Caja
Caja
I
c) Recurso de Inconstitucionalidad oportunamente presentado ante la
Excma. Cámara de Apelación en lo Laboral, Sala 2° de Rosario, respecto del Acuerdo
citado.
d) Contestación del traslado del Recurso de Inconstitucionalidad por parte de
la actora.
e) Auto Nº 72/07 de fecha 28–04–08 que rechaza el Recurso de
Inconstitucionalidad.
f). Constancia de notificación del Auto N° 72/07 a ambas partes.
II.3. Depósito del artículo 8 de la ley 7055
Con la presente se adjunta boleta de depósito del monto requerido para la
interposición de esta Queja, realizado ante el Nuevo Banco de Santa Fe S.A., Agencia
Tribunales, de Rosario, realizado a nombre de esta Excma. Corte Suprema de Justicia
de la Provincia de Santa Fe y para estos autos.
III. REQUISITOS SUSTANCIALES DEL RECURSO.
III.1 Autoabasto
III.1.1. Antecedentes de la causa – La vía administrativa
Jubilaciones mediante la Resolución Nº 627 del 24/04/93, donde creó el ilegal sistema de “activos a
pedido”, al cual nos referiremos específicamente infra. Al advertir dicha ilegalidad, el Directorio de la Caja
ejerce sus facultades autoanulatorias, mediante resolución nº 773/03, resolvió dejar sin efecto el sistema
instituído por aquella Resolución , a partir del 24 de noviembre de 2003, y un año más tarde, mediante
Resolución nº 786/04, decide revocar la resolución 627/93 en cuanto creaba la categoría activo a pedido,
actora recurre a la vía de la acción mere Declarativa y/o mere declarativa de inconstitucionalidad contra
nuestra parte a fin de que se declare la inconstitucionalidad del Acta de Directorio de fecha 22 de
noviembre de 2004 y se reconozca el derecho a percibir los beneficios jubilatorios que otorga la Caja de
Seguridad Social de Abogados y Procuradores de la Provincia de Santa Fe, regulado por ley 10.727, una
vez cumplido los requisitos allí establecidos, independientemente de todo otro beneficio jubilatorio que le
corresponda o pudiera corresponder, así como del cargo que pueda ocupar. Todo ello en base a los
hechos y procedencia jurídica que expuso en su demanda y que serán analizados inmediatamente.
III.1.2.1. La demanda
Sostiene que durante varios años ejerció la profesión de abogado, realizando aportes a la
II
Caja de Seguridad Social, según lo legalmente estipulado durante ese tiempo. Más tarde, ingresó al
Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe, desarrollando sus actividades en los Tribunales Provinciales
de Rosario. A partir de ese momento y por ser funcionario de la provincia, se le practican los descuentos
legales correspondientes a los aportes jubilatorios que son ingresados a la Caja de Jubilaciones y
Pensiones de la Provincia de Santa Fe. Paralelamente a ello, continúa aportando a la Caja de Seguridad
Social de Abogados y Procuradores, por los honorarios que le fueron abonados por trabajos
profesionales realizados durante su etapa en ejercicio de su profesión liberal. Sostiene que nunca fue
Explica que con posterioridad, adhiere al régimen instaurado por Directorio de la Caja de
de 1993 (Acta Nº 627). Expresa que dicho régimen se adoptó en ejercicio de las facultades conferidas por
el art. 24 inc. a de la ley 10.727, y que a fines de diciembre de 2004, recibe una comunicación enviada
por la demandada en la cual se le hace saber que el Directorio había dictado una Resolución que dejaba
sin efecto la Resolución Nº 627 del 24/04/93, la cual cuestiona administrativamente por considerarla
cuestionar por inconstitucional al Acta de Directorio de fecha 22 de noviembre de 2004, en función de las
características del régimen previsional, la doctrina de los actos propios, el derecho a la igualdad y el
Indica que se encuentran presentes en este caso todos sus requisitos: a.– Existencia de una
relación jurídica (sujetos, objeto y causa) b.– Estado de incertidumbre (se ha puesto en duda el régimen
vigente –llamado de activos a pedido– y se ha puesto en tela de juicio la constitucionalidad del Acta que
así lo entendió. c.– Actualidad de la lesión; d.– Legitimación de las partes; e.– Indisponibilidad de otro
medio judicial (aunque expresa que este requisito no es exigido en la provincia de Santa Fe, donde la
acción declarativa no es subsidiaria, y aún cuando fuera viable la existencia de otro proceso judicial, el
actor puede elegir la vía de la acción mere declarativa cuando lo que procura es despejar un estado de
Provincia de Santa Fe resolvió dejar sin efecto el sistema instituido por el acta Nº 627 del 28 e abril de
1993, para magistrados y funcionarios judiciales, a partir del 24 de noviembre de 2003 y ratificar el
Expresa que un año después el mismo directorio mediante Resolución 786/04 decide
revocar la resolución 627/93 en cuanto creaba la categoría de activos a pedido, desconociendo los
derechos y beneficios a quienes adhirieron a este régimen, y contradiciendo lo resuelto por el mismo
III
Luego cuestiona la Resolución 786/04 en cuanto revoca la resolución nº 627/03 en cuanto,
interpretando la ley, establece la categoría de activos a pedido, desdiciendo lo resuelto mediante acta Nº
773/03; no reconoce derecho ni beneficio a quienes adhirieron a este régimen y decide restituir el dinero
aportado a un interés del 15% anual. Expresa que aún cuando la resolución habla de revocar, en realidad
se esta anulando el acto anterior dado que se lo intenta privar de todo efecto, en desmedro de los
Posteriormente aborda los argumentos por los cuales la Caja arribó a esta decisión,
a.– Que existen dictámenes de los Dres. Gaggiamo, Zacarías y Martínez que entienden que
la resolución 627/03 es nula (a esto lo cuestion por entender que se está ante la presencia de opiniones
formuladas por abogados contratados por la Caja para emitir esos dictámenes).
