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CRITERIOS GENERALES Y MEDIDAS BÁSICAS DE

PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

1. CONCEPTO DE RADIOLOGÍA

Tanto las radiaciones ionizantes como los materiales radiactivos han sido siempre parte de
nuestro entorno; no obstante, y debido a la falta de impacto sobre nuestros sentidos, sólo nos dimos
cuenta de su existencia a finales del siglo XIX.

Las fuentes naturales de radiación ionizante incluyen los rayos cósmicos y los materiales
radiactivos que están en la corteza terrestre, en el aire o incorporados a los alimentos, e incluso
sustancias radiactivas que se encuentran en el interior del organismo humano (K40, C14, etc.), se
denominan radiaciones naturales o de fondo. El hombre está expuesto a esta radiación de fondo
natural y además está expuesto a las fuentes de radiación desarrolladas por el hombre, las radiaciones
artificiales.

La utilización de fuentes de radiaciones ionizantes, aparatos de rayos X, sustancias radiactivas


naturales o radioisótopos producidos artificialmente, en actividades de la medicina, la industria, la
agricultura o la investigación, han reportado muchos beneficios a la humanidad, pero también
representan ciertos riesgos que no quedan limitados a un pequeño grupo de personas, sino que inciden
sobre grupos de trabajadores, sobre el medio ambiente y sobre la población en su conjunto.

Prácticamente desde que se descubrieron las radiaciones ionizantes y se empezó a investigar en


ellas, se identificaron una serie de efectos nocivos para el organismo (enrojecimiento de la piel, caída
del cabello...cáncer) y surgió la necesidad de protegerse contra estos efectos no deseados, comenzando

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el desarrollo de la Protección Radiológica. Así en el año 1928 se creó en el Congreso Internacional de
Radiología el “Comité Internacional de Protección para los rayos X y el Radio”. En 1950 este Comité
fue reestructurado con el nombre actual de Comisión Internacional de Protección Radiológica
(ICRP).

El riesgo debido a las radiaciones ionizantes tiene en cuenta la probabilidad de que un


individuo sufra efectos nocivos. La Protección Radiológica tiene por finalidad la protección de
los individuos, de sus descendientes y de la humanidad en su conjunto, de los riesgos derivados
de aquellas actividades que debido a los equipos o materiales que utilizan suponen la presencia
de radiaciones ionizantes. El marco básico de la Protección Radiológica sus fundamentos y criterios
de aplicación del Sistema de Protección Radiológica se establecieron en la publicación ICRP-60
incluyendo valoraciones tanto de tipo social como científicas, porque la finalidad principal de la
Protección Radiológica es proporcionar un nivel apropiado de protección para el hombre, sin limitar
indebidamente las prácticas beneficiosas que dan lugar a la exposición de la radiación.

Dado que existen umbrales para los efectos deterministas, es posible evitar dichos efectos
restringiendo las dosis recibidas por las personas. No es posible, sin embargo, evitar del todo los
efectos estocásticos porque no existe evidencia científica de un umbral para ellos, de manera que a
dosis pequeñas de radiación existe cierta probabilidad de producir un daño. Esta probabilidad
disminuye con las dosis, por lo que mantener las exposiciones en los menores niveles posibles limita
la probabilidad de aparición de estos efectos.

Como consecuencia del estado actual de conocimientos de los efectos biológicos de la


radiación, la ICRP considera que el objetivo principal de la protección radiológica es evitar la
aparición de efectos biológicos deterministas y limitar al máximo la probabilidad de aparición
de los estocásticos.

En España, las normas de protección de trabajadores y de los miembros del público se


desarrollan en el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes.

2. EL SISTEMA DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

2.1 Prácticas e intervenciones


El “Sistema de Protección Radiológica” se basa en la distinción entre “prácticas” e
“intervenciones” y en la aplicación de diferentes formas y grados de control a cada uno de los tipos de
exposición (ocupacional, médica y del público).

Dentro del marco conceptual de la PR, se utiliza el término práctica para describir aquellas
actividades humanas que aumentan la exposición global a la radiación. Habrá que considerar como
prácticas:
a) La producción de fuentes y el uso de radiaciones o de sustancias radiactivas con fines médicos,
industriales, veterinarios, de enseñanza o de investigación.
b) Todas las actividades relacionadas con la producción de energía nucleoeléctrica, incluidas las
correspondientes al ciclo del combustible y la gestión de los residuos radiactivos.
c) Las actividades laborales con presencia de fuentes naturales de radiación que supongan un
aumento significativo de la exposición de los trabajadores o miembros del público que no pueda
considerarse despreciable desde el punto de vista de la protección radiológica.

