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B2 T1 C

El documento habla sobre las fuentes del derecho administrativo, incluyendo la constitución, leyes y costumbres. Describe la jerarquía de estas fuentes y los diferentes tipos de leyes como leyes orgánicas, ordinarias y de las comunidades autónomas.
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B2 T1 C

El documento habla sobre las fuentes del derecho administrativo, incluyendo la constitución, leyes y costumbres. Describe la jerarquía de estas fuentes y los diferentes tipos de leyes como leyes orgánicas, ordinarias y de las comunidades autónomas.
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BLOQUE 2.

TEMA 1.
Las fuentes del DDAA. La jerarquía de las fuentes. Se puede definir como aquellas formas o actos a
través de los cuales el DDAA se manifiesta en su vigencia. Estas fuentes son las = que las enumeradas en
otras ramas del dº, por lo tanto, es aquí de aplicación el art 1 CCi, según el cual las fuentes del ordenamiento
jurídico español son: la ley, la costumbre y los PGD.
 Clases: Distingue entre fuentes directas e indirectas. Son fuentes directas: La ley; La costumbre; Los PGD.
Son fuentes indirectas: Los TTII; La jurisprudencia; y La doctrina científica o doctrina de los autores.
 La jerarquía de las fuentes: Es el orden en que han de aplicarse al caso concreto. Esta jerarquía solo se
puede predicar de las fuentes directas, ya que solo ellas contienen normas jurídicas; surgen así una
reclasificación de las mismas, diferenciando entre: fuentes primarias; la ley (entendida en sentido amplio
como norma estatal e incluyendo con valor subordinado a la misma el reglamento), y fuentes secundarias; la
costumbre y los PGD. El art 1 CCi no solo enumera las fuentes del dº, sino que además las jerarquiza del
siguiente modo: La preeminencia de la ley se proclama al decir que las leyes solo se derogan por otras
posteriores y al establecer un valor subordinado de las otras fuentes del ordenamiento; El ap 3 determina el
valor de la costumbre, al establecer que “la costumbre solo regirá en defecto de ley aplicable, siempre que
no sea contraria a la moral o al orden público y que resulte probada; Por lo que se refiere a los PGD, el ap 4
proclama que “se aplicarán en defecto de ley o costumbre, sin perjuicio de su carácter informador del
ordenamiento jurídico. Así pues, las fuentes escritas tienen primacía sobre las no escritas, incluyendo entre
las 1º no solo la ley, sino también las disposiciones administrativas de carácter general o reglamentos.
La Constitución: Las leyes constitucionales ocupan el escalón supremo de la jerarquía normativa en
cualquier sistema jurídico. En nuestro ordenamiento jurídico este vértice de la pirámide normativa está
representado por la CE/78, que ha venido a sustituir, derogándolas, a las siete leyes fundamentos del anterior
régimen. Dos notas fundamentales caracterizan y determinan el valor jurídico de la Constitución: constituir
la superlegalidad formal y superlegalidad material.
 Constituye una superlegalidad formal: Constituye una superlegalidad formal en cuanto que para su
reforma o modificación se establecen especiales dificultades. La reforma constitucional es la pieza clave de
todo el sistema de garantías y de la propia vida y superioridad de la Constitución. Es a través de ella cómo la
Constitución adquiere el rango de lex superior. Se trata de crear un sistema que, por un lado, no permita
fáciles modificaciones de la misma (dificultar una Constitución demasiado flexible) y por otro, no impida la
realización de ciertas modificaciones que la experiencia o las necesidades políticas hagan aconsejables o
necesarias (no hacer una Constitución demasiado rígida). Con la finalidad contenida en las anteriores
consideraciones se ideó el procedimiento recogido en los arts 167 y 168 CE, que nos permiten distinguir
entre reformas especiales y no esenciales de la Constitución.
 Constituye una superlegalidad material: Con esto se quiere indicar que su rango es superior al de las demás
leyes. El carácter de lex superior de la Constitución indica claramente que, cuando una ley ordinaria entra en
conflicto con ella, la Constitución debe prevalecer. La superlegalidad material de la Constitución viene
claramente aludida en el art 161 de la misma, al señalar que el TCo con jurisdicción en todo el territorio
español es competente para conocer, entre otros, el recurso de inconstitucionalidad contra las leyes y
disposiciones normativas con fuerza de ley.
