Informe TOC
Informe TOC
Informe TOC
Entre los sujetos que aparecen en la videoproyección, encontramos al protagonista, que sufre
obsesión por los numeros pares, que interpreta como una búsqueda de equilibrio en su vida. Si toca
algo, debe hacerlo dos veces, cuatro, ocho, hasta 32 o 46 veces. Experimenta pensamientos intrusivos
como: "Tienes que morder ocho veces el cristal de la ventanilla o algo malo le pasará a tu familia".
También destaca la figura de Nellie, una adolescente que realiza varias repeticiones de cada acto
de su vida cotidiana, como abrir o cerrar la puerta de la nevera, pasar de hoja... En la infancia,
compulsiones repetidas (tocar cabeza) ante pensamiento de rapto o secuestro. Los actos, que se basan
fundamentalmente en repeticiones, hasta cinco veces, dificultan el desarrollo de su vida normal, y le
impiden llegar puntual a la escuela. Allí experimenta compulsiones que le impiden poder dejar la
mochila, pasar por las puertas, sentarse...
Margaret también sufre TOC. Muestra una pronunciada tendencia a guardar cosas y realiza
continuos rituales de limpieza. No puede tocar el mando a distancia o el pomo de la puerta, debe
cogerlos con un trapo. Además, le resulta reconfortante tener cosas a su alrededor, le hace sentir más
segura. Después de cumplir los 21 años, detectó su TOC: si no se limpiaba, sentía ansiedad; rozarse con
alguien en la calle le llevaba a volver a casa y quitarse la prenda; se lavaba las manos hasta los codos
antes de tocar nada. Incluso si estaban especialmente sucias, iba renovando continuamente el agua.
Podía llegar a utilizar hasta tres pastillas de jabón a la semana en los momentos más críticos del
trastorno. Presupone que puede haberle influido la obsesión de su madre, que pensaba que entraba
gente en casa y cogía cosas.
Otro ejemplo es Max, que debe comprobar escrupulosamente si alguien ha entrado en su casa
cada vez que vuelve, lo que él denomina como un ritual de verificación. Así, en el pasado, no salía de
casa por miedo a que entraran en su casa. También presenta rituales de limpieza, qu se vio
incrementada por un programa sobre el SIDA. Su ansiedad le lleva a tener molestias estomacales y un
gran malestar físico. En su familia hay antecedentes de Trastorno Obsesivo Compulsivo, y sufrió abusos
en la infancia. Su hermano también presenta compulsiones de limpieza. Él, entre otras cosas, no puede
echar gasolina en el coche por si se derrama algo y con una cerilla prende. Empezó con unos 13 años.
Además, habla de que, además del deseo implícito de simetría, presenta el deseo romper los muebles.
Este trastorno fue descrito en 1838 por primera vez, y se lo denominó Enfermedad de la
Incertidumbre. A finales del siglo XIX y principios del XX, empezaron a explicarse desde el aspecto
psicológico. Actualmente, se experimenta con el paciente para comprender la patología: toca un cubo
de basura, toma conciencia de sus manos, y dice qué grado de ansiedad tiene, o mete sus manos en el
cubo, con diferentes deshechos, y habla de su ansiedad. También, en otro caso, la persona se identifica
con una frase ("Espero que tenga un accidente", por ejemplo) y asume la responsabilidad, y señala qué
importancia tiene.