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Ejemplos de estas actividades laborales son la exposición en lugares de trabajo como
establecimientos termales, cuevas, minas, lugares de trabajo subterráneos o no subterráneos en
áreas identificadas, actividades laborales que impliquen exposición a la radiación cósmica
durante la operación de aeronaves.
d) Determinadas actividades que las autoridades reguladoras especifican como tales.

Las prácticas se vinculan a las diversas fuentes de radiación. Al introducir una nueva práctica o
una nueva fuente se debe planificar la exposición de los trabajadores y de los miembros del público.

Intervención: se utiliza el término intervención para describir aquellas actividades que pueden reducir
la exposición global al incidir sobre sus causas. Es decir:
• Eliminar o reducir la actividad de las fuentes.
• Modificar las vías que incrementen la exposición.
• Reducir o eliminar el número de individuos expuestos.

Las exposiciones que pueden requerir una intervención se dividen en:


• Exposición de emergencia: exposición voluntaria de personas que realizan una acción urgente
necesaria para prestar ayuda a personas en peligro, prevenir la exposición de un gran número
de personas o para salvar una instalación o bienes valiosos.
• Exposición perdurable: exposición resultante de los efectos residuales de una emergencia
radiológica o del ejercicio de una práctica o actividad laboral del pasado.

2.2 Tipos de exposición


Las prácticas que dan lugar a exposición a la radiación se clasifican en:
• Exposición ocupacional: la que se produce durante el desarrollo del trabajo con fuentes
radiactivas artificiales o naturales incrementadas por acción humana
• Exposición médica: la que es consecuencia de los procedimientos de diagnóstico o de
tratamiento a que pueden ser sometidos los individuos.
• Exposición del público: comprenden todas las exposiciones no incluidas en las ocupacionales
ni en las médicas, y que son consecuencia de las actividades que dan lugar a las dos anteriores,
así como las derivadas de fuentes naturales que produzcan una irradiación significativa.

Por otra parte, hay una clara diferenciación entre las denominadas “exposiciones normales”,
con certeza de que se produzcan a causa de las actividades que se desarrollan en una práctica o
intervención y, las “exposiciones potenciales”, que sólo se producirán en caso de fallo o accidente de
los sistemas de seguridad y protección.

2.3. Principios Generales del Sistema de Protección Radiológica para prácticas.


Siguiendo las recomendaciones de la ICRP en su publicación nº 60, el sistema de protección
radiológica para las prácticas está basado en los siguientes criterios o principios básicos:
• No se debería adoptar ninguna práctica que suponga la exposición a radiaciones salvo que ésta
implique un beneficio para los individuos expuestos o para la sociedad, que sea suficiente como
para compensar el detrimento causado: JUSTIFICACIÓN.
• En lo relativo a una determinada fuente asociada a una práctica, la magnitud de las dosis
individuales, el número de personas expuestas y la probabilidad de que se produzca una
exposición, cuando no se tenga la certeza de que ésta se vaya a recibir, deberán tener en cuenta
factores económicos y sociales: OPTIMIZACIÓN.

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La protección debe optimizarse para proporcionar los niveles de seguridad más altos que sean
razonablemente posibles alcanzar a lo largo de toda la vida útil de la instalación o la duración
de la actividad.
• La exposición de individuos que resulte de la combinación de todas las prácticas pertinentes
deberá estar sujeta a límites de dosis, y a algún mecanismo de control del riesgo en el caso de
exposiciones potenciales. La finalidad de tales controles es asegurar que ningún individuo sea
expuesto a riesgos de irradiación considerados inaceptables en circunstancias normales:
LÍMITES INDIVIDUALES DE DOSIS Y DE RIESGO.

Justificación
Las decisiones sobre la adopción y continuación de cualquier actividad humana implican el tener
que elegir entre opciones posibles. Para que una actividad o modificación de actividad pueda ser
justificada, deberá proporcionar un beneficio neto positivo. Se considera que los costes incluyen todos
los aspectos negativos de la actividad, como los daños a la salud o al medio ambiente. En cuanto a los
beneficios, deben incluirse todos los que beneficien a la sociedad y no solamente a un grupo o a un
individuo.