b.– Que en igual sentido se pronunció el Colegio de Abogados de Rafaela (expresa que esta
supuesta opinión no se encuentra volcada en el acta ni agregada al expediente, y sería la única que
c.– Que según la ley 10.727 para la afiliación, mantenimiento y otorgamiento de los
beneficios se exige el efectivo ejercicio profesional (sin embargo, dice, la ley no exige el ejercicio
profesional para la afiliación al sistema, lo que hace es imponer la afiliación a quienes estén inscriptos en
la matrícula respectiva).
d.– Que los magistrados y funcionarios judiciales no pueden ejercer la profesión de abogado
(afirma que los magistrados y funcionarios judiciales pueden ejercer la profesión, con la limitación que lo
pueden hacer en sus causas personales, de sus padres, hijos o cónyuge. Y cuando lo hacen deben hacer
los aportes correspondientes como deben hacer los aportes cuando perciben honorarios del ejercicio
profesional efectuado en forma comercial con anterioridad a su ingreso a la magistratura, conf. art. 12 de
la ley).
e.– Que el Directorio no tiene facultades de modificar la ley (reconoce al respecto que es
cierto que el Directorio no puede modificar la ley, pero indica que no la está modificando. Muy por el
contrario, el Directorio que emitió la Resolución 627/93, lo que hizo fue resolver una situación no prevista,
la de aquellos afiliados que ingresaban al Poder Judicial y que seguían realizando aportes, sea por sus
causas anteriores, por sus causas propias o familiares o en caso de los Defensores Generales por
aplicación del inc. 17 del art. 142 de la Ley Orgánica de Tribunales o por la integración de los mismos que
la Caja le permitía).
f.– Que la resolución 627/03 es contraria a la ley y emitida por un órgano sin competencia
para ello (sostiene que, al no ser la resolución contraria a la ley, sino por el contrario llenar un vacío no
previsto totalmente por ella, los derechos son plenamente invocables; máxime cuando ha habido una
conducta pacífica e la Caja en el reconocimiento –más aún alentando su ejercicio– de estos derechos pro
más de 10 años que ahora, intempestivamente, y en forma abusiva, al momento que tiene que otorgar los
IV
beneficios, pretende desconocer).
Al analizar el régimen provisional, interpreta que del juego del art. 2 de la ley 10.727 (que
estipula que los abogados y procuradores inscriptos en la matrícula respectiva son automática y
obligatoriamente afiliados a esta Caja mientras subsista la habilitación para el ejercicio profesional, aún
cuando estuvieran afiliados a otros regímenes jubilatorios de previsión o seguridad social) con el art. 12
de la misma ley (que dispone que los abogados y procuradores excluidos del ejercicio de la abogacía o la
procuración por la Ley Orgánica de Tribunales, pagarán igualmente los aportes y contribuciones que
establecen los incisos a), b), d) y e) del artículo 4º de la citada ley, aunque no generen derecho al
cómputo por no cubrir el mínimo), resulta que su situación se encuentra incluida en el régimen pues,
además, estando incluido en el art. 212 de la LOPJ pagó los aportes y contribuciones estipuladas en el
art. 4 de la ley 10.727, y debido a esto es que el art. 39 expresamente establece: “Las prestaciones y
beneficios derivados de la presente ley son compatibles con los provenientes de otros regímenes,
cualquiera fuera su naturaleza, sin perjuicio de los que establezcan los convenios de reciprocidad.”
Así, expresa que, por un lado, no fue suspendido de la matrícula por ninguna causal (afirma
que el respectivo Colegio no le aplicó sanción alguna, única causal para perder la posibilidad de participar
en el régimen de Seguridad Social). Por el otro, está incluido en los arts. 212 inc. 2º y 296 de la LOPJ (no
suspendido) del ejercicio de la abogacía en virtud de lo dispuesto por la Ley Orgánica de Tribunales, por
lo que según la normativa deben pagar igualmente los aportes y contribuciones. Por ello, a su criterio, fue
la Caja la que interpretando la legislación vigente permite a los magistrados y funcionarios acceder a esa
institución. por una razón de justicia y de interpretación armónica de la normativa vigente, ya que
además, si como establece la ley, debe efectuar los aportes por honorarios devengados en el ejercicio
profesional y aún no percibidos o los que se originen en el particular caso del artículo 142 inc. 17 de la
LOT, y si estos aportes no son suficientes para cubrir el mínimo legal, no puede pretenderse que ellos se
pierdan sin dar derecho alguno al aportante. Más aún, la Caja todos los años le recuerda a sus afiliados
Luego sostiene la actora que a la Caja se le aplica la doctrina de los actos propios, que
instituto nacido fundamentalmente en el seno del derecho civil, que ha sido recepcionado de manera
invariable por nuestro máximo Tribunal desde hace más de cincuenta años. Expresa que hubo un
primitivo comportamiento efectuado voluntariamente por quien lo lleva adelante, lo cual no ocurre cuando
la persona actuó con alguno de los vicios de la voluntad.; que se verificó una conducta posterior
contradictoria con la primera, que resultaría lícita en otro contexto, pero que por su relación con la
conducta anterior se la considera ilícita; que hay Identidad entre los sujetos involucrados, y que hay
V
otorgársele la jubilación prevista por la ley 10.727 al actor se estaría incurriendo en un trato desigual y por
tanto discriminatorio, dado que existen casos similares al de marras en el que, jubilados por la Caja de
Jubilaciones y Pensiones de la Provincia de Santa Fe por haber sido funcionarios de la provincia por
desempeñarse en el ámbito del Poder Judicial, perciben paralelamente la jubilación otorgada por la Caja
de Seguridad Social de Abogados y Procuradores de la Provincia de Santa Fe (en concreto, los de los
multiplicidad de aportes, en el sentido de que si el afectado desempeña dos actividades, cada una de
ellas puede ser objeto de un aporte independiente, aunque los dos empleos tengan la misma naturaleza,
de manera que la posibilidad de recibir un beneficio jubilatorio que otorga la Caja de Previsión Social de
Abogados y Procuradores de la Provincia de Santa Fe es totalmente compatible con cualquier otra que la
Ofrece luego prueba documental, testimonial y confesional, para finalmente hacer reserva de
derechos e introducción del caso constitucional, expresando que una solución que resulte adversa a los
parte, la habilita a los fines de acudir a la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, por medio del
Nación por medio del recurso extraordinario federal. Se hace reserva en tal sentido.
