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Ver 2 más- Sinopsis
- Ben, un escritor y psicólogo social, se traslada a Berlín para investigar el poder de las sectas. Mazzy, su hija se enamora de un chico con siniestras intenciones. La situación se vuelve aterradora cuando una peligrosa secta amenaza sus vidas.
- Género
- Drama Thriller Sectas
- Dirección
- Reparto
- Año / País:
- 2024 /
Alemania
- Título original:
- A Sacrifice
- Duración
- 94 min.
- Guion
- Música
- Fotografía
- Compañías
- Coproducción Alemania-Estados Unidos;
En general, vaya, está la cosa regular, eso es indiscutible. Y el Séptimo Arte intenta reflejar lo malo que está el puterío, yo, como buen cinéfilo que me considero, intento ver de todo un poco, darle un visionado a cintas que casi nadie ve, pero es que ya está prácticamente todo inventado, contado y visto. La vaca ya da leche en polvo y da mucho coraje cuando dan con algo con chicha e interesante que contar y se quedan a medio gas.
Un ejemplo reciente de esto que comento se puede encontrar en "AfrAId" (2024), podéis leer mi crítica sobre esta, o esta "A Sacrifice". Mientras que en "AfrAId" nos intentan advertir de lo chungas que son las inteligencias artificiales, en "A Sacrifice" nos hablan de la mejor manera que han sabido hacerlo sobre la sobrepoblación y la salud mental y sobre lo fácilmente manipulables que son los jóvenes hoy, que cualquier chiflado con un canal de YouTube les come el coco y les pide tirarse de un quinto y van y se tiran, pero parece que los cineastas no terminan de creer en el potencial de lo que tienen entre manos, del bien que se puede hacer con una película, así que el resultado final, pese a ser entretenido y curioso, termina siendo un pegote más bien insípido.
Lo fuerte es que la directora del film es Jordan Scott, hijísima del mismísimo Ridley Scott y ¡Hostias! Teniendo a SEMEJANTE maestro de padre y que me haga este churro ¡Madre mía, qué pena! Y encima es la encargada del guion también, que adapta una novela de Nicholas Hogg, titulada "Tokyo". El argumento de la novela en la que se basa está ambientada en Japón, mientras que en la película la historia transcurre en Berlín, y parece que el libro es muchísimo más interesante. La pena es que no haya edición española de la misma, me gustaría leerla, la verdad. Y Jordan Scott solo ha dirigido una cinta en solitario, "Cracks" (2009), de las pocas que me faltan por ver de mi amada Eva Green y que no hay manera de dar con ella, y codirigió un segmento de "Todos los niños invisibles" (2005) junto a su padre, al parecer ambas son más potables que esta, esta le ha salido regular, la verdad, no se aclara por lo que quiere que sea la película: si thriller, si terror, si un drama psicológico. Y con lo que a mí me gusta la psicología y que la desaprovechen así ¡Joder! No, por favor, no... Y la guinda del pastel: el bueno de Ridley Scott le produce la película a su niña, el pone la pasta para que su retoña haga semejante churro, en fin, la hipotenusa...
El reparto:
Eric Bana es un actor por el que siento simpatía, ha protagonizado cintas tan interesantes como "Munich" (2005), "Black Hawk Down" (2001) o "Star Trek" (2009), pero es de esos actores que desaprovechan su talento, porque talento, lo que se dice talento, Bana lo tiene, pero no lo aprovecha, una rabia. Aquí está a ratos: a ratos bien, a ratos pone el piloto automático y ya.
Mi debilidad por las pelirrojas es de sobra conocida, así que Sadie Sink me hipnotiza cada vez que la veo. La niña es buena actriz, pero no aprovecha su potencial todo lo que debería. No puedo entender como pasa de un PELICULÓN como "The Whale" (2022) a esto, de verdad. Aunque su filmografía no es que sea una maravilla, una triste rabia.