El concepto de detrimento de la salud se utiliza para estimar el riesgo de reducción de la


duración o calidad de vida en un segmento de la población tras haberse visto expuesta a radiaciones
ionizantes. Se expresa mediante la combinación de la probabilidad de que se produzca un efecto para
la salud y la gravedad del efecto.

El principio de justificación sopesa los costes y los beneficios. No se puede rechazar a priori una
actividad con radiaciones ionizantes porque presente riesgos, pero tampoco se puede realizar una
actividad con radiaciones simplemente porque suponga beneficios. No se autorizará una actividad,
o la modificación de una actividad, si su balance coste-beneficio es negativo.

Optimización
Una vez que una práctica ha sido justificada y adoptada, es necesario considerar cómo utilizar
mejor los recursos disponibles para reducir el riesgo de las radiaciones para los individuos y la
población. El objetivo principal debería ser asegurar que tanto la magnitud de las dosis
individuales, el número de personas expuestas y la probabilidad de recibir exposiciones, cuando
no haya certeza de ser recibida, se mantengan tan bajas como razonablemente sea alcanzable,
teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Habrá que considerar las interacciones que
pudiera haber entre estas magnitudes. Si el siguiente paso en la reducción del detrimento se puede
conseguir sólo mediante un despliegue de recursos evidentemente desproporcionado respecto a la
reducción a conseguir, dicho paso no será de interés para la sociedad, si se ha asegurado la protección
adecuada de los individuos. En este caso, la protección se podrá considerar optimizada y las
exposiciones serán tan bajas como razonablemente sea alcanzable, teniendo en cuenta factores
económicos y sociales. Este principio también se deberá de aplicar a la hora de revisar prácticas
ya existentes.

El principio de optimización también se conoce como criterio ALARA (acrónimo de la


expresión inglesa "as low as reasonably achievable”, cuya traducción al castellano es “tan bajo como
razonablemente sea posible”). La optimización de la protección radiológica debe efectuarse en el
diseño y durante la ejecución de la práctica que pueda contribuir de manera significativa a la irradiación
de los profesionales y del público. En muchos casos, pueden conseguirse reducciones significativas de
dosis estableciendo y aplicando procedimientos de operación adecuados, lo cual no supone un
incremento apreciable del coste.

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En ocasiones, el beneficio y el detrimento no recaen sobre la misma persona. Por ejemplo, en las
exposiciones médicas, el beneficio lo recibe el paciente, y parte del detrimento recae sobre su futura
descendencia y sobre el personal de operación.

En el caso de las exposiciones médicas, la dosis recibida por el paciente deberá ser la mínima
que sea compatible con una calidad diagnóstica o terapéutica. Con esta finalidad, habrá que prestar
atención a la selección y control de calidad del equipo, al desarrollo de las técnicas, etc...

La Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) recomienda el uso de restricciones


de dosis para su aplicación en los procedimientos diagnósticos más comunes y en estudios de
investigación que supongan la exposición de voluntarios.

Limitación de la dosis individual.


La limitación de dosis es el requisito que se establece para asegurar una protección adecuada,
incluso para las personas más expuestas. Los límites que se establecen representan los valores
inferiores de la dosis efectiva y de la dosis equivalente que no deben ser sobrepasados en las
circunstancias en las que las personas se ven implicadas.

Se establecen límites tanto para el trabajador expuesto como para los miembros del público en
general. Estos límites no tienen en cuenta las dosis resultantes del fondo radiactivo natural ni las
debidas a exposiciones médicas. Los límites actualmente vigentes establecidos en el Reglamento de
Protección Sanitaria contra las Radiaciones Ionizantes son:

Aplicación Ocupacional Público


Dosis efectiva 100 mSv en un período de 5
1 mSv/año
años oficiales, no superando
oficial*
50 mSv en un año.
Dosis equivalente anual en
• Cristalino 150 mSv 15 mSv
• La piel 500 mSv ** 50 mSv **
• Las manos y pies 500 mSv ---

* En circunstancias especiales, el Consejo de Seguridad Nuclear podrá autorizar un valor más elevado
en un único año oficial, siempre que el promedio durante cinco años oficiales consecutivos no
sobrepase 1 mSv por año oficial.

** El límite se aplicará a la dosis promediada sobre cualquier superficie de 1 cm2, con independencia
de la zona expuesta.

Es importante tener en cuenta que los límites de dosis no deben ser considerados como la línea
divisoria entre la seguridad y el peligro y que han de ser realmente considerados como la exposición a
un riesgo aceptable.

