Curso en Línea: Derecho Electoral para No Abogados: Enero de 2021
Curso en Línea: Derecho Electoral para No Abogados: Enero de 2021
Elaboración de contenidos:
Enero de 2021
Unidad 1. Nociones generales para entender el derecho electoral
Objetivo de Aprendizaje
En esta primera unidad, se darán a conocer los aspectos básicos que se deben
comprender para el mejor discernimiento del derecho electoral, dentro de los temas
que se abordarán, se incluye la forma de gobierno y el sistema electoral en México.
Con lo anterior, se asentarán las bases que servirán de preámbulo para entender
el método electivo dentro del sistema democrático en nuestro país.
1.1 Estado
Resulta importante identificar el ¿Por qué del Estado? y él ¿Cómo vemos al Estado
hoy en día?, buscando no prescindir de un tiempo o un lugar determinados, y esa
respuesta nos lleva a la filosófica política, de modo que cuando se afirme que todo
Estado surge de un contrato social o político, no habrá que buscar documentos
formales, firmados y sellados para acreditarlo, dado que está afirmando en realidad
es que el fundamento de la convivencia bajo un régimen estatal responde a un
acuerdo de voluntades.
Ahora bien, el “fin del Estado” se entenderá como una búsqueda consistente en
lograr un bienestar y estabilidad en todas las áreas que lo componen, esto es, crear
instituciones políticas, organizaciones encargadas de administrar el servicio
público, imponer normativas que regulen el modo de vida, supervisar el
cumplimiento de estas, etc., esto llevado a cabo mediante autoridades que ejerzan
cohesión en pro del desarrollo poblacional.
Justificación. Partiendo desde el punto de vista que la importancia del origen hace
referencia a la causa y no al comienzo, cualquier criterio vincularía la justificación
de Estado con el cumplimiento de su finalidad, pues las diferentes corrientes del
pensamiento político asignarán distintamente al Estado finalidades o más
enfocadas o más amplias, pero coincidirán en que su justificación se encuentra
íntimamente ligada al cumplimiento del bien común, respondiendo al reclamo de la
población.
1
Max Weber define al Estado moderno como “una asociación de dominio de tipo institucional, que en el
interior de un territorio ha tratado con éxito de monopolizar la coacción física legítima como instrumento de
dominio y reúne a dicho objeto los medios materiales de explotación en manos de sus directores pero
habiendo expropiado para ello a todos los funcionarios de clase autónomos, que anteriormente disponían de
aquellos por derecho propio, y colocándose a sí mismo, en lugar de ellos, en la cima suprema” MAX WEBER,
“Economía y sociedad”. Colombia: Fondo de cultura económica., 1997, Vol.I, p. 160).
2
BODIN, Jean, “Los seis libros de la república”, 3ª edición, Hispanoamérica, Buenos Aires, ed. Tecnos, Cap. 1,
1997, p.59. (trad. de Pedro Bravo Gala)
es decir, el consentimiento previo de la población para utilizar los medios
conducentes al logro de sus fines y la confianza apriorística en su recta utilización
evitando así, el uso de la fuerza pública, el cobro de impuestos, entre otras
actividades, no sean violencia o robos comunes.
1.2 Democracia
3
Para mayor abundamiento del tema de las características del Estado y de la creación del orden estatal, ver:
HANS KELSEN, Compendio de Teorías General del Estado, Estudio Preliminar de, RECASENS SICHES, Luis, 1ª
edición., Editorial, Colofón, S.A., México, p. 189-227.
En otras palabras, la democracia se traduce en el hecho de que las decisiones se
adopten, directa o indirectamente por la mayoría resulten válidas, de modo que
sean expresión de la voluntad y la soberanía popular.
Dichas reglas valen para limitar y vincular los diferentes tipos de poder en garantía
de los intereses de todos en la medida en que establezcan la igualdad en los
derechos fundamentales como normas constitucionales jerárquicamente
superiores a aquellos poderes.
1.3 Constitución
Podemos decir con toda certeza que el concepto de constitución4 es de uno de los
que ofrece mayor número de definiciones por estar ligado a la sustancia de la
existencia política de un pueblo y establecer un vínculo que une diversos aspectos
dentro de los que se incluye la realidad política, jurídica, sociológica, etc.