Peticiona finalmente que en su momento se haga lugar a la demanda instaurada, con costas.
Nuestra parte contesta la demanda a fs. 48/63, con este esquema defensivo:
1) Negamos corresponda al demandante ocurrir ante V.S. para que se expida sobre la
acción meramente declarativa propuesta, y que ella haya sido interpuesta en tiempo hábil y legal forma.
Negamos también que exista un estado de incertidumbre y que éste haya sido provocado por nuestra
parte. Negamos que corresponda se declare la inconstitucionalidad del acta de Directorio de fecha
22/11/04 y que deba reconocerse el derecho del actor a percibir los beneficios jubilatorios que otorga la
Caja en el modo en que se pretende. Se admitió que sólo cuando se cumpla lo establecido en la ley
10.727 podrá accederse a los beneficios jubilatorios –lo cual no acontece en el caso particular del actor–,
pero no que ello sea independientemente de todo otro beneficio jubilatorio que pudiere corresponder.
Caja de Seguridad Social, resultando falso que tal inscripción la “conserve” del modo que se pretende
hacer notar. Se explicó que, en todo caso, sólo se conserva un número de referencia, o si se prefiere, una
matriculación meramente nominal, formal y pasiva. Se trata, en todo caso, de una inscripción residual, no
activa. Es falso que como consecuencia del acceso a la función pública judicial fuera “inscripto” por el
VI
Colegio de Abogados en la matrícula según lo normando en el art. 47 inc. 4 de los estatutos de la entidad.
En realidad, no hay tal “inscripción” en la matrícula de conformidad con el inc. 4 del art. 47, sino un mero
pase a una situación pasiva que no puede asimilarse a una “inscripción”, toda vez que no genera
derechos ni deberes para el magistrado. En efecto, tal como lo veremos infra, más allá de lo que diga la
norma mencionada por la actora, no se trata de una “inscripción” activa, sino, de un pase a situación
pasiva asimilable a una baja, y ello es tan así que el Colegio no acepta inscripciones bajo esa normativa a
en el supuesto de autos se trata de un mero cambio formal de categoría a pasivo, por efecto de la
suspensión que implica en la matrícula (la que podrá ser transitoria o definitiva, según si el magistrado
3) Admitimos que la actora, una vez ingresada al Poder Judicial, continuó efectuando
4) Desconocimos que en el año 2003 el Directorio ratificara lo actuado hasta esa fecha, y
que ello se hubiera provocado por decidir que en lo sucesivo no se aceptarían más “activos a pedido”,
porque ello no implicó ni pudo implicar la convalidación del régimen para los que ya habían adherido.
Admitimos que el mismo directorio mediante resolución Nº 786/04 dejó sin efecto el régimen
oportunamente instaurado –en rigor técnico decidió revocar, por contraria a la ley, la resolución que creó
la categoría “activos a pedido”, lo que se fundó en el legítimo ejercicio de sus potestades autoanulatorias–
y no aceptó más los aportes de los “activos a pedido”. Es falso que hubiera contradicción con alguna
reconocimos que ésta debe reunir una serie de requisitos, pero no lo es que se encuentren presentes en
este caso. Admitimos que hay una relación jurídica, dos partes con intereses contrapuestos, hay un
objeto determinado por la pretensión de convalidación del régimen anulado, y una causa, que si bien
radica en una conducta de la Caja que es contradictoria con otra anterior, es totalmente legal y legítima.
claramente dispuesto por la Caja, al revocar un régimen anterior ilegal. Dijimos que este requisito no se
suple por el simple recurso a la puesta en tela de juicio del régimen por parte del actor, pues en toda
incertidumbre surge del mero hecho de impugnarlo, con ese criterio resultaría que todas las acciones se
tramitarían por esta vía, lo que es claramente improcedente. Negamos que existiera lesión, pero es claro
que, de existir, esta es actual. Dijimos que si bien existe en abstracto legitimación activa, no la tiene la
actora para la deducción de la presente acción, aunque es cierto que existe legitimación pasiva.