La ley: Todas las leyes que vamos a estudiar a continuación tienen exactamente el mismo valor y rango
normativo, cualesquiera que sean las diferencias que puedan existir entre los mecanismos de producción de
cada uno, pues de ello no puede deducirse nunca una superioridad jerárquica. La Constitución vigente
consagra el principio de jerarquía normativa (art. 9.3) pero, no jerarquiza las leyes, que son normas que, en
cuanto expresan la voluntad superior de la comunidad, son siempre iguales en sí mismas, aunque varíen las
formas de producirlas en ciertos casos o se reserven a algunas de ellas y veden (prohibir una cosa/acción por
ley) a otros determinados ámbitos materiales, en atención a razones y circunstancias jurídicas o, más
frecuentemente, políticas, de diversa índole.
1. Leyes orgánicas: Son un tipo especial de leyes para cuya aprobación se requiere un quorum especialmente
reforzado en el CD, por referirse a materias a las que la Constitución otorga una particular relevancia. Son,
pues, dos las notas que las caracterizan: una nota material (el ámbito a que se refieren) y una nota formal (el
procedimiento de elaboración). Desde el punto de vista material, de acuerdo con su art. 81.1 CE.
- Los estatutos de autonomía: Los estatutos son normas estatales, a través de las cuales se provee de una
normativa básica a cada una de las distintas comunidades autónomas que se constituyan en el territorio
nacional, al amparo del T8 CE. La diferencia de los estatutos respecto de las restantes leyes radica, de una
parte, en su específico objeto, cual es el de contener las normas básicas de estructura, competencias y
funcionamiento de las CCAA; y, de otra, en su distinto procedimiento de elaboración, distinto según se trate
de estatutos de autonomía ordinarios (esto es, los aprobados al amparo de los arts. 143 a 146 CE), o de
estatutos de autonomía especiales (los aprobados de acuerdo con el procedimiento previsto en art. 151 CE).
- Leyes de transferencia o delegación: Por contraposición a las leyes marco, las leyes llamadas de
transferencia o delegación suponen una ampliación del ámbito de competencia de las CCAA. De acuerdo
con el artículo 150.2 CE, que las regula “El Estado podrá transferir o delegar a las comunidades autónomas,
mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia
naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegación”. Según lo dispuesto en el artículo 150.2 que estas
leyes de transferencia o delegación han de poseer carácter orgánico, esto es, ser aprobadas como tales
orgánicas.
2. Leyes ordinarias: Constituyen el tercer escalón de la jerarquía normativa. Son leyes ordinarias las leyes de
las Cortes, es decir, las que emanan del órgano legislativo ordinario, que son las CG, formadas por el CD y
el Senado.
- Leyes de Pleno y de Comisión: Las leyes ordinarias se aprueban por mayoría de los miembros presentes,
siempre que las Cámaras estén reunidas reglamentariamente y con asistencia de la mayoría de sus miembros.
Lo normal será que las leyes sean aprobadas por el Pleno de las Cámaras. Sin embargo, estas podrán delegar
en las Comisiones Legislativas Permanentes la aprobación de proyectos o proposiciones de ley, salvo los de
reforma constitucional, las cuestiones internacionales, las leyes orgánicas y de bases y los Presupuestos
Generales del Estado.
- Leyes refrendadas: El artículo 92.1 CE establece que las decisiones políticas de especial trascendencia
podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. El referéndum será convocado por el
Rey mediante propuesta del Presidente del Gobierno previamente autorizado por el CD. Ese referéndum no
es necesario para la aprobación de la ley sino meramente consultivo y debe distinguirse del que se exige para
la ratificación de las normas constitucionales.
- Leyes marco: 150.1. CE: Las CG, en materias de competencia estatal, podrán atribuir a todas o a alguna de
las CCAA la facultad de dictar, para sí mismas, normas legislativas en el marco de los principios, bases y
directrices fijados por una ley estatal. Sin perjuicio de la competencia de los Tribunales, en cada ley marco
se establecerá la modalidad del control de las CG sobre estas normas legislativas de las CCAA.
- Leyes armonizadoras: 150.3 CE: El Estado podrá dictar leyes que establezcan los principios necesarios
para armonizar las disposiciones normativas de las CCAA, aun en el caso de materias atribuidas a la
competencia de éstas, cuando así lo exija el interés general. Corresponde a las CG, por mayoría absoluta de
cada Cámara, la apreciación de esta necesidad.