A Sylvia Hoeks solo la he visto en las estupendas y reivindicables "La migliore offerta" (2013) de Giuseppe Tornatore y "Blade Runner 2049" (2017) de Denis Villeneuve y la interesante "The Girl in the Spider's Web" (2018) de Fede Álvarez, y en las tres la he visto afinadísima, trabajando muy bien. Es una actriz muy atractiva, muy agradable a la vista y que trabaja muy bien, pero aquí, al igual que Bana, está a ratos: a ratos bien, a ratos pone el piloto automático y ya.
Los que si me han gustado y me han convencido han sido los malos de la peli: Jonas Dassler da muy bien el papel de chaval que está mal de la olla, convence con su actuación de que su personaje está como la jaca de la Algaba. Y también resulta muy creíble interpretando a la siniestra y maligna lideresa de la secta la austriaca Sophie Rois.
La fotografía se la ha encargado Jordan Scott a Julie Kirkwood, que entrega un trabajo fifty fifty: a ratos está bien, a ratos se siente un poco telefilm.
La que sí me ha gustado es la banda sonora compuesta por el alemán Volker Bertelmann, consiguiendo crear una buena atmosfera, al menos en lo musical, de lo poquito que se puede salvar de la película.
¿La recomiendo? Bueno, a ver, siguiendo con la comparación que hacía al principio: "AfrAId" es mucho más potable que esta, pero ambas pecan de lo mismo: les falta mala leche, pegada, redondear y perfeccionar su mensaje, la historia que quieren contarnos, el mensaje que quieren hacernos llegar. Se le puede dar una oportunidad, sí, pero no creo que sea de las películas que se queden conmigo por un tiempo, para el Lunes me habré olvidado de ella, pero quería verla para poder dar mi opinión, y mi opinión es que si se hubiese realizado a mediados o finales de los 70's y con un mejor guion podría haber sido una joya de culto, pero lo han hecho en nuestros días y sin creer en el potencial de su mensaje, así que no pasa de una cinta curiosa, pero rutinaria, a ver si se empiezan a poner las pilas con los guiones, porque vaya tela lo malo que está el patio cinematográfico...
Y en general, vaya...
Un ejemplo reciente de esto que comento se puede encontrar en "AfrAId" (2024), podéis leer mi crítica sobre esta, o esta "A Sacrifice". Mientras que en "AfrAId" nos intentan advertir de lo chungas que son las inteligencias artificiales, en "A Sacrifice" nos hablan de la mejor manera que han sabido hacerlo sobre la sobrepoblación y la salud mental y sobre lo fácilmente manipulables que son los jóvenes hoy, que cualquier chiflado con un canal de YouTube les come el coco y les pide tirarse de un quinto y van y se tiran, pero parece que los cineastas no terminan de creer en el potencial de lo que tienen entre manos, del bien que se puede hacer con una película, así que el resultado final, pese a ser entretenido y curioso, termina siendo un pegote más bien insípido.
Lo fuerte es que la directora del film es Jordan Scott, hijísima del mismísimo Ridley Scott y ¡Hostias! Teniendo a SEMEJANTE maestro de padre y que me haga este churro ¡Madre mía, qué pena! Y encima es la encargada del guion también, que adapta una novela de Nicholas Hogg, titulada "Tokyo". El argumento de la novela en la que se basa está ambientada en Japón, mientras que en la película la historia transcurre en Berlín, y parece que el libro es muchísimo más interesante. La pena es que no haya edición española de la misma, me gustaría leerla, la verdad. Y Jordan Scott solo ha dirigido una cinta en solitario, "Cracks" (2009), de las pocas que me faltan por ver de mi amada Eva Green y que no hay manera de dar con ella, y codirigió un segmento de "Todos los niños invisibles" (2005) junto a su padre, al parecer ambas son más potables que esta, esta le ha salido regular, la verdad, no se aclara por lo que quiere que sea la película: si thriller, si terror, si un drama psicológico. Y con lo que a mí me gusta la psicología y que la desaprovechen así ¡Joder! No, por favor, no... Y la guinda del pastel: el bueno de Ridley Scott le produce la película a su niña, el pone la pasta para que su retoña haga semejante churro, en fin, la hipotenusa...
