Generacion Del 80
Generacion Del 80
Generacion Del 80
El término apareció por primera vez a lo largo de la década de 1920, y se refería a una
generación de literatos. En su Historia de la Literatura Argentina, Ricardo Rojas le dio ese
nombre de forma marginal, ya que el grupo que más tarde llevaría el nombre de Generación del
80 es llamado "Los modernos". El primer autor que agrupó a los autores del período con ese
nombre fue Arturo Giménez Pastor, con un trabajo titulado Los del 80; si bien utiliza ese nombre
especialmente para escritores, también menciona intelectuales y científicos. Simultáneamente,
el historiador Rómulo Carbia, en su Historia crítica de la historiografía argentina, agrupaba a los
historiadores del período como "Los ensayistas". Por último, en dos artículos aparecidos en el
diario La Nación a fines de los años 30, Manuel Mujica Lainez menciona a la "Generación del 80"
con su significado actual, pero circunscripto al mundo literario.
La particularidad de que la mayoría de los escritores del período fueron también políticos de
mucha figuración permitió extender el término a los políticos, pero ese proceso no se dio con
claridad hasta mediados de los años 1950, cuando Carlos Ibarguren se refirió al conjunto de los
intelectuales y políticos del período con ese nombre. El término fue utilizado también por un
historiador de izquierda como Jorge Abelardo Ramos en Revolución y contrarrevolución en la
Argentina (1957), y por Enrique Barba en un artículo de 1959, en que declaraba que esta
generación era descendiente directa de la Generación del 37 por sus ideales y filosofía. La
delimitación más exacta del término "Generación del 80", como un conjunto de dirigentes
intelectualizados, herederos conscientes de la del 37, oligárquicos y ligados a la producción
ganadera, llegó de la mano de David Viñas, en Literatura argentina y realidad política: Apogeo
de la oligarquía (1964). Ya en El desarrollo de las ideas en la Argentina del siglo XX, José Luis
Romero hablaba de la Generación del 80 como un concepto enteramente conocido por el lector.
Desde 1970 en adelante, el término se usaría en el sentido que le dio Viñas, con matices más o
menos favorables o desfavorables según el punto de vista del autor. Pero a partir de este
período aparecieron ciertas ambigüedades en cuanto a los límites que permiten definir quién
perteneció a esa generación y quién no. Identificada la Generación del 80 con el amplio período
transcurrido entre 1880 y 1916, se ha tendido a dejar de lado las particularidades de los
dirigentes e intelectuales más jóvenes aparecidos en los primeros años del siglo XX, que
mostraron una orientación claramente diferenciada de la anterior, por lo que no cabría incluirlos
en la del 80; por ejemplo, los intelectuales y científicos no tuvieron, casi sin excepción,
aspiraciones políticas.
Ideología
La Generación del 80 fue la continuadora de las Presidencias históricas que supo aprovechar la
conclusión de las crisis políticas y la superación de los avatares de la economía dominados por el
tercer y último presidente de ese período, Nicolás Avellaneda.
Esta superación dio paso a que en la sociedad fuera dominada por el optimismo y el
convencimiento de un futuro generoso que esperaba a Argentina para los años venideros.
Los políticos de la Generación del 80 defendían posturas positivistas, simbolizando su actuación
con el lema de Auguste Comte, de Orden y progreso. Los dirigentes de esta generación creían
ciegamente en el progreso, identificando tal concepto con el crecimiento económico y
modernización; el orden era considerado una condición necesaria de tal progreso, ya que fijaba
las condiciones de tranquilidad en las cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la
proyección del progreso. Con similar contenido, las dos presidencias de Julio Argentino Roca se
fundaron en el lema "Paz y administración", que sintetiza el pensamiento liberal conservador.
A lo largo de casi toda su existencia, los hombres de la Generación del 80 creyeron en un destino
de progreso indefinido para su país y para la humanidad. Se esperaba ver un crecimiento del país
en todos los aspectos, tanto económicos, como sociales, culturales y materiales. En cierto
sentido, no creyeron necesario hacer mucho más que crear las condiciones para ese
crecimiento, ya que daban por sentado que el progreso respondía más bien a la naturaleza de
las cosas. El único período que cuestionó esa esperanza fue la crisis económica de 1890, pero el
optimismo general retornó al poco tiempo.
Ideológicamente, esta generación se consideraba tributaria de la Generación del 37, a la cual
habían pertenecido sus padres o abuelos —aunque muchos dirigentes eran descendientes de
personajes destacados del Juan Manuel de Rosas— y sostenían como dogmas los principios
enumerados por muchos de los miembros de esa generación; en particular, el de gobernar es
poblar de Juan Bautista Alberdi, del cual heredaron solamente una parte de sus prejuicios
culturales y raciales, el rechazo de las tradiciones retrógadas que nos subordinan al antiguo
régimen de Esteban Echeverría y el enfrentamiento entre civilización y barbarie de Domingo
Faustino Sarmiento.
Las ideas positivistas de esta generación estaban notablemente influidas por el pensamiento de
Herbert Spencer, que adaptó los principios evolucionistas de Charles Darwin a las sociedades
modernas. Así, de acuerdo al modelo sarmientino, gauchos e indios eran bárbaros, personas
incultas incapaces de apreciar las ventajas de una vida social fundada sobre los principios
liberales que garantizaban el camino hacia el progreso. Sostenían por ello la necesidad de
eliminar la barbarie mediante el orden y afianzar la civilización, trayendo población europea para
entrar en las vías del progreso. No encontraban contradicciones morales en la eliminación
cultural y hasta física de la población nativa, ya que el destino de las razas y culturas europeas —
consideradas más "aptas" para vivir en el mundo moderno— era prevalecer sobre ellas, y tarde
o temprano desplazarían a las "menos aptas".
Anticlericales, aunque por lo general deístas y masones, enfrentaron las posiciones tradicionales
de la Iglesia Católica como un resabio indeseable del pasado, y bajo su impulso se trató de
definir la separación entre la Iglesia y el Estado con la sanción de las leyes de Matrimonio Civil,
Registro Civil y Educación Común, la última de las cuales estableció la enseñanza primaria
pública, obligatoria, gratuita y laica. De todos modos, nunca se intentó seriamente separar
completamente la Iglesia del Estado, sino solamente de minimizar la influencia institucional de la
misma.
Estas últimas medidas llevaron a un enfrentamiento constante con la Iglesia, que intentó ser
defendida por una fracción ideológicamente marginal de la Generación del 80: los líderes
católicos, como Estrada, Emilio Lamarca o Pedro Goyena, cuestionaban las posturas
anticlericales del grupo dirigente, pero compartía sus ideas liberales.
LA AFLUENCIA MIGRATORIA
Entre los integrantes que arribaron al país predominaron los italianos y españoles, aunque
también vinieron franceses, alemanes, ingleses, suizos, rusos, polacos y sirio- libaneses, entre
otras nacionalidades.
En muchos casos, estas personas dejaban su lugar de origen por falta de empleo y por las
dificultades que enfrentaban para sobrevivir. Pero, en general, la decisión de migrar estuvo
relacionada con las expectativas de mejorar el nivel de ingresos y lograr así una mejor posición
social en el nuevo país de residencia o en el de origen. Otro factor que favorecieron las
migraciones fue la disminución en los costos de los fletes marítimos.
El 80% y casi el 70% de la población total del país se concentraban en las provincias de Buenos
Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, sobre todo en las grandes ciudades. Tucumán y Mendoza
también recibieron el aporte de inmigrantes y crecieron en población. No ocurrió lo mismo con
el resto de las provincias de noreste e incluso algunas disminuyeron su población.
El estado Argentina otorgaba a los inmigrantes aportes como anticipos de pasajes, alojamiento
en hoteles, asilos, o concesión de tierras.
Buenos Aires y Rosario principalmente, brindaban a los inmigrantes mejores posibilidades al ser
baratos, estos lugares se llamaron conventillos. Eran grades casas con cuantiosas habitaciones
comunicadas por un patio central. Estas casas eran familias porteñas ricas. En esas viviendas
dañadas y añejas por el abandono se alojaron los inmigrantes, que debieron vivir en la
precariedad y aglomeración.
Sarmiento apostaba no solo al trabajo de los extranjeros sino también a su ascenso social, el cual
se lograría por dos canales:
Accediendo a la tierra y
Los inmigrantes que no pudieron trabajar en el campo fueron trabajadores salariados que
conformaban la clase urbana. Estos con algún recurso, o con un oficio, formaron la clase media.
Hijos de inmigrantes obreros lograron ascender, por una carrera profesional, o por un cargo de
administración pública. Entre esos dos sectores había una cercanía. Una franja de la sociedad,
que compusieron los sectores populares urbanos. Los llegados podían trabajar en talleres
industriales en Buenos Aires, a fines de siglo. Pero muchos quedaron sin trabajo, o no eran mano
de obra calificada, y se empezaban a haber mendigos en las calles en condiciones insalubres.
Muchas personas y medios, a pesar de que eran pocos, se dirigían así ante el pueblo:
“...La hospitalidad es generosa, pero ¡guay con los que pretender ser superiores y privilegiados
sobre los ciudadanos! La bondad no iría jamás a conceder privilegios al extranjero que los haga
superiores al hijo del país”.
Alberdi tenía enfoques muy diferentes hacia el rol que cumplirían los inmigrantes en nuestro
país. Principalmente, tenía el claro que el Estado debe estar manejado por la elite y a ella
pertenece exclusivamente la acción política.
No interesa su grado de cultura, pues Alberdi tenía sus ojos puestos en el modelo agro
exportador y tampoco- mucho menos- por la participación ciudadana. Venían a trabajar, a
agradecer la Argentina, y por eso contarían con amplísimos derechos civiles. Pero siempre
remarca que el control del Estado no es asunto de ellos y que para esos fines no se los había
convocado.
LA ERA DEL OVINO. A partir de 1850 la cría del ganado de ovino desplaza al bovino, debido a la
demanda creciente de la industria textil europea. Loa beneficios obtenidos con la exportación de
lana permiten la modernización de la estancia como unidad productiva. Se difunde el uso del
alambrado, se instalan molinos y bebederos, se refinan las razas- tanto las ovinas como las
ganaderas- mediante la importación de ejemplares europeos. Se funda la Sociedad Rural
Argentina
EL PREDOMINIO DE LA CARNE CONGELADA Y DE LOS CEREALES. Las nuevas tierras, alejadas del
puerto, fueron puestas en valor por la extensión de vías férreas que cubrían la mayor parte de la
región pampeana. Desde las últimas décadas del siglo, la carne congelada tuvo acceso a los
mercados europeos, cambiando las características de la actividad ganadera. La necesidad de
producir carne de calidad llevo a la cría y selección de los animales, incorporando diferentes
razas. Se extiende la actividad de invernada, especialmente en las zonas más ricas de Buenos
Aires. El engorde de los animales se combinaba con la práctica de la agricultura, favorecida con
la disminución de los fletes internos- por el ferrocarril- e internacionales- por la utilización de los
navíos impulsados a vapor-. Esta combinación entre ganadería y agricultura recibe el nombre de
“estancia mixta” y es propia de la campaña bonaerense. Hacia finales del siglo xix, los cereales y
la carne vacuna congelada ocupaban los primeros lugares en las exportaciones argentinas. Le
seguían en importancia los derivados del ovino- lana y carne-. La carne salada y los cueros tenían
u lugar completamente marginal.
En los comienzos de la expansión agrícola, muchos extranjeros fueron atraídos a la Argentina por
la abundancia de tierras fértilesy el sueño de convertirse en colonos, es decir, propietarios de
una parcela para cultivar, pero los beneficiados fueron los capitalistas agrarios (terratenientes y
comerciantes exportadores).
La fundación de las primeras colonias agrícolas fue alentada por las autoridades, en especial la
de la provincia de Santa Fe, que facilitaron el asentamiento por los inmigrantes y su acceso a la
propiedad de la tierra. Posteriormente, la rápida expansión del ferrocarril y la valorización de las
tierras que recorría fueron creando condiciones favorables para la extensión de la colonización
privada. Esta consistía en la subdivisión de los terrenos en parcelas que propietarios de tierras,
comerciantes y compañías vendían a los inmigrantes europeos mediante el otorgamiento de
créditos hipotecarios.
“En la provincia de Buenos Aires, en cambio, en una primera etapa, la expansión de la agricultura
de cereales fue provocada por el aumento de exportaciones de carnes.
Estos llegaron principalmente desde Gran Bretaña: en los primeros años del siglo XX, los
capitales ingleses representaban el 81% del total de las inversiones extranjeras del país.
Entre 1185 y 1890, le periodo en el que se registro el ingreso del mayor flujo de capitales
británicos, los principales destinos de estos capitales eran préstamos:
Gobierno (35%)
Ferrocarriles (32%)
Luego de 1890 se noto una disminución del flujo de capitales hasta los primeros años del siglo
XX. A partir de entonces y hasta 1914, entre las nuevas inversiones disminuyeron los prestamos
al Estado, se mantuvieron las colocaciones en ferrocarriles y en compañías de tierras y se
registro un notable incremento de las inversiones en el sector bancario y en frigoríficos.
