Tema 1
Tema 1
INTRODUCCIÓN A LOS
CUIDADOS DEL NIÑO.
Cada pueblo y cada civilización (dependiendo del momento histórico), siente y enferma de un
modo distinto de acuerdo con los factores sociales, económicos y culturales. Cada sociedad
escoge sus enfermedades, orienta su destino patológico, según el sentido y el valor que
atribuye a la vida y la muerte.
En la antigüedad, tener un niño en una tribu no suponía un momento de felicidad, sino que
implicaba peligro para toda la tribu. Las mujeres embarazadas o los niños pequeños podían
retrasar a las tribus nómadas. Por eso, era muy típico que se abandonasen o se sacrificasen. Lo
tenemos que ver como una forma de supervivencia.
El comportamiento cultural frente al niño enfermo ha cambiado con respecto a cada época.
Así pues, existen variaciones históricas y culturales en la actitud ante la infancia y el modo de
entenderla en cada época:
Las posiciones que irán adoptando los niños, marcarán la tarea de la medicina y la enfermería
infantil.
No obstante, no podemos tener información directa (restos fósiles) de los niños porque sus
huesos eran muy frágiles. Tampoco había momificación en la prehistoria ni escritura, por lo
que no podemos conocer información a excepción de la que llega de los padres.
En España, tenemos uno de los mayores cementerios mesolíticos. Enterraban a los niños en
posición fetal para devolverles a la muerte como llegaron a la vida. Por eso se sabe que no es
un campo de guerra y que se empezaron a enterrar unos a otros.
Los niños se consideran objetos y de propiedad privada de los padres, y éstos tienen la
voluntad y el derecho de hacer con ellos lo que quieran. Así pues, si los padres mueren, los
niños pequeños tienen poca esperanza de vida.
En los pueblos primitivas, el cuidado y la lucha contra la enfermedad se basaba en la
observación. Por eso, la medicina se mezclaba con las explicaciones míticas y mágicas.
Aparecen los primeros chamanes (conectados con el más allá). En medicina, buscan curas con
el empleo de plantas y observación de los animales. La magia entrega connotaciones de seres
superiores que daban explicación a lo inexplicable.
En las poblaciones sedentarias, comienza una organización social, esto es, la colaboración y la
repartición de tareas que genera un progreso. La mujer amamanta, se encarga de la casa,
recolección y cultivo. Además, cuidada a los niños y de la salud de la tribu. El hombre, se
encarga de procurar alimento de caza y pesca. Los niños se entienden como mano de obra y
empiezan a cobrar importancia. Además, la religión se asentó algo más y apareció el chamán
como invocador de Dioses. Estudiaba la naturaleza y curaba la enfermedad. Encontraba
remedios para el sufrimiento y no se preocupada de otra cosa más (ni recolectar ni nada).
No era fácil ser niño en Esparta ya que eran tratados de locos debido a que todavía no tenían
la capacidad de razonar desarrollada. Si presentaban malformaciones, por ley eran arrojadas
desde lo alto del monte Taigeto.
– Aristóteles: “un hijo y un esclavo es propiedad de los padres y nada de lo que haga con lo
que es propio, es injusto, no puede haber injusticia con la propiedad de uno”.
La pederastia no estaba mal vista porque los adolescentes tenían inocencia, pero empezaban a
tener cuerpo de hombre. No tenían opinión porque se les veía como locos (sin razón).
La esclavitud en esta época fue crucial para poder desarrollar el cuidado. Tras una guerra, no
se mataba a todo el mundo y así conseguían mano de obra barata para trabajos forzosos que
cualquier ciudadano libre romano no quería hacer.
Durante el Imperio Romano y con el asentamiento del cristianismo, la nueva fe otorga valor a
los niños ya que se entiende que poseen un alma inmortal y el alma carece de edad. Dicha
nueva fe insta a cuidar, no a ser cuidado. Aparecen órdenes religiosas y militares encargadas
de cuidar y se encargaban casi de la mitad de los servicios enfermeros que se dispensaba.
Aparecen así las diaconisas (mujeres vírgenes o viudas) que cuidaban enfermos, asistían al
pobre y desvalido. Así pues, la primera enfermera se llamaba Febe y era consideraba como una
esclava y una prostituta.
Ya en la Edad Media, aparece una época de generación de hospitales. Inocencio III preocupado
por el elevado número de cuerpos de recién nacidos que los pescadores recogían del río Tiber,
fundó el Hospital de Santa María de Sassia para niños abandonados. Creó el “tormo” que ha
perdurado hasta nuestros días (dejan a los niños en la Iglesia y la monja va de vez en cuando y
lo rueda para recogerlos).
En los siglos XVI y XVII se inventa la imprenta y se publican los primeros manuales destinados a
personas que ofertan cuidados enfermeros. Así damos la posibilidad de tener en idiomas
vulgares para madres y no sólo en latín para profesionales. A pesar de todo, La Inquisición
restringe este hecho. El primer manual editado en castellano es en 1541 de Damián Carbón
llamado “Libro de arte de las comadres y el regimiento de las preñadas y paridas y de los
niños”.