4
Una Constitución, según la idea de Carré de Malberg, Raymond, “funda la organización de la colectividad
nacional, es una organización de la que resultan a la vez la unificación de esa colectividad en un persona
jurídica y la reducción de la voluntad del grupo en una voluntad unificada que se expresará por los órganos
constitucionales del grupo y que se convierte por eso mismo, jurídicamente hablando en la voluntad más
poderosa que existe en el seno del grupo”, CARRE DE MALBERG, Raymond, “Teoría General del Estado”.
México, Fondo de Cultura Económica, 2000, p. 192.
La concepción jurídico positivo de la constitución guarda íntima relación con el
constitucionalismo moderno, pues las ideas del movimiento liberal que dio origen al
Estado Burgués de Derecho o Estado liberal de Derecho, es que el concepto tiene
su origen, de igual manera los postulados que dieron génesis al Estado liberal de
Derecho y a su vez al constitucionalismo moderno son, el enaltecimiento del
individualismo, el cual sitúa al individuo frente al Estado como adversarios o como
contrapartes; el establecimiento de limitantes al poder político a fin de garantizar la
libertad individual; el establecimiento de los derechos del hombre (garantías
individuales o derechos humanos) y la división de poderes (parte orgánica y parte
dogmática), es que se elabora el concepto moderno de Constitución, bajo esa
tesitura, la Constitución aparece como una norma básica, fundamental y suprema,
para la convivencia, que obliga por igual a gobernantes y gobernados, que declara
los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y consagra la división de
poderes, llegando a proponer que si la estructura jurídico-política de un Estado no
se ajusta al modelo de Estado liberal de Derecho, este Estado no tiene Constitución,
en otras palabras, donde solo exista una ley suprema en la que se limite al poder,
se garanticen los derechos del hombre y se establezca la división de poderes habrá
Constitución.5
Desde el punto de vista del positivismo jurídico Hans Kelsen, señala que la validez
de todo orden jurídico está dada, en medida de que éste creado a partir de la propia
5
Cfr., COVIÁN ANDRADE, Miguel, “Teoría Constitucional”, op. Cit., p. 16-30; TORRES DE MORAL, Antonio,
Introducción al Derecho Constitucional, s.l.i. Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, 1996,
p.82.
6
Ver a GARCÍA PELAYO, Manuel, “Derecho Constitucional Comparado”, Madrid, Alianza Editorial, 1999, p. 33;
y GUISSEPE Vergottoni de, “Derecho Constitucional Comparado”, México, UNAM, 2004, p.39. (trad. de
Claudia Herrera).
Constitución, es decir que las diversas disposiciones jurídicas que integran al orden
jurídico estatal han sido creadas de conformidad a lo dispuesto en la Constitución.
Resulta oportuno hacer mención de que las ideas de este autor en relación con la
visión de la Constitución no resultan del todo acertadas pues concibe a esta desde
dos puntos de vista, uno lógico-jurídico en el que se ubica la norma básica o
hipotética fundamental (refiriéndose a que la fundamentación de la validez de la
Constitución actual, se legitima por misma validez histórica de la Constitución más
antigua) y otro jurídico-positivo en el que se encuentra la norma superior o suprema
del orden jurídico vigente, la cual constituye la fundamentación y validez del mismo,
esta concepción a su vez, la contempla desde dos sentidos, el material y el formal,
las cuales explica de la siguiente manera:
7
HANS KELSEN, “Teoría General del Derecho y del Estado”, 2ª edición, México, UNAM, 1995, p. 135 (trad. de
Eduardo García Máynez).
8
Ibidem. p.147 y 148.
se manifiesta jurídicamente a través de una norma suprema (fundamental) de
donde se origina el orden estatal, y no necesariamente deba conceptualizarse la
Constitución del ojo normativista, ya que su validez y legitimidad se da por otros
factores y no la más antigua como se ha señalado.
Una Constitución debe ser algo mucho más sagrado todavía, más firme y más
inconmovible que una ley ordinaria […] la Constitución no es una ley cualquiera,
sino la ley fundamental de un país […] cómo habría de distinguirse entre si una
ley fundamental y otra cualquiera para que la primera pueda justificar el nombre
que se le asigna.
