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NEURO-

APRENDIZAJE
ACELERADO :
METODOLOGÍA DEL
APRENDIZAJE

SESIÓN 7

NEURO‐APRENDIZAJE Y
REINGENIERÍA MENTAL
SESIÓN 7

METODOLOGÍA PARA LA LECTURA Y LA ESCUCHA


Profundizaremos en esta sesión en dos aspectos básicos del
aprendizaje: la lectura y la escucha. Para lograr un conocimiento
completo de la problemática inherente al estudio, es importante
analizar los diversos tipos de lectura y las técnicas destinadas a
aumentar la concentración y la asimilación durante la escucha. Te
proponemos volver a analizar el proceso de la lectura bajo la
óptica de un método óptimo de estudio.

Para obtener resultados positivos en estas nuevas aplicaciones, es


indispensable haber comprendido bien la dinámica de las palabras
clave.

CÓMO SEGUIR LA SESIÓN

Con los audios o en clase presencial se aprende la teoría, que luego se estudia más
detalladamente en éste manual. Finalmente, se hacen los ejercicios.

Tiempo previsto: Alrededor de una hora y media.


ASIMILAR CON LA LECTURA

GRAN PARTE DE LAS INFORMACIONES QUE CONSTITUYEN EL APRENDIZAJE Y QUE AMPLÍAN


NUESTRA CULTURA SE ADQUIEREN PRECISAMENTE A TRAVÉS DE LA LECTURA. POR ESTE MOTIVO,
CONVIENE ANALIZAR MÁS DETALLADAMENTE ESTE TEMA, PRESTANDO ESPECIAL ATENCIÓN A LOS
DIFERENTES TIPOS DE LECTURA: RÁPIDA, ANÁLITICA, CRÍTICA Y CONCENTRADA.

Es corriente pensar que existe una diferencia sustancial entre lectura y estudio, dando casi por
supuesta la imposibilidad de efectuar durante la lectura las necesarias operaciones mentales de
profundización.

Algunos estudiantes leen y releen los libros durante horas sin realizar elaboraciones activas e,
inevitablemente, se lamentan por lo malos resultados obtenidos en la fase de repaso y
comprobación. Como ya hemos señalado, “saber leer” significa poner en práctica numerosas
actividades: extrapolar los conceptos principales, distinguirlos de las informaciones secundarias o
de apoyo, relacionarlos con nuestros conocimientos anteriores sobre el tema, etc.

Según una teoría muy interesante (Harrison y Dolan), para asimilar con la lectura son necesarias
las siguientes operaciones:

• Atribuir significado a las palabras (tanto aisladamente como en el conjunto).

• Comprender el mensaje literal.

• Deducir el significado a partir de un elemento aislado, de una frase o de un grupo de palabras.

• Realizar interpretaciones metafóricas.

• Distinguir las informaciones principales.

• Formular juicios críticos mediante la comparación entre los nuevos conceptos y los
conocimientos anteriores.

Existe otra teoría que afirma que la lectura debe dividirse en dos fases:

• La orientación: el conjunto de todas las preguntas y reflexiones que hacen posible un


“conocimiento previo” básico del texto, que luego será leído y asimilado integralmente; forman
parte de esta fase todas las preguntas que permiten elaborar hipótesis sobre la naturaleza del
texto: ¿Tiene un título el texto en cuestión? ¿En qué hace pensar el título? ¿Tiene subtítulos? ¿Está
dividido en párrafos o en capítulos? ¿Es la obra de varios autores o de uno solo?

• La asimilación propiamente dicha, realizada mediante una lectura integral que responda a
preguntas inherentes a la naturaleza del texto.

Si quisiéramos analizar aisladamente el significado de la asimilación y la comprensión, podríamos


decir que comprender significa saber construir, partiendo de los mismos símbolos gráficos, un
conjunto interrelacionado de conceptos y conocimientos de los que el texto funciona como
intermediario, hasta llegar a formar una red informativa en la que cada concepto descodificado va
unido a otro. Esta compleja red debe quedar siempre bajo el control de la cultura y la experiencia
del lector, mediante el uso de actividades racionales y cognitivas, como la formulación de
interrogantes cuya respuesta debe encontrarse en la lectura, la organización de los conceptos, la
inferencia y todas las actividades relacionadas con el proceso puramente lingüístico.

