4-La Calidad en El Transporte Público Definiciones
4-La Calidad en El Transporte Público Definiciones
4.1- Definiciones
Si se engloban todos los modelos, herramientas, etc. destinados a este fin se obtiene
lo que se conoce como Sistema de Gestión de Calidad. Según la norma ISO
9000:2000 un Sistema de Gestión de la Calidad (SGC) es “el sistema de gestión para
dirigir y controlar una organización con respecto a la calidad”. Un SGC es por tanto
aquella parte de del sistema de gestión de la organización enfocada en el logro de los
resultados, en relación con los objetivos de la calidad, para satisfacer las necesidades,
expectativas y requisitos de las partes interesadas, según corresponda. Proporciona
confianza, tanto interna como externa, sobre la capacidad de organización para
ofrecer productos y servicios que satisfagan los requisitos de forma coherente y, es el
marco de referencia para la mejora continua, con objeto de incrementar la probabilidad
de aumentar la satisfacción del cliente y de las otras partes interesadas.
Por otra parte, las mismas normas sobre calidad suponen un esfuerzo de
normalización. Sin embargo, no conviene perder de vista que la calidad total y la
mejora continua deben combinar esta tendencia hacia la normalización con los
cambios (innovación en productos o procesos) necesarios para mejorar la posición de
la organización en el mercado. En consecuencia, la normalización de las prácticas de
mejora del negocio y de la calidad debe estar ligada a la mejora continua y a la
permanente adaptación a las necesidades del cliente. La normalización será abordada
con detalle en el próximo apartado.
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Las características de la producción de un servicio pueden resumirse en:
Inseparabilidad: la producción y el consumo del producto se producen en el
mismo instante de tiempo.
Heterogeneidad: el servicio varía entre cliente y cliente, de forma que resulta
difícil prever lo que espera recibir cada cliente.
Intangibilidad: dificultad de medir o poner a prueba un servicio con tal de
asegurar su calidad antes de prestarlo efectivamente.
No almacenabilidad: el producto no consumido no puede almacenarse.
Presencialidad: el servicio no puede prestarse si el cliente no está presente.
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los clientes (y en las pautas de movilidad en general) las diferencias de calidad
existentes entre los distintos operadores y modos de transporte público, pero gracias a
las cada vez más numerosas experiencias en todo el mundo1 (especialmente en
nuestro entorno geopolítico) se puede afirmar que el comportamiento de la demanda
(en cuanto a volumen de clientes y satisfacción de los mismos) está directamente
relacionado con la mejora de la calidad del sistema de transporte público. La
homogeneidad del sistema en cuanto a niveles de calidad hace más atractiva la oferta
de servicios y permite una correcta integración de los mismos, por lo que es más
decisiva que la mejora individual de algunas partes del sistema2.
1
La mejora de la calidad de los sistemas de transporte público en Europa (sobretodo en los de
ámbito metropolitano y urbano) ha revitalizado un sector en crisis que había descuidado por
completo la calidad por motivos económicos, políticos, etc.
2
La calidad ofrecida por un operador de transporte viene condicionada por la propia capacidad
del operador para gestionar y desarrollar su organización, tal y como sucede en cualquier otra
empresa. Pero en vez de competencia, el operador necesita la asistencia del titular y el resto
de operadores para optimizar los servicios prestados.
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Positivos para el T.P. Positivos para el V.P. Neutros pero críticos
cohesión social y territorial tiempo de viaje accesibilidad a las PMR
seguridad disponibilidad confort ambiental
eficiencia económica proximidad del servicio información
impacto ambiental confort del viaje precio
Tabla 4.2: Factores cualitativos en función del modo de transporte (Fuente: la PTP)
Además de estos factores positivos asociados al transporte público, existen una serie
de factores que representan desventajas cualitativas aparentes respecto al vehículo
privado pero que pueden convertirse en puntos fuertes mediante la mejora de la
calidad y con el apoyo de medidas de racionalización del uso del suelo y el vehículo
privado. Los factores de este tipo más destacables son el tiempo de viaje, la sujeción a
los horarios y rutas establecidos (disponibilidad), la proximidad del servicio y la
reducción del espacio vital de las personas.