1°Que la ley fundamental sea una ley que ahonde más que las leyes corrientes,
como ya su predicado de “fundamental” indica.
3°Pero las cosas que tienen un fundamento no son como son por su antojo,
pudiendo ser también de otra manera, sino que son así porque necesariamente
tienen que ser. El fundamento a que responden no les permite ser de otro modo.
Solo las cosas carentes de fundamento, que son las cosas casuales y fortuitas,
pueden ser como son o de otro modo cualquiera. Lo que tiene un fundamento
no, pues aquí obra la ley de la necesidad […] La idea de fundamento lleva pues,
implícita la noción de un necesidad activa, de una fuerza eficaz que hace, por ley
de necesidad, que lo que sobre ella se funda sea así y no de otro modo.” 9
Lo anterior nos evidencia que la Constitución es más que una ley ordinaria, Lassalle
considera que la ley fundamental que no puede confundirse con otras leyes, ya que
es la base que le da la pauta a las demás leyes, y no podría ser de otra manera.
9
LASALLE, Ferdinand, ¿Qué es una constitución?, México, Colofón, S.A., 2004, p. 5y 6.
10
Ídem, p.29 y 30.
11
Carl Schmitt demostró con claridad la insuficiencia de los conceptos material y formal tradicionales, a los
que denomina ideal y relativo, pues “el concepto material tiene el defecto principal de “idealizar” el tipo de
Constitución del Estado Burgués de Derecho”, tomando esta forma concreta de Constitución como si fuera el
género. Es decir, confunde al género con la especie en cuanto al concepto formal, para Schmitt, relativo, su
deficiencia radica en que toma a la parte por el todo, es decir, se refiere a la ley constitucional, en lugar de
definir a la Constitución del Estado. Por lo que hace al concepto Absoluto de Constitución, donde ésta es la
ley suprema o norma de normas, tenemos un sistema estrictamente cerrado y unitario que llega al extremo
de identificar con el Estado, el cual también es concebido en un sentido jurídico, es decir, como un “deber
ser” normativo. COVIÁN ANDRADE, Miguel, “Teoría Constitucional”, 2ª ed., México, Centro de Estudios de
Ingeniería Política y Constitucional, A.C., p. 16-30; TORRES DE MORAL, Antonio, “Introducción al Derecho
Constitucional”, s.l.i. Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, 1996, p. 76.
reales del poder, ya que, si en algún Estado se prescindiere de una Constitución o
ley suprema plasmada en algún documento solemne, aun existiría ésta en el dicho
Estado por ser inherente a éste, sea cual sea su estructura, régimen de gobierno,
o formación. Si existe una organización política existirá entonces una Constitución.
12
HANS KELSEN, op. Cit. p. 230-250.
en el que se desarrolla cada una de sus grandes ramas que lo conforman dando
como resultado el principio lógico-jurídico de la división del trabajo aplicado a la
teoría constitucional.
13
Los formuladores de la teoría de la división de poderes son John Locke y Charles Louis de Secondat
(Montesquieu). Ambos parten de la necesidad de que las decisiones no deben concentrarse, por lo que los
órganos del poder han de autocontrolarse a través de un sistema de contrapesos y equilibrios
Así, el régimen político mexicano que, durante décadas propuso un sistema de
partidos no competitivo, comenzó a transformarse a partir de las victorias de la
oposición en diverso estados de la Republica (el Partido Acción Nacional en Baja
California en 1989 fue el primero en ser reconocido por el gobierno), trayendo como
resultado la democratización que finalmente fue permeando en las diferentes
reformas.
Como conclusión podemos señalar que, la evolución del sistema político modifica
no solo el régimen sino también las prácticas políticas funcionales, es decir, la
regulación electoral ha permitido una mayor competitividad política entro los
diversos partidos, lo que fomenta el asentamiento de un sistema de partidos plural
que incentiva la alternancia de opiniones y criterios que enriquecen la
representación y visión, tanto de los titulares del ejecutivo federal como de los
congresos en todos los nieles de gobierno.