provincia de Santa Fe la acción declarativa no sea subsidiaria y que esta acción no se encuentre
supeditada a que no exista otra vía legal para hacer cesar la incertidumbre. La opinión de un solo autor
VII
no es suficiente para acreditar tal extremo. El principio de subsidiariedad se encuentra vigente tanto en el
5.a) en el orden nacional (sobre este aspecto, ver a Alí Joaquín Salgado, Juicio de amparo y
acción de inconstitucionalidad, Astrea, Buenos Aires, 1987, p. 214, y a Néstor P. Sagüés, Derecho
Procesal Constitucional. Recurso Extraordinario, Astrea, 1989, t. I, ps. 119 y ss., donde se detalla la
“Provincia de Santiago del Estero c/Gobierno Nacional (Y. P. F.)”, L. L. 1986–C–116. Del mismo modo se
ha expedido la C.N.C., Sala C, que al respecto expresó que un requisito propio de la acción es “que
exista un estado de incertidumbre sobre la existencia, alcances o modalidades de una relación jurídica;
que pueda producir un perjuicio o lesión actual al actor y que éste no disponga de otro medio legal para
declarativa que haga cesar aquel estado de incertidumbre […]” (C.N.C., Sala C, “Muro, Kelmen G. c/
5.b) en el ámbito provincial santafesino (ver al respecto a Jorge W. Peyrano, La acción mere
“Cuestiones de Derecho Procesal”, Fedye, Buenos Aires, 1980, p. 58), la doctrina se refiere a la mera
posibilidad de que no sea subsidiaria (ver sobre el particular a Néstor P. Sagüés y María Mercedes Serra,
Derecho Procesal Constitucional de la Provincia de Santa Fe, Rubinzal–Culzoni, Santa Fe, 1998, donde
expresan que “el artículo 1° del Código Procesal Civil y Comercial no parece exigir aquella condición”).
Se sostuvo que es falso que aún cuando exista otro proceso judicial el actor pueda elegir la
vía de la acción mere declarativa cuando lo que procura es despejar un estado de incertidumbre jurídica.
Nótese que aquí la incertidumbre estaría dada por la mera duda que le aqueja al recurrente respecto de
la constitucionalidad de la medida, lo que no puede constituir el único objeto de esta acción, porque,
como se dijo, con tal criterio, todas las acciones podrían tramitarse por esta vía.
En definitiva, la acción mere declarativa –que encuadra en el art. 1, primer párrafo, in fine de
la ley 5531 (CPCC)– es una acción de conocimiento y requiere que exista un estado de incertidumbre
derecho, pues como bien se ha dicho: “La sentencia es meramente declarativa... Define y esclarece un
caso de incertidumbre jurídica....” (Néstor P. Sagüés y María Mercedes Serra, Derecho Procesal
Sin embargo, estos no son los únicos requisitos que en abstracto tornan admisible a la
acción –los cuales, por lo demás, no están cubiertos–, pues existen otros que tampoco han sido
satisfechos.
En efecto, la norma procesal aplicable al caso de autos –como se adelantó, el primer párrafo
del art. 1º de la ley 5531– preceptúa que: “El poder jurisdiccional en lo civil y comercial será ejercido por
VIII
los jueces que establezca la Ley Orgánica de los Tribunales, de acuerdo con sus normas y las
disposiciones de este Código. Deberá actuar aun en los casos que no exista una lesión actual, cuando la
Según indican Sagüés y Serra al tratar los lineamientos generales de la acción declarativa:
“la acción declarativa de inconstitucionalidad, como una de las variantes de la acción meramente
declarativa, exige la concurrencia de los siguientes elementos: a) Una relación jurídica concreta... b) Una
situación de incertidumbre en tal relación... c) Un caso de perjuicio, presente o futuro”, y a ello agregan
los autores que: “La sentencia es meramente declarativa, no de condena. Define y esclarece un caso de
incertidumbre jurídica....”, y citando jurisprudencia aplicable que “La acción mere declarativa contemplada
en el Código Procesal Civil y Comercial de Santa Fe, al igual que lo previsto en el Código de rito laboral
Derecho Público local, entre otras, en la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y en el respectivo
ordenamiento procesal. (Cám. Apel. Trab. de Rosario, Sala l°, 24–4–87, “Asociación de Industriales
Metalúrgicos Rosario c/Sindicato Metalúrgico de la Rep. Arg.”, Zeus 45–16, sec.jurisp.). (Néstor P.
Sagüés y María Mercedes Serra, Derecho Procesal Constitucional de la Provincia de Santa Fe, Rubinzal–
vinculación jurídica entre actor y demandado, y que aquél ostenta un interés legítimo para demandar por
lo que estos requisitos se han cumplimentado satisfactoriamente, pero es falso que: a) exista falta de
certeza alguna respecto del derecho aplicable; b) se verifiquen conductas actualmente dubitativas o
contradictorias en la demandada; c) se haya producido o pueda producirse un daño antijurídico que deba
ser conjurado, y d) no haya que respetar el principio de subsidiariedad de la acción. Volveremos sobre
estos aspectos durante el desarrollo del presente escrito, luego de finalizar con la contestación de las
judiciales ingresados al Poder Judicial luego de ejercer la profesión de abogados y de las facultades del
Si bien es cierto que el acta de Directorio Nº 627 del 24 de abril de 1993 permitió
expresamente que los funcionarios ingresados a la función judicial luego de ejercer la profesión de
abogado puedan, ante su pedido, efectuar aportes voluntarios a fin de completar el mínimo obligatorio y
así poder obtener en su momento la jubilación como abogados, es falso que por considerarla como punto
de partida de la categoría “activos a pedido”, el acta fuera prueba de que la Caja siempre consideró que
los abogados, oportunamente afiliados, que habían ejercido la profesión, y luego ingresaban al Poder
IX
La creencia o los dichos que pueda tener un funcionario –por más presidente que sea– de
una institución no tienen aptitud para torcer las claras disposiciones legales en contrario. Las
transcripciones traídas a colación marcan a las claras lo absurdo de los dichos relatados.