- Leyes de las CCAA: En nuestro ordenamiento jurídico, las CCAA son también, junto con el Estado,
titulares de potestades legislativas. Aunque de manera indirecta, la CE reconoce dicha potestad legislativa a
las CCAA en el art. 152.1, cuando habla de la asamblea legislativa de la CCAA, y más explícitamente en el
artículo 153 a), cunado remite al TCo el control de la constitucionalidad de sus disposiciones normativas con
fuerza de ley. No obstante, la potestad legislativa de las CCAA reviste algunas diferencias respecto de la del
Estado. En 1º lugar, la potestad legislativa de las CCAA es una potestad tasada y específica (competencia de
atribución), por cuanto solamente puede ejercerse en los concretos ámbitos o materias que le hayan sido
atribuidos con tal carácter a la CCAA en virtud de su respectivo estatuto o de las leyes estatales. En 2º lugar,
las leyes de las CCAA se relacionan con las del Estado no en virtud del principio de jerarquía sino en virtud
del principio de competencia; las leyes de las CCAA no están jerárquicamente subordinadas a las del
Estado, sino que tienen el mismo valor que aquellas, diferenciándose unas y otras por el hecho de que
inciden sobre materias distintas (principio de competencia). En 3º lugar, las leyes de las CCAA están en
algunos supuestos subordinadas a las leyes del Estado, están sometidas a las disposiciones del respectivo
estatuto de autonomía (que es una ley estatal) y también están subordinadas, en los casos concretos que así
se produzcan, a las leyes marco, a las leyes básicas y a las leyes de armonización.
- Disposiciones normativas con fuerza de ley: Estas disposiciones con rango y valor de ley emanan del
Gobierno y pueden ser DLEG y DL.
-- DLEG: Se trata de una delegación legislativa que en favor del Gobierno hace el poder legislativo. Según
el art. 82 a 85 CE:
-- DL: Artículo 86.
3. TTII: Los TTII válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del
ordenamiento interno.
El reglamento: Es una norma escrita procedente de la Administración. El reglamento como todo acto de la
Administración regulado por el DDAA, es un acto administrativo, debiendo distinguir entre actos
administrativos generales y singulares, y encuadrando el reglamento dentro de los primeros, según Garrido
Falla. Sin embrago, para otro sector doctrinal el reglamento, aunque procede de la Administración, no es un
acto administrativo.
 Clases de reglamentos: a) RDLEG y RDL: las decisiones que aprueban, respectivamente, las normas
previstas en los artículos 82 y 86 CE; b) RD del presidente del Gobierno: las disposiciones y actos cuya
adopción venga atribuida al presidente; c) RD acordados en CMin: las decisiones que aprueben normas
reglamentarias de la competencia de este y las resoluciones que deban adoptar dicha forma jurídica; d)
Acuerdos del CMin: las decisiones de dicho órgano colegiado que no deban adoptar la forma de RD; e)
Acuerdos adoptados en comisiones delegadas del Gobierno: las disposiciones y resoluciones de tales
órganos colegiados. Tales acuerdos revestirán la forma de orden del ministro competente o del ministro de la
Presidencia cuando la competencia corresponda a distintos ministros; f) ÓM: las disposiciones y
resoluciones de los ministros. Cuando la disposición o resolución afecte a varios departamentos, revestirá la
forma de orden del ministro de la Presidencia, dictada a propuesta de los ministros interesados. Por último,
las disposiciones reglamentarias de los órganos inferiores al ministro revisten denominaciones diversas: la
más normal es la de resoluciones (una denominación harto equívoca, por otra parte, por cuanto el nombre de
resoluciones es el que típicamente se aplica a los actos administrativos singulares), aunque o son inusuales
otros tipos de rotulación, como la de circulares o instrucciones. Por circulares, instrucciones u órdenes de
servicio se entienden las disposiciones de carácter general que se dictan en el ámbito interno de la
organización administrativa y mediante las que los órganos superiores, en desarrollo del principio de
jerarquía orgánica, dirigen la actividad de los inferiores y del personal al servicio de la Administración. A
ellas se refiere el art 6.1 L40/2015, a cuyo tenor los órganos administrativos podrán dirigir las actividades de
sus órganos jerárquicamente dependientes mediante instrucciones y órdenes de servicio. Al no afectar a la