El reparto:
Eric Bana es un actor por el que siento simpatía, ha protagonizado cintas tan interesantes como "Munich" (2005), "Black Hawk Down" (2001) o "Star Trek" (2009), pero es de esos actores que desaprovechan su talento, porque talento, lo que se dice talento, Bana lo tiene, pero no lo aprovecha, una rabia. Aquí está a ratos: a ratos bien, a ratos pone el piloto automático y ya.
Mi debilidad por las pelirrojas es de sobra conocida, así que Sadie Sink me hipnotiza cada vez que la veo. La niña es buena actriz, pero no aprovecha su potencial todo lo que debería. No puedo entender como pasa de un PELICULÓN como "The Whale" (2022) a esto, de verdad. Aunque su filmografía no es que sea una maravilla, una triste rabia.
A Sylvia Hoeks solo la he visto en las estupendas y reivindicables "La migliore offerta" (2013) de Giuseppe Tornatore y "Blade Runner 2049" (2017) de Denis Villeneuve y la interesante "The Girl in the Spider's Web" (2018) de Fede Álvarez, y en las tres la he visto afinadísima, trabajando muy bien. Es una actriz muy atractiva, muy agradable a la vista y que trabaja muy bien, pero aquí, al igual que Bana, está a ratos: a ratos bien, a ratos pone el piloto automático y ya.
Los que si me han gustado y me han convencido han sido los malos de la peli: Jonas Dassler da muy bien el papel de chaval que está mal de la olla, convence con su actuación de que su personaje está como la jaca de la Algaba. Y también resulta muy creíble interpretando a la siniestra y maligna lideresa de la secta la austriaca Sophie Rois.
La fotografía se la ha encargado Jordan Scott a Julie Kirkwood, que entrega un trabajo fifty fifty: a ratos está bien, a ratos se siente un poco telefilm.
La que sí me ha gustado es la banda sonora compuesta por el alemán Volker Bertelmann, consiguiendo crear una buena atmosfera, al menos en lo musical, de lo poquito que se puede salvar de la película.
¿La recomiendo? Bueno, a ver, siguiendo con la comparación que hacía al principio: "AfrAId" es mucho más potable que esta, pero ambas pecan de lo mismo: les falta mala leche, pegada, redondear y perfeccionar su mensaje, la historia que quieren contarnos, el mensaje que quieren hacernos llegar. Se le puede dar una oportunidad, sí, pero no creo que sea de las películas que se queden conmigo por un tiempo, para el Lunes me habré olvidado de ella, pero quería verla para poder dar mi opinión, y mi opinión es que si se hubiese realizado a mediados o finales de los 70's y con un mejor guion podría haber sido una joya de culto, pero lo han hecho en nuestros días y sin creer en el potencial de su mensaje, así que no pasa de una cinta curiosa, pero rutinaria, a ver si se empiezan a poner las pilas con los guiones, porque vaya tela lo malo que está el patio cinematográfico...
Y en general, vaya...
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es un drama psicológico que promete explorar las dinámicas oscuras y manipuladoras de las sectas, pero aunque tiene un planteamiento interesante, la película se ve obstaculizada por ciertos fallos en su ejecución. La historia sigue a Ben, un escritor y psicólogo social que se traslada a Berlín para investigar el poder que las sectas ejercen sobre sus miembros. La trama se complica cuando Mazzy, su hija, se enamora de un joven cuyas intenciones pronto revelan ser siniestras. Esto los lleva a ambos a enfrentarse a una peligrosa secta que amenaza con desmoronar sus vidas.
La película comienza con una atmósfera cautivadora, logrando atraer al espectador con la promesa de descubrir los oscuros secretos de las sectas y el peligro psicológico que representan. Sin embargo, a medida que avanza, la historia pierde parte de su fuerza inicial, cayendo en varios clichés del género. Aunque ofrece algunos momentos tensos y perturbadores, le falta la consistencia necesaria para mantener la intensidad de principio a fin.
Las actuaciones de los personajes son adecuadas, pero no logran destacar lo suficiente como para dejar una huella profunda en el espectador. Ben, el protagonista, interpretado de manera convincente, es un hombre racional que se ve arrastrado a un mundo caótico que desafía su comprensión lógica. Sin embargo, el personaje no termina de evolucionar como debería, y su conexión emocional con los sucesos parece limitada.
Por otro lado, el personaje de Mazzy tiene un mayor impacto, ya que su progresiva sumisión a la secta genera una sensación de vulnerabilidad que aporta algo más de profundidad. Sin embargo, incluso su arco narrativo se siente algo predecible y carente de giros sorprendentes. La interpretación del joven misterioso que se convierte en el interés amoroso de Mazzy tiene un tono inquietante, aunque su desarrollo podría haber sido más sutil y detallado.
Jordan Scott maneja bien los aspectos técnicos de la película. La ambientación de Berlín se utiliza de manera efectiva, con una atmósfera sombría y opresiva que refuerza el tono oscuro del filme. Sin embargo, la dirección no se arriesga lo suficiente para destacar en un género que requiere un manejo preciso del suspense y la tensión psicológica. La película tiene algunos buenos momentos de inquietud, pero no alcanza el nivel de angustia o claustrofobia que se espera de un thriller psicológico centrado en sectas.
Uno de los mayores problemas de la película es que no explora con suficiente profundidad el tema de las sectas. La manipulación, el control mental y el poder que ejercen sobre sus miembros son temas fascinantes que podrían haber sido tratados con mayor detalle, pero "La Secta" se queda en la superficie, priorizando las dinámicas familiares y el peligro físico sobre el análisis psicológico. El resultado es una película que funciona más como un thriller convencional que como una verdadera reflexión sobre el impacto devastador de las sectas.
La película comienza con una atmósfera cautivadora, logrando atraer al espectador con la promesa de descubrir los oscuros secretos de las sectas y el peligro psicológico que representan. Sin embargo, a medida que avanza, la historia pierde parte de su fuerza inicial, cayendo en varios clichés del género. Aunque ofrece algunos momentos tensos y perturbadores, le falta la consistencia necesaria para mantener la intensidad de principio a fin.
Las actuaciones de los personajes son adecuadas, pero no logran destacar lo suficiente como para dejar una huella profunda en el espectador. Ben, el protagonista, interpretado de manera convincente, es un hombre racional que se ve arrastrado a un mundo caótico que desafía su comprensión lógica. Sin embargo, el personaje no termina de evolucionar como debería, y su conexión emocional con los sucesos parece limitada.
Por otro lado, el personaje de Mazzy tiene un mayor impacto, ya que su progresiva sumisión a la secta genera una sensación de vulnerabilidad que aporta algo más de profundidad. Sin embargo, incluso su arco narrativo se siente algo predecible y carente de giros sorprendentes. La interpretación del joven misterioso que se convierte en el interés amoroso de Mazzy tiene un tono inquietante, aunque su desarrollo podría haber sido más sutil y detallado.
Jordan Scott maneja bien los aspectos técnicos de la película. La ambientación de Berlín se utiliza de manera efectiva, con una atmósfera sombría y opresiva que refuerza el tono oscuro del filme. Sin embargo, la dirección no se arriesga lo suficiente para destacar en un género que requiere un manejo preciso del suspense y la tensión psicológica. La película tiene algunos buenos momentos de inquietud, pero no alcanza el nivel de angustia o claustrofobia que se espera de un thriller psicológico centrado en sectas.
Uno de los mayores problemas de la película es que no explora con suficiente profundidad el tema de las sectas. La manipulación, el control mental y el poder que ejercen sobre sus miembros son temas fascinantes que podrían haber sido tratados con mayor detalle, pero "La Secta" se queda en la superficie, priorizando las dinámicas familiares y el peligro físico sobre el análisis psicológico. El resultado es una película que funciona más como un thriller convencional que como una verdadera reflexión sobre el impacto devastador de las sectas.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
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