Cumplió un papel muy importante en el desarrollo de la agricultura ya que permitió acortar las
distancias, haciendo accesibles el transporte de persona y de productos de zonas que estaban
muy alejadas de los puertos y de las grandes ciudades. Con el optimismo propio de la época Julio
A. Roca destacaba:
“…donde el ferrocarril se presenta *…+ brotan como por encanto los productos de la tierra, el
comercio y la población”.
IV. LAS TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD
Durante el periodo comprendido entre 1880 y 1914 se produjo una acelerada urbanización
asociada al cambio económico y social. Esto significa que las sociedades aumentaron su tamaño
y que también creció la cantidad de la población que vivía en ellas; en especial Buenos Aires y
Rosario, por ser ciudades portuarias, puertos y cabeceras de la red ferroviaria, y otras como
Córdoba, vinculadas a la nueva economía agro- exportadora. De ellas, la ciudad de Buenos Aires,
sede del gobierno y de la administración nacional, fue la que más creció en población, actividad
económica, construcciones y servicios. En Buenos Aires, Córdoba y Rosario también se
desarrollan las pequeñas propiedades agrícolas, talleres y comercios dedicados al
abastecimiento de sus necesidades básicas.
Miles de inmigrantes recién llegados al país se quedaron en Buenos Aires para trabajar, la
mayoría, asalariados y algunos por cuenta propia. En 1895, dos de cada tres habitantes de esta
ciudad eran extranjeros. El desarrollo del comercio exterior e interior, de los transportes y de las
comunicaciones, de la industria de la alimentación, la construcción edilicia, y de obras de
infraestructura, como la del puerto, fomentaron el crecimiento urbano y la modernización.
Sin embargo, los contrastes eran notables. En Buenos Aires, en las suntuosas mansiones y
residencias del Barrio Norte y La Recoleta convivían los basurales de Parque de Los Patricios y
Nueva Pompeya, y con los ranchos y conventillos que albergaban a buena parte de la población.
La clase obrera de principio de siglo fue creciendo que al fin se integraron a esta clase obrera los
trabajadores de las actividades económicas y de las industrias relacionadas con la expansión de
las exportaciones agropecuarias y también las integraban los trabajadores, de talleres
manufactureros y gremios de la construcción.
La cuestión social en esos tiempos fue bien remarcada: los obreros reclamaban por sus
derechos, por ser reconocidos, tener mejores condiciones de vida, mejores trabajos o por lo
menos tener un sueldo fijo. Su mayor anhelo era que se aplique la democracia.
Tres tendencias políticas e ideológicas reclamaban el apoyo de los trabajadores; dos de ellos
estuvieron presentes desde los comienzos del movimiento obrero y popular; la tercera, más
tardía, habría de tener una presencia mucho más perdurable en el Sindicalismo argentino.
Anarquistas, socialistas y sindicalistas diferían en sus ideologías, en los fines que proponían a los
trabajadores, en sus estrategias y tácticas. Pero también era diferente el segmento de esa masa
de trabajadores al que apelaban; de allí sus diversa eficacia, que fue variando a medida que la
sociedad popular evolucionaba y se estructuraba.
Los Anarquistas básicamente eran artesanos y trabajadores de pequeños talleres, y sobre todo el
anarquismo fue aceptado por la masa de trabajadores extranjeros no calificados, analfabetos en
su mayoría. Planteaban la acción colectiva a través de sindicatos, la acción directa (huelgas
generales), el rechazo a la democracia parlamentaria, la oposición a los partidos políticos, el
internacionalismo y el deseo de hacer la revolución. Los anarquistas fueron mayoritarios entre
los obreros hasta 1910, y fueron forzosamente perseguidos y marginados.
Los Socialistas quienes confiaban en mejorar las condiciones de vida de los obreros a través del
parlamento y el voto. Solo en segundo plano se llamaban a las huelgas. El Socialismo apelaba a
otro sector del mundo del trabajo, y particularmente a los obreros mas calificados, con un
empleo estable. Pero además recluto reclutó simpatizantes en otros sectores de las sociedades
urbanas: pequeños comerciantes, rentistas entre otros.
Los Sindicalistas que se basaban en el papel revolucionario del sindicato y en la huelga pero, sin
descartar la acción parlamentaria. Estos apelaban a los trabajadores incluidos en los gremios
numerosos y calificados, como los ferroviarios y los marítimos, también los portuarios. En ellos
predominaban los trabajadores que empezaban a ascender socialmente, en casos se trataba de
inmigrantes o hijos de ellos radicados.
”...La situación de la clase obrera en la republica Argentina es tan mísera como la de nuestros
hermanos en Europa, y ya que ellos nos dan ejemplo de entereza de carácter y de amor a la
emancipación, sin reparar en los miles obstáculos que tienen que vencer y en la guerra
obstinada que les hace la burguesía, no debemos pasar nosotros ese día sin lanzar una protesta
unánime contra la clase capitalista que detenta la riqueza que nosotros creamos...”
Algunas de las leyes sancionadas por el Estado durante el gobierno de Roca tuvieron como
objetivo enfrentar las protestas de los trabajadores, que reclamaban mejores condiciones
laborales. En 1903, el gobierno sanciono la Ley de Residencia que permitía a al Estado expulsar a
los extranjeros sospechosos de promover la realización de huelgas o atentados. Las dificultades
para mantener el orden social generaron también conflictos entre los dirigentes del partido
gobernante, que terminaron con la división del Partido Autonomista Nacional.
El Centenario marco el momento más alto de la movilización obrera impulsada por los
anarquistas. La de 1910 fue la más importante de las huelgas generales, pero también la ultima
por muchos años. Estos grupos dirigentes intentaron mostrar a los visitantes de todo el mundo
la modernización que había experimentado el país. Para asegurar la paz social el gobierno
suspendió las garantías constitucionales, limito el derecho de reunión y sanciono la Ley de
Defensa Social, que agravaba las penas a los agitadores. Valiéndose de esta ley, el gobierno pudo
encarcelar a los principales dirigentes obreros y cerrar sus diarios. De esta manera los festejos
del Centenario se desarrollaron sin agitaciones políticas o sociales
En este periodo las mujeres y niños también trabajaban en la misma cantidad de horas que
cualquier obrero pero su salario era muchísimo menor al de un hombre adulto trabajando en la
misma industria y trabajo.
El proceso la educación impartida por el Estado tenía su función que era apuntar a la enseñanza
de la historia argentina ya que creían que era lo conveniente. Y también apuntaron hacia las
celebraciones de las fechas patrias como por ejemplo del 21 al 25 de mayo y del 5 al 9 de julio
propusieron que se suspendieran las actividades habituales y éstas fueran remplazadas por
lecturas, recitaciones y cantos patrióticos relacionados con las fechas.
La enseñanza tradicional en Argentina había sido siempre de corte cristiano; era la que había
recibido los primeros colonizadores de estas tierras, la que habían aprendido sus hijos, la que
habían estudiado nuestros próceres de Mayo y Julio.
Toda la enseñanza primaria, secundaria, espacial y universitaria había sido obra de la Iglesia
Católica durante 300 años.
LA LEY
Dicha ley, llamada Enseñanza Común, estableció la enseñanza laica, gratuita y obligatoria para
los niños de seis a catorce años.
Por su laicismo, que aventaba de cuajo todo carácter religioso en la enseñanza, la ley 1420
suscitó apasionadas polémica, no sólo dentro del Parlamento sino también en la prensa.
Entre 1980 y 1916 la dirección política de la Argentina estuvo en manos de un grupo minoritario
de personas, que pensaban que el país debía ser gobernado sin la participación de la mayoría de
los ciudadanos en la vida política.
Por estas razones se hablaba de “gobiernos conservadores” para referirse a los gobiernos que se
sucedieron en el poder entre dichas fechas.
Esta minoría, que ejercía la dirección de la política y la economía del país, era conocida con el
nombre de OLIGARQUIA, palabra de origen griego que significa “el gobierno de unos pocos”.
EL FRAUDE
La continuidad de este sistema político restrictivo durante 36 años fue posible porque los
conservadores controlaban las elecciones, y porque los ciudadanos tenían escasas participación
en los comicios y en la vida política en general.
Los conservadores se basaban en las ideas de muchos pensadores del siglo XIX- como el
tucumano Juan Bautista Alberdi-, que creían que solo algunos ciudadanos estaban capacitados
para elegir sus gobernantes y para ser elegidos como tales. Estos pensadores consideraban que
la mayoría de la población, que carecía de riqueza, educación y prestigio social, no tenía la
capacidad suficiente para participar en las elecciones.
Por esta razón pensaban que el sufragio universal significaba el “TRIUNFO DE LA IGNORANCIA
UNIVERSAL”.
El control de las elecciones se realizaba a través de varios mecanismos ilegales que permitían
garantizar el resultado deseado.
Uno de esos mecanismos consistía en vigilar el empadronamiento de los ciudadanos. Para poder
votar, era necesario anotarse en un registro electoral, o padrón, y las comisiones
empadronadoras podían decidir quienes reunían las condiciones para ser inscriptos en el
padrón, y así, habilitar o impedir el voto e de determinadas personas.
Además de no ser obligatorio, el voto era “cantado” o publico, lo que permitía a los partidarios
del gobierno presionar a los ciudadanos comunes, tanto para que votaran por determinados
candidatos como para que dejaran de hacerlo.
También era frecuente que durante las elecciones se enfrentaran grupos armados, que se
amenazaran a los opositores para impedirles votar, que se robaran documentos de identidad o
se compraran votos; asimismo era habitual que una misma persona votara varias veces el mismo
día, que se usara documentación de personas muertas y que se modificaran los resultados.
Por otra parte, quienes votaban no elegían directamente a todos sus representantes, como
sucede en la actualidad. En ese entonces se elegían electores, que integraban juntas electorales
en cada provincia y un Colegio Electoral nacional. Estos electores eran libres de elegir a su
candidato y, en la práctica, el apoyo de los electores a un candidato dependía de las
negociaciones entre los gobernadores de las provincias y otros dirigentes conservadores.
LA ELITE TRADICIONAL
El sector de mayor poder económico y social estaba integrado por familias criollas
tradicionalmente vinculadas con el comercio de exportación de cereales y carnes.
Dicho grupo no era homogéneo, ya que el poder político y la riqueza no estaban distribuidos de
igual forma entre sus miembros. El núcleo principal de la elite estaba formado por unas 400
familias, fuertemente ligadas entre si por sus intereses económicos, por pautas culturales
comunes y por relaciones establecidas en ámbitos sociales exclusivos, como clubes o
asociaciones privadas.
En 1880, con la expansión económica esta se amplió. Aparecieron nuevos sectores de comercio
de exportación comerciantes, financieros y banquitas.
Que tuvieron a su cargo la dirección económica, política y cultural del país entre 1880- 1890.
Dicha generación formaba parte de la clase social más elevada que por entonces era llamada
elite y por supuesto del gobierno en las presidencias de Roca y Juárez. A la generación del 80 se
la conocía como un grupo determinante ya que aunque no compartían siempre las mismas
opiniones sobre algún asunto en particular, podíamos identificarlos por sus coherentes
principios e ideas fundamentales.
En junio de 1890, el gobierno anuncio que dejaría de pagar los intereses de la deuda externa y,
como consecuencia de este anuncio, se desató una profunda crisis económica: algunos bancos
cerraron sus puertas, se paralizaron las obras públicas, los salarios de los trabajadores bajaron y
aumento la desocupación y la pobreza.
Debido a esta situación muchos inmigrantes decidieron retornar a sus países de origen.
Unos meses antes, a fines de 1889, se había formado en Buenos Aires una nueva agrupación
política, la Unión Cívica de la Juventud, que dirigía Leandro N. Alem, Bartolomé Mitre y José
Manuel Estrada. La Unión Cívica- tal como se la conoció desde 1890- se oponía a la política de
Juárez Celman y a la manera en que los conservadores restringían la participación de los
ciudadanos en la vida política.
Durante la década de 1890 comenzaron a formarse dos partidos que aun existen en la
actualidad: la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista. Estas agrupaciones fueron las primeras
en tener una organización interna, que aspiraban a perdurar más allá de un acto eleccionario y
que tenían un programa prestablecido, sobre el que confiaban su acción.
Hasta ese momento no había partidos de este tipo en la política argentina. Los conservadores
eran solo una alianza entre distintos grupos sin una estructura organizativa fija.
Liderada por Alem, la Unión Cívica Radical (UCR) fue creada en 1891, cuando se separo la Unión
Cívica porque algunos de sus dirigentes se habían aliado con el gobierno que encabezaba
Pellegrini. El resto de la Unión Cívica, conducida por Mitre, paso a denominarse Unión Cívica
Nacional (UCN).