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Además de los límites, se definen unos valores de dosis para las prácticas por debajo de las cuales
hay que OPTIMIZAR.

2.4 Principios Generales del Sistema de Protección Radiológica para Intervenciones.


Antes de iniciar un programa de intervención, debería demostrarse que la intervención
propuesta está justificada, es decir, que producirá más beneficios que perjuicios, y que la forma,
alcance y duración de la intervención se han seleccionado de tal manera que la protección estará
optimizada. Además, se definen unos niveles de acción para intervención por encima de los cuales se
debe actuar.

Los principios generales que se aplicaran a toda intervención en caso de emergencia


radiológica o en caso de exposición perdurable son los siguientes principios:
• Solo se emprenderá una intervención cuando la reducción del detrimento de la salud debido a
la radiación sea suficiente para justificar los efectos nocivos y los costes de la intervención,
incluidos los costes sociales.
• La forma, magnitud y duración de la intervención deberán optimizarse de manera que sea
máximo el beneficio correspondiente a la reducción del detrimento de la salud, una vez
deducido el perjuicio asociado a la intervención.
• Los límites de dosis descritos para el caso de las prácticas, no aplicarán en caso de
intervención; no obstante, en los casos de exposición perdurable, los límites de dosis
establecidos para el caso de las prácticas serán de aplicación a los trabajadores que realicen las
intervenciones.

El Consejo de Seguridad Nuclear establecerá niveles de intervención para determinar en


qué situaciones es adecuada la intervención y asegurará el cumplimiento de los principios de PR.

3. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS EN LAS RECOMENDACIONES DE LA ICRP_103

Las recomendaciones de la ICRP-60 han sido ampliamente aceptadas en el marco internacional,


por lo que el actual sistema de protección radiológica se adoptó universalmente constituyendo la base
de toda la normativa nacional e internacional. En marzo de 2007 la ICRP, basándose en los nuevos
conocimientos, la experiencia adquirida y la sensibilidad de la sociedad hacia la protección del medio
ambiente, aprueba una revisión de las recomendaciones básicas, que se han publicado en la publicación
ICRP-103 (2007). Estas recomendaciones consolidan el sistema de protección implantado en ICRP 60

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y, de hecho, una parte importante de las nuevas recomendaciones se dedicada a aclarar conceptos ya
recogidos en el documento anterior.

El Sistema de Protección Radiológica de ICRP se desarrolla para aplicarlo en el diseño y la


planificación de las actividades que dan lugar a exposición de las personas. En ICRP-103 se reformulan
los principios básicos y se introducen cambios en relación con la implantación práctica de la
optimización. Los principios básicos se expresan de la siguiente manera:
• Justificación: Cualquier decisión que altere o modifique una situación que implique la
exposición a radiaciones ionizantes debe conducir a mayores beneficios que perjuicios.
• Optimización: La probabilidad de incurrir en exposición a radiaciones, el número de personas
expuestas y la magnitud de las dosis individuales por ellas recibidas se mantendrán tan bajas
como razonablemente alcanzable, teniendo en cuenta factores económicos y sociales.
• Limitación: La dosis total recibida por un individuo en situaciones planificadas (distintas de
la exposición médica de pacientes) no deberán exceder los límites especificados por la
Comisión.

Se refuerza el principio de optimización, que aplica de manera similar a todas las situaciones que
se denominan planificadas, existentes y de emergencias, en lugar de prácticas e intervenciones.

En ICRP- 60 se definían unos valores de dosis para las prácticas por debajo de las cuales hay
que OPTIMIZAR y unos niveles de acción para intervención por encima de los cuales se debe actuar.
En ICRP- 103 se aplica el primer modelo a todas las situaciones. Por tanto, las restricciones de dosis
juegan un papel mucho más relevante. Representan el elemento básico y fundamental del sistema de
protección constituyendo una parte esencial del principio de optimización. Además, proporciona
orientación sobre el rango de valores entre los que se deben situar las restricciones de dosis, en las
distintas situaciones de exposición.

4. MEDIDAS BÁSICAS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA.

Las medidas necesarias para limitar la exposición de los individuos, ya sea en el control de una
práctica o en la intervención, se deben realizar mediante la aplicación de acciones en cualquier punto
de la red que vincula las fuentes con los individuos. Las acciones pueden aplicarse sobre:
• La fuente emisora de radiación ionizante.
• El medio ambiente.
• Los individuos expuestos.