Así pues, asimilar el contenido de un texto no significa transferir el mayor número posible de
conceptos de la página del texto a la mente de quien lo estudia, sino crear entre el texto y el lector
una interacción activa y operativa que no prescinda de los conocimientos previos de éste ni de lo
que espera del texto.

La lectura activa es siempre el fruto de una actitud participativa del lector hacia el libro. Sólo
mediante esta actitud podemos lograr una lectura asimilativa, crítica, creativa y analítica al mismo
tiempo.

Tipos de lectura

1) Pre‐lectura o lectura preparatoria: se trata de recorrer muy rápidamente el texto en cuestión,


para hacerse una idea general, captar lo elementos esenciales y determinar la estructura de las
informaciones que contiene. No es una verdadera lectura: de hecho, su único propósito es reparar
en unos pocos aspectos generales del texto completo. En esta fase se obtienen excelentes
resultados con la aplicación de las técnicas de lectura rápida. Al examinar las diversas partes del
texto (prólogo, introducción, notas del autor, índice, primero y último capítulo, o primero y último
párrafo si se estudia un solo capítulo), se favorece el mecanismo de la curiosidad y de las
expectativas y se elabora, mentalmente o por escrito, una lista de preguntas.

2) Lectura crítica: consiste en determinar los fines del autor, distinguir con rigor los hechos de las
opiniones, juzgar la solvencia de las fuentes mencionadas y, eventualmente, el grado de
coincidencia con nuestras ideas sobre el tema.

3) Lectura analítica: exige un atento y meticuloso análisis estructural del texto. Para ello es preciso
desarrollar la capacidad de localizar las unidades conceptuales y de distinguir las informaciones
principales de las secundarias y de los elementos de transición hacia otros temas. Son necesarias
las siguientes capacidades:

• Reconocer estructuras recurrentes en el texto.

• Saber ver las analogías.

• Dividir los problemas en “sub‐problemas”.

• Sintetizar y reconocer las palabras clave.

• Identificar las relaciones jerárquicas y reorganizar los diversos esquemas.

4) Lectura concentrada: este tema será objeto más adelante de una exposición detallada.

La curiosidad

Un mecanismo psicológico al que no suele darse importancia es la curiosidad, que a menudo se


considera incluso negativa. Sin embargo, representa una de las bases principales del aprendizaje
instintivo, es decir, del que tiene lugar sin recurrir a ningún método. Por lo general, las personas
curiosas son las que recuerdan mayor número de detalles. De hecho, la curiosidad es un estímulo
especial para el aprendizaje y puede mejorar el rendimiento de la memoria.

Si reflexionamos sobre los hechos del pasado histórico, advertiremos que la curiosidad ha sido el
motor que ha hecho posible la constante evolución del ser humano. Se trata del impulso
justamente contrario al miedo, que en cambio inhibe cualquier tipo de evolución.

Como los otros animales, también el ser humano siente un miedo inconsciente por lo desconocido
y, en definitiva, por todo aquello que no coincide con sus esquemas mentales o con sus
expectativas personales. Esto nos lleva a pensar que se necesita una especial apertura mental para
concebir los fenómenos paranormales, acontecimientos inexplicables que se apartan de los
esquemas corrientes y que, por lo tanto, pueden generar tensiones y miedo. Si colocamos un
objeto teledirigido cerca de un gato y lo hacemos mover, comprobaremos que el animal reacciona
de manera más bien violenta. El objeto extraño y ajeno a su experiencia lo induce a la fuga, porque
la situación lo hace sentirse “en peligro”.

Lo mismo nos sucede, fisiológicamente, a los seres humanos, que experimentamos alteraciones:
secreción de adrenalina y noradrenalina, aceleración del latido cardiaco temblores, sensación de
peligro, deseos de huir, etc.
Afortunadamente, al cabo de cierto tiempo interviene el mecanismo de la curiosidad. Decimos
“afortunadamente” porque si tal cosa no sucediera, todos huiríamos ante las situaciones nuevas y
nunca podríamos descubrir ninguna novedad.

Después del impulso inicial de huida, pasamos a la segunda fase de acercamiento cauteloso. En
poco tiempo, empezamos a tener confianza con el objeto desconocido. Lo mismo le sucede al
gato, que después de conocer el objeto teledirigido ya no tendrá la misma reacción de pánico
cuando se mueva.