El radicalismo se organizo por medio de clubes partidarios denominados comités, los cuales se
instalaron en diferentes lugares del país. En las ciudades recibió el apoyo de profesionales,
universitarios, artesanos y comerciantes, los cuales eran nietos o hijos de inmigrantes. En el
campo eran apoyados por chacareros y algunos terratenientes.
Esta unión adopto como base de organización institucional el sistema de convenciones, que era
la estructura institucional de los partidos políticos de los Estados Unidos. Según dicho sistema,
los candidatos a ocupar los cargos electivos eran elegidos por los delegados del partido, que
representaban a las diferentes regiones del país, reunidos en una convención. Además buscaron
nuevas formas de comunicarse con la sociedad y así lograron q se adhieran un sector bastante
importante: los centros urbanos.
Desde los principios la base social de la UCR se mantuvo una coalición que incluía tanto a los
sectores medios como a miembros del grupo de los terratenientes, de por si con mucho poder.
LA UCR Y LA UCN
Las principales diferencias que podemos encontrar entre ambas ideologías van a ser que la
Unión Cívica Nacional, dirigida por Mitre, propuso una especie de “acuerdo” con el gobierno y
luego de unos años sus dirigentes y partidarios formaron parte de los gabinetes y se ocuparon
como legislativos y en la administración del Estado.
En cambio la Unión Cívica Radical, dirigida por Alem, se oriento hacia la “intransigencia”.
Sus dirigentes legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legislaban y decidieron mantenerse
ligados a la resistencia. Y es así como para concluir que la Unión Cívica Radical va a de alguna
manera va a buscar que la sociedad mantenga una relación de abstencionista con el gobierno y
la Unión cívica Nacional va a preferir una relación entre la sociedad y el Estado de concurrencia.
EL PARTIDO SOCIALISTA
El partido socialista fue fundado en el año de 1896, y se lo considera como la unión de varios
grupos de obreros que ya participando desde algunos años atrás.
Liderados por Juan B. Justo, los socialistas que proponían llegar al congreso para poder sancionar
leyes que mejoraran la situación laboral y social de los trabajadores con este objetivo se
preocuparon por organizar a los trabajadores en sindicatos y comienzos del siglo XX empezaron
a participar con sus propios candidatos en las elecciones a diputados y a tratar de convencer a
los extranjeros de que obtuvieran la ciudadanía argentina para poder votar.
A pesar de su capacidad para poder organizarse el socialismo no obtuvo mucho apoyo por parte
de la sociedad. Su mayor influencia la ejerció en la ciudad de Buenos Aires. El poder electoral del
partido socialista residía fundamental en los obreros, pero sus dirigentes provenían de sectores
medios urbanos y en su mayoría eran profesionales. El PS apoyo desde el punto de vista
económico a la consolidación y expansión del modelo agrario exportador, haciendo así que la
llamada “abstinencia” consuma por medio de la estrategia o patrón de distribución de la riqueza
a favor de los sectores populares urbanos. De este modo los socialistas buscaron conformar una
alianza urbana entre los obreros y los sectores medios que obtuvieran ingresos bajos como por
ejemplo los empleados del transporte, el comercio y la industria. Cuando nos referimos a su
plataforma política hablamos de que el partido propuso nuevas normas obreras tales como la
jornada de ocho horas para el trabajador, aumento de salarios, reconocimiento sobre el derecho
de huelga y un régimen especial sobre el trabajo ejercido por mujeres y niños.
Alfredo Palacios.
Roque Sáenz Peña ni bien asumió la presidencia, en su primer mensaje ante el Congreso
Nacional, manifestó sus ideas sobre el sufragio libre, obra que se proponía concretar.
La Reforma Electoral proyectada por el Ministro del Interior, Dr. Indalecio Gómez, requería una
Ley de Enrolamiento General de los ciudadanos nativos y naturalizados y la confección de un
nuevo padrón electoral.
Con estas medidas el Poder Ejecutivo perdía la posibilidad de preparar los padrones electorales,
como lo venía haciendo, a su beneficio. El enrolamiento estaba a cargo ahora del Ministerio de
Guerra y el Poder Judicial tendría que indicar quienes organizarían las elecciones y quienes
estarían en condiciones de votar.
El proyecto de Ley electoral estuvo listo a fines de 1910 y fue aprobado luego de arduos debates.
La Ley Sáenz Peña, puesta en vigencia en 1912, establecía:
Sistema de lista incompleta: la mayoría obtenía 2/3 de los cargos y el tercio restante lo ocuparía
la primera minoría.
En Argentina los partidos políticos o grupos políticos y sus títulos son un poco confusos en
términos de la historia europea. Se usa el término liberal y conservador, por ejemplo en la
historia inglesa para designar partidos claros. En Argentina esa diferencia no existe porque
normalmente el liberal es lo que entendemos ahora por conservador.
Gobernaba un solo bloque y dentro de ese bloque convivía el temperamento conservador, si por
temperamento conservador se entiende conservar las posiciones de poder adquiridas, con el
temperamento liberal, si por temperamento liberal se entiende la apertura a un horizonte de
reformas que en aquella época era muy importante.
http://www.elhistoriador.com.ar/articulo…
Segunda:
Para las elecciones de 1886, Roca logró imponer la candidatura de su concuñado Miguel Juárez
Celman, ex gobernador de Córdoba, quien, elecciones fraudulentas mediante asume la
presidencia de la Nación.
A poco de asumir, Celman declara: "No creo en el sufragio universal. Consultar al pueblo siempre
es errar pues éste únicamente tiene opiniones turbias. El hecho del fraude, si es que existe, será
obra de los partidos en lucha; pero no vemos qué intervención pueda haber tenido en el Poder
Ejecutivo Nacional".
El nuevo presidente asume también la conducción del Partido Autonomista Nacional (PAN),
transformándose así en el jefe único.
A este régimen se lo conoce como "El Unicato". A través de él, Juárez Celman y sus socios
controlan todos los resortes del poder.
De esta forma, los negocios públicos y los privados se complementan. Ricos empresarios
incursionan en la política; funcionarios y políticos lo hacen en los negocios.
Esto da lugar a grandes negociados y generaliza la corrupción en la administración estatal.
http://www.elhistoriador.com.ar/biografi…
Tercera:
A fines de 1889, con el descontento de la población a su favor, la Unión Cívica (UC) -el primer
partido orgánico argentino- se propuso derrocar al presidente Miguel Juárez Celman. La
Revolución fracasó, pero el titular del Poder Ejecutivo renunció. Asumió el vicepresidente Carlos
Pellegrini. En 1891 la UC se partió en la Unión Cívica Nacional (UCN) liderada por Bartolomé
Mitre, y la Unión Cívica Radical (UCR) bajo Leandro N. Alem. A tres años de la Revolución llamada
del Parque, el movimiento revolucionario no se había calmado del todo. Esta vez, Alem quería
derrocar a Luis Sáenz Peña. Los estallidos fueron contestados con una fuerte represión hasta que
en el 95 el presidente renunció. En 1905 el líder radical, Hipólito Yrigoyen, intentó evitar la
segunda presidencia de Julio A. Roca. Pero la revolución fracasó.
http://www.clarin.com/diario/especiales/…
1880-1886
Situación Política de Salta 1880 – 1886
Paula Alonso
Salta ha sido repetidamente signada en la historiografía como una de las provincias que mejor se
acomodó a la nueva política nacional inaugurada en el ochenta. La fuerte presencia de ministros
salteños en los sucesivos gabinetes nacionales y el hecho de que entre 1880 y 1916 no
experimentara ninguna intervención federal, llevó a concluir que la provincia disfrutó de la
protección del gobierno nacional y que la oligarquía salteña componía un grupo
excepcionalmente homogéneo, sin fisuras internas, que le permitía adaptarse mejor que otras
provincias a las reglas del juego. Estas premisas, sin embargo, han sido recientemente revisadas.
En el primer quinquenio del ochenta, la llamada homogeneidad salteña comprendía una realidad
mucho más compleja y la llamada protección del gobierno nacional, con su implicancia de
docilidad y subordinación, esconde la autonomía política de la que gozó la provincia durante
estos años para manejar sus asuntos e ignora el abierto enfrentamiento que tuvo lugar entre el
gobernador y el presidente con motivo de las elecciones presidenciales de 1886.
El acuerdo era ampliamente favorable a los rochistas y así fue entendido desde Buenos Aires:
mientras que Dardo Rocha le daba su apoyo decidido Roca acusaba de traición al gobernador
Solá.grado de incertidumbre sobre si el pacto sería cumplido en su totalidad. En las elecciones
de diputados del 7 de febrero, a través de una trampa, los rechistas cambiaron la candidatura de
J.M. Solá por uno de los suyos aumenta n d o su poder en la provincia y las sospechas de que no
permitirían que Güemes asuma la gobernación.
Las tensiones provocan renuncias ministeriales, cambios en jefaturas del ejército apostado en la
zona, un intenso tráfico de armamentos (muchos de ellos enviados a Güemes por Juárez Celman
y por Carlos Pellegrini), y rumores constantes de revolución en la provincia.5
En dicha atmósfera tuvieron lugar las elecciones para electores de presidente y vice. Temiendo
su resultado, los juaristas apelaron a una última y desesperada táctica decidiendo evitar la
elección en ocho o diez departamentos de los 21 en que se dividía la provincia, ya que la ley
indicaba que de no efectuarse elecciones en al menos dos tercios de los distritos, las elecciones
se declaraban nulas.
El plan tuvo éxito: un informe enviado por la Junta Electoral al Congreso Nacional, comunicó que
las elecciones presidenciales de la provincia debieron ser declaradas nulas por no contar con el
mínimo suficiente de actas electorales.7
Los votos de Salta, por lo tanto, no fueron computados en las elecciones presidenciales de 1886.
En el Congreso Nacional, mientras el Senado, con el voto de Aristóbulo del Valle y de Sarmiento,
se declaraba partidario de la intervención; la Cámara de Diputados se opuso, con el voto y la
opinión fundada de Luis Lagos García, Miguel Cané, Guillermo San Román y Carlos Pellegrini; y
contra el parecer de Vicente Fidel López, Eduardo Wilde, Pedro Uriburu y Delfín Gallo, favorables
a la intervención. Y en el seno del Autonomismo, la postura de Del Valle --opuesta a la de Alsina-
- provocó la fractura de dicho partido dando orígen al Partido Republicano.
Al salir elegido Solá y derrotado Ugarriza (el candidato del Comandante Uriburu), la situación se
volcó a favor de la candidatura presidencial Autonomista, partidaria de Alsina, pero al
reformarse la Constitución de Salta y entrar a regir el Colegio Electoral, como única fuente en la
designación de los futuros Gobernadores, se acentuaron las tensiones del Autonomismo con el
Mitrismo, hasta llegar al borde de la intervención federal. En la nueva contienda electoral por la
Gobernación se perfilaba como ganador al candidato Francisco J. Ortiz. Fué entonces que la
oposición a Ortiz se trató de hacer con la candidatura Olegario Ojeda. Pero un inesperado
telegrama de Luis del Carril hizo desistir a este último. El deseo de Ojeda era que en la futura
cuestión presidencial, Salta se alineara con Córdoba, San Luis y Mendoza, a favor de Roca, para
de esa manera poder "...haber dicho que tenés en tu mano [la de Roca] la solución del
problema".
Efectivamente, si Roca hubiera tenido en 1877 el voto de Salta en sus manos, ya sea por haber
sido aceptada la candidatura de Ojeda, o por haber triunfado en la Cámara de Diputados de la
Nación la tesis intervencionista, promovida por el Senado, con el apoyo de los Senadores
Aristóbulo del Valle y Domingo F. Sarmiento, y haber sido el propio Roca designado Interventor,
"...podríamos haber contado en tu poder con la mitad de los votos, pues Salta habría arrastrado
a Jujuy y Mendoza a San Juan".
Al año siguiente, en 1878, si los que gobernaban a Salta, decía el ex-Gobernador Delfín
Leguizamón, "...ven que la candidatura Tejedor tiene probabilidades de triunfo arrearán, con
uno de los que puedan pasar por autonomistas, como sería [Moisés] Oliva, o algún otro". Pero si
la candidatura de Oliva fracasara, y fueren los Mitristas los favorecidos por la fortuna, "...ellos
seguirán como están y será [Francisco J.] Ortiz quien manejará estos negocios, como lo hace
ahora, y lo hará también en caso contrario, aún cuando [Ortiz] no aparezca como principal
actor".
Pero el verdadero factor desequilibrador en Salta lo constituía el clan de los Uriburu, partidarios
del Liberalismo Mitrista. Lo peor de esta experiencia política era, para el candidato a Gobernador
Olegario Ojeda, amigo y camarada del Coronel Julio A. Roca, que "...[los Uriburu] nos han
embromado al embromarse, pues si Solá sale de Gobernador, la provincia pertenecería a [la
candidatura de] Alsina en la próxima lucha electoral, y si sale [Francisco] Ortiz, a Mitre".