esfera externa de la Administración, las disposiciones que nos ocupan no tienen la condición de fuente del
dº, por lo que no pueden ser considerados reglamentos en sentido estricto. Ahora bien, las instrucciones o
circulares administrativas son susceptibles de ser demandadas ante la jurisdicción contenciosa si contienen
una decisión de la Administración capaz de producir efectos jurídicos frente a los administrados, esto es, si
son actos administrativos. En las CCAA, los respectivos estatutos no han establecido denominaciones típicas
para cada una de las manifestaciones de su potestad reglamentaria. La práctica usual de las mismas, sin
embargo, viene revelando un estrecho mimetismo hacia las denominaciones empleadas en el Estado, de tal
forma que las normas reglamentarias emanadas del Consejo ejecutivo o Gobierno de la comunidad
adquieren el nombre de decretos, las emanadas por los consejeros revisten la forma de órdenes y las
emanadas de las autoridades inferiores, el nombre de resoluciones. Por lo que se refiere a los entes locales,
por último, las formas de producción reglamentaria vienen reducidas a dos tipos: por un lado, el reglamento
orgánico de cada entidad (expresión de su potestad autoorganizatoria y cuya eficacia, es pues, predominante
ad intra); por otro, las ordenanzas locales (de eficacia, pues, ad extra). Junto a estas modalidades típicas, la
Ley reguladora de bases del régimen local mantiene la potestad del alcalde para dictar bandos, que
evidentemente pueden contener normas reglamentarias en las materias de competencia del mismo.
 La clasificación por el órgano del que emanan los reglamentos: Los reglamentos estatales no son
superiores jerárquicamente a los reglamentos de los restantes órganos y entidades que integran el Estado, en
la medida en que unos y otros actúan sobre campos competencias completamente distintos. Es, pues, el
principio de competencia y no el de jerarquía el que explica la relación entre unos y otros reglamentos; sin
que en ningún caso pueda perderse de vista lo establecido en el art 149.3 CE, que, para los supuestos de
conflicto entre normas provenientes de entidades de distinto rango territorial, establece el principio de la
primacía y superioridad del derecho estatal. Cabe señalar que el artículo 24.2 LG señala que los reglamentos
se ordenarán según la siguiente jerarquía: 1. Disposiciones aprobadas por el RD del presidente del Gobierno
o acordado en el CMin. 2. Disposiciones aprobadas por orden ministerial.
 La clasificación por su relación con la ley: A mediados del siglo XIX, el jurista alemán Lorenz Von Stein
diseñó una clasificación de las normas reglamentarias basada en el mismo principio de clasificación que
entonces se utilizaba para distinguir los diferentes tipos de la costumbre: así, procedió a diferenciar, también
los reglamentos ejecutivos o secundum legem, los reglamentos independientes o extra legem, y los
reglamentos de necesidad o contra legem. 1. Reglamentos ejecutivos: desarrollan total o parcialmente una
ley formal; 2. Reglamentos independientes: no contempla ninguna ley específica sin o que surgen al margen
de la misma; 3. Reglamentos de necesidad nacen justificados por un estado de necesidad o emergencia, cuya
excepcionalidad los hace colocarse por encima del propio principio de la primacía de la ley, por eso, se les
denomina reglamentos contra legem, pues pueden ir contra ella, con el límite de la temporalidad de su
vigencia.
 Los límites de la potestad reglamentaria: reserva de ley, competencia y jerarquía normativa: El ejercicio de
la potestad reglamentaria está sometido jurídicamente a límites que no deben ser violados. Estos límites
derivan, de una parte, del principio constitucional de la reserva de ley, y de otra, de la propia naturaleza de
los reglamentos administrativos en cuanto disposiciones subordinadas a la ley. Se pueden clasificar estos
límites en 2 categorías; límites formales relativos al aspecto externo del reglamento y los llamados límites
sustanciales porque afectan al contenido mismo de la norma reglamentaria.
-- Límites formales: La competencia para dictar reglamentos, pues solo será válido aquel reglamento que
haya sido dictado por el órgano competente; La jerarquía normativa; El procedimiento para la elaboración
de disposiciones de carácter general en cuanto el poder reglamentario debe ejercitarse de acuerdo con unos
trámites establecidos que constituyen un procedimiento especial regulado en el art 26 LG; La reserva de ley.