El mecanismo de la curiosidad está presente normalmente en todos nosotros, pero esto no


significa que seamos curiosos en todo momento. Sin duda alguna, resulta extraordinariamente útil
cultivar esta facultad y aprovecharla en nuestro propio beneficio. Por ejemplo, aplicada en la
escuela, constituye un excelente estímulo y una de las mejores motivaciones para aprender.

En la lectura, la curiosidad se relaciona directamente con el mecanismo de las expectativas y los


objetivos, que revisten una importancia fundamental para la red de la comprensión. Una vez
despierta da la curiosidad, se pueden mejorar las expectativas que, según diversas teorías, se
manifiestan como la previsión del tema que se tratará a continuación o bien de los temas que no
se tratarán más adelante (es decir. mediante el proceso contrario, de eliminación).

El texto “el derecho de la propiedad deriva históricamente de las nociones que tenían los antiguos
romanos” genera en la mente expectativas que van desde el elemento adquirido (las nociones de
propiedad) hasta las más variadas relaciones con la historia de los romanos. En un primer
momento, cuando no se conoce el tema, las expectativas pueden ser múltiples, pero luego se
reducen notablemente.

Al principio es importante incluso la simple lectura del enunciado: después de hacerlo, cuando se
llega a la frase que expresa el vínculo entre el actual derecho de propiedad y las nociones sobre la
propiedad de los antiguos romanos, las posibles hipótesis que se habían formulado en un principio
disminuyen, y la mente repasa las informaciones adquiridas anteriormente sobre el tema, para
relacionarlas con las nuevas.

Es fácil comprender, por lo tanto, la gran importancia de las expectativas, así como las graves
confusiones que pueden generar unas expectativas erróneas. Hay que tener en cuenta que un
texto escrito no suele ser engañoso, ya que permite el repaso interpretativo, mientras que la
audición de una conferencia o de la sesión dictada por un profesor no ofrece la misma posibilidad.
En estos casos, la mente debe atenerse a las informaciones expuestas verbalmente, y puede
suceder que a partir de una frase inicial se creen expectativas equivocadas que influyan
negativamente en la comprensión. Para evitar estos problemas, basta plantearse una pocas
preguntas bien formuladas, y suscitar así el mecanismo de la curiosidad.

Según los casos, las expectativas válidas se pueden clasificar en:

• Textuales: relacionadas con los conocimientos del lector en cuanto a la forma, el contenido, el
uso o la interpretación de determinadas partes del texto.
• Semántico‐contextuales: permiten la previsión de los temas que se tratarán a continuación.

• Generales de contexto: representan para el lector una especie de tamiz, un filtro mediante el
cual pueden dejar pasar determinadas informaciones.

La lectura concentrada

A diferencia de la lectura rápida, la velocidad de lectura puede disminuir en este caso con respecto
a lo habitual, especialmente al principio, cuando no se tiene suficiente práctica, o cuando se
estudian textos particularmente complicados. La lectura es concentrada cuando la mente hace
participar todas las capacidades necesarias para la comprensión (curiosidad, expectativas,
asociaciones, relaciones, relaboración de los conceptos, evaluaciones, etcétera).

En términos prácticos, es preciso ejercer deliberadamente una actividad mental simultánea a la


normal de lectura. Cuando leemos, la mente se ocupa automáticamente del reconocimiento de los
símbolos y de todos los pasos que hacen posible la comprensión del significado; en la lectura
concentrada es preciso que utilicemos en mayor grado nuestro sentido crítico. Las evaluaciones y
las respuestas a las expectativas se reservan siempre para las fases de estudio sucesivas a la
primera lectura, durante la cual sólo se pretende adquirir una idea general del tema.

Para un buen uso de la lectura concentrada, es conveniente:

1) Abrir el libro y adquirir una visión general: observar el tipo de caracteres, las ilustraciones, la
extensión de lo capítulos y su eventual división en títulos, subtítulos, párrafos y subpárrafos;
advertir si hay algunos pasajes destacados, palabras en negrita y, si el libro ya ha sido utilizado,
anotaciones al margen o frases subrayadas. La familiaridad con el libro genera expectativas
formales.