Los Uriburu, "...hubieran podido hacer aceptar por los adversarios [Autonomistas] un candidato
que les ganara en 1879, el primero le manifestaba que "...más hoy o más mañana tenía que
suceder un enfriamiento y tal vez una ruptura en política, puesto que somos elementos
eterogéneos en la política nacional. El [Francisco J. Ortiz] es Mitrista y toda mi familia Roquista,
mal podemos conservar solidaridad en ideas cuando somos los polos opuestos".
Tres meses después, Figueroa le informaba a Plaza que en la elección que la Legislatura debía
hacer del Senador Nacional, como cada día que pasaba la facción pro-Plaza iba ganando terreno,
los seguidores de Ortiz precipitaron la elección de Juan Martín Leguizamón para antes que
arribara el Veedor Dr. Uladislao Frías. Para peor, habiendo llegado las actas de Orán con el voto
de tres Diputados de la familia Figueroa a favor de Victorino de la Plaza, la Junta Electoral, al
influjo de los Ortices, no quizo recibir dichos votos. El motivo de la derrota de Plaza frente a la
candidatura de Leguizamón, se debería según Ortiz a "...que sus trabajos fueron tardíos". No
obstante este primer fracaso, Figueroa no se arredró, y dos meses mas tarde le escribe a Plaza
manifestándole su satisfacción porque "...he podido mover a toda mi familia, que como un solo
hombre se ha puesto de pié a trabajar por Ud. eliminando compromisos de antemano". Lo que
más le satisfizo fué que su sobrino AbrahámEchazú, "...deseoso de complacerme ha renunciado
su candidatura para que no se pierda en la Provincia un sólo voto de los que pudieran a Vd.
perjudicarlo".
Por cierto este apoyo no era gratuito, por cuanto al final de la extensa carta Figueroa le
recordaba a Plaza "...la recomendación que le hice de las pagas de las mensualidades de la
proveeduría [del Regimiento 12 de Línea] de mi hermano Dn. Octavio Figueroa".
Dueños los Ortices de la situación de Salta, logran finalmente imponer como Gobernador, la
candidatura de Miguel S. Ortiz, la cual "...ni los mismos Uriburus cuyo odio es de raza, le harán
oposición". Para consumar sus propósitos, los Ortices llevaban a la rastra al Gobernador Moisés
Oliva, para lo cual les fué preciso poner de Ministro de Gobierno a Miguel Tedín "...siendo fácil
hacerlo sin estos recursos pues Oliva es peor que Solá, que es cuanto se puede decir".
Pareciera ser que en 1890 el Río de la Plata volvió a experimentar un enfrentamiento militar,
para posteriormente, luego del Acuerdo Roca-Mitre, entre 1891 y 1897, registrar una nueva
lucha eminentemente política.
Las causas de la acentuación regresiva, practicada con la represión militar, en 1890, la atribuyen
algunos autores a la pérdida --por parte de la burguesía mercantil-- de hegemonía intelectual a
manos de una nueva burguesía terrateniente; y al temor de la burguesía mercantil a una
movilidad política y social descendente, provocada por la emergencia de una nueva elite política
de origen provinciano y una nueva burguesía terrateniente, derivada de la Conquista del
Desierto y de la llamada entrega de la tierra pública.
Como es sabido entre las causales que desataron la crisis del 90, se destacó también la debacle
financiera y la corrupción bancaria.
La crisis del 90 marcó la reversión del segundo ciclo del primer período de expansión, registrado
por Di Tella y Zymelman (1885-1892). Sin embargo, Suter (1995) aclaró que las crisis financieras
en Argentina fueron breves debido a la presteza con que se superaron las fases de contracción
económica.
Por el contrario, los procesos deflacionarios, al cristalizar los cambios en la estructura del poder
económico, frenan la movilidad social.
Las rebeliones contra los gobiernos Juaristas, contra los gobiernos del Acuerdo Roca-Mitre y
contra el nepotismo, fueron el común denominador que vinculó las inquietudes opositoras o
revolucionarias producidas en todo el país y en cada una de las provincias. Sin embargo, el
impacto de la Revolución del 90 no fue inmediato y no pudo en la mayoría de las provincias
desplazar del poder a los gobernantes del P.A.N. En muchas de las provincias del Norte (Salta y
Jujuy), del Noroeste (Catamarca y La Rioja), del Oeste (Cuyo) y del Litoral (Santa Fé, Corrientes y
Entre Ríos), los gobiernos surgidos en tiempos de Juárez Celman lograron perpetuarse. Sin
embargo, meses o años después aquel impacto se hizo sentir con retrasos diversos y con
intensidad diferenciada. Esta realidad nos ha llevado a formular una serie de preguntas
específicas:
¿que factores intervinieron para que las rupturas y crisis políticas provinciales --La Rioja en 1891
y 1898; Catamarca en 1898 y 1899; Tucumán en 1893; Santiago del Estero en 1890, 1892 y 1908;
San Luis en 1893, 1896, 1904 y 1906; San Juan en 1907; y Corrientes en 1893 y 1907 (Cuadro I)--
padecieran de una arritmia tan marcada?
¿la coalición autoritaria en el poder, que reprimió la revuelta, obedeció a sentimientos
paranoicos de una elite político-cultural atemorizada por una movilidad política y social
descendente?;
¿guardó una relación de contagio directo la Revolución del Parque (1890) con las sublevaciones
Radicales de Catamarca, La Rioja y San Luis y la rebeliones Liberales de Corrientes?;
d) ¿arrastraban estas provincias agravios anteriores que se ligaran con las reminiscencias de la
dictadura Rosista y de la modernidad colonial-absolutista aún subsistentes en ellas?;
¿cuánto debían pesar en esta política los torniquetes económico (irrigación), bancario,
periodístico, telegráfico y educativo?.
La resistencia al Acuerdo en la Provincia de Salta
También la oposición, constituida por los Cívicos, se dividió en Salta en dos facciones, por un
lado los llamados disidentes, encabezados por Delfín Leguizamón Cobo, entregado políticamente
al Dr. Ángel M. Ovejero, y por el otro los güemistas, encabezados por los Dres. Domingo Güemes
Castro y Aniceto Latorre, ligados al Modernismo, facción política de orden nacional que
respondía al liderazgo de Roque Sáenz Peña y que estaba nutrida por el Carcanismo (seguidores
de Ramón J. Cárcano).
La división fue acentuada por las elecciones de Senador en Rosario de Lerma y las elecciones
municipales de la ciudad de Salta del 7 de diciembre de 1890 "...a tal punto que me parece muy
difícil una aproximación entre los unos y los otros, [pues] hubieron balazos, cuchilladas, y
pedradas y el consiguiente cortejo de una media docena de víctimas, siendo grande la
irritación".
Al comienzo, la facción dirigida por Leguizamón se sirvió del Güemismo "...con el cual a podido
vencer en las dos elecciones mencionadas, y es probable que continúe en esta alianza, lo que sin
duda sería un peligro para esta Provincia".
Delfín Leguizamón
En cuanto a las verdaderas motivaciones que movilizaban a los líderes de la oposición las
opiniones diferían. Ángel Quirós le aseguraba a Roca que Delfín Leguizamón y el Gerente del
Banco Nacional Pío Uriburu Castro, eran una suerte de arribistas u oportunistas, pues "...no son
Mitristas ni Roquistas, y solo buscan apoderarse y asegurarse del Gobierno de la Provincia para
restablecer su fortuna particular".
Leguizamón no hacía otra cosa que preparar elementos para suceder a Frías, "...importándole
muy poco que los Roquistas o los Cívicos ganen la jornada".
Leguizamón era para Quirós "...un traficante político en toda la estención de la palabra: está
arruinado y quiere hacer su fortuna por medios políticos buenos o malos".
Quirós le aconsejaba a Roca que viviera "...prevenido con esta clase de gente, entre la cual
puedes contar al muy conocido Dr. Angel M. Ovejero, capaz de todas las claudicaciones posibles,
y aquí nadie le tiene fé en esta ciudad".
Para sortear la descomposición que la aparición de Martín Gabriel Güemes, (a) "El Caballero de
los Trapos Sucios", produjo en las filas del Partido Nacional, Uriburu y Leguizamón elaboraron
una estrategia combinada. Para ello convinieron "...en aparentar cierta frialdad en nuestras
relaciones". Habiendo creído Güemes en el rompimiento entre Uriburu y Leguizamón, creció en
audacia y mostró todo su juego, pues a juicio de Uriburu, Güemes pertenecía al mencionado
Modernismo, ya que "...no es Acuerdista ni responde, de ninguna manera a la política del
Gobierno. Está con la fracción radical del partido nacional [PAN], de la cual es jefe el Dr. Roque
Sáenz Peña".
Dos años después, en carta de febrero de 1892, el ex-Canciller Francisco J. Ortiz le informaba a
Roca que "...aquí impera lisa y llanamente el Carcanismo puro con Güemes y Frías a la cabeza y
les garanto que siguiendo esto así los electores para Presidente serán todos Sáenz-Peñistas".
Frías sigue, a juzgar por una carta del periodista Ricardo López, "...más las impresiones del
corazón que las de la política puesto que en ningún caso puede llamársele a Frías un hombre
político. Jamás ambicionó la gobernación ni puesto alguno; aceptó el gobierno porque se lo
exigió Güemes, y en él no se ha cuidado nunca de hacer círculo ni crear prestigios para
ulterioridades. Es un hombre bueno, moderado, pasivo, en otras circunstancias nacionales sería
un buen patricio".
El peligro que significaba la renuncia de Delfín Leguizamón al Ministerio de Gobierno, era que
Frías, dada su bondad y su ninguna aspiración política quedara obediente a las inspiraciones de
Güemes. Si Frías llegaba a nombrar un Ministro de Gobierno de filiación Güemista, a juzgar por
lo que Ricardo López le transmitió a Roca, "...Leguizamón en ocho días estaba perdido". Sin
embargo, al año siguiente, Leguizamón sorteó la situación y alcanzó la gobernación. La
transitoria coalición de Güemes con el Gobernador Leguizamón, al contar con "...la impunidad
altamente anti-política del Gobernador, tratan a capa y espada de hacer triunfar las candidaturas
[a Ministros de Gobierno y Hacienda] de [Pedro José] Frías y [Carlos] Grande".
En cuanto a Carlos Grande, aparentemente representaba a las clases más bajas de la población
salteña, por cuanto Ángel M. Ovejero le confesaba a Roca, que la candidatura de Grande, su
primo segundo, "...todos la repudian como una vergüenza...pero es bueno que Vd. sepa para
que juzgue lo que pasa en esta sociedad, que hasta hace ocho años su profesión era comediante
en las aldeas de Chile".
Ovejero contaba, a juicio de su aliado Francisco F. Cornejo, "...con todas las simpatías de la gente
decente, y tiene a su favor todos los elementos sanos del partido Nacional tanto de aquí como
de la campaña". Por el contrario, para López, los Modernistas, o sea
Güemes, "...se creen aquí lo que realmente son: nulos, desalojados, mejor dicho vendidos.
Conocedores de que por sí solos son impotentes para reconquistar esta posición, no es pues
extraño se valgan de los radicales, seguros de quedarse con toda la ganancia".
En cuanto a la Sociedad "El Edén", sus miembros eran los que --apenas Roca había dejado el
poder-- "...no trepidaron en desconocerlo como Jefe del Partido Nacional", y que cuando Roca
volvió de Europa no quisieron firmar el telegrama que Francisco F. Cornejo y otros le dirigían
"...felicitándolo por su regreso feliz a la patria, de temor a disgustar a Juárez y Güemes".
Eran también los que representaban "...la política desastrosa de la época pasada, estos que
vendieron sus edificios públicos y dejaron exhaustas las Cajas del Banco Provincial".
No obstante estos estigmas, era indudable, para Francisco J. Ortiz, que la facción disidente
representaba "...la mayoría en cantidad y calidad del partido Nacional, no obstante que hay
entre ellos muchos elementos de Güemes que están hoy retirados pero que volverán cuando su
gente suba".
Entre estos últimos, el caso del Senador José Antonio Chavarría, era el más ostensible por estar
sospechado de haber incurrido en peculado, por cuanto estaba "...especialmente vinculado a
[Martín Gabriel] Güemes por el negocio de los $118.000 que se hizo pagar por apoyar en el
Senado el contrato sobre el Banco y que la Legislatura declaró pago ilegal".
Leguizamón buscó en un momento por medio de la designación de su tío político Antonino Díaz
Ibarguren, como Ministro de Hacienda e interinamente de Gobierno, la estabilidad en el cargo
como Gerente del Banco Nacional de Pío Uriburu.