En el siglo XVI se incorpora el médico a la atención infantil, por lo que hay un aumento de la
literatura médica dedicada a la infancia. En el siglo XVII la pediatría va perfilándose como una
rama de la Medicina. El primer hospital materno infantil con carácter exclusivo fue fundado en
París en 1638 por San Vicente de Paul.
En el siglo XVIII y XIX los niños abandonados seguían siendo un problema grave para la
sociedad. Surge el éxodo rural debido a la revolución industrial. La mortalidad infantil era muy
elevada (negligencia, crueldad, malformaciones, aplastamiento, falta de asepsia en la
preparación de biberones, enfermedades trasmisibles por hacinamiento, etc.). *El Colecho es
el aplastamiento del bebé mientras se duerme es un factor de riesgo actual en los países
desarrollados de muertes súbita de niños.
Y con la entrada de Rousseau entendimos al hombre con una naturaleza buena y son las
influencias del ambiente las que pueden acabar con su bondad innata. Así pues, se deja
considerar al niño un adulto en miniatura. Aumenta la consideración y respeto por los niños de
tal manera que nace el movimiento social “Atención Integral al Niño” y en temas de educación
sanitaria el tratamiento del niño pasa a ser una rama de la medicina.
En el siglo XIX, los avances en medicina continúan:
A nivel social, se crean las “gotas de leche” que intenta luchar contra la desnutrición y la
excesiva mortalidad infantil. Se concibe como una institución municipal eminentemente
benéfica. Ofrece leche artificial a niños pobres cuyas madres no podían amamantarlos y
pagaban el servicio en función de sus posibilidades. Esto fue posible gracias a la colaboración
ciudadana con donaciones de leche.
Por otra parte, la presión social dirige a que el niño fuera tratado específicamente (separado
de los cuidados del adulto) y fuera protegido en todos los aspectos. Así pues, el niño se
configura como valioso para el progreso. La enfermería Pediátrica surge como demanda
social.
La salud infantil deja de ser un privilegio de unos pocos y se convierte en un interés social y
un derecho fundamental. A diferencia de lo que ocurría en la Grecia Clásica.
UNICEF (1946): Atender las necesidades de urgencia de niños en tiempos de guerra o desastres
naturales.
Asamblea General de las Naciones Unidas (1959): Proclama la Declaración de los Derechos del
Niño.
No obstante, actualmente persisten lugares donde: los niños no tienen para comer, no son
debidamente inmunizados, no reciben educación, son maltratados tanto física como
psicológicamente
Para la adecuada asistencia sanitaria de estos niños no basta con conocer las patologías
específicas que puedan desarrollar o traer consigo. Ese conocimiento, es sin duda insuficiente
si no se apoya en unas bases éticas que garanticen la mejor asistencia a estos niños.
Etnocentrismo: Posición de las sociedades que niegan el reconocimiento a los inmigrantes que
deseen mantener formas de vida diferentes a las de la cultura propia de esa sociedad. Al negar
a los inmigrantes la opción de vivir según los aspectos fundamentales de su cultura, se les
niega la posibilidad de su desarrollo personal. Además, se pretende que el concepto de salud
de nuestra sociedad es el único válido es pretencioso, y tratar de imponerlo a todos los niños y
a sus padres es una injerencia en la libertad de unos y otros.
Multiculturalismo: Consiste en dar por buena la diversidad cultural en sí misma, sin entrar en
valoraciones acerca del contenido de cada cultura. Además, da por supuesto que la
convivencia en paz se asegura tolerando el florecimiento de todas las culturas, siempre que
cada una respete a las demás. Esta posición menosprecia a la persona, al dar preferencia a la
ordenación propia de cada cultura, sobre los derechos humanos universales.
Sin contar nuestra respuesta como personas, como profesionales debemos respetar a
nuestros pacientes y evitar el juicio moral. A pesar de lo que pensemos como personas.
Por tanto, los principios éticos que deben guiar las actuaciones deben estar inspirados en las
principales normas internacionales sobre bioética y derechos de los niños, y son:
1. Principio de vulnerabilidad. Los seres humanos somos vulnerables a una gran cantidad de
aflicciones diversas, entre estas el padecer alguna enfermedad grave en uno u otro momentos
de la vida.
Si los movimientos migratorios continúan llevándose a cabo en todo el mundo, las enfermeras
trabajarán con pacientes de culturas que desconocen. Por eso, es necesario tener un modelo y
un marco teórico para asesorar a los
pacientes de culturas diferentes a la del
profesional. Para conseguir acercarse a esa
excelencia en la atención a los niños de
orígenes diversos, varios autores han
propuesto modelos de competencia cultural
para los profesionales de la salud. A modo de
ejemplo citamos a continuación el Modelo de
Larry D. Purnell.
No hay que saberse fechas, pero sí épocas. Todo lo demás del power por encima. Centrarse
en competencias culturales.