2) Formular preguntas: después de haber leído el título del capítulo o del texto, conviene
reflexionar, planteándose preguntas creativas, espontáneas y fantasiosas. Supongamos que en un
texto de química leemos el título: Los monóxidos. Resultará útil que activemos las capacidades
mentales necesarias y nos planteemos las preguntas: “¿Qué son los monóxidos? ¿Qué puedo decir
ahora mismo sobre este tema? ¿Cuándo oí por primera vez esta palabra?” También podemos
recurrir a nuestros conocimientos etimológicos y razonar sobre la palabra: “Mono... óxido,
probablemente será un óxido con una sola unidad de...” Una sencilla elaboración suscita una
expectativa adecuada, con el consiguiente aumento de la curiosidad. Una vez planteadas todas las
preguntas, la mente tenderá a superar las dificultades de comprensión de las palabras, buscando
las respuestas adecuadas. Las expectativas podrán verse satisfechas o no y, en este último caso, se
propondrán nuevos esquemas.

3) Fase de lectura: lo mejor es leer el texto a la velocidad habitual, buscando respuestas y palabras
clave. Si no conocemos la totalidad del texto, puede resultarnos difícil identificar las palabras clave
correctas a medida que procede la lectura. Pero lo más importante, en el caso de la lectura
concentrada, es que la mente realice varias actividades y aproveche al máximo sus capacidades de
evaluación, juicio y selección crítica. Al principio, este tipo de lectura se puede efectuar
subrayando sólo la palabra clave de cada frase. En el transcurso de la lectura, la mente se
acostumbrará a ir buscando la palabra clave de la frase siguiente.

Este modelo de lectura ofrece innumerables ventajas, a condición de que no se pretenda un éxito
inmediato, ni se espere que la estrategia de lectura resulte enseguida tan productiva que sólo
haya que leer los libros una vez cuando antes se leían hasta seis o siete.

El principal objetivo del método consiste en aumentar el rendimiento mental en la lectura de


estudio, teniendo en cuenta que la mente tiene siempre en reserva capacidades no exploradas.
Además del tiempo diferencial, existen capacidades mentales desaprovechadas, que si no se
activan acaban por quedar fuera de nuestro alcance.

LA ESCUCHA

ANALICEMOS LA FUNCIÓN EN EL APRENDIZAJE DEL SENTIDO DEL OÍDO. INDUDABLEMENTE UNO


DE LOS MÁS UTILIZADOS, AUNQUE A MENUDO IRREFLEXIBLEMENTE Y, EN CONSECUENCIA, CON
RESULTADOS INADECUADOS.

Esencialmente, se trata de una actividad completamente espontánea: pasamos entre: el 35 y el 40


% de nuestro tiempo escuchando “informaciones” de todo tipo, pero la adquisición mnemónica es
inferior al 20 %de lo escuchado.

La importancia de este sentido es evidente, dada la gran cantidad de inputs sonoros que recibimos
diariamente, desde los noticieros de la radio y la televisión hasta las campañas electorales, desde
las clases en la escuela hasta las explicaciones en el lugar de trabajo. La actividad mental de la
escucha exige:

• Tensión y concentración, difíciles de mantener constantes.

• Disponibilidad para la escucha y actitud activa, que no son espontáneas.


• Buena capacidad de relaboración inmediata, para retener las informaciones importantes.

Por todo esto se deben comprender los motivos por los que a menudo, pese al deseo de “querer
escuchar”, resulta muy difícil obtener un buen rendimiento. Volvamos a analizar los principales
problemas de la escucha, desde la perspectiva del estudio:

1) Actitud pasiva: reduce los estímulos de interés y vuelve más difícil la escucha; de este modo, el
oyente desplaza el centro de su atención a elementos visuales (los gestos o la ropa del orador),
permitiendo la distracción total. Entre los diversos remedios, además de las soluciones ya tratadas,
figura el de tomar apuntes con las palabras clave.

2) Divagaciones y emociones erróneas: son fenómenos muy frecuentes e insidiosos. Incluso un


estudiante ejemplar puede perderse en ensoñaciones (tal vez sobre su futuro como experto en la
materia, imaginando que es él mismo quien diera las conferencias) que impiden la atención.