Como consecuencia de ello, es falso que del tenor del acta del año 1993, pueda extraerse
que la Caja considerara que los magistrados que habían ejercido activamente la profesión de abogados
continuaban siendo afiliados. Por el mero hecho de que realizaran aportes por juicios anteriores a su baja
no puede colegirse que siguieran siendo afiliados. Eran aportes debidos por actividades realizadas al
momento en que revestían tal carácter y que por ello debían ser ingresados cuando fuera que se
percibieran. El mero mantenimiento de un número histórico de afiliación es solo a los fines prácticos
respecto del manejo de las cuentas individuales, pero no implica ni puede implicar que por ello sigan
siendo afiliados activos en el sistema, pues podrán sumar aportes, pero nunca podrán acumular
También se manifestó que es falso que el abogado que ejerció la profesión e ingresa al
Poder Judicial mantenga su inscripción en la matrícula –en todo caso ella nunca sería activa ni genera
derechos ni deberes, como se dijo– por efecto de lo dispuesto por el art. 47 inc. 4º de los estatutos del
Colegio de Abogados. Por el contrario, es un profesional suspendido de la matrícula (art. 2) por razones
reactivación–, que en realidad debiera consideranse dado de baja y con una inscripción residual con fines
Con respecto al art. 12 de la ley 10.727, si bien es cierto que éste aborda la cuestión de los
abogados excluidos del ejercicio (comercial) de la abogacía por la LOT, y expresa que pagarán
igualmente los aportes que establecen los incisos a), b) y e) del art. 4 “aunque no generen derecho al
cómputo por no cubrir el mínimo”, y que cubriendo dicho mínimo, generan derecho al cómputo, ello en
nada incide a la solución de los presentes y no se entiende de qué modo podría incidir, máximo cuando,
por más mínimos que se cubran, nunca se podrían computar al mismo tiempo años de antigüedad en la
7) Con respecto al análisis de la Resolución acta 773/03, se manifestó que es cierto que en
2003, el Directorio de la Caja de abogados y procuradores de la Provincia de Santa Fe resolvió dejar sin
efecto el sistema instituido por el acta Nº 627 del 28 de abril de 1993, para magistrados y funcionarios
judiciales, a partir del 24 de noviembre de 2003, pero no que por ella se ratifique el derecho que asiste a
alcanzaba a todos. Y se dijo que aún cuando ello pudiera interpretarse de tal modo (lo que no es así), el
Directorio nunca pudo convalidar un régimen ilegal e ilegítimo, del mismo modo que no tuvo facultades en
su oportunidad establecer la categoría de “activos a pedido”. No hubo ni pudo haber ratificación expresa
de actos contra legem. No hubo mantención incólume de inexistentes derechos adquiridos. No hay
X
contradicción, pero aún cuando hubiera existido, ésta fue finalmente subsanada con el único criterio
posible: la ilegalidad es para todos y cada uno de los casos, independientemente de cuestiones
temporales relacionadas con las diferentes estrategias procesales y extraprocesales que despliegue la
cierto que la resolución 786/04 revocó la resolución 627/93 en cuanto creaba la categoría de activo a
contradijera lo resuelto por el mismo directorio mediante resolución 773/03. Destacamos que ninguna
impugnación constitucional cabe a la resolución 786/04, ya que esta precisamente repara una grosera
violación a la Carta Magna relativa al estricto respeto del orden constitucional en el escalonamiento
normativo, operada por una resolución contra legem dictada por un directorio anterior de la Caja.
Adelantamos que podrá discutirse en teoría si la naturaleza jurídica del acto dictado es una revocación,
una declaración de nulidad, o una revocación por nulidad o inexistencia de un acto anterior, lo cierto es
que, en efecto, se priva de toda virtualidad a la creación de la ilegal categoría de “activos a pedido”, y no
solamente a partir del 24 de noviembre de 2003, con lo cual de ningún modo se ratifica el derecho que
9) Se expresó que de ningún modo puede sostenerse que porque las opiniones vertidas por
los Dres. Gaggiamo, Zacarías y Martínez fueron solicitadas por la Caja, éstas estén viciadas de
parcialidad. Máxime, tratándose de curiales cuyo prestigio en el foro local no está en discusión, y que la
propia actora reconoce. El análisis fue exhaustivo y serio, sin perjuicio de que en el dictamen del Dr.
Martínez se exprese que es su opinión personal sobre el tema (precisamente por ser su opinión personal
y así dejarse expresado, queda claro que la parcialidad argumentada por la actora de ningún modo
existió).
10) Se dijo que si bien la única opinión volcada por escrito a los autos es la del Colegio de
Abogados de Rafaela, ello no quita que la opinión de los demás colegios sea idéntica, como se dijo. Sólo
11) Se alegó que, pese a lo que sostiene la actora, la ley 10.727 exige, por decirlo de un
modo sintético y gráfico “algún modo de ejercicio profesional efectivo no incompatible”, y ese ejercicio se
desprende de actos inequívocos del profesional, ya que, cuando ejerce la abogacía en representación de
terceros debe estar matriculado, con lo cual la permanencia en la matrícula supone la permanencia en el
ejercicio profesional efectivo, a su vez apto para generar la antigüedad necesaria en la actividad para
12) Se expresó que es falso que en la actualidad existan abogados matriculados que no
ejercen la profesión y que cubran los aportes mínimos anuales con los denominados “aportes
voluntarios”. Estos supuestos abogados matriculados que según el actor no ejercerían la profesión en
todo caso recurrirán a una ficción de ejercicio profesional y declararán ese ejercicio aunque de hecho no
XI
practiquen la abogacía para tener algún día su jubilación aunque no desarrollen actividad alguna, pero
ello queda obviamente en la esfera interna de tales colegiados, quienes se inscriben para ejercerla
aunque no lo hagan, y obviamente es un caso diferente al del actor, pues aquellos en todo caso no están
impedidos de ejercer la profesión, como es el caso de los magistrados y funcionarios judiciales. Por ello
es falso que a los fines de los aportes y el beneficio jubilatorio no se requiera el ejercicio efectivo de la
profesión en forma liberal sino simplemente encontrarse matriculado y efectuar los aportes
este respecto la declaración del profesional habilitado que refiere realizarla. La matriculación es en sí
misma una declaración de ejercicio profesional liberal y no puede ser entendida de otra manera pues es
la condición ineludible y el paso previo necesario para encontrarse habilitado para la procuración por un
tercero.