-- Límites sustanciales: Los límites sustanciales se concretan en el respeto a los principios generales del
Derecho, la irretroactividad de las disposiciones reglamentarias, y la concreción de la materia reglamentaria,
pues los reglamentos no deben regular materias que pertenezcan al campo jurídico-privado.
 Reglamentos ilegales: Los reglamentarios deben observar una serie de límites, materiales y formales, de
cuyo respecto depende su validez. También que estos límites no se reducen solo a la CE y a la ley, sino que
comprenden igualmente los PGD y otras exigencias institucionales derivadas del carácter esencialmente
subalterno de la potestad reglamentaria, si cualquiera de estos límites, legales o extralegales, es rebasado, el
reglamento en cuestión resultará viciado. En este sentido amplio es, pues, como hay que tomar la expresión
habitual “reglamentos ilegales” y no en el más estricto de reglamentos contrarios a la ley.
- La sanción de nulidad de pleno derecho: El ordenamiento jurídico vigente establece para los reglamentos
ilegales la sanción de nulidad de pleno derecho, la más grave de las que conoce dicho ordenamiento. Por
otro lado, esta nulidad de pleno de derecho produce plenos efectos en cadena y se comunica a los actos y
normas subsiguientes en forma automática. Este régimen tan riguroso se justifica por la gravedad de los
vicios a los que se aplica esta sanción. Se trata, en efecto, de vicios que trascienden al puro interés de los
particulares y que afectan al interés de todos, al orden general, al orden público, según expresión de nuestra
jurisprudencia. Pues bien, la nulidad de los reglamentos ilegales, es según nuestro ordenamiento vidente, una
nulidad absoluta, radical o de pleno derecho, recogida en las siguientes disposiciones: Art 1.2 CCi en el que
se indica que carecerán de validez las disposiciones que contradigan otras de rango superior; Artículo 47.2
L39/2015 en el que se señala que también serán nulas de pleno dº las disposiciones administrativas que
vulneran la Constitución.
- Medios técnicos de reacción frente a los reglamentos ilegales: la defensa contra los reglamentos ilegales
1. La técnica general de la inaplicación de oficio: Los reglamentos ilegales constituyen, como hemos ya
podido advertir, un fenómeno sumamente grave de la vida jurídica. El ordenamiento ha de reaccionar
necesariamente con medio enérgicos contra el grave ataque que frente a él supone el reglamento ilegal. Ello
obliga a que antes de la aplicación de un reglamento deba contrastarse con toda atención su conformidad a
las leyes. De estas habías dicho que por su sola publicación formal se imponen a los ciudadanos, a las
autoridades y a los Tribunales, irresistiblemente, salvo la posibilidad de su declaración de
inconstitucionalidad, reservada al TCo. El texto del art 117.1 CE al declarar que a los Jueces y Tribunales
“sometidos únicamente al imperio de la ley”, les obliga más enérgicamente a buscar el respaldo legal de
todo reglamento antes de cualquier aplicación de los mismos, pues a estos en cuanto ales no están sometidos
y deben, por tanto, negarles su aplicación de los mismos, pues a estos en cuanto tales no están sometidos y
deben, por tanto, negarles su aplicación cuando la ley no solo no les habilite, sino que los excluya, y art 6
LOPJ establece: Los Jueces y Tribunales no aplicarán los reglamentos o cualquiera otra disposición
contrarios a la Constitución, a la Ley o al principio de jerarquía normativa.
2. Declaración de oficio de la nulidad del reglamento ilegal por la propia Administración autora del mismo.
La revisión de oficio La LPAC ha establecido en el art 106.2 y 4 la posibilidad de revisión de oficio de los
reglamentos ilegales. Por su parte, la citada ley continúa establecido en su art 112.3 la imposibilidad de
interponer recurso en vía administrativa contra los reglamentos.
3. Los recursos C-A: Constituye uno de los medios técnicos de reacción frente a los reglamentos ilegales. La
LJ encomienda expresamente a los Tribunales dicha jurisdicción el conocimiento “de las pretensiones que se
deduzcan en relación con los actos de la Administración Pública sujetos al Derecho administrativo y con las
disposiciones de categoría inferior a la ley” (art. 1). Esto quiere decir, en definitiva, que una de las funciones
específicas de la JCA es controlar la legalidad de los reglamentos y la de declarar, consecuentemente, la
nulidad de los que estén afectados de algún vicio. Así lo declara con mayor solemnidad el artículo 106.1 CE.