3) Fingimiento: es una actitud típica, promovida por la necesidad “social” de escuchar incluso a las
personas más aburridas. A veces degenera en un hábito que entra en acción incluso cuando no se
desea fingir.

En líneas generales, todos los problemas de la escucha se pueden reducir sensiblemente


desarrollando el sentido crítico y autocrítico y planteándose continuamente preguntas activas
relacionadas con el tema.

Las palabras clave en la escucha

Con frecuencia no basta con decidir prestar atención para sacar de la escucha el máximo
provecho. Hace falta también adoptar una técnica que “obligue” a la concentración a permanecer
sobre las vías deseadas. Muchos estudiantes consideran que los apuntes tomados durante la
lección son una buena ayuda para evitar las distracciones, pero a veces se sienten impulsados a
escribir casi todas las palabras del profesor. Se ven obligados a seguir a toda velocidad el discurso
(siempre más rápido que la escritura), de modo que más adelante ni siquiera consiguen entender
sus propios apuntes.
EL APRENDIZZAJE Y LOS FÁRMA
ACOS

Todavía non se ha inventad do la “píldora de lal memoria”, pero o los estudios de la bioquímica dell cerebro revelan la estrecha relaciión
existentee entre el aprendizzaje y algunas susstancias químicas. Analizando los effectos de estas suustancias sobre el cerebro humano se
han extraaído conclusiones interesantes. A través de los años, el estudio de los ccompuestos quím icos producidos por el cerebro nos ha
permitido o formarnos una nueva
n imagen dé este
e órgano, como o un inmenso labooratorio donde see fabrican las más variadas sustancias,
entre las cuales se hallan numerosas “drogass” naturales, a vecces mucho más pootentes que la morrfina.
Se han descubierto dece enas de sustancias que funcionan como neurotrransmisores (doppamina, catecolam minas, anfetaminas,
serotoninna, vasopresina y varios
v d la acetilcolina). Todavía se están estudiando los effectos de sustancias corrientes, com
derivados de mo
la cafeínaa, y su eventual inffluencia sobre la biología
b del aprend
dizaje.

No se puuede negar que ciertas sustancias estimulantes


e (commo las anfetaminaas) obran efectos de momentánea potenciación de las
funcioness intelectivas. Actualmente sólo hayy fármacos de efe ectos muy limitadoos, capaces de meejorar de manera bastante relativaa el
rendimiento de la memorria, sin aportar lo os resultados esp pectaculares que muchos esperan de ellos. Incluso o algunas sustancias
consideraadas eficaces (y muchas
m utilizadas en
e el pasado), aun n cuando produzcaan efectos notablees, determinan a lla larga un peligrooso
hábito y acaban
a por empeo orar el rendimientto e incluso la salud psicofísica del e studiante que incuurre en su abuso. Muchos estudianttes
“decepcioonados” por los limmitados efectos de los fármacos lige eros vendidos en la farmacia (de cuuya validez no exissten todavía prueb
bas
seguras) recurren a las drogas “domésticas”:: cigarrillos, té y caafé.

Los resultados positivos, de haberlos, son breves


b y netamentte inferiores a los efectos contraprooducentes. El caféé y el té, si bien sson
estimulanntes eficaces y tollerados por el orgganismo, presentan en caso de uso (y de abuso) pro longado contraind dicaciones que, paara
los fines de la economía general del aprrendizaje, presenttan una relación virtudes‐defecto s muy negativa. Insomnio, gastrittis,
nerviosismo, agresividad, taquicardia e hiperrtensión vascular figuran
f entre las c onsecuencias nocivas más frecuentes.

Bien dosificados y recetad


dos por un médicco, pueden ser úttiles los fármacoss ansiolíticos, quee reducen los estados de ansiedad d y
angustia. Pero también en este caso, vale la advertencia anterrior al uso incorreccto, y sobre todo prolongado, de esstos fármacos pueede
comprom meter el funcionam
miento regular de el organismo y prrovocar lagunas dde memoria y reppentinos descenso os de la motivaciión
positiva.

