
acaricio, mil de las más amorosas caricias se apoderan de mí.
En cuanto a mi corazón, ahí estarás muy presente. Tengo una deliciosa sensación de ti allí. Pero mi
Dios, ¿qué será de mí ahora que me has privado de la razón? Esta es una manía que, esta mañana,
me aterroriza.
Me pongo de pie y me digo a mí mismo: “Me voy para allá”. Luego me siento de nuevo, movido por
la responsabilidad. Ahí hay un conflicto miedoso. Esto no es vida. Nunca antes había sido así. Tú lo
has devorado todo.
Me siento tonto y feliz tan pronto pienso en ti. Giro en un sueño delicioso en el que en un instante
se viven mil años. ¡Qué situación tan horrible!
Estoy abrumado por el amor, sintiendo amor en cada poro, viviendo solo por amor, y viendo cómo
me consumen los sufrimientos, atrapado en mil hilos de telaraña.
O, mi querida Eva, no lo sabías. Levanté tu carta. Está frente a mí y te hablo como si estuvieras acá.
Te veo, como te vi ayer, hermosa, asombrosamente hermosa.
Ayer, durante toda la tarde, me dije a mí mismo: “¡Es mía!”. Ah, ¡los ángeles no están tan felices en
el paraíso como yo lo estaba ayer!
Nathaniel Hawthorne
Mi querida,
Me gustaría tener el don de hacer rimas, porque a mi parecer hay poesía en mi cabeza y en mi
corazón desde que estoy enamorado de ti. Tú eres un poema. ¿De qué tipo? ¿Épico? Que se apiaden
de mí, ¡no! ¿Un soneto? No; porque es demasiado elaborado y artificial. Tú eres una especie de
balada dulce, simple, alegre y patética, cuya naturaleza es el canto, a veces con lágrimas y otras con
sonrisas, y en ocasiones con una mezcla de sonrisas y lágrimas.
Víctor Hugo
Mi adorable y adorada,
Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado.
Adiós; perdón por el delirio de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en
la otra.
James Joyce
Tú eres mi amor. Me tiene completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo
bueno y noble debo hacerlo solo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida
transcurriera a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el
momento.
John Keats
Mi dulce Fanny,
¿Tú temes, a veces, que yo no te quiera tanto como tú lo deseas? Mi querida niña, yo te quiero
siempre y sin reserva. Entre más te conozco más te quiero. De todas las formas posibles, incluso mis
celos han sido agonías de amor. Yo habría muerto por ti. Tú siempre eres nueva. El último de tus
besos siempre es el más dulce; la última sonrisa, la más brillante; el último movimiento el más
elegante.
Cuando pasaste por mi ventana ayer, sentí tanta admiración como la primera vez que te vi. Incluso
si no me quisieras no podría evitar sentir una completa devoción hacia ti: así que me siento
profundamente enamorado al saber que me amas.
Mi mente ha sido las más descontenta e inquieta y se ha puesto sobre un cuerpo demasiado
pequeño. Nunca había sentido que mi mente reposara con absoluta alegría, como me ocurrió
contigo. Cuando tú estás en el cuarto mis pensamientos nunca se van por la ventana: tú siempre
haces que todos mis sentidos se concentren.
Goethe
No puedo evitar amarte más de lo que es bueno para mí. Me sentiré feliz hasta que te vea otra vez.
Siempre soy consciente de mi cercanía a ti, tu presencia nunca me deja. Adiós a ti, a quien amo mil
veces.
