Quintanilla, M. Á. - Teoría Del Conocimiento (Diccionario)

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Diccionario de filosofía contemporánea

Ediciones Sígueme · Salamanca 1976páginas 97-98

Teoría del Conocimiento


La teoría del conocimiento es una parte importante de la filosofía. Pero es difícil precisar cuál es
su objeto y más aún cuáles son los resultados a los que se ha llegado en ella, sin indicar de
antemano desde qué postura, o concepción filosófica se está hablando. En el artículo sobre
gnoseología pueden verse algunas indicaciones respecto a los diversos planteamientos filosóficos
del problema del conocimiento, y la relación de la denominación «teoría del conocimiento» con otros
términos como «epistemología», &c. Aquí nos limitaremos a exponer brevemente los problemas
fundamentales que plantea hoy una teoría filosófica del conocimiento.

De ellos el primero es la relación entre conocimiento científico y no científico. Otro problema


importante es el de la relación entre esta teoría filosófica y las diversas disciplinas científicas que
también se ocupan del conocimiento. Terminaremos aludiendo a las opciones filosóficas
fundamentales en teoría del conocimiento.

1. El conocimiento científico y el no científico

En el contexto de la filosofía tradicional (escolástica, fundamentalmente) es normal referirse a


varios tipos de conocimiento y establecer una jerarquía entre ellos. Empezando por el llamado
conocimiento vulgar o del sentido común, se pasa inmediatamente al científico y se señalan
después otras formas de conocimiento como el artístico, el filosófico, el religioso o el teológico, de
los cuales este último suele ser considerado el más perfecto. Dentro de este esquema es fácil
advertir a veces un ligero desplazamiento hacia el irracionalismo, a partir del cual el conocimiento
científico no sólo ocupa un lugar mínimo en la escala jerárquica de las formas de conocimiento, sino
que incluso puede aparecer como verdadero desconocimiento, por su carácter parcial, limitado, &c.

Dentro de esta perspectiva, que llamaremos –por denominarla de alguna manera–


«conservadora», adquieren pleno significado los planteamientos ciertamente metafísicos (en el mal
sentido de la palabra metafísica) respecto a la posibilidad, límites y esencia del conocimiento.

Desde una perspectiva racionalista, sin embargo, el modelo de cualquier forma de conocimiento
es el conocimiento científico. Si esta posición se lleva hasta su extremo puede llegarse incluso a
negar que haya otra forma real de conocimiento que no sea el científico.

Nos parece que la postura más adecuada es la racionalista (que algunos denominarán
cientificista) (cientificismo), pero siempre y cuando se mantenga respecto a la ciencia una postura
suficientemente crítica (El mito de la ciencia). De acuerdo con esto no parece que tenga mucho
sentido hablar de conocimiento religioso o artístico, y mucho menos considerar a estas «formas de
conocimiento» como más «perfectas» que el conocimiento científico. La misma idea de perfección
no tiene mucho sentido aplicada al conocimiento, salvo para declarar que es perfectible. Y esto
cuadra bien ante todo con el conocimiento científico. Otra cuestión es que los aspectos afectivos,
emotivos, &c., que figuran en el arte o la religión cumplan también un determinado papel en la
ciencia y que, por consiguiente, la separación de ésta con respecto a esas otras formas de
pensamiento o de conciencia históricamente dadas sea más bien relativa.

En una teoría general del conocimiento, la teoría crítica de la ciencia ocupará por lo tanto un
papel central; y paralelamente la problemática sobre las «diferentes formas de conocimiento»
quedaría mejor tratada en una teoría previa sobre las «formas de pensamiento» en la que se
distinguieran los aspectos histórico-sociológicos o institucionales de éstas (el arte, la religión, la
ciencia) como partes de la cultura, de las cuestiones valorativas (su valor cognoscitivo en este caso).
2. Teoría del conocimiento: ¿ciencia o filosofía?

El conocimiento es un fenómeno con múltiples aspectos. Es un fenómeno psicológico,


sociológico, biológico incluso. Cabe, pues, su estudio desde muchos puntos de vista, a partir de
múltiples ciencias empíricas. También en el estudio del conocimiento científico cabe esta
perspectiva científica, representada ya de hecho por la ciencia de la ciencia. La epistemología
genética de Piaget pretende también constituir una teoría general del conocimiento (de tipo
racionalista: el conocimiento científico como modelo más desarrollado de cualquier forma de
conocimiento) con base en los resultados de ciencias positivas que se ocupan de los procesos
cognoscitivos, como la psicología genética fundada y desarrollada por el mismo Piaget, la biología,
la sociología y la historia de las ciencias, &c. En el artículo epistemología nos ocupamos de este
programa de investigación. Por el momento aquí diremos únicamente que, en cualquier caso, no
parece que pueda negarse que todas las investigaciones empíricas sobre los procesos
cognoscitivos parten de preconcepciones filosóficas acerca de qué es el conocimiento –qué
entendemos por conocer la realidad– sin las cuales no podrían orientarse aquellas investigaciones.
Igualmente cabe señalar, al término del proceso, la posibilidad de diversas interpretaciones
filosóficas de los resultados empíricos.

3. Teorías filosóficas del conocimiento

De hecho, las investigaciones sobre el conocimiento (de cualquier forma que se entiendan éstas:
científica y filosófica) tienen que enfrentarse desde el principio con opciones de carácter
estrictamente filosófico. Tal es el caso, fundamentalmente, de la opción necesaria a favor de una de
las dos interpretaciones extremas: realismo o subjetivismo idealista. La concepción realista parte del
supuesto de que el mundo conocido es exterior al sujeto y de que constituye un ideal de nuestro
conocimiento el adecuarse con una realidad previamente dada. La actitud realista más consecuente
es la que viene acompañada del calificativo «crítico». El realismo crítico añade al realismo la idea de
que nuestro conocimiento nunca agota de forma definitiva, ni se adapta (o mejor, no sabemos si se
adapta) de forma exacta a esa realidad previamente dada. Frente a esta posición, las diferentes
formas de subjetivismo idealista, implican en diversa medida la idea de que el conocimiento es un
asunto fundamentalmente subjetivo, sin que sea posible entender la conexión entre nuestro
conocimiento y la realidad que pretendemos conocer. Algunas concepciones actuales como el
fenomenalismo, el operacionalismo, el instrumentalismo, representan en el fondo diversas variantes
del idealismo subjetivo.

Respecto a los supuestos ontológicos que pueden acompañar a las diversas concepciones sobre
el conocimiento, está claro que aunque no hay una reacción de implicación lógica, las posturas más
coherentes con el realismo por una parte y con el subjetivismo por otra son, respectivamente, el
materialismo y el espiritualismo o idealismo objetivo.

Miguel A. Quintanilla

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