4. Recurso contra reglamentos y jurisdicción constitucional: La LOTC, de 3/10/1979, incluye entre las
competencias de esta jurisdicción varios supuestos de control de reglamentos. En la CE únicamente aparecía
el caso del art 161.2: el Gobierno impugna ante el TCo “disposiciones y resoluciones adoptadas por los
órganos de las CCAA”, supuesto al que la LOTC dedica sus arts 76 y 77. Pero el legislador, utilizando con
cierta libertad la cláusula abierta por el art 161.1 d) CE, ha incluido entre los supuestos de conflictos de
competencia entre el Estado y las CCAA o de estas entre sí el caso de que cualquiera de dichas entidades
dicte un reglamento o, en su caso, conflicto negativo, lo omita (arts. 61, 62 y 63), supuesto que determinará
también un conocimiento por parte del TCo de verdaderos recursos contra reglamentos si el conflicto se
formaliza como tal. La STC que resuelva estas impugnaciones ocasionales contra reglamentos se impondrá a
todas las jurisdicciones, pero exclusivamente respecto al tema de conformidad o disconformidad del
reglamento con la CE, y en concreto con el orden de competencias territoriales por esta diseñado, pero
dejará intacta a los demás Tribunales, C-A y ordinarios, la posibilidad de apreciar la ilegalidad de un
reglamento cuya constitucionalidad haya declarado el TCo por otros motivos diferentes. Esa prevalencia de
la decisión del TCo, aunque limitada al ámbito de competencias de este, parece que ob a que si está abierto
otro proceso contra el mismo reglamento ante un TC-A, este proceso debe suspenderse por prejudicialidad
hasta que se dicte la sentencia del TC. Tb por la vía del RAmp (art. 53.2 CE), para cuya interposición están
legitimados toda persona natural o jurídica que invoque un interés legítimo, así como el DP y el MF (art.
162.1 b) CE), podrá el TCo (arts. 41 a 58 LOTC) declarar en una sentencia la nulidad de la decisión, acto o
resolución que haya impedido el pleno ejercicios de los dº o lib protegidos (arts. 14 a 29 y 30.2 CE).
 La inderogabilidad singular de los reglamentos: No puede terminarse el estudio de los límites a la potestad
reglamentaria sin hacer una referencia al principio de la inderogabilidad singular de los reglamentos. El art
37.1 L39/2015, LPAC ha dado formulación positiva a una vieja regla ya admitida con anterioridad por la
jurisprudencia. Según esto, la autoridad que ha dictado un reglamento y que, por tanto, podría igualmente
derogarlo, no puede, en cambio, mediante un acto singular, excepcionar para un caso concreto la aplicación
del reglamento, a menos que, naturalmente, este mismo autorice la excepción o dispensa. El art 37.1
L39/2015, establece pues, un principio incondicionado de inderogabilidad singular de los reglamentos, que
constituyen, más a un verdadero límite a la potestad reglamentaria de la Administración, una regla en orden
a la aplicación de las normas reglamentarias. Por su parte, el art 37.2 L39/2015 corrobora la regla anterior.
El ordenamiento jurídico de la UE. El Dº de la UE puede definirse como un ordenamiento jurídico que se
integra en el sistema jurídico de los EM, que se impone a sus órganos jurisdiccionales, que tiene su origen
en una transferencia de competencias de los Estados a favor de la UE y cuyos destinatarios son tanto los EM
como los particulares. Se diferencia del Dº Internac en dos notas: en 1º lugar, el Dº Internac surge y se
perfila como un derecho de cooperación, mientras que el ordenamiento de la UE es un dº de integración.
Además, el Dº Internac es básicamente un dº de carácter convencional, mientras que el dº comunitario,
aunque tiene su origen en los tratados fundacionales, es desarrollado a través de la actividad normativa de
sus instituciones que ejercen una verdadera potestad legislativa que da lugar al Dº comunitario derivado. La
relación entre el Dº de la UE y los ordenamientos internos de los EM se fundamenta esencialmente en 3
principios: El principio de autonomía del Dº de la UE es consecuencia de la transferencia de competencias
realizada por los EM a favor de la Unión y que son ejercidas por sus instituciones; El principio de primacía
del Dº de la UE respecto al derecho interno de los EM. Implica que este se aplica con preferencia al Dº nac y
se refiere tanto a los Tratados, en cuanto dº originario, como al dº derivado (Reglamentos, Directivas,
Decisiones); El principio de eficacia directa en el sentido de que se trata de un ordenamiento cuyos
destinatarios no son exclusivamente los EM sino, además, sus nacionales respecto de los que genera dº y ob.