Beethoven
Aunque sigo en la cama, mis pensamientos van hacia ti, mi amada inmortal, primero alegremente,
después tristemente, esperando saber si el destino nos escuchara o no. Yo solo puedo vivir
completamente contigo y si no, no quiero nada. Sí, estoy resuelto a vagar por ahí, lo mas lejos de ti
hasta que pueda volar a tus brazos y decir que estoy realmente en casa contigo y que pueda mandar
mi alma arropada en ti a la tierra de los espíritus. Si, desgraciadamente debe ser eso. ¿Serás mas
contenida y prudente desde que conoces mi fidelidad hacia ti? A ninguna mas poseerá mi corazón,
nunca, nunca. ¡Oh dios! ¿Por qué tiene uno que ser separado de alguien a quien ama tanto?, y
además mi vida es ahora una vida desgraciada. Tu amor me hace a la vez el mas feliz y el mas
desgraciado de los hombres. A mi edad yo necesito una vida tranquila y estable ¿Puede existir eso
en nuestra relación? Ángel mío, me acaban de decir que el coche correo va todos los días, debo
cerrar la carta de una vez y así podrás recibirla ya. Cálmate, solo a través de una consideración
calmada de nuestra existencia podemos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Cálmate,
ámame, hoy, ayer, que lagrimas anhelantes por ti, tu, tu mi vida, mi todo, adiós. Continúa
amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado
Siempre tuyo
Siempre mía
Siempre nuestros.
Pablo Neruda
Pequeña, ayer debes haber recibido un periódico y en él un poema de la ausente (tú eres la ausente).
¿Te gustó, pequeña? ¿Te convences de que te recuerdo? En cambio, tú, en diez días, una carta. Yo,
tendido en el pasto húmedo, en las tardes pienso en tu boina gris, en tus ojos que amo, en ti. Salgo
a las cinco a vagar por las calles solas, por los campos vecinos. Sólo un amigo me acompaña, a veces.
He peleado con las numerosas novias que antes tenía, así es que estoy sólo como nunca, y estaría
como nunca feliz si tú estuvieras conmigo. El ocho planté en el patio de mi casa un árbol, un aromo.
Además, traje de las quintas, pensando en ti, un narciso blanco, magnífico. Aquí, en las noches, se
desata un viento terrible. Vivo solo en los altos y a veces me levanto a cerrar la ventana, a hacer
callar a los perros. A esa hora estarás dormida (como en el tren) y abro una ventana para que el
viento te traiga hasta aquí, sin despertarte, como yo te traía.
Además, elevaré mañana, en tu honor, un volantín de cuatro colores y lo dejaré irse al cielo de Lota
Alto. Recibirás, querida, una de estas noches un largo mensaje a la hora en que la cruz del sur pasa
por mi ventana (?) A veces, hoy, me da una angustia de que no estés conmigo. De que no puedas
estar conmigo, siempre.
Yoko ono
Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano
de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en
un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de
nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la
lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo
aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir "Te Amo" por última
vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día.
Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta
que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por
siempre
Frida Kahlo
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por
días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra. El hueco
de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda
para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos.
Mi Diego: espejo de la noche. Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras
manos. Todo tú en el espacio lleno de sonidos, en la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo,
el que capta el color. Yo, Cromóforo, la que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números.
La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra
recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz
Jimi Hendrix
Pequeña,
La felicidad está en ti, así que suelta las cadenas de tu corazón y déjate crecer como la dulce flor que
eres... Sé la respuesta: Abre tus alas y se tú misma... Libre
No apetezco sino lo que tú ambicionas para ambos porque me doy cuenta de la insignificancia de
otros deseos comparados con el hecho de que seas mía. Estoy adormilado y muy triste al pensar
que tengo que conformarme con escribirte en vez de besar tus dulces labios
Karl Marxs
Amor Mío…En cuanto nos separa un espacio, me convenzo enseguida de que el tiempo es para mi
amor como el sol y la lluvia para una planta: lo hace crecer. Apenas te alejas, mi amor por ti se me
presenta tal y como es en realidad: gigantesco; en él se concentran toda mi energía espiritual y toda
la fuerza de mis sentidos…. Sonreirás, mi amor, y te preguntarás que por qué he caído en la retórica.
Pero si yo pudiera apretar contra mi corazón el tuyo, puro y delicado, guardaría silencio y no dejaría
escapar ni una sola palabra. Carlos.
Juan Rulfo
Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas;
en las ramas que están junto a nosotros, se oye. Se oye como si la despertáramos de un sueño en el
alba. Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua. Clara: corazón, rosa,
amor…Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña. Es una cosa que nos mira y se va, como se va
la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.