Asimismo, Leguizamón se había propuesto dejar como sucesor a su Ministro Antonino Díaz, pese
a la oposición de Pedro J. López Cornejo y Juan Cornejo, y con el apoyo de aquellos que se
habían retirado del Partido Nacional "...cuando los Juariztas (hoy del grupo disidente)
impusieron el nombramiento de Jefe único del P.N. al Dr. Juárez y al Dr. Güemes en lo
provincial,...para volver a él cuando [Francisco F. Cornejo] lo reorganizó después del 90".
Para el Senador Francisco J. Ortiz, Díaz era "...un imbécil completo, pero que le garante su
senaturía próxima a [Delfín] Leguizamón y a Pío Uriburu, que también está en el complot".
Fuera de Pío Uriburu, no tenía Leguizamón, según Ortiz, "...un sólo hombre que represente algo,
y su circulillo es de los dos Grandes y algunos empleados, y Pedro López [Cornejo], que se pasa
[de bando] cada cinco minutos".
Los que decían que la candidatura Díaz era impuesta por su sobrino Leguizamón faltaban, según
Cornejo, a la verdad, por cuanto "...somos los hombres de la situación, sus amigos los que hemos
prestigiado esta candidatura consultando la opinión de la Provincia".
Por el contrario, la facción disidente del Partido Nacional (ex-miembros de la Sociedad "El
Edén"), viendo "...la imposibilidad de que tengan el apoyo de la opinión algún miembro de su
diminuto grupo", procuraban según Francisco F. Cornejo, "...por todos los medios de conseguir
introducir la división en el Partido Nacional".
La estrategia adoptada por este grupo minoritario consistía en proponer un día "...apoyar la
candidatura de [Rafael] Usandivaras, otro día la de Pedro López [Cornejo], otro la de Juan
Cornejo, otro la de Arturo Dávalos Isasmendi, siempre con el propósito de introducir la discordia
y desquicio en el seno del partido".
Entre 1857 y 1914 el ferrocarril se expandió por todo el territorio argentino. Si bien la
máxima extensión la alcanzó en 1952, ya a fines de la década de 1920 el ritmo de crecimiento
era lento (ver cuadro 1). En los años sucesivos se establecieron conexiones entre puntos ya
abastecidos por el servicio ferroviario, mientras que se mantenía la acción de fomento de los
Territorios Nacionales por parte de la empresa estatal. En ese proceso de expansión, se produjo
una total reorganización del territorio argentino, por lo que se puede hablar de una revolución
de los medios de transporte, cuestión que es ampliamente conocida.
Para las provincias del norte argentino, al igual que en otras regiones del país, la llegada de
las vías del ferrocarril trajo consigo algunos efectos socio-territoriales.
En primer lugar se puede señalar que, en términos generales, la expansión de la red dio
origen e impulso a las actividades productivas que le permitieron a la Argentina insertarse en la
división internacional del trabajo de la segunda mitad del siglo XIX, como proveedora de
materias primas de clima templado para las potencias europeas (principalmente Gran Bretaña),
por lo menos durante las décadas de 1880 a 1920. En la región pampeana incentivó la
producción de granos, carne, cueros y lana para su exportación, a través del puerto de Buenos
Aires y otros puertos marítimos y fluviales. Concomitantemente, posibilitó la puesta en valor de
tierras vacantes o utilizadas hasta entonces por las sociedades indígenas para la producción
agrícola. Para ello se fundaron numerosas colonias agrícolas, que se poblaron con inmigrantes
europeos. El ferrocarril también favoreció el desarrollo de otras economías regionales, cuya
producción se orientaba básicamente al mercado de Buenos Aires, como la vitivinicultura en
Mendoza y San Juan, el azúcar en Tucumán, Salta y Jujuy, como ejemplos emblemáticos 1 .
Con el tiempo, todo el sistema económico fue incentivado por esa nueva oferta de
transporte. Al hacerlo, alteró definitivamente los circuitos de comercialización heredados de la
etapa colonial. La llegada del ferrocarril al Interior, a su vez, significó la llegada de productos
industriales, importados de Europa, que compitieron con la producción artesanal tradicional.
También se puede destacar el acortamiento de los tiempos de traslado hacia la ciudad de
Buenos Aires. El ferrocarril creó una vía de comunicación regular, rápida y eficiente en
comparación con las existentes hasta entonces, cuando transportar mercadería desde Jujuy
hasta Buenos Aires podía demorar hasta 45 días 2 . Con el ferrocarril el tiempo se acortó a poco
más de dos días. El corredor ferroviario Buenos Aires-Córdoba-Tucumán-Salta-Jujuy, compitió
ventajosamente con las empresas de carretas y mulas y, al hacerlo, favoreció el proceso de
desestructuración y reorientación centrífuga de algunos circuitos de comercialización del espacio
andino 3 .
Finalmente, la expansión del ferrocarril permitió mejorar la integración física entre las
capitales de provincias y Territorios Nacionales. Antes de finalizar el siglo XIX, la Capital Federal
se conectó con la mayoría de las capitales provinciales y territorios, proceso que se completa en
1930 con la conexión ferroviaria de San Antonio de los Cobres, a través del Huaytiquina. Sólo las
capitales de los tres Territorios Nacionales más australes, Rawson, Río Gallegos y Ushuaia
permanecieron desconectadas del sistema ferroviario nacional, como puede observarse en el
cuadro 2.
La primera iniciativa de un trazado ferroviario que uniera a las provincias del norte argentino con
los puertos del Pacífico en el norte chileno data de 1888. Se trataba de un ferrocarril
Antofagasta-Salta, donde los estudios estuvieron a cargo del Ferrocarril Antofagasta Bolivia
(FCAB) que por entonces tenía una gran injerencia en la estructuración de la red ferrovial en el
Desierto de Atacama y en su conexión con Bolivia. La raíz de ese interés tenía que ver con el gran
crecimiento de la explotación del salitre y el concomitante crecimiento de la demanda de
alimentos para la población que migraba hacia esa región. El norte argentino podía convertirse, y
en parte ya lo era, en el gran almacén del desierto. En esa ocasión, la empresa FCAB encargó
estudios al ingeniero Abel El Khader, quien propuso un trazado por la ruta: Antofagasta,
Caracoles, San Pedro de Atacama, Huaytiquina, Chorrillos, El Moreno, Rosario de Lerma,
Cerrillos, Salta. Las mayores dificultades se encontraban en Huaytiquina con 4.275 msnm y en
Chorrillos, con 4.800 msnm. La distancia a recorrer sería de 754 km 13 .
Además de este, durante la segunda mitad del siglo XIX se habían barajado otras alternativas
de conexión entre lo que por entonces era el norte chileno, Caldera o Copiapó, y las que ya por
entonces eran provincias del noroeste argentino, como Salta y Catamarca, en virtud de las
importantes conexiones comerciales que existían 14 .Otro estudio, anticipador, estuvo a cargo
del ingeniero José Rauch, realizado entre 1895 y 1897, en virtud de un tratado celebrado entre
Argentina y Bolivia en 1894, para construir un ferrocarril internacional entre ambos países. Se
proyectaron dos trazados: por la Quebrada de Humahuaca y por la Quebrada del Toro. Los
representantes salteños ante el Congreso argentino apoyaban la segunda opción. El ferrocarril
ascendería desde Rosario de Lerma por la Quebrada del Toro hasta El Moreno y luego seguiría
hacia el norte, para alcanzar el paraje de Abra Pampa y de allí a La Quiaca. El primero de los
trazados propuestos, alentado por los representantes jujeños, partía de San Salvador de Jujuy y
ascendía por la Quebrada de Humahuaca hasta alcanzar Abra Pampa y luego La Quiaca 15
.Finalmente, en el Congreso de la Nación se decidió, mediante una ley, la concreción de la
segunda opción. De la línea por la Quebrada del Toro se aprobó la realización del tramo Salta-
Cerrillos-Río Blanco, pero las obras llegaron, en 1909, hasta Rosario de Lerma16 .
Fue a principios del siglo XX cuando la idea de construir una unión ferroviaria entre Salta y el
Pacífico, a través de la cordillera, empezó a tomar fuerza en el ámbito salteño. Esa idea ya había
sido formulada y difundida por el ingeniero salteño Manuel Solá desde fines del siglo XIX y en
1905 publicó un artículo en el Boletín del Ministerio de Agricultura sobre el tema. Según Solá la
justificación para realizar esa obra era, básicamente, la posición relativa que las provincias del
norte tenían con respecto a las cuencas del Pacífico y del Atlántico:
"más cercanas al Pacífico que al Atlántico, señala como sus puertos naturales los de la costa
occidental: Antofagasta o Mejillones" 17
Antofagasta y Mejillones, próximo uno del otro, fueron los dos puertos que se promovieron
desde Salta como terminal para el ramal en cuestión. Este ferrocarril, según la opinión de Solá,
permitiría balancear el desequilibrio provocado en el norte del país por el Ferrocarril Central
Norte Argentino. Según sus cálculos, la carga despachada en Salta debía recorrer 1.276
kilómetros hasta alcanzar el puerto de Rosario de Santa Fe, o 1.560 kilómetros en el caso del
puerto de Buenos Aires. De Salta a Mejillones, en cambio, la distancia a recorrer sería de 665
kilómetros. Los sectores comerciantes de Salta, muy interesados en este proyecto, no hacían
más que procurar recuperar la histórica función de esta ciudad como puerto seco en el noroeste
del país 18 .En 1905 estaba en plena ejecución el ferrocarril a Bolivia por La Quiaca y el
ferrocarril al oriente boliviano ya llegaba a Ledesma. El eje Perico-Güemes-Salta se transformaría
en un nudo para los tres ferrocarriles internacionales.
Lo cierto es que con la ley 4.693 del 25 de septiembre de 1905, el Congreso de la Nación
autorizaba al Poder Ejecutivo Nacional (en adelante PEN) a practicar estudios de una línea de
ferrocarril trasandina en el norte del país. El proyecto fue presentado por los Senadores salteños
Francisco Uriburu y Antonio Díaz. La misma partiría del Valle de Lerma y terminaría en el paso
cordillerano de Huaytiquina, que era el más utilizado para el trasporte de arreos, u otro que se
determinase como mejor. En el artículo segundo se disponía que fueran aprovechados los
estudios que se habían realizado para la construcción de la línea a Bolivia. El 8 de julio de 1907
Miguel Tedín, Ministro de Obras Públicas durante la gestión de Figueroa Alcorta, remitió un
mensaje al Congreso de la Nación donde se afirmaba que los estudios se habían iniciado ese
mismo año y que en julio de 1907 todavía se encontraban en la etapa de laboratorio. Además,
anticipaba que la línea tendría, en la parte argentina, 369 kilómetros de extensión, y que
recorrería la Quebrada del Toro.
La comisión creada para estudiar el trazado del ferrocarril a Chile, según lo que disponía la Ley
4.693, estuvo a cargo del ingeniero Jorge Cassafousth. Esta comisión propuso dos opciones que
se aproximaban al proyecto de Rauch, presentado una década atrás. Ambos ascendían por la
Quebrada del Toro, hasta el paraje Lagunillas. Desde allí se encontraban las variantes. La primera
se aproximaba a El Moreno y desde allí continuaba hacia Huaytiquina, con pendientes de 5,5% y
una longitud de 379 kilómetros. La segunda variante, por Abra Blanca, tenía una pendiente de
8,4% y una longitud de 285 Km. En ambos casos era necesaria la utilización de cremallera 19 . En
el informe del 8 de julio de 1907 antes mencionado, Miguel Tedín también informaba acerca de
una solicitud hecha por Emilio A. Carrasco, empresario que procedía de Chile y representaba a
un grupo de industriales de aquel país. El ingeniero Carrasco solicitaba que se le concediera la
realización de dicha obra. El PEN consideró ventajosa su propuesta, razón por la cual envió un
proyecto de ley al Congreso. Unos meses antes Carrasco había obtenido, por traspaso, una
concesión en Chile, por lo que también sería el responsable de la construcción del tramo chileno
20 . Allí el punto de partida sería el puerto de Antofagasta y el paso fronterizo elegido seguía
siendo Huaytiquina. El proyecto pasó a la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de
Diputados, integrada por Emilio Mitre, Méndez Casariego, Francisco Seguí, entre otros. Esta
comisión remitió un nuevo proyecto, donde se señalaba que la trocha debía ser de un metro,
compatible con la red del Ferrocarril Central Norte, y que el plazo para que se termine la
construcción y se libere al público era de cuatro años. En ese proyecto también se preveían
cargas impositivas ante la posibilidad de extracción de minerales por parte de la empresa
ferroviaria. Con este impuesto el Estado recuperaría la prima que se comprometía entregar al
concesionario. El 29 de mayo de 1907, concomitantemente, había ingresado a la Cámara de
Diputados otro proyecto de ley subscripto por Aniceto Latorre, Ignacio Ortiz, Abraham Cornejo,
Santiago Fleming, Javier Castro, Pedro Méndez, Julio Terán y Pedro Huidobro, por el cual se
disponía autorizar al PEN a contratar con una empresa particular la construcción de un
ferrocarril de trocha angosta, entre el Valle de Lerma y la costa del Pacífico. Finalmente,
mediante la Ley 5.141 del 30 de septiembre de 1907 la concesión fue otorgada al ingeniero
Emilio Carrasco.