profesión y la pretenden ejercer (desde el estricto esquema legal nadie puede atender un caso si
previamente no se matriculó, cumplimentando todos los pasos requeridos para ello) y tampoco pueden
ejercerla ni realizar aportes por los períodos de la suspensión quienes fueron sancionados por el Colegio
y por tal razón están suspendidos de la matrícula. La situación es idéntica –aunque por motivos bien
distintos, esto es, por incompatibilidad– a la imposibilidad de ejercicio que tienen los magistrados y
funcionarios. Y esa imposibilidad constitucional y legal –no absoluta, pues se excepciona en el caso de
por la Ley Orgánica del Poder Judicial– también les impide formar parte de la Caja de Abogados y
Procuradores, aunque excepcionalmente deban aportar a ésta, como consecuencia de ese ejercicio
limitado y aislado para el que no requiere inscripción en la matrícula (pues de lo contrario no podrían
realizarlo los magistrados que nunca ejercieron liberalmente la profesión o la ejercieron, pero provienen
13) La alusión a la integración de aportes entre diferentes cajas a fin de obtener una
jubilación nada aporta en su favor, pues se trata de una lógica coordinación de regímenes diferentes para
la obtención de una sola jubilación (para ello existe el Convenio de Reciprocidad con la Caja de
Jubilaciones de la Provincia de Santa Fe que permite dilucidar con precisión el régimen jubilatorio
aplicable, los roles de Caja otorgante y Caja participante y sus respectivas obligaciones económicas), no
de dos, como aquí ilegalmente se permitió. Es falso que no exista relación jurídica justificante para exigir
anterioridad a la asunción de la función. No hay lugar, entonces, para admitir lo pretendido por la actora.
627/93. No había ninguna inconstitucionalidad que salvar con aquella resolución, sino antes bien, se
XII
15) La nulificación de la resolución es plenamente válida, precisamente por subsanarse así
un grave error cometido por las autoridades de la Caja, y ello más allá de la cantidad de años que hubiera
sido mantenida una conducta de manera invariable, que no puede alterar la esencia de la cuestión. La
Caja es precisamente el órgano competente para revocar su resolución, y ningún provecho hay en ello,
16) Se sostuvo falso que resulte evidente que la Caja no pueda decidir la nulidad de la
resolución en su propio beneficio –máxime cuando cualquier resolución que adopte repercute en todos su
Constitución, ni los derechos que la misma acuerda. Antes bien, se los restaura.
17) Se expresó que es falso que exista ratificación expresa, pues no sólo se dejó sin efecto
el sistema hacia el futuro. Actualmente, cabe remarcarlo, se encuentra nulificado todo el sistema, y la
18) Con relación a lo abordado respecto del régimen provisional, se dijo que el art. 2 de la
ley 10.727 refiere a que están incluidos los abogados y procuradores “mientras subsista la habilitación
para el ejercicio profesional”, y luego aclara que “La suspensión temporal de la matrícula implicará la
suspensión en la afiliación a la Caja por el mismo término”, lo que ocurrió precisamente durante los años
Asimismo, se expresó que el art. 12 obliga, con toda lógica, a abonar los aportes derivados
del ejercicio ocasional en causa propia, los que deba realizar cuando se inscriba en la matrícula, y los que
provengan de honorarios abonados con posterioridad al ingreso a la función judicial, pero devengados
con anterioridad a ésta (todos ellos, relativos al ejercicio liberal de la profesión y para nada relacionados
funcionario judicial, pero dichos pagos y el encuadre de éste y de otros funcionarios judiciales se
materializaron claramente contra legem, basándose en la ilegal e ilegítima adopción del Acta de
20) Se manifestó que nada tiene que ver el art. 39 de la ley 10.727 cuando establece: “Las
prestaciones y beneficios derivados de la presente ley son compatibles con los provenientes de otros
regímenes, cualquiera fuera su naturaleza, sin perjuicio de los que establezcan los convenios de
reciprocidad.” Esta norma se refiere genérica y obviamente sólo a aquellos cuya actividad no sea
incompatible, esto es, supone que el afiliado pueda efectivamente serlo, y de manera activa, y por lo
demás, precisamente en el caso que nos ocupa existe un Convenio de Reciprocidad con la Caja de
Jubilaciones de la Provincia de Santa Fe que regula las relaciones entre ambas en supuestos de aportes
21) Se indicó que tampoco se relaciona el art. 2 con la situación que aquí se plantea; y que,
por lo demás, tampoco es relevante que el actor no hubiera sido suspendido en la matrícula por sanción
XIII
del Colegio de Abogados durante su ejercicio liberal de la profesión, siendo falso que sea la única causal
de suspensión, pues precisamente el artículo invocado trae la aclaración antes referida, según la cual hay
Lo que entendió el Directorio en el año 1993 fue completamente ilegal y no tiene aptitud para
consagrar derechos adquiridos a su amparo –máxime considerando que por su calidad de alto
funcionario del poder judicial, el actor no podía desconocer tal irregularidad–, como se explicará en
detalle, infra.