Un bueen método paara mejorar laa escucha, maanteniendo c onstante la cconcentración n y facilitando
o la
sucesivva relaboraciión, consiste en tomar apuntes
a rápi dos de las p palabras clavve. Mientras el
profesoor o el confeerenciante vaa explicando un determinnado tema, la mente filttra las palabras
oídas; una vez comp prendido todo el mensaje,, el oyente buusca ”la” o “laas” palabras cclave que meejor
definenn los concepttos expresado
os. De esta forma, desarroolla varias actiividades al mismo tiempo::

d qué tipo son las fuente


• juzgaar: ¿Cuáles y de es de informaación? ¿Cuálees son los hecchos y cuáles las
opinionnes?

er: ¿Dónde quiere llegar el


• Preve e conferenciaante? ¿Cuál ppuede ser mi expectativa? ¿Dónde pareece
conduccir el contexto
o?
• Seleccionar: ¿Cuáles son las palabras que mejor se pueden adaptar a la función de palabras
clave?

El único punto débil del sistema es que, al no ser posible prever con una total exactitud lo que el
orador piensa decir, podrían elegirse mal las palabras clave; pero, como siempre, lo más
importante es que estas actividades “obligan” a la meme a realizar una elaboración de los inputs
auditivos, lo cual reduce al mínimo las posibilidades de distracción.

Al final de la lección o de la conferencia, es importante reflexionar enseguida sobre el destino que


se dará a las palabras clave escritas. Si la intención original era solamente lograr mantener la
concentración en la escucha, la hoja que contiene los apuntes se puede tirar, o bien se puede
conservar para reelaborar y ordenar correctamente los apuntes. En este caso, conviene trabajar
“en caliente”, repasar bien la lista y completarla según convenga. Se pueden preparar, asimismo,
algunos “esquemas” o “mapas conceptuales” (que trataremos en las próximas lecciones),
incorporados en los programas de aprendizaje.

PRIMER EJERCICIO

MODO DE REALIZARLO

1 Estimula el mecanismo de la curiosidad y de las expectativas antes de pasar a la lectura del


texto: ¿Qué significa para ti la frase del título? ¿Cuál será el tema? ¿Qué tipo de texto
encontrarás?, etc.

2 Aplica los principios de la lectura concentrada e Identifica las palabras clave mientras lees (es
decir, sin detenerte para reflexionar ni interrumpir la lectura para volver atrás). Marca con lápiz las
palabras elegidas.

3 Al final del ejercicio, repasa las palabras clave seleccionadas durante la lectura y verifica su
exactitud y su validez. Efectúa las modificaciones necesarias hasta obtener las palabras definitivas,
que escribirás en el espacio dispuesto a tales efectos al final del texto.

PUEDES… SI CREES QUE PUEDES

Había una vez un niño al que le gustaba mucho correr por el monte. Un buen día, después de
escalar un peñón, cerca del establecimiento donde su padre criaba pollos, encontró un nido de
águila lleno de huevos. Como no conocía la diferencia entre los huevos de águila y los de gallina,
tomó uno, lo llevó al gallinero y lo colocó junto a los otros huevos que allí había. Cuando llegó el
momento, entre los muchos polluelos nació un aguilucho, que creció recibiendo los mismos
cuidados que los pollos, sin darse cuenta siquiera de que era distinto.

Durante algún tiempo, el aguilucho vivió y se comportó como un pollo, aun cuando a veces
advertía en su interior una fuerza diferente. Un día, un águila grande y majestuosa sobrevoló el
gallinero, y el aguilucho comprendió que él también podía volar tan alto como ella, con el mismo
vigor en las alas y la misma elegancia en el vuelo. Después de las primeras dudas (debidas entre
otras cosas a la necesidad de renunciar a la vida “segura” del gallinero), desplegó las alas, las batió
con todas sus fuerzas y en pocos instantes se encontró volando en las alturas, libre finalmente
para ser águila y vivir según su naturaleza.

¡Cuántas personas viven hoy como gallinas, sin dejar que el águila que hay en su interior levante
vuelo y exprese todas sus potencialidades! Se conforman con permanecer en tierra junto a las
otras gallinas: no vuelan, no se distinguen, no tratan de expresar sus capacidades.

Muchas personas, naturalmente, prefieren convencerse de que este cuento no es más que una
bonita fábula. Piensan que un ser humano nunca podrá ser ni un águila ni un pollo en un gallinero
y que, después de todo, no somos más que personas normalísimas, incapaces de realizar grandes
hazañas.