El tiempo de viaje en transporte público es visto como uno de los des-incentivos más
importantes a la hora de captar clientes del vehículo privado. Esta realidad permite
entrever que si es capaz de mejorar el tiempo de viaje en transporte público (mediante
la planificación, la coordinación, la inversión en infraestructuras…) muchos clientes
potenciales se sentirán atraídos y dejarán de usar el vehículo privado. En cualquier
caso, las mejoras de velocidad en el sistema de transporte público repercuten sobre
tantos viajeros que justifican las políticas en su favor. La siguiente gráfica muestra los
tiempos de viaje actuales en cada modo, poniendo de relieve el margen para la mejora
existente.
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La disponibilidad del transporte público ha de ser limitada por motivos económicos y
de explotación3, lo cual da una ventaja considerable al vehículo privado. Para
incrementar la disponibilidad hay que pasar por un incremento en paralelo de la
demanda, por lo que se empieza a destilar la idea de que hay que mejorar los distintos
factores de calidad de forma simultánea. Hay que matizar que en fases de expansión
de la oferta (creación de nuevos servicios y rutas, ampliaciones de horario) es
necesario dar un cierto margen de tiempo a la explotación de los servicios para
comprobar el comportamiento de la demanda.
La proximidad del transporte se refiere a la distancia entre las paradas y los distintos
orígenes y destinos. En este factor es donde hay mayor necesidad de medidas de
racionalización del uso del vehículo privado (aparcamiento, peatonalización de calles y
plazas…), pero esto no resta importancia a las mejoras en la proximidad de los
servicios de transporte público. Cada asentamiento urbano es distinto y requiere de un
tratamiento específico para poder optimizar la ubicación de las paradas y terminales
de intercambio. Tradicionalmente las grandes estaciones (en zonas densas) y las
paradas exclusivas (en poblaciones pequeñas) se han ubicado cerca de las
infraestructuras de transporte principales, de forma coherente con el principio de la
velocidad. Sin embargo, en la mayoría de ciudades estas estaciones importantes de
captación han quedado embebidas en el casco urbano y han perjudicado mucho la
operación de los servicios de transporte interurbano por carretera (todo lo contrario
para el transporte interurbano ferroviario). Además existe la necesidad de mejorar la
oferta de servicios puerta a puerta para los colectivos con problemas de movilidad.
3
Por ejemplo, deben existir distancias mínimas entre paradas para no exceder los límites
admisibles de tiempos de viaje.
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suma de los costes internos de producción de cada modo y el beneficio de los
operadores menos las subvenciones aplicados por la administración.
Algunos de los modelos se han plasmado en normas. Las normas son acuerdos
documentados que contienen especificaciones técnicas u otros criterios precisos,
destinados a ser utilizados sistemáticamente como reglas, directrices o definiciones de
características para asegurar que los materiales, procesos y servicios cumplen unos
requisitos mínimos de calidad.
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(los compromisos con los clientes), mientras que la segunda marca cómo ha de
organizarse la gestión de la calidad, exige varios procedimientos,… Por tanto, puede
considerarse que son complementarias, pero es importante el orden: primero debería
entenderse el modelo UNE-EN 13816 y, para tener un sistema de gestión creíble y
coherente, deberían utilizarse los procedimientos del modelo ISO 9001.
La Norma UNE-EN 13816 establece el “marco común” para definir la calidad del
servicio de transporte público de viajeros y contempla dos puntos de vista: por una
parte el punto de vista de la Administración (titular del servicio) y de los operadores
(prestadores del servicio) y, por otra, el punto de vista de los clientes (actuales y
potenciales).
CALIDAD CALIDAD
ESPERADA OBJETIVO
CALIDAD CALIDAD
PERCIBIDA PRODUCIDA
Calidad esperada: es el nivel de calidad anticipado por el cliente y puede ser definido
en términos de previsiones explícitas e implícitas. Las expectativas pueden verse
condicionadas por:
- Publicidad, promesas y compromisos (de la Administración y de los
operadores).
- Características del entorno socio-económico (desarrollo tecnológico,
ambiental, legal,…) y hábitos y actitudes socio-culturales.
- Niveles de calidad de otros servicios existentes.
- Necesidades, características y circunstancias personales de los clientes.
- Medios de comunicación, prensa y sociedad de la información en general.