22) Se reiteró que si bien el abogado que ingresa a desempeñarse en el ámbito del Poder
Judicial encuadra en la situación prevista en el art. 47 inc. 4 del Estatuto del Colegio de Abogados de
Rosario, ello en nada incide, pues no pueden ejercer la profesión y no puede acumular los años
necesarios para jubilarse. En todo caso integrarán pasivamente un listado de abogados que en algún
magistrado carece (votar, abonar las cuotas, etc.). En consecuencia, es falso que surja claramente que
los abogados ingresados al Poder Judicial están “matriculados” como cualquier otro profesional que
23) Se pasó a analizar luego lo que establecen los Estatutos del Colegio de Abogados de la
Segunda Circunscripción Judicial de la Provincia de Santa Fe, ya que el actor se funda en sus normas
(las que no pueden contrariar lo establecido por la ley 10.727), de la siguiente manera:
forma: 1º Abogados con domicilio real en la 2a. Circunscripción Judicial en ejercicio efectivo de la
Abogados inscriptos en la matrícula pero con domicilio real fuera de la provincia. 4º Abogados que
del ejercicio de la profesión. 6º Abogados con domicilio real en la 2a. Circunscripción Judicial, sin ejercicio
efectivo de la profesión.”
Esta norma no es una regla aislada, y debe conjugarse con otras contenidas en el mismo
cuerpo legal y con otras de diferente fuente, que permiten concluir que en el caso de los magistrados y
mantiene una inscripción residual a los meros fines contables que sólo puede readquirir virtualidad si el
magistrado o funcionario abandona la función pública judicial y vuelve al ejercicio profesional. En este
sentido, el pase a esta categoría residual lo exime de deberes (fianza, pago de cuotas, voto, etc.) y
simétricamente le impide ejercer los derechos emanados de la afiliación (v.gr., derechos electorales
activos y pasivos, representación del Colegio, los emanados del art. 50 del Estatuto, etc.), de manera
similar a la establecida, por motivos disciplinarios, por el inc. 5° (abogados separados del ejercicio de la
profesión), razón por la cual no puede sino entenderse que éstos están suspendidos en el ejercicio
profesional, y por ello no pueden realizar aportes la Caja por una actividad que no pueden desarrollar.
XIV
Pero esta regla debe también interpretarse a la luz de: 1) El art. 1° de los Estatutos, que
expresa: “De conformidad con lo dispuesto en el Libro V, Título I, Capítulo I y II de la ley 10160 (t.o.
de Santa Fe, con domicilio en la ciudad de Rosario, el que regirá su funcionamiento por los presentes
estatutos y disposiciones legales pertinentes. Lo componen los abogados inscriptos en la matrícula y los
que se inscribieren en adelante, que ejercieren su profesión en la provincia y tengan su domicilio real en
la 2º Circunscripción Judicial.”, y 2) El art. 292 de la ley 10.160 estipula “Los abogados y procuradores
profesión en la Provincia, serán miembros naturales de los respectivos colegios donde tuvieren su
domicilio real. Los inscriptos en la matrícula que no residieren en la Provincia, quedan sujetos a la
jurisdicción disciplinaria del colegio que corresponda donde la falta se hubiere cometido.
De lo aquí expresado resulta claro que magistrados y funcionarios no son miembros del
Colegio, pues no es suficiente estar inscripto en cualquier categoría, sino que debe haber ejercicio
profesional liberal, y obviamente ese ejercicio sólo puede entenderse dentro de los permitidos por la ley
para la representación de terceros (no basta en este sentido la admisión de defensas excepcionales en
causa propia y de los parientes más directos), encontrándose excluidos de este concepto, entre otros, los
magistrados y funcionarios que encuadran en el inc. 4 y los separados del ejercicio de la profesión, del
Por otra parte, resulta relevante mencionar el art. 31 del mismo cuerpo legal, que dice: “La
elección de los miembros del tribunal de disciplina se hará por voto secreto de los electores y a simple
pluralidad de sufragios. Son electores los abogados inscriptos en la matrícula que reúnan la calidad de
miembros del Colegio de acuerdo con el art. 1º in fine de estos estatutos, estén al día en el pago de las
Esta norma es clara, en cuanto exige, para otorgar el derecho electoral activo, ser miembro
del Colegio en los términos del art. 1 in fine (que exige ejercicio profesional, lo que no realizan los jueces
salvo los supuestos excepcionales de representación personal y familiar limitada, lo que como se dijo no
hace variar su naturaleza), y además hay que estar al día con el pago de la cuota (la que no pagan los
magistrados y funcionarios) y no encontrarse suspendidos (aquí se refiere claramente a los casos en que
se hubiera aplicado sanciones a colegiados, y también, aunque resulta obvio, respecto de los jueces).
En consecuencia, sigue quedando claro que los magistrados y funcionarios no son miembros
Por otra parte, el art. 40 del mismo cuerpo normativo expresa: “Para ejercer la profesión de
abogado y poder estar inscripto en la matrícula deberán cumplirse los requisitos establecidos en el art.
303 de la ley 10.160 (t.o.1998) y no estar comprendido en las inhabilidades del art. 295 de la ley 10.160
(t.o.1998). No podrán ejercer la profesión los comprendidos en las disposiciones del art. 296 de la ley
10.160 (t.o.1998)”
XV
Este artículo, pese a su defectuosa redacción, es claro cuando remite a ciertos requisitos
adicionales provenientes de la Ley Orgánica del Poder Judicial que son indispensables para poder: a)
respectivo Colegio (art. 303, que dispone: “Sin perjuicio de otros requisitos especiales para ejercer las
condenados penalmente al tiempo de la inscripción; ni ser quebrado no rehabilitado, ni ser incapaces (art.