Asimismo, es un ordenamiento que debe ser aplicado por los jueces nacionales que, en cooperación con el
TJust, se convierten en jueces comunitarios. En su relación con el Dº Español podemos señalar la llamada
responsabilidad por incumplimiento de normas de Dº de la UE, que introduce la L2/2011, de 4/3 de
economía sostenible, al establecer en su DA1 que las AAPP y cualesquiera otras entidades integrantes del
sector público que, en el ejercicio de sus competencias, incumplieran ob derivadas de normas del dº de la
UE, dando lugar a que el Reino de España sea sancionado por las instituciones europeas asumirán, en la
parte que les sea imputable, las responsabilidades que se devenguen de tal incumplimiento. El CMin, previa
audiencia de las Adm o entidades afectadas, será el órgano competente para declarar la responsabilidad por
dicho incumplimiento y acordar, en su caso, la compensación de dicha deuda con las cantidades que deba
transferir el Estado a la Adm o entidad responsable por cualquier concepto, presupuestario y no
presupuestario. El ordenamiento de la UE, cuyas fuentes se mencionarán más adelante, presenta como
caracteres notables: Autonomía: es un ordenamiento autónomo en la medida que es distinto del Dº Internac
y del Dº Interno de los EM. Esa autonomía, asimismo, se descubre porque tiene sus propias fuentes
formales, de él derivan principios generales del derecho y se ha formado una jurisprudencia propia; Unidad:
se configura como un todo, encaminado a facilitar el proceso de integración europea; Complejidad: dicha
complejidad se traduce en la diversidad de fuentes y/o normas que se corresponden con los 3 grandes
bloques en que estas se diversifican; dº originario, derivado y complementario.
 Fuentes: Dentro del Dº de la UE podrían distinguirse tres bloques: el Dº originario, el Dº derivado y el
complementario. El Dº originario: los Tratados Fundacionales, Tratado firmado en París el 18/4/51,
constitutivo de la CECA; y los 2 Tratados de Roma, de 25/3/57, por los que se crean la EURATOM, y la
CEE, llamado este último, TFUE desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1/12/09. Dentro del Dº
originario se incluyen también los Tratados modificativos y los Tratados de Adhesión. La Adhesión de
España a la UE tuvo lugar el 12/6/1985. El Dº derivado: Reglamentos, Directivas y Decisiones. El
Reglamento es la fuente formal del dº de la UE más importante; no debe confundirse con el concepto de
reglamento propio del derecho español, sino que coincide con el concepto de ley. Es la norma emanada del
Consejo, como poder legislativo de la comunidad, de alcance general, ob y directamente aplicable a cada
EM (efecto directo) y con primacía a las normas de este (primacía). La directiva emana del Consejo o de la
Comisión; es una norma indirecta; impone a los EM el dictar normas internas, según su sistema propio de
fuentes formales, de acuerdo con lo establecido en aquella. Es decir, la directiva ob al EM en cuanto al
resultado que debe conseguirse, dejando sin embargo a las autoridades nacionales la elección de la forma y
de los medios. Se publica en el DOUE y es notificada a los Estados que deben cumplirla, a los que se les da
un plazo para dictar sus normas internas de acuerdo con la Directiva. Si no cumplen este deber, la
jurisprudencia del TJust de la Comunidades ha mantenido su aplicabilidad directa, es decir, que puede ser
invocada y debe ser aplicada en el EM que no dictó aquellas normas de dº interno. La decisión es una norma
ob, pero no de alcance general como el Reglamento, sino únicamente aplicable al destinatario individual, al
que será notificada, y que puede ser uno o varios EM, o a una o varias personas físicas o jurídicas. También
se incluyen en el derecho derivado otras disposiciones que carecen de fuerza vinculante y, por ello, no
pueden considerarse fuentes formales del Dº de la UE. Son las Recomendaciones y los Dictámenes, que
contienen una invitación a actuar en determinado sentido, las primeras, y expresan una opinión, los
segundos. Por último, dentro del dº complementario, pueden mencionarse los Acuerdos concluidos por los
EM entre sí, o por los EM reunidos en el Consejo, o por la Unión con terceros. Aparecen también los PGD,
que se deducen de la normativa de los Tratados. Destacan el principio de proporcionalidad, el de solidaridad,
el del equilibrio institucional o el de no discriminación por razón de la nacionalidad. La jurisprudencia del
TJust no es fuente formal del dº, pero tiene una extra transcendencia teórica y práctica, en cuanto es el
exclusivo aplicador e intérprete del Dº de la UE. Carece de ob formal pero su ob moral es inmensa. Escasa
importancia tiene la costumbre pues es casi inexistente, aunque nada impide que a través de los años vayan
surgiendo usos jurídicos que hayan de ser tenidos en cuenta en las relaciones jurídicas de la Unión.