Las medidas de control sobre la fuente se consideran como medidas prioritarias, mientras que
las medidas aplicables al medio ambiente y a los individuos a veces introducen problemas en la
operatividad de las instalaciones. En general y cuando sea posible, se recomienda aplicar sobre la
fuente las medidas de protección y control de la exposición.

El control de la exposición al público se realizará aplicando medidas sobre la fuente y sólo en


el caso de que puedan no ser efectivas se aplicarán al medio ambiente o a los individuos.

Los riesgos de irradiación a que están sometidos los individuos se reducen aplicando las
siguientes medidas generales de protección:
• Distancia: aumentando la distancia entre el individuo y la fuente de radiaciones ionizantes, la
exposición disminuye en la misma proporción en que aumenta el cuadrado de la distancia. En

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muchos casos bastará con alejarse suficientemente de la fuente de radiación para que las
condiciones de trabajo sean aceptables.
• Tiempo: disminuyendo el tiempo de operación todo lo posible, se reducirán las dosis. Es
importante que las personas que vayan a realizar operaciones con fuentes de radiación estén
bien adiestradas, con objeto de invertir el menor tiempo posible en ellas.
• Blindaje: en los casos en que los dos factores anteriores no sean suficientes, será necesario
interponer un espesor de material absorbente o blindaje entre el individuo y la fuente de
radiación.

Según sea la energía y tipo de la radiación, será conveniente utilizar distintos materiales y
espesores de blindaje.

5. ORGANIZACIONES RELACIONADAS CON LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA.

La organización más veterana relacionada con la Protección Radiológica es la Comisión


Internacional de Protección Radiológica (ICRP), anteriormente mencionada. De ella dependen
cuatro Comités dedicados a:
• Efectos de las radiaciones.
• Dosis de radiación
• Protección Radiológica en medicina.
• Implantación de las recomendaciones que ella formula.
• Protección al Medio Ambiente.

Es una organización autónoma cuyos miembros lo son a título personal por su excelencia
científica en varios campos de interés en radio-protección, establece recomendaciones para los
organismos competentes nacionales e internacionales.

La trascendencia práctica a nivel mundial de las funciones que relacionan dosis con efectos fue
percibida por la Asamblea General de las Naciones Unidas que decidió en 1955 crear el Comité
Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas
(UNSCEAR).

Este Comité considera la información científica disponible y apoyada en las conclusiones de


revisiones y congresos de organismos y comités nacionales e internacionales relacionados.
Confecciona y presenta a la Asamblea General un análisis exhaustivo que contiene, entre otras cosas,
las relaciones dosis-efecto que son la base de la limitación de dosis y riesgos.

Estas evaluaciones de UNSCEAR contribuyen esencialmente al trabajo de la Comisión


Internacional de Protección Radiológica (ICRP).

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tiene como misión el desarrollo de


Normas y Guías que, conteniendo esencialmente las recomendaciones de la ICRP, haya alcanzado un
consenso internacional. Este consenso no es solo entre países, sino también con otras organizaciones
de Naciones Unidas, como la Organización Mundial de la Salud o la Organización Internacional del
Trabajo.

La Unión Europea (UE), mediante el tratado EURATOM, establece la normativa sobre


Protección Radiológica de obligado cumplimiento en todos los Estados Miembros, que deben realizar
la trasposición de la misma a sus respectivas legislaciones.

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6. ORGANISMOS NACIONALES RELACIONADOS CON LA PROTECCIÓN
RADIOLÓGICA

Administración Central del Estado


De los órganos de la Administración en España, el Ministerio de Industria, tiene especial
significación en todo lo relacionado con el uso de las radiaciones ionizantes. Concretamente, la
Dirección General de Política Energética y Minas es la responsable de otorgar las autorizaciones de
las instalaciones radiactivas y elaborar el Registro de instalaciones de Rayos X con fines de diagnóstico
médico.

Otros Ministerios, como el de Medio Ambiente, tienen también competencias en las


evaluaciones de impacto ambiental.

El Consejo de Seguridad Nuclear.


Creado en la ley 15 /1980. El Consejo de Seguridad Nuclear es el único Organismo competente
en materia de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica en España. Tiene competencias sobre el
control de las distintas instalaciones y sobre los requisitos exigidos al personal de operación. Sus
misiones se desarrollan en el tema de normativa.
Ciertas competencias se han transferido a las distintas Comunidades Autónomas.

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