Esta convicción suele ser la causa principal de la falta de éxito y del sentimiento de frustración e
insatisfacción que a menudo afecta al hombre moderno, resignado a no poder hacer nada
excepcional. Testimonio de esto son nuestro condicionamiento y nuestra educación, que a
menudo están más basados en “lo que no podemos hacer” y en los límites que nos constriñen,
que en el entusiasmo de ver realizada alguna empresa en la que creemos. Y sin embargo, muchas
personas en la historia han conseguido lo que se proponían, sin preguntarse siquiera si lo que
buscaban era practicable. Han logrado hazañas casi milagrosas, simplemente dejándose guiar por
sus aspiraciones. Han dejado que el águila levantara vuelo y se sintiera libre en el aire, sin ningún
límite.

En este sentido, es interesante la historia de un deportista, un joven norteamericano, que, a pesar


de padecer una grave deformidad en el pie derecho y en una mano, consiguió acceder al mundo
deportivo y logró actuaciones de primera categoría. Nacido con graves limitaciones físicas, recibió
de sus padres una educación especialmente motivadora. Nunca le dijeron que había cosas que no
estaban a su alcance. Dejándose guiar por sus propios deseos, el joven llegó a ser jugador de
fútbol americano. Un mágico día,d a pocos minutos de l final del paartido que eestaba jugand do,
consiguuió impulsar el balón de manera
m extrao
ordinaria y suuperó el récorrd de distancia de 55 yardas.
Graciass a los puntos que marcó,, su equipo veenció por 19 a 17. Es prob bable que enn ese instantee el
joven pensara con gratitud en las motivado oras enseñannzas de sus padres, capaaces de haceerlo
sentir siempre
s una persona normmal y de impuulsarlo a perseeguir todas su
us aspiraciones.

Todo esto
e pone de manifiesto lo os graves efectos negativoos y limitadorres de la filossofía del “nun
nca
lo consseguiré”, de la continua co
oncentración en lo que noo se puede haacer y de la in ncapacidad paara
creer en
e uno mismo o. Alguien dijjo: “Cualquier cosa que laa mente humana pueda co oncebir y creeer,
tambiéén puede ser realizada“. Pero
P mbién significaa que es imp
esto tam posible alcanzzar objetivos en
los quee no se crea o que se con nsideren inalccanzables. “PPuedes... si crrees que puedes”, ésta ess la
base de las enseñan nzas del especcialista en mootivación Norrman Vincentt Peale.

PALABRAS CLAVE DEFIN


NITIVAS

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SEGUNDO EJERCICIO

REALIZA EL EJERCICIO, RESPETANDO LAS TRES FASES SIGUIENTES:

1 Plantéate preguntas activas y, antes de leer, reflexiona acerca de tus conocimientos sobre el
tema: ¿Cuándo has estudiado esta materia? ¿Qué representa para ti? ¿Cómo piensas que se
estudia la filosofía en la escuela? ¿Te gusta o te gustaba esta asignatura?

2 Lee el texto con el método de la lectura concentrada y selecciona al mismo tiempo las palabras
clave. Por ejemplo, puedes señalar con un puntito o una cruz las palabras que consideres
adecuadas, sin volver atrás con la mirada.

3 Repasa las palabras clave señaladas, haz una evaluación crítica y determina su validez. Si no te
parecen adecuadas, modifícalas y escribe finalmente la lista definitiva.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA

El estudio de esta materia se puede realizar con tres claves diferentes de interpretación. La
filosofía puede entenderse como ciencia racional, capaz de resolver problemas, puede estudiarse
simplemente como una secuencia de proposiciones y como la historia de los grandes pensadores,
o bien ser considerada como una materia que ofrece la base para razonar y llegar a la sabiduría.

Con frecuencia, los estudiantes abordan el estudio de la filosofía con una actitud equivocada. Son
muchos los que la comparan con otras asignaturas compuestas puramente por conceptos. Algunos
tratan de aprender de memoria las ideas de Hegel, Kant, Aristóteles y Platón, para luego repetirlas
como mejor puedan delante del profesor.