 Otras fuentes del derecho administrativo: 1. La Costumbre. Se puede definir como el uso seguido de
manera uniforme, general, duradera, expresión de una convicción jurídica. La costumbre como fuente del
DDAA, así como su jerarquización, ha sido muy discutida por la doctrina. Consideraciones que deb
distinguir los siguientes supuestos: a) Costumbre a la que se remite la ley. En ocasiones una ley admin llama
directamente a la costumbre para regular determinadas relaciones o situaciones con preferencia a las normas
escritas aplicables solo en defecto de dicha costumbre. Entonces, la costumbre no es fuente supletoria del art
1.3 CCi, sino que sube de rango y ocupa el que le asigne la ley remitente. b) Costumbre como fuente
supletoria de la ley. Es el caso al que se refiere el art 1.3 CCi, aplicándose entonces la costumbre cuando
existan lagunas legales. c) La costumbre no reconocida expresamente por las leyes. Se considera por parte
de la doctrina que no es fuente del Dº ya que, por definición, debe emanar de los usos populares, y resulta
claro que no puede resultar ob en relación con usos o prácticas a cuya creación no ha contribuido. d) Las
prácticas admin como costumbre. La mayor parte de la doctrina considera que la práctica admin no es una
costumbre, y no vincula a la Adm porque el art 35 L39/2015 establece que se deb motivar los actos que se
separen del criterio seguido en actuaciones precedentes; por tanto, la motivación justifica el cambio de
criterio. Además, en los supuestos de prácticas admin no se dan los requisitos que se exigen para que la
costumbre pueda ser considerada fuente del dº. No por ausencia del elemento material (uso seguido de
manera uniforme, general, duradera) sino principalmente porque este uso no suele ser la expresión de una
convicción jurídica, sino de la tolerancia de la Adm. Estos razonamientos son los que han llevado al TS a
declarar que “los precedentes admin al margen de la normatividad aplicable no vinculan a la jurisdicción ni
alteran la norma aplicable”.
 Los PGD. Son principios info de un ordenamiento jurídicopositivo concreto, obteniéndose a través de un
proceso de examen y abstracción del conjunto de normas expresas que componen dicho ordenamiento
positivo. La concreción de cuáles son tales principios generales se lleva a cabo por vía jurisdiccional y por la
doctrina científica que a través de un proceso de búsqueda, formulación y precisión han de fijándose. Entre
los PGD definidos por la jurisprudencia podemos resaltar: el de buena fe, el de igualdad de trato, el de
seguridad jurídica, el de proporcionalidad, el de menor restricción. Sin embargo, en numerosas ocasiones se
encuentran plasmados en normas escritas, incluso en la propia CE (art. 9.3). En tal supuesto, su carácter
vinculante no deriva de su consideración como PGD, sino como fuente escrita ocupando en la jerarquía de
fuentes el rango de la norma que los contiene, y no frente supletoria de segundo grado. Por último, debemos
señalar la gran importancia que tienen los PGD en el campo del DDAA, ya que se utilizan como técnica para
controlar la discrecionalidad de la Admin.
 La jurisprudencia. La jurisprudencia viene determinada por las sentencias repetidas de Jueces y Tribunales
al fallar sobre un determinado orden de asuntos. Según el CCi la jurisprudencia completará el ordenamiento
jurídico con la doctrina que de modo reiterado establezca el TS al interpretar y aplicar la ley, la costumbre y
los PGD. Por tanto, es una fuente indirecta que completa el ordenamiento jurídico.

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