Al parecer, este proyecto despertaba interés a ambos lados de la cordillera. En un artículo
publicado en el diario "El Heraldo" de Santiago de Chile, el 21 de enero de 1907, se hace
referencia a estudios para construir un:
"ferrocarril trasandino que puede unir el puerto de Mejillones con la ciudad argentina de
Salta, pasando por San Pedro de Atacama" 21
La ventaja que ofrecía esta conexión, según se propone en este artículo, era que
prácticamente en ningún momento del año se cortaría el tránsito, por las escasas nevadas que
se producen en ese sector de la cordillera. La longitud de la línea férrea fue calculada en 745,5
kilómetros. En este caso, se vislumbraba el interés de los comerciantes del norte chileno:
construir un hinterland en torno a los puertos del Pacífico, como Antofagasta o Mejillones, que
abarcara las provincias del noroeste argentino y sur boliviano.
"La construcción de esta vía internacional… * beneficiará a+ seis grandes provincias
argentinas, una boliviana y dos chilenas, que por sí solas formarían un gran Estado" 22
Lo cierto era que por entonces el norte chileno se había transformado en un mercado
consumidor de grandes proporciones, para el cual Salta ofrecía algunas ventajas: se encontraba
relativamente cerca, existían personas con excelentes conocimientos de las rutas que se debían
atravesar y producía parte de lo que se necesitaba en las oficinas salitreras. En 1906 Arturo S.
Torino publicó un artículo en "El Diario", de Buenos Aires, donde presentaba un listado de todos
los productos que Salta podría colocar en aquellas plazas, siempre y cuando contara con un
medio de transporte como el ferrocarril: Harina, que por entonces era introducida desde
California; Azúcar, que provenía del sur de Perú; Carne, que en gran medida era provista por
Salta, pero dado que los animales debían trasladarse a pie, perdían peso y por lo tanto se
deterioraba la calidad del producto; Maderas, que llegaba del sur de Chile y de California;
Tejidos; Alimentos, procedentes del sur de Chile o del Perú 23 . Así, Torino, quien después fuera
gobernador de Salta, y sus contemporáneos, aspiraban a que esa provincia se convirtiera en la
"despensa del norte chileno":
"El ferrocarril proyectado tendrá una grandísima importancia para el norte de la República.
La población de toda la costa chilena tiene alrededor de cien mil operarios que trabajan en las
minas. Este territorio es absolutamente estéril. Sería, pues, de gran beneficio para las provincias
del norte el convertirse en la despensa obligada de aquél, proveyéndolo de carne, harina,
alcoholes, cereales y frutas" 24 .
Aniceto Latorre, uno de los diputados salteños que dio impulso en el ámbito parlamentario a
este proyecto, afirmaba:
"La línea del Lerma al Pacífico, por Huaytiquina, hará del Norte de nuestra república, un
emporio de abundancia y prosperidad que habilitará a los pueblos de [ las provincias de Jujuy,
Salta y Catamarca+ para hacer verdadero el gobierno autónomo… El porvenir del norte de
nuestra república, está en su comunicación rápida con el Pacífico" 25
Una vez obtenida la concesión, la empresa constructora de Carrasco inició algunas obras
menores e inmediatamente realizó nuevos estudios, demorándose el inicio de la construcción. El
30 de septiembre de 1910 el Congreso de la Nación sancionó la ley 7.502 otorgándole una
prórroga de un año para dar comienzo a las obras y tres años para terminarlas. Finalmente, en
1910 se realizaron algunas obras menores que pronto se detuvieron ante las dificultades que se
fueron encontrando. Fue entonces cuando Carrasco inició negociaciones con la compañía
francesa Régie Générale des Chemise de Fer et TravauxPublics. Los ingenieros de esta compañía
llegaron a la conclusión, en 1913, que esta vía sólo sería comercialmente explotable si mantenía
una pendiente no superior a 2,5% y si los radios de las curvas no fueran menores a los 120
metros. El ferrocarril tendría el siguiente trazado: Cerrillos-Puerta de Tastil-Chorrillos-Tocomar-
Huaytiquina. Para lograr una pendiente no superior a 2,5% se necesitaba construir más túneles y
puentes metálicos de los que se había proyectado originalmente. Ante estas dificultades, por los
costos que suponía, la obra no se iniciaba. Carrasco enfrentaba serias dificultades financieras
para encararla, razón por la cual solicitó al gobierno argentino apoyo financiero del Tesoro
público. Esto le fue concedido por el Congreso, mediante la ley 8.852 del 30 de enero de 1912,
que autorizaba al PEN a emitir acciones. De esta forma, el Estado argentino se asociaba a la
empresa como un accionista ordinario, por una suma equivalente a dos millones de pesos oro.
Pero este apoyo no fue suficiente. Carrasco gestionó sin éxito capitales en Europa. Asimismo, el
gobierno de Chile finalmente no le otorgó la concesión de la línea hasta Antofagasta 26 .
Todo terminó con un decreto del 27 de abril de 1914, donde el PEN acordó la caducidad de la
concesión que se había otorgado a Carrasco. Con esto fracasaba el proyecto del ferrocarril
Antofagasta-Salta27 .En 1909 las vías, que partían desde Salta, habían llegaron hasta Rosario de
Lerma y ahí permanecieron por más de una década. El proyecto Huaytiquina quedó
momentáneamente trunco.
Con el inicio de las obras, confirmado por un decreto del 14 de marzo de 1921, se realizaron
nuevos estudios a partir de los cuales se determinó aceptar las recomendaciones dadas por la
compañía francesa que eran, básicamente, adoptar la pendiente determinante de 2,5% y
construir curvas que tuvieran un radio mínimo de 120 metros. La comisión técnica del caso
decidió optar por un trazado que evitara el rodeo por El Moreno. Estas exigencias obligaban a
proyectar "retrocesos" y nuevos puentes y túneles, desarrollos en rulo y en forma de "S" 33 . De
esta forma, además, se garantizaba que el ferrocarril atravesara San Antonio de los Cobres.
Al frente de las obras, del lado argentino, se encontraba el Ingeniero Richard Fontaine Maury,
quien debió resolver técnicamente las exigencias que impuso la empresa estatal de ferrocarril,
de forma tal de evitar el uso de cremalleras, como ocurría en el tramo de la Quebrada de
Humahuaca. Además se debían usar materiales resistentes y el trazado debía contemplar la
obtención de fuentes de agua para las locomotoras a vapor que se pensaba utilizar. Estas y otras
medidas, estaban orientadas a reducir los futuros costos operativos34 .
Además de los cambios en el trazado del tramo Rosario de Lerma-San Antonio de los Cobres,
se introdujo otro cambio importante. En lugar de atravesar el límite internacional por el paso de
Huaytiquina, se determinó que el ferrocarril debía pasar por el de Socompa. Este cambio surgió a
partir de la iniciativa de la Comisión Técnica chilena, a cargo del ingeniero Gabriel Quirós, que
recorrió el trayecto San Pedro de Atacama a Huaytiquina, y determinó que este tramo ofrecía
importantes dificultades. Por esa razón propuso desplazarlo hacia el sur, entre Augusta Victoria y
Socompa. La comisión técnica argentina, encabezada por el Ingeniero Maury, hizo lo propio del
lado argentino, concluyendo que este cambio en el trazado ofrecía algunas ventajas, entre ellas
que el paso de Socompa era más bajo que el de Huaytiquina. Este último con frecuencia se
obstruía por la nieve. Además, con el nuevo trazado el ferrocarril atravesaría zonas con las
reservas borateras más ricas del Territorio de Los Andes. Otra ventaja era que el nuevo trazado
reducía en aproximadamente 80 kilómetros la distancia entre los extremos Salta y Antofagasta.
No obstante, se extendía en la parte argentina y disminuía en la chilena. Además, permitía una
reducción de las obras requeridas en la sección chilena y un incremento en la sección argentina,
lo que beneficiaba principalmente a Chile. En la sección chilena, en comparación al trazado
original, se pasaba de 486 a 331 kilómetros de vías y se evitaban altitudes de 4650 en las
proximidades del paso de Huaytiquina, frente a los 3900 del paso de Socompa35 .De todas
formas, esta variante fue aceptada por ambas partes, y desde entonces el "ferrocarril por
Huaytiquina" se transformó en el "ferrocarril por Socompa", aunque recién en 1929 se decidió
definitivamente ese cambio36 . Igualmente, al ferrocarril se lo siguió conociendo por el primero
de los topónimos.
La primera etapa de la construcción quedó terminada hacia fines de 1923 e inicios de 1924,
llegando el riel hasta la zona de El Gólgota, donde se emplazó la estación Gob. Manuel Solá.
Desde entonces y hasta 1928 las obras prácticamente se paralizaron.
Después del impulso inicial, gracias al cual se construyó el primer tramo hasta las cercanías de
Tastil, los trabajos se detuvieron en 1924. Entre 1925 y 1928, las obras estuvieron casi
totalmente paralizadas. Fue durante la segunda presidencia de Yrigoyen cuando las obras
tuvieron un nuevo impulso. El 25 de marzo de 1929 el PEN decretó la prosecución de las obras,
destinando para tal fin veinte millones de pesos en cuotas mensuales de un millón. Con la nueva
inversión, el riel pronto alcanzó al pueblo de San Antonio de los Cobres. En julio de 1929 se
terminó el enrielado e inmediatamente se libró el servició entre Salta y San Antonio de los
Cobres. El Territorio de Los Andes, después de tres décadas de su creación, finalmente estaba
integrado al sistema ferroviario nacional 43 .
La crisis económica y política de 1930 fue un cuello de botella en el avance de la obra. Con la
destitución del presidente Yrigoyen por el gobierno de facto de José Félix Uriburu, las obras de
este ferrocarril nuevamente se frenaron. De todas formas, en torno al año 1930 ocurrieron tres
acontecimientos simbólicos en la historia de este ferrocarril. En primer lugar, se señalaba recién,
a San Antonio de los Cobres se podía llegar en pocas horas, poniendo un punto de inflexión en el
histórico aislamiento en el que se encontraba hasta entonces. En segundo lugar, el ingeniero
Maury, el "hombre" de esta "ciclópea obra" fue apartado de su cargo. En tercer lugar,
finalmente, con la casi total paralización general de las obras, se construyó el viaducto La
Polvorilla. Con una longitud de 224 metros en forma de curva y una altura de 73 metros, esta
obra fue construida entre los años 1930 y 1932 por la Compañía Industrial Cosulich Argentina
Sociedad Anónima, a cargo del ingeniero Tillius Daniel Hannecke44 . Este viaducto, puede
afirmarse, es el icono por excelencia del Huaytiquina, como así también de la construcción
paisajística de Salta.
Después de esto, el 28 de septiembre de 1933, la ley 11.736 autorizó al PEN a invertir una
nueva suma de dinero para terminar esta obra, lo que permitió reiniciar lentamente la
construcción. Fue recién por entonces, también, cuando las obras del lado chileno tomaron
impulso. En junio de 1933 se iniciaron algunas construcciones en Augusta Victoria, estación final
de un ramal construido y administrado por la FCAB 45 . En Argentina, en 1934 el "Comité Pro-
ferrocarril a Chile", esta vez presidido por David Michel Torino, había sido revitalizado. Este
comité envió al Presidente Agustín Justo un petitorio que habrían levantado entre los vecinos de
la ciudad de Salta para la prosecución de las obras. Además elaboraron un "Memorial" sobre las
riquezas de la provincia de Salta, resaltando la necesidad de abrir esta salida al Pacífico a través
de Socompa
46 .
Cuando se iniciaron las obras del lado chileno, el ciclo salitrero iniciaba su fase terminal. Por
entonces, tanto en Antofagasta como en Tarapacá comenzaron a delinearse con mayor claridad
alternativas a la economía centrada exclusivamente en la minería, estimulando la posibilidad de
construir nuevos ferrocarriles hacia Bolivia y el norte de la Argentina. De esta forma se
construiría una red comercial que garantizaría a los puertos de Iquique y Antofagasta el control
de las ciudades mediterráneas del espacio trasandino, el ferrocarril Antofagasta-Salta47 . En
Chile, las obras se fueron realizando en forma progresiva llegando hasta Monturaqui en 1938. En
diciembre de 1947 los rieles llegaron a Socompa y en febrero de 1948 se unieron a las vías
argentinas48 .Del lado argentino, el último documento vinculado a este ferrocarril, fue un
decreto del 23 de julio de 1941 que autorizaba a la empresa de ferrocarriles del Estado a invertir
5 cuotas anuales de 6,5 millones de pesos (m/n). De esta forma, en 1941 se reiniciaron las obras,
extendiéndose hasta el paraje Olacapato y en 1946 hasta Taca Taca.