Parte de la culpa corresponde al sistema mismo de enseñanza, ya que algunos profesores no


consiguen motivar verdaderamente a los estudiantes ni infundir en ellos el deseo de aprender la
materia. Si escuchamos el parecer de los estudiantes de la enseñanza secundaria, comprobaremos
que muchos no se consideran capaces para ciertas asignaturas, algo que no resulta aceptable
desde el punto de vista de la dinámica cerebral.

Es innegable la existencia de una especie de predisposición genética, pero la mayor influencia en


el desarrollo mental de la persona deriva del ambiente. Si pudiéramos hacer “tabla rasa” de las
experiencias vividas desde niños y aprovechar plenamente nuestras capacidades mentales,
seríamos capaces de aprender Igualmente bien filosofía, matemáticas, lengua, griego, inglés o
derecho. Sin embargo, las experiencias escolares, las primeras calificaciones, las ayudas recibidas
de los padres en casa y otros muchos aspectos condicionan a los estudiantes y hacen que se
interesen más por algunas asignaturas que por otras. Algunos chicos que se consideran negados
para las matemáticas, si tienen oportunidad de jugar con un ordenador comprenden
inmediatamente sus mecanismos y aprenden a utilizar hasta los más complicados lenguajes de
programación. En efecto, la afirmación de “no tener dotes para determinada asignatura” es,
decididamente; poco realista.

Con la filosofía sucede lo mismo. Por este motivo, es de fundamental importancia la actitud que se
tenga hacia ella. Si se parte del supuesto de que la filosofía ha nacido sobre todo para responder a
los grandes porqués de la vida y del universo, es posible verla bajo una luz diferente. Además, Si
sus discusiones y argumentos se estudian con el interés que merecen, la necesidad de memorizar
conceptos disminuye notablemente.

Por ejemplo, una vez comprendido el pensamiento de Kant, es posible responder a cualquier
pregunta sobre el tema, tratando de razonar sobre las mismas líneas. En el fondo, la histona de la
filosofía ha sido escrita por personajes como Aristóteles, pero también hace filosofía el niño que
plantea preguntas aparentemente simples, pero muy profundas (como las que versan sobre el
porqué de la vida y la existencia). Esta asignatura debería considerarse desde la perspectiva de
buscar respuestas, y no sólo como medio para aprender las respuestas proporcionadas por otros.
Es natural que sea muy importante la historia del pensamiento para conocer los pensamientos de
los grandes filósofos del pasado, pero es útil sobre todo comprender las enseñanzas más allá de
los conceptos aislados, y entender que cualquiera puede hacer filosofía, que la historia de esta
rama del pensamiento no ha terminado, que los grandes problemas de la humanidad no están
resueltos y que queda todavía mucho espacio para nuevas interpretaciones.

Desde este punto de vista, la filosofía se vuelve más interesante y apasionante. Puede servir para
utilizar las actividades cerebrales de manera nueva y puede determinar la reconstrucción de los
conocimientos propios mediante oportunas reflexiones. A veces basta con responder a un solo
“por qué” de forma mucho más profunda que de costumbre.

PALABRAS CLAVE DEFINITIVAS

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CONSEJOS PRÁCTICCOS

Como de costumbre, al final de una sesión y después de hacer los ejeercicios, conviiene reflexion
nar
sobre algunos
a punto
os relacionad
dos con las ap
plicaciones peersonales:

1 Recuuerda que existen diversass formas de emprender


e laa lectura de u
un texto. Cuando tengas q
que
aprendder algo escrito, determina el méto odo de lectuura más adeecuado y exp perimenta, ccon
ejercicios constante
es, las diferen
ncias cualitativvas entre los diversos sisteemas.

2 Es indispensable que
q conozcass tu forma dee escuchar coon fines de ap prendizaje. Para eliminar los
princip
pales problem
mas de la escucha, primeero hay que descubrirlos. Cuando se te presente la
oportuunidad, compprueba la vaalidez de las palabras cl ave seleccionadas duran nte leccioness o
conferencias. Conviene empezarr con temas sencillos, paraa luego pasar a materias m
más complejass.

3 Reflexiona sobre e tu actitud habitual du urante la esccucha o la llectura. Si fu


uera oportunno,
modifícala utilizand
do las técnicaas de lectura y escucha cooncentradas. Es muy Impo ortante conoccer
los erro
ores en que sueles
s incurrirr, para correggirlos.

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