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Calidad objetivo: es el nivel de calidad que el titular y el operador del servicio tienen
por objeto proporcionar a los clientes. Depende de:
- La eficiencia del operador (su capacidad para producir el máximo de
resultados, en términos de los objetivos predefinidos, con los recursos, energía
y tiempo asignados).
- La efectividad de la Administración (su capacidad para responder a las
demandas o expectativas de la sociedad en relación con la provisión de
servicios de transporte).
Calidad percibida: es el nivel de calidad percibido por los pasajeros durante el trayecto.
La manera con la que los pasajeros perciben el servicio depende de sus experiencias
previas con el servicio o con otros servicios, de la información que reciben del servicio
(tanto la que le proporciona el operador del servicio, como información procedente de
otras fuentes) de su entorno personal, etc. En consecuencia la calidad percibida es
bastante subjetiva (es la imagen mental que el pasajero se forma del servicio en base
a las sensaciones, las necesidades, las motivaciones y la experiencia previa). En las
percepciones inciden diversos elementos:
- Experiencia y evolución histórica del servicio.
- Evaluación comparativa (otros operadores, otros modos, otros servicios
públicos,…).
- Medios de comunicación.
- Información y comunicación del operador.
- Actitud del personal (conductores,…).
- Estímulos que determinan las sensaciones de la “experiencia transporte”.
- Interacción con otros clientes.
- El esfuerzo que el usuario ha tenido que realizar (económico, de acceso,…).
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Este modelo pone de relieve el hecho de que la comunicación condiciona tanto las
percepciones como las expectativas, aunque no es el único condicionante. También
influyen los factores personales (necesidades, motivaciones, actitudes y experiencia
previa). El “Ciclo de la calidad” también muestra que en la mejora de la calidad son
decisivos tanto el operador como el titular del servicio.
Por otra parte, al dividir el concepto de calidad en 4 componentes, queda más claro
que la calidad producida (la visión más habitual de la calidad desde el punto de vista
del operador) es un componente más de la satisfacción (pero no el único). Esta
división del concepto de calidad permite (mediante el estudio de las correlaciones
entre los componentes) desarrollar modelos en constante evolución que ayuden a los
responsables del servicio a tomar las decisiones más adecuadas de cara a la
satisfacción de los clientes, y por lo tanto, de cara a la mejora del sistema de
transporte público.
1. Servicio ofertado Tipos de oferta del sistema, adecuación a las necesidades del cliente,
fiabilidad de los servicios…
2. Accesibilidad Facilidad de uso del sistema (física y psicológica)
3. Información Provisión de información sobre el sistema
4. Tiempo Duración del viaje, coordinación y cumplimiento horario
5. Atención al cliente Comunicación y trato personal con el cliente, asistencia, compromisos…
6. Confort Comodidad, higiene y servicios complementarios del sistema
7. Seguridad Protección y prevención de agresiones y accidentes, gestión de las
situaciones de emergencia
8. Impacto ambiental Minimización de los impactos producidos por el sistema de transporte
público sobre las personas y el medio ambiente
Tabla 4.3: Ámbitos de calidad del primer nivel según la norma UNE-EN 13816
Por lo tanto, esta norma marca cómo ha de construirse la definición de calidad del
servicio. Dicha definición ha de tener en cuenta que existen unas características
(prerrequisitos o atributos) comúnmente esperadas y consideradas implícitas que, por
tanto, sólo admiten cumplimiento total (pequeños incumplimientos producen gran
insatisfacción en los usuarios).
Los clientes se sienten satisfechos con el servicio cuando su percepción del mismo
coincide con sus expectativas. Para conseguirlo, además de la calidad de servicio
producida, influyen factores personales (necesidades, motivaciones, actitudes y
experiencia previa) y factores de situación (evidencias de servicio y factores que
condicionan y/o orientan las percepciones y/o las expectativas).
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Una consecuencia importante para los diferentes agentes implicados en el transporte
público es la necesidad de garantizar y hacer visible su compromiso, dedicación y
esfuerzo para la mejora continua del servicio y de su credibilidad. Cada agente debe
asumir su parte de corresponsabilidad para garantizar la eficacia, eficiencia,
efectividad y credibilidad del sistema ante los ojos de los clientes. Para conseguir la
satisfacción de los pasajeros, todos los agentes (operadores, titulares y partes
interesadas) deben corresponsabilizarse tanto en la gestión de la calidad producida
como en la gestión de las evidencias de servicio y de la información y la comunicación
relativas a aspectos del servicio.