Ya por entonces, el Territorio de Los Andes se había dividido, y sólo la porción central, con el
nombre de Departamento Los Andes, quedaba dentro de la provincia de Salta, mientras que el
departamento de Susques, al norte, había pasado a Jujuy, y el de Antofagasta de la Sierra, al sur,
a Catamarca. El ferrocarril trasandino, a poco tiempo de terminarse, atravesaba solamente el
departamento salteño de Los Andes.
La inauguración oficial del ferrocarril trasandino del norte, según desde donde se lo mire,
tiene dos fechas: 17 de enero de 1948 (para Chile) y 20 de febrero de 1948 (para Argentina) 49
.Si bien el proyecto, por el lado argentino, fue inspirado durante los gobiernos conservadores,
iniciado durante el de Yrigoyen, reiniciado en el segundo de Yrigoyen y vuelto a reiniciar en el de
Justo, fue en el de Perón cuando se terminó. La historiografía del ferrocarril Huaytiquina está
asociada a la figura de Yrigoyen, quien suele ser considerado como el "padre" de esta obra 50 .
Pero para muchos argentinos esta fue una verdadera "obra peronista". Esto es así porque,
cuando Juan Domingo Perón asumió el gobierno, las obras que llevaban algunos años detenidas,
fueron incorporadas al Primer Plan Quinquenal. El 20 de febrero de 1948, finalmente, se
inauguran las obras de este ferrocarril y en una fotografía de la época tomada en la Estación
Socompa, por ejemplo, se muestra a pobladores de la Puna de Atacama con pancartas que
llevaban la imagen de Perón 51 . Como se señalaba en un folleto de la época:
Dr.Atilio Cornejo
Resulta significativo verificar tanto en la bibliografía existente sobre este tema como por la
existencia de innumerables antecedentes documentales, que al indagar los orígenes de la
industria azucarera puedan encontrarse opiniones tan disímiles entre los historiadores e
investigadores, quienes con gran empeño intentaron dilucidar cuándo tuvo lugar el nacimiento
de la explotación y producción de la caña de azúcar, y que pese a ello, no lograron en su época
consensuar un juicio definitivo al respecto. Este hecho lo pude constatar, al momento de cotejar
los diferentes criterios, a partir de los cuales emitieron sus juicios los investigadores,
especialmente aquellos cuyas obras salieron a la luz con anterioridad al siglo XX. Pero lo que sí
estimo como verdad incontrastable y evidente, que en gran medida motivó esta sucinta relación
de los hechos: es mi convicción de que el verdadero artífice de aquella incipiente y próspera
industria nacional, fue el coronel de milicias don Juan Adrián Fernández Cornejo y Rendón, y esta
afirmación trataré de fundamentarla sustentándome en fuentes documentales reconocidas por
las diversas corrientes historiográficas.
Estudiosos como Emilio J.Schelh, en sus dos publicaciones fruto de sus indagaciones sobre esta
materia: “La caña de azúcar en Tucumán. Memoria de su introducción y propagación” y “La
industria azucarera argentina”, afirmaba: “…En Salta se conoció la caña desde algunos siglos
atrás. Ruy Díaz de Guzmán en la Argentina, de 1612, se refiere que los españoles la encontraron
indígena en los bosques orientales del Tucumán, aunque la mayor parte de los historiadores
antiguos están contestes en que la caña, no es originaria de América”, acotando:
“…pero sea de esto lo que fuere, es sabido que ella existió a principios del siglo XVI, siendo más
tarde su propagador en Salta D.Antonino Fernández Cornejo, que inició los cultivos en 1760,
cultivos que en seguida se propagaron, alcanzando considerable desarrollo durante el gobierno
de don Andrés Mestre, en el departamento de Orán”. Por último el referido escritor consignó:
“En ese entonces se utilizaban los jugos para hacer miel y tabletas, comenzándose algo después
la confección de pilones de azúcar, que los jesuitas fabricaban ya desde hace tiempo atrás en la
reducción de Lules (Tucumán)”.
El historiador Schehl erróneamente confunde a don Juan Adrían con su hijo don José Antonino
Fernández Cornejo, pues se remonta a 1760, es decir al año en que don Juan Adrián iniciaba su
acción productiva en Salta.
Queda comprobado que la caña de azúcar se cultivaba en distintos puntos del Tucumán, a
principios del siglo XVII y tal vez a fines del XVI, utilizándosela únicamente como fruta, pues no
existe noticia de que se le diese utilidad industrial hasta mediados del siglo XVII.
Estas referencias consolidaron la tesis de autores como los doctores Bernardo Frías, Adrián
F.CornejoLascano y Atilio Cornejo, quienes fundamentaron sus juicios, en virtud de las pruebas
documentales y testimonios recogidos en el seno de sus hogares, por cuanto en ellos se
conservaban todavía pruebas dignas de credibilidad sobre tema, por ello en estos autores
encontramos que sus posiciones son convergentes en cuanto al justo y merecido
reconocimiento que manifiestan hacia la figura de don Juan Adrián Fernández Cornejo, por ser él
quien introdujo la caña de azúcar proveniente del Perú y constituirse en el fundador del primer
ingenio azucarero argentino. En un pasaje de sus Tradiciones Históricas (segunda serie) el Dr.
Frías consignaba refiriéndose a Cornejo lo siguiente:
“…importó de Tacna (Perú) las primeras cañas dulces a la tierra argentina. Las introdujo cargadas
sobre las mulas, frescas y verdes, como correspondía a quienes iban a desempeñar la misión de
semillas, envueltas se comprende, con infinitos cuidados que requería un viaje tan largo, tan
penoso y tan expuesto como aquél. La planta se produjo, y creció, dando el fruto como el dulce
del Perú, según la expresión del poeta Chocano".
Otro contribución sustancial sobre el tema, es el opúsculo inédito que escribiera el doctor Adrián
F.CornejoLascano, a quien cita reiteradamente el doctor Atilio Cornejo, llevaba por título:
“Contribución a la Historia de Salta y de sus próceres”, en uno de sus párrafos atestiguaba:
“…confirmando lo expuesto, vale decir, don Juan Adrián Fernández Cornejo y Rendón fue el
fundador de la industria azucarera argentina , dado que todos los investigadores han asignado a
la obra de los jesuitas en Lules, el carácter de mero ensayo que por lo demás, fue interrumpido
y, en cambio, la obra de aquél, ha sido el punto de arranque de la industria azucarera, que
implantada en Salta, se propagó luego hasta llegar a su sede principal en Tucumán, con el
tiempo; confirmando, digo, tal afirmación, ofrezco como prueba irrebatible las constancias del
juicio sucesorio de don Juan Adrián Cornejo, existentes en el Archivo de Salta”.
Don Juan Adrían Fernández Cornejo falleció viudo de doña Clara de la Corte y Rosas en su
hacienda de Campo Santo el 10 de diciembre de 1797, dejando una prolífica descendencia.
Efectuados los actos sucesorios correspondientes. El Ingenio San Isidro pasó a manos de su hijo
el coronel mayor don José Antonino Fernández Cornejo, ateniéndome a lógicas razones de
espacio, me limitaré a destacar su importante trayectoria en el Ingenio de su propiedad.
En 1798, Cornejo emprendió una intensa labor tendiente a acondicionar las tierras y adquirir
nuevos elementos para su establecimiento industrial. De Lima (Perú), transportó herramientas
indispensables para un mejor desarrollo de las actividades en San Isidro.
En 1813 le proporcionó al ejército patriota al mando del General Manuel Belgrano un sitio donde
acampar y puso sus cañaverales para alimento de los animales con los que se movilizaban las
tropas libertadoras. La producción de caña de azúcar se incrementó notablemente desde Campo
Santo hasta Orán, cabe recordar que don Vicente Uriburu había adquirido en 1832 las tierras
ubicadas en la Misión de Zenta (Orán). Atento a estos resultados, es que puede conferirse
veracidad a las afirmaciones de Groussac, en el sentido de que el obispo Colombres había
llevado a Tucumán elementos provenientes de Campo Santo; con el tiempo, el Ingenio dirigido
por Colombres llegó a superar al salteño, tanto en su producción de azúcar como
cualitativamente en materia de infraestructura y maquinarias. Con el apoyo de su familia, don
José Antonino Fernández Cornejo logró sentar las bases para proyectar al Ingenio San Isidro a
una posición destacada dentro de la industria azucarera argentina.
Falleció el 8 de agosto de 1850 en Campo Santo, y sus restos reposan actualmente en el Panteón
de las Glorias del Norte, erigido en la Catedral de Salta, junto a los del General Dn.Martín Miguel
de Güemes y a otros próceres que a lo largo de sus vidas honraron a nuestra provincia.
Tiempo antes de su muerte, en 1844 uno de sus hijos don Juan Nepomuceno decidió trasladarse
a San Pedro de Jujuy dedicado al trabajo azucarero, allí permaneció unos años, pero razones de
salud, determinaron su regreso a Salta y a partir del fallecimiento de su padre, a quien había
secundado en sus labores don Juan Nepomuceno volcó todas sus energías con el propósito de
transformar al Ingenio San Isidro en una verdadera empresa acorde con los requerimientos de la
época, alentado por la competencia que se estaba generando a raíz de la instalación de nuevos
establecimientos azucareros en el norte, como el de don Miguel F.Aráoz, el de los señores Sixto y
Querubín Ovejero, el Ingenio Ledesma que primitivamente perteneciera a la familia Ovejero,
posteriormente la Sociedad Ovejero, Zerda y Usandivaras, que despues se transformaría en un
centro azucarero de avanzada.
Don Juan N. Cornejo y Usandivaras adoptó iniciativas realmente innovadoras para San Isidro,
importando del Perú nuevas clases de caña de azúcar, la primera máquina para blanquear el
azúcar proveniente de Inglaterra, como también instauró una serie de medidas de contenido
social para beneficio de los indios que allí trabajaban.
A principios del mes de julio de 1880 encontrándose trabajando con la centrífuga vieja, don Juan
Nepomuceno se resbaló, precipitándose en ella, inutilizándose sus dos piernas. Trasladado
desde Campo Santo a su hogar aún existente, en la calle Alvarado 577 de esta ciudad, a causa
del deterioro físico que le produjo ese fatal accidente, muere el 11 de agosto de 1880.
“Bien puede decirse de él – afirmó Atilio Cornejo – que fue el innovador y el mártir de la
industria azucarera argentina”.
Con posterioridad el Ingenio San Isidro pasó a manos de Ugarriza, Uriburu, Dorado y otros
propietarios. En los albores del siglo XX nuevamente, aquél el histórico emporio azucarero
regresó a manos de la familia Cornejo, en virtud de la compra que efectuara don Pedro
F.Cornejo Ceballos, continuando su obra sus sucesores el doctor Julio Cornejo y doña Mercedes
Cornejo de Figueroa, y sus hijos, nietos y demás descendientes procuraron incrementar el rol
productivo del Ingenio, dotándolo de nuevos adelantos tecnológicos, al tiempo que se sumaron
a la búsqueda de nuevos destinos para el intercambio comercial con el exterior de nuestro país,
hasta que el año 1992, por razones de diversa índole, determinaron el cierre del ciclo iniciado
doscientos años atrás en que el Ingenio San Isidro perteneció a la familia Cornejo. Sirvan estas
líneas para testimoniar mi admiración y gratitud a la memoria de cada uno de nuestros
antepasados, quienes mediante su esfuerzo y patriotismo, legaron una página de gloria a la
industria azucarera argentina.-
SALTA
CREACION DE YPF
Un grupo de empleados de YPF trabajan en el pozo 128 de provincia de Chubut, año 1923.
Los primeros yacimientos de petróleo fueron descubiertos en el entonces pueblo de Comodoro
Rivadavia. El primero apareció el 13 de diciembre de 1907, cuando una perforadora estaba
realizando un pozo para encontrarlo14 a tres kilómetros del Cerro Chenque. La máquina llegó a
los ciento setenta metros de profundidad, pero los obreros decidieron abandonar el trabajo ya
que el equipo de que disponían no les permitía llegar más hondo. Más tarde se adquirieron
nuevos equipos para perforación, preparados para poder hacer un pozo mucho más profundo.
Estos equipos fueron comprados en Europa, se emplearon los del tipo del sistema Fauck. Fue el
ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones quien realizó esa compra.5
Antes del hallazgo en Comodoro Rivadavia, en 1865 en la provincia de Jujuy se realizó una
exploración para intentar hallar petróleo; para ello en aquel año se formó la Compañía Jujeña de
Kerosén S.A.15 Leonardo Villa fue el primer empresario que intentó encontrar petróleo para su
comercialización, pensando en el abastecimiento de kerosén destinado al alumbrado público.