Y la vida se llena con tu nombre: clara, claridad esclarecida. Yo no pondría mi corazón entre tus
manos sin que él se revelara. No tendría ni así de miedo, porque sabría quien lo tomaba. Y un
corazón que abe y presiente cual es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada. ¿Y
qué mejor amparo tendría el, que esas tus manos, clara? He aprendido a decir tu nombre mientras
duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada. Lo han aprendido ya el árbol y la tarde…y
el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmurara
el rio…
Johnny Cash
Nos hacemos viejos y nos acostumbramos el uno al otro. Pensamos parecido. Nos leemos la mente.
Sabemos qué quiere el otro sin preguntarlo. A veces, nos irritamos un poco el uno al otro. Tal vez, a
veces nos damos por sentado. Pero hay ocasiones, de vez en cuando, como hoy que lo medito, me
doy cuenta de la suerte que tengo por compartir mi vida con la mujer más extraordinaria que he
conocido. Todavía me fascinas y me inspiras. Me influyes para mejorar. Eres lo que deseo, la razón
número uno en la tierra para mi existencia.
Edith Piaf
Yo te amo irracionalmente, anormalmente, locamente, y nada puedo hacer para evitarlo. La culpa
es tuya, eres magnífico. Abrázame con el pensamiento entre tus brazos y piensa que nada cuenta
en el mundo aparte de tú y yo
Mark Twain
De las profundidades de mi feliz corazón brota una gran ola de amor y oración por este tesoro
inestimable que se limita a mi vida para siempre. No puedes ver sus ondas intangibles mientras
fluyen hacia ti, cariño, pero en estas líneas escucharás, por así decirlo, el lejano latir de las olas.
Napoleón Bonaparte
León Tolstoi
Ya amo en ti tu belleza, pero recién comienzo a amar en ti lo que es eterno y siempre anterior: tu
calor, tu alma. Una belleza que uno puede llegar a conocer y enamorarse en una hora y dejar de
amarla con la misma rapidez; pero el alma debe aprender a saber. Créanme, nada en la tierra se da
sin trabajo, incluso el amor, el más hermoso y natural de los sentimientos.
Marylin Monroe
No sé cómo decirte cuánto te extraño. Te amo hasta que mi corazón estalle. Todo lo que amo, todo
lo que quiero, todo lo que necesito es a ti para siempre. Quiero estar donde estás y ser justo lo que
quieres que sea. Sé que es muy malo por mi parte llegar tan tarde, y prometo intentarlo un millón
de veces más, lo prometo. Amor, Marilyn.
Orson Welles
Queridísima niña ángel: … supongo que la mayoría de nosotros estamos solos en este gran mundo,
pero debemos enamorarnos enormemente para descubrirlo. La cura es el descubrimiento de
nuestra necesidad de compañía; me refiero a la compañía en el sentido tan especial que hemos
llegado a entender desde que nos conocimos. Los placeres de la experiencia humana se han vaciado
sin tu compañía. Ahora que lo he sabido; sin ti, la alegría es tan insoportable como la tristeza. Tú
eres mi vida, mi vida misma. Te amo. Tu chico, Orson.
Katharine Hepburn
A quién se le iba a ocurrir que yo te escribiría una carta. Moriste el 10 de junio de 1967.
Caramba, Spence, han pasado 18 años. Es mucho tiempo. ¿Eres feliz, por fin? ¿Te estás
tomando un descanso bien largo? Te debe de compensar de todas las vueltas a la cama que
diste en vida. ¿Sabes? Nunca te creí cuando decías que no podías dormir. Nunca te creí
cuando decías que no podías conciliar el sueño. Pensaba: va, venga, seguro que tú duermes,
si no durmieras, estarías muerto. Estarías agotado. Pero luego me acuerdo de aquella noche
en que…, ay, no sé, estabas muy inquieto. Y te dije: venga, ves a la cama. Yo me tumbaré
en el suelo y te hablaré hasta que te duermas. Hablaré y hablaré, y te aburrirás tanto, que
no te quedará más remedio que dormirte.
Bueno, tú mismo dijiste algo sobre eso: no estás a salvo hasta que te encuentras siete
metros bajo tierra. Pero ¿por qué necesitabas esta salida de emergencia? ¿Por qué la
mantenías siempre abierta? ¿Para huir del tipo tan extraordinario que eras?
David Gutiérrez