295, que norma: “No podrán formar parte de los colegios: 1) los que hubieran sido condenados a pena
privativa de la libertad por delitos dolosos y de cumplimiento efectivo, por el tiempo de la condena. 2) los
fallidos cuya conducta fuere calificada de fraudulenta, hasta su rehabilitación. 3) los incapaces de hecho,
mientras dure su incapacidad. En todos los casos, el directorio del Colegio de Abogados procederá a
Pero además, este artículo establece claramente que obsta para ejercer la profesión el
encuadrar en el art. 296 de la ley 10.160, que se refiere al ejercicio de ciertos cargos (ser Gobernador,
miembro de su gabinete, Fiscal de Estado, integrante el Poder Judicial, Escribano, director o subdirector
del Registro General o del Archivo de personas), o encontrarse excluido de la profesión por decisión
disciplinaria de cualquier Colegio de la República (art. 296, que dispone:”No podrán ejercer las
profesiones de abogado o procurador ni intervenir en tal carácter ante ningún tribunal, el gobernador y
sus ministros, el fiscal de Estado, los integrantes del Poder Judicial. Tampoco podrán actuar ante el
Poder Judicial provincial quienes estén en el Poder Judicial de la Nación. Además, los escribanos de
Registros, los directores y subdirectores de Registro General y del Archivo de personas y los excluidos de
la profesión por decisión disciplinaria de cualquier Colegio de la República, mientras dure la sanción.”)
De esto último, se colige claramente que tiene que haber ejercicio profesional hábil para
estar inscripto en la matrícula y acceder a los derechos emanados de tal calidad, y que hay identidad de
situaciones en los casos de los excluidos por sanción disciplinaria y los incompatibilizados. Todos ellos
De otro lado, el art. 41 dispone que “La inscripción en la matrícula deberá solicitarse al
directorio por escrito acompañando el interesado el título y demás requisitos exigidos por la ley y que
determine el reglamento del Colegio, abonando el derecho de matrícula que fije el directorio de acuerdo a
puede inscribirse en la matrícula, pues no reúne los requisitos exigidos por la ley; no puede abonar el
derecho de matrícula pues no puede integrar el Colegio y tampoco puede indicar el asiento de su estudio,
pues no puede tenerlo. Y si ningún magistrado en ejercicio puede hacerlo, tampoco puede estar sino en
una inscripción residual (suspendido) uno que antes ejerció liberalmente la profesión.
Por su parte, el art. 48 establece que “Los actos profesionales de los abogados ejercidos en
XVI
la 2a. Circunscripción judicial quedan sujetos a la potestad disciplinaria de este Colegio, cualquiera sea
su domicilio real.”
Es de toda evidencia que los actos de los jueces no están ni podrían estar sujetos a la
potestad disciplinaria del Colegio de Abogados, pues se encuentran sometidos a las decisiones que la
Corte Suprema adopte en ese sentido, aún en los casos en que excepcionalmente ejerzan la
representación de sus parientes más cercanos, autorizada por el art. 89 de la Constitución provincial.
De otro lado, el art. 50 expresa “El ejercicio de la profesión comporta para el abogado los
siguientes derechos: A) El desempeño del ministerio de la abogacía en sus distintas formas: consulta,
otras funciones que le estén encomendadas por la ley. C) De exigir al Colegio la defensa de sus
derechos, prerrogativas e inmunidades, cuando fueren desconocidos o menoscabados, ya sea por los
Resulta obvio que los magistrados no pueden desempeñar la abogacía través de consultas,
patrocinios, representación ni defensa de los derechos de quienes lo solicite (sólo pueden hacerlo en la
situación excepcional de representación de los parientes más cercanos), y tampoco pueden desempeñar
ninguna de las otras funciones a que refiere el inc. b), ni exigir al Colegio, en uso del inc. c), la defensa
de sus derechos, prerrogativas e inmunidades, cuando fueren desconocidos o menoscabados, ya sea por
El art. 51, cuando refiere a las obligaciones del profesional, expresa: “Son obligaciones del
abogado: A) El fiel y diligente cumplimiento de sus deberes profesionales. B) La defensa de los pobres en
los casos que la ley determine. C) El estricto cumplimiento de las normas de ética profesional y de las
disposiciones legales sobre aranceles. D) La denuncia al directorio de las ofensas de que fuere objeto por
directorio y el cumplimiento de las sanciones disciplinarias. F) El pago puntual de las cuotas periódicas
fijadas por el directorio para el sostenimiento y fines del Colegio. El abogado que incurra en atraso de
seis meses en el cumplimiento del pago de cuotas exigibles deberá ser requerido por el directorio por
carta certificada y si dentro de ocho días no las abonare, quedará suspendido mientras dure el
de su estudio, como también cuando deje de ejercer la profesión por cualquier motivo. H) El cumplimiento
de todas las demás obligaciones y deberes que resulten de la ley y de estos estatutos. I) Aceptar y
ejercer los nombramientos y designaciones que prescribe el articulo 312 de la ley 10160 (t.o.1998).”
ninguna de las reglas establecidas en este artículo, es obvio que los magistrados no están subordinados
a las resoluciones del directorio, ni al cumplimiento de las sanciones disciplinarias, ni al pago puntual de
las cuotas periódicas fijadas por el directorio para el sostenimiento y fines del Colegio, ni pueden
XVII
cumplimiento del pago de cuotas, pues no las debe (y por carácter transitivo, si no las paga, tampoco
El art. 52 dispone que “De cada abogado inscripto en la matrícula se llevará un legajo donde
se anotarán los datos de identidad, títulos profesionales, empleo o función que desempeñe, domicilio y su
traslado, todo cambio que pueda provocar una alteración en la lista pertinente de la matrícula así como
Es obvio que el ejercicio de la función judicial es un cambio que provoca una alteración en la
lista pertinente de la matrícula, del mismo modo que lo hacen las sanciones (en ambos casos, como se
dijo, suspensión).
Ya con referencia a las normas derivadas de la Ley Orgánica del Poder Judicial, n° 10.160,
ésta, al referirse a las incompatibilidades (art. 212), expresa: “Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo
89 de la Constitución Provincial, los integrantes del Poder Judicial no pueden: 1) actuar en política