Pero existía un contratiempo: para poder realizar la exploración, Villa tenía que pedir
autorización a las autoridades jujeñas, y después al Poder Legislativo nacional. Todos esto
produjo diversas idas y venidas que, al final, hicieron abortar el proyecto. A fines del siglo XIX,
varios emprendedores sufrieron el mismo inconveniente.2
Cuando en 1918 terminó la Primera Guerra Mundial, se inició un período expansivo para la
naciente industria petrolera argentina. La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y
financieras internacionales; así se pudo lograr mayor disponibilidad de materiales, equipos,
fletes y capitales. En esa época apareció el motor de combustión interna, que ocasionó una
segunda revolución industrial y aumentó la demanda de combustibles. La expansión de los
automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos
derivados del petróleo, principalmente combustibles, aceites y grasas. En el periodo citado las
empresas estadounidenses y europeas también empezaron a expandirse en busca de reservas;
estas acciones estaban avaladas por el gobierno, preocupado por contar con el tan requerido
mineral estratégico.18
Durante sus ocho años de gestión, el General logró casi triplicar la producción de petróleo, de
348 888 metros cúbicos en 1922, a 872 171 metros cúbicos en 1929.22 3 Además gracias a los
grandes avances, Mosconi rebajó los precios del combustible para competir con los precios de
las petroleras extranjeras. Emprendió una gira por Sudamérica para incentivar a las naciones a
que emprendan su propia independencia petrolera, algunos países efectuaron el hecho como:
Getúlio Vargas de Brasil fundó Petrobrás, Bolivia hizo Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos, y el general Lázaro Cárdenas del Río, jefe de Estado de México creó la actual
petrolera pública paraestatal PEMEX, nacionalizando sus recursos energéticos.20
Monumento en la "capital del petróleo" a Enrique Mosconi, fue el primer presidente de YPF,
además se lograron grandes avances durante su gestión.
Mosconi dijo sobre la autonomía energética:
"Así como la emancipación política del continente se selló con las corrientes libertadoras de
[Simón] Bolívar y de [José de] San Martín, realicemos nuestra independencia económica (...) sólo
entonces habremos dado término integral al mandato de nuestros libertadores, asegurando la
felicidad y el bienestar de nuestros pueblos".
Enrique Mosconi.20
La petrolera estatal YPF inauguró el primer surtidor de querosén el 22 de febrero de 1923 en
Buenos Aires, tres meses más tarde se instalaron seis más. El 20 de junio en Mitre y la Avenida
Rosales se construyó el primer surtidor de nafta para vehículos. El industrial Torcuato Di Tella
fue quién se encargo de su fabricación, no sin antes consultárselo a su amigo, el general
Mosconi.16
En el año 1931 se empezaron a construir dos destilerías privadas, una en Dock Sud, y se
construyó una planta de aceites lubricantes, grasas, parafinas y asfaltos de la destilería de La
Plata. Se importaron surtidores de nafta para los vehículos, cuando en el periodo de Enrique
Mosconi se producían en Argentina.
EL POSITIVISMO
Introducción:
Entre 1880 y la Primera guerra Mundial, la Argentina experimento un periodo de progreso sin
igual. Y comenzo con la Presidencia de Julio Argentino Roca. Y nacio lo que se dio a llamar la
"Argentina Moderna". La generación del 80´ plasmó un modelo de país agro – exportador, liberal
y posotivista. Este crecimiento vertiginoso del pais fue la consecuencia de su incorporación al
mercado internacional como productor de materias primas, pero en especial estaba vinculado al
comercio ingles. En tanto que el alud inmigratorio "que venia a hacer la America" fue
integrándose paulatinamente a todas las clases sociales. La mayoría se fundió con los estratos
más bajos de la sociedad donde comenzaba a despuntar el naciente proletariado Industrial.
Otros, inclinados a las actividades agropecuarias, terminaron por configurar las alternativas de la
"pampa gringa", en tanto que una minoría de enriquecidos integró una Oligarquía de nuevo
cuño, menos elitista que la tradicional, llamada a tener influencia en los futuros acontecimientos
politicos.
La incorporación al proceso social de un sector de obreros, producto de la incipiente
industrialización, hacianoir sus reclamos. Esta "cuestion social", en consonancia con el impacto
producido por la ideas traidas por los inmigrantes, se reflejaba en los periodicos (algunos de
inspiración socialista y anarquista) y en intentos de organización sindical cuyas bases eran
todavía demasiado endebles como para conmover la estructura del gobierno.
Pero además el Regimen conservador impidió la participación democratica. Esta situación abrió
una brecha entre la sociedad y el sistema político. Finalmente el conflicto entre el Oficialismo y
la oposición culmino con la Ley de Sufragio Universal en 1912.
Entonces como se puede ver esta etapa fue muy importante en la historia Argentina, y la
iniciadora de todo lo que vendría. Por eso vale la pena hacer una pausa en ella y analizar sus
puntos más resaltantes. En este Trabajo lo que se quizo lograr fue una especie de resumen de
esta etapa, separándola en tres grandes grupos: La Sociedad, La Economia, y la Política.
DESARROLLO
1. ECONOMIA
El modelo agrario exportador
El propósito era asegurar la juridicidad y el progreso.
A partir de 1880 impusieron el modelo de desarrollo económico para el país basado en las
exportaciones crecientes de la producción agropecuaria de las praderas templadas de La Pampa.
Se produjo una transformación de la sociedad argentina. A su ves se fue organizando un régimen
político oligárquico.
La economía comenzó a organizarse como complemento de la economía industrial europea, y
particularmente inglesa. Esto formaba parte del auge de la economía capitalista mundial. La
economía mundial produjo cambios en la organización de producción, en la sociedad y en la
política. Se lo denomina asi por que el sector productivo más importante fue el agrícola-
ganadero. Las Carnes, fueron el factor dinámico del desarrollo. Pero los motores del crecimiento
economico fueron los ferrocarriles y los frigoríficos.
Características:
* La dependencia económica del mercado externo: centros industrializados europeos tuvieron
poder de decisión sobre la organización de la producción Argentina.
* El latifundio como unidad de producción agropecuaria: Casi toda la producción destinada a la
exportación, se obtenía en grandes propiedades rurales de la región pampeana.
* La intervención del Estado tuvo un papel decisivo para el funcionamiento del modelo. Lo más
importante era, garantizar la libre circulación de bienes capitales, favorecer la expansión de la
red de transportes y otras obras, facilitar la puesta en producción de las nuevas tierras de
frontera, estimular la inmigración extranjera para obtener fuerza de trabajo, y organizar un
sistema jurídico y monetario.
* La participación de capitales extranjeros: Obras que facilitaban el transporte y la
comercialización de los productos argentinos en el mercado internacional.
La inmigración extranjera: Entre 1857 y 1914, del saldo inmigratorio neto de 3.300.000 personas,
se radicó en la región pampeana, pero solo 1/4 (800 mil) quedaron en las zonas rurales.
* Desequilibrio regional: Las regiones del país, las economías extrapampeanas, cuyas
producciones no se destinaban al mercado internacional, comenzaron a depender de la
economía pampeana. Este fue el caso de la producción de azúcar en Tucumán y de vinos en
Mendoza, destinada al abastecimiento del mercado interno.
Los terratenientes exportadores, se fueron constituyendo en el grupo de capitalistas agrarios, y
actuaron asociados con capitalistas extranjeros.
Producción agropecuaria:
En 1874, Argentina importaba trigo, en 1880, las colonias agrícolas abastecían totalmente el
mercado nacional, y a fines de siglo hubo un excedente de trigo.
La expansión de producción de cereales comenzó con la expansión de la línea de la frontera y el
avance del FF.CC. incorporaron más tierras para cultivo. Mano de obra por inmigrantes que
llegaban.
El gobierno, tomó medidas para favorecer el desarrollo agrícola. En 1890, técnicas para que
mejorarlo. Las empresas comercializadoras de cereales, tendieron a la concentración y llegaron a
formar monopolios. Después de 1890 se expandió. Tuvo lugar en un período en que los precios
internacionales de los productos agrícolas tendían a bajar. Pero, el volumen físico de las
exportaciones aumentó y compensó la tendencia descendente de los precios.
Crisis de 1890:
Sus causas son: La caida del precio de los productos que se exportaban, el endeudamiento por
creidots externos, las emisiones continuas del papel moneda y la perdida de valor del signo
monetario. El historiador "JosePanettri afirmaba que el país compraba más de lo que vendia y
delo que podia pagar. Ademasvendia barato y compraba caro. La crisis afecto el crecimiento
economico general y la capacidad de consumo.Numerosos comercios y empresas fueron a
quiebra. Comenzaron importantes movimientos de huelgas ante el aumento del
desempleo.Luego el sistema Bancario se declaro en Bancarrota y cayeron vertiginosamente las
acciones en la Bolsa.
La cuestión agraria:
No habían tierras para explotación. Los terratenientes aumentan los precios. En esos años, los
arrendatarios tenían dificultades para lograr su subsistencia y cumplir con el contrato. Hay una
crisis para ellos y para los comerciantes de la campaña. Y en 1912, entran en huelga. También
pedían demandas. Los terratenientes piden al gobierno que arregle esta situacion, y termina.
Conciliación = fracasa
2. SOCIEDAD
Bs.As. y Rosario, ofrecían mejores posibilidades para inmigrantes. Podían trabajar en talleres
industriales en Bs.As. , a fines de siglo. Pero muchos quedaron sin trabajo, o no eran mano de
obra calificada, y se empezaban a ver mendigos en las calles en condiciones insalubres.
La Población urbana superó a la rural. No por industrialización, sino por desarrollo de comercio
de exportación y la llegada de inmigrantes. Generalmente: Litoral y provincia de Bs. As.
Provenían, en un 80% de lugares pobres (España e Italia).
El conventillo:
Eran lugares baratos, donde vivían los inmigrantes. Y fue un negocio para comerciantes que
compraban el lugar y lo vendían. Hubo un aumento de estos "albergues", entonces se van del
centro, y se ponen a edificar en lotes en zonas más alejadas.
Ley 1420:
Los Hijos de los inmigrantes pudieron mejorar la suerte de sus padres gracias a la enseñanza
primaria que se convirtió en la llave del ascenso social. En 1884 fue sancionada la Ley 1420, de
educación laica, gratuita y obligatoria, que contó con el apoyo de la oposición liberal.
La elite tradicional:
400 familias. Se identificaban diferentes del resto de la gente prestándose como representantes
de la nacionalidad. En 1880, con la expansión económica esta se amplió.
Aparecieron nuevos sectores de comercio de exportación comerciantes, financieros y
banquistas.
3. POLÍTICA
El fraude electoral:
A partir de 1880, la clase gobernante mantuvo las reglas de la democracia política. El Sufragio
era Voto voluntario y no secreto. Si elegian a la oposicion se podia llegar hasta morir. Habia Voto
colectivo (concurrencia de un gran nº de votantes de un mismo partido), repetición del voto y
compra de sufragios, y para completar cada partido echaba mano de los nombres de ausentes y
muertos.
Estaba en el padrón gente de acuerdo con el gobierno.
El unicato:
Desde 1880, se profundizó el proceso de concentración del Poder político, alrededor del partido
oficialista. El presidente buscaba remover a gobernadores no leales. Se llamó unicato a esa
fuerte concentración del Poder politico, en el presidente. Después de Celman, en 1890, aunque
Roca asumió a la jefatura del PAN, los presidentes que se sucedieron acentuaron la tendencia
centralizadora de la autoridad en su persona.
La asociación de inmigrantes:
Estas asociaciones se multiplicaron a fines del siglo XIX, reunian extranjeros de la misma
nacionalidad, se definieron como socorros mutuos, y su objetivo era brindar ayuda al
inmigrante. Y ademastenian como funcion mantener vigentes costumbres y tradiciones del pais
de origen (dialectos, bailes tipicos,etc). Estas organizaciones funcionaron como espacios de
Negociación política. Se adherían a partidos políticos como el PS en capital federal, y la Liga del
Sur en Santa Fe.
Las organizaciones de trabajadores y la fundación del partido socialista
El trabajo de obreros fracasó, hasta que en 1901 se forma la Federación Obrera Regional
Argentina y fundaron la Unión General de Trabajadores. En 1896, sobre la base de diversas
organizaciones obreras de la capital Federal y del Interior, Justo fundó el Partido Socialista.
Defensor de los intereses de los proletarios, de acuerdo con los principios fundamentales de la
doctrina marxista. Por esto, se enfrenta con la UCR. Este y la oligarquía querían llegar y carecían
de capacidad para afrontar los problemas económicos y sociales.
CONCLUSIÓN:
Como se pudo ver a lo largo del informe este periodo en la Argentina fue de grandes
transformaciones en la dimension política, economica social y cultural del país. Donde resalata la
incorporación de la economia argentina al mercado mundial, el aporte inmigratorio europeo y el
fortalecimiento del estado. Sin duda esta monumental transformación marco el inicio de la
Argentina Moderna