Para gestionar la calidad producida, la Norma UNE-EN 13816 propone que los
operadores pongan en marcha un sistema de gestión de la calidad que garantice la
realización de las actividades siguientes, considerando la escala y la complejidad de la
operación del transporte de viajeros.
En esta clase de análisis conviene tener en cuenta las necesidades de los clientes
potenciales. Es posible que algunos de ellos no utilicen el servicio actual porque
consideren inadecuadas determinadas características y esto no será detectado en
estudios basados únicamente en los clientes existentes. Por ello, se deben evaluar las
necesidades de los clientes, más allá de los usuarios actuales del servicio, y asegurar
que las mediciones de la prestación contienen las características de servicio que son
importantes para un público más amplio.
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Procesos Registros Documentos
Evaluación del ajuste entre Pasajeros transportados Informe anual de “Evaluación del ajuste
oferta y demanda Excesos de demanda entre oferta y demanda”
Tabla 4.4: Ejemplo de elementos del sistema de gestión de la calidad derivado de la etapa A
(Fuente: Fundación CETMO)
- Especificar el nivel de prestación que se establece como objetivo a cumplir para cada
uno de los criterios, teniendo en cuenta el número de pasajeros afectados (en muchos
casos se le denomina “Servicio de referencia”). Esto implica definir:
* las pautas de servicio (directrices para los diferentes criterios de calidad);
* el nivel de exigencia, expresado, cuando sea adecuado, en porcentaje de
pasajeros afectados para cada pauta de servicio; y
* el umbral de situación inaceptable (servicio no adecuado) y la activación
inmediata de acciones correctivas y/o alternativas de servicio;
* las acciones adecuadas a tomar en caso de que se sobrepase el umbral de
situación inaceptable definido.
Para definir objetivos, deben tenerse en cuenta no sólo las necesidades de los
usuarios actuales sino también las de los clientes potenciales. En ausencia de una
medición continua de los usuarios actuales (SAE, billetaje electrónico, etc.), deberían
realizarse aforos periódicos de acuerdo con un procedimiento que especifique cómo,
en qué épocas serían adecuados, con qué medios, etc.
Manual de
características Carta de Información general en el vehículo
Documentos
básicas del servicio Información en paradas y oficinas del operador
servicio
Tabla 4.5: Ejemplo de documentos del sistema de gestión de la calidad derivado de la etapa B
(Fuente: Fundación CETMO)
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Etapa C (Calidad producida)
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* la seguridad durante el trayecto,
* la fiabilidad de la oferta de servicio,
* la adecuación a las necesidades,
* la fiabilidad horaria (cumplimiento de horarios/intervalos de paso), incluida la
percepción del retraso/tiempo de espera admisible,
* la amabilidad y corrección del personal,
* el confort y comodidad del viaje, incluido confort sonoro,
* el estado de conservación y limpieza, y
* temperatura confortable.
La percepción del cliente puede verse influenciada por factores externos. Para
identificar las tendencias, es importante realizar un control y registro de la prestación,
controlar los indicadores internos, analizar las muestras de insatisfacción, escuchar la
opinión de conductores, los interventores, el personal de oficinas de atención al
usuario, de reclamaciones,… y medir la satisfacción de forma regular y periódica, por
ejemplo una vez cada 2 años. Pero hay que tener en cuenta que las encuestas son tan
útiles como peligrosas y costosas. Hay que evitar la “encuestitis” y, cuando sean
imprescindibles, hacerlas bien y obtener resultados para actuar en consecuencia.
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Etapa C-bis: actividades de soporte (Calidad producida)
9. Cada una de las actividades anteriores debe tenerse en cuenta, de manera general
o detallada, y registrarse de forma que permita su revisión. El operador deberá
elaborar los registros de la calidad pertinentes que demuestren evidencia de la
conformidad con los requisitos así como la operación eficaz del sistema de gestión de
la calidad del servicio. Los registros deben permanecer legibles, fácilmente
identificables y recuperables. El operador debe definir y especificar documentalmente
la forma en que se lleva a cabo el control de los registros (que defina los controles
necesarios para la identificación, el almacenamiento, la protección, la recuperación, el
tiempo de retención y la disposición de los mismos).
12. La Dirección del operador (persona o grupo de personas que dirigen y controlan al
más alto nivel) debe hacer la revisión del sistema de gestión, a intervalos planificados
y de modo verificable documentalmente, para asegurarse de su conveniencia,
adecuación, eficacia y eficiencia continuas. El operador debe asegurarse de:
* que las responsabilidades y autoridades están definidas sin ambigüedad, son
conocidas y resultan adecuadas,
* que los flujos de comunicación, hacia dentro y hacia el exterior de la
organización, son apropiados, y
* que han formado parte de la revisión la evaluación de las oportunidades de
mejora y la conveniencia de efectuar cambios en el sistema, incluyendo la
necesidad de recursos.
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Procesos Registros Documentos
Medición de puntualidad y
Medición del nivel de prestación Niveles de prestación
regularidad,…
Evolución de las no
Tratamiento de las no conformidades No conformidades
conformidades
Gestión de acciones correctivas y Acciones correctivas y Evolución de las acciones
acciones preventivas acciones preventivas correctivas y preventivas
Manual del conductor
Aseguramiento de la competencia Acciones formativas y su
profesional evaluación Protocolo de actuación y
atención al cliente
Plan de acciones de
Revisión del sistema por la Dirección Acta de revisión del sistema
mejora
Incidencias en ruta y de Informes técnicos de
Averías en ruta modificación/suspensión del vehículos y
servicio mantenimiento
Quejas, sugerencias y Protocolo de actuación y
Actuación y atención al cliente
reclamaciones atención al cliente
Actuaciones de conservación y Protocolo de conservación
Gestión de conservación y limpieza
limpieza y limpieza
Plan de prevención de
Accidentes accidentes
Gestión de situaciones de emergencia
Incidentes Plan de prevención de
incidentes
Plan de tratamiento de
Tratamiento de residuos Tratamiento de residuos
residuos
Gestión de indicadores de consumo Indicadores de consumo Evolución del consumo
energético energético energético
Tabla 4.7: Ejemplo de elementos del sistema de gestión de la calidad derivado de la etapa C
(Fuente: Fundación CETMO)
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El freno principal a la implantación de indicadores homogéneos, desagregados y de
gran precisión es sin duda el esfuerzo económico y humano que requeriría. Esta
amenaza puede ser transformada en oportunidad dado que en realidad la
homogenización proporciona eficiencia en la administración de los recursos del
sistema (reducción de costes innecesarios) y la precisión de los indicadores permite
optimizar la gestión de los servicios.
Calidad producida
Existen indicadores de varios tipos, asociados a los diversos temas de interés para el
proveedor o para el titular del servicio. Los más habituales son los indicadores de
coste y productividad, los de precio, los de calidad en el servicio y los de cobertura del
servicio. En el caso de los de calidad, tradicionalmente se han utilizado indicadores
globales, es decir, sin hacer muchas distinciones o precisiones. Se suelen calcular
valores medios de un periodo de tiempo concreto, extrapolar resultados de registros
de datos cortos (muestras), generalizar datos de todas las líneas y sentidos, prescindir
de análisis por paradas u otros ámbitos específicos,... Además, la tendencia ha
consistido en estudiar unos pocos atributos del servicio, a menudo poco relevantes
para aproximarnos a la calidad percibida.
Aunque en algunos casos la información global tiene mayor relevancia que la detallada
(o desagregada) para estudiar una característica del servicio, cuando los servicios de
un operador incluyan diferentes líneas (cuyo contexto puede variar mucho), será mejor
partir de un análisis individualizado por líneas que de indicadores globales. La
información obtenida resultará más útil si se analiza un aspecto con la precisión
adecuada (y siempre es directo pasar de resultados desagregados a resultados
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globales). Además de distinguir entre líneas puede ser necesario distinguir entre
sentidos, entre días laborables y festivos, entre paradas de referencia, entre tipologías
de los atributos estudiados, etc. Algunos de los parámetros del servicio solamente se
pueden estudiar mediante análisis detallados por franjas horarias.
Las técnicas de medición de la calidad producida pueden variar en función del tipo de
organización (relación operador-titular) y de los condicionantes económicos y/o
tecnológicos. Existen 4 técnicas diferenciadas:
- El cliente oculto (Mystery Shopping) se basa, siempre que es posible, en las
observaciones objetivas realizadas de manera independiente por equipos de
observadores formados al efecto.
- El seguimiento de las muestras de insatisfacción de clientes puede servir para
controlar sucesos aislados y resaltar las limitaciones y carencias en la calidad
del servicio producida.
- El análisis de indicadores operativos internos permite atribuir las causas de los
fallos/aciertos en la prestación a los distintos procesos internos de la gestión
del servicio, caracterizando mejor la producción del servicio.
- Las medidas directas de la prestación en tiempo real (MDPTR) son la principal
fuente de datos para caracterizar la calidad producida y se basa en los
registros tomados durante la explotación (automáticos, informatizados,
visuales, anotaciones empleados…).
Todos los indicadores deberían tener relación con la satisfacción del cliente, aunque
esta relación dependerá del indicador y de las características del servicio asociadas
con la percepción del cliente. En función de cómo se estudie la satisfacción del cliente
se obtendrán distintas correlaciones. Además la mayoría de indicadores deben
evaluarse teniendo en cuenta el número de clientes afectados, por lo que en muchas
ocasiones se debe recurrir a la relación entre cada indicador y el “indicador de la
demanda”.
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Calidad percibida
Lo que se pretende al medir la satisfacción de los pasajeros es valorar objetivamente
la percepción de los pasajeros sobre el conjunto del servicio y utilizar posteriormente
esta información para mejorar el rendimiento en aquellas áreas que contribuyen más a
aumentar la satisfacción del cliente, incluida la coordinación con el titular del servicio y
otras partes implicadas, según proceda. Sólo se trata de un medio para conseguir
algo, no de un fin en sí mismo. La clave está en utilizar la información obtenida para
mejorar el servicio.
En realidad, la finalidad del servicio es más ayudar al usuario a conseguir sus objetivos
que cumplir los propios del operador. Esto debería obligar a concentrarse en las
necesidades de los clientes y a pensar que quizás esperen del servicio más de lo que,
en principio, el operador y el titular considerarían apropiado. Por tanto, hay que
preguntarles sobre sus necesidades y sobre su percepción del grado en que las
estamos cumpliendo.
Pero, sobre todo, hay que escucharles y saber hacerles preguntas planificadas, para
obtener una mayor información sobre lo que quieren y lo que valoran. A los clientes
deberíamos molestarles lo menos posible y, cuando sea imprescindible, obtener
información de la evolución de sus expectativas, qué es lo que valoran del servicio, por
qué, en qué momento, a cambio de qué, bajo qué condiciones, etc.
Por muy bien que el operador conozca a sus clientes, por muchos años de experiencia
que tenga el personal en contacto con los usuarios, siempre hay que preguntarles
directamente. La experiencia no sustituye la voz del pasajero. Por una parte es una
muestra de respeto. Por otra, las necesidades y expectativas de las personas no
permanecen invariables en el tiempo, sino que cambian, se transforman, evolucionan y
lo hacen hacia exigencias cada vez más complejas.
Además del establecimiento de indicadores externos para escuchar la “voz del cliente”,
el operador debería diseñar e implantar indicadores internos asociados a sus
procesos. La medición sistemática de los dos grupos de indicadores permite analizar
las relaciones causa-efecto entre ambos, para poder alertar anticipadamente sobre
aspectos de insatisfacción y sobre necesidades de mejora. Si una mejora causa un
fuerte impacto en indicadores internos que, a su vez, tengan una alta correlación con
los indicadores de satisfacción, se podrá anticipar el impacto que tendrá la mejora en
los usuarios.
Las técnicas de medición de la calidad pueden basarse en los estudios directos sobre
clientes (todo tipo de encuestas), los estudios de comunicados de clientes y las
valoraciones del personal del servicio. Las encuestas son sin duda el método más
extendido para efectuar este tipo de medidas ya que permiten estudiar con cierto
detalle los distintos parámetros de calidad del servicio, aunque también son el método
más caro. La representatividad de los resultados de las encuestas es en muchos
casos dudosa y, por ello, los otros dos procedimientos para medir la satisfacción
deben complementarlas. La dificultad para extrapolar resultados a través del estudio
de comunicados individuales y de valoraciones del personal es hasta el momento el
freno principal a la extensión de estas técnicas, pero su bajo coste anima a los
responsables del transporte público a hacer un esfuerzo para incorporar estas
medidas en la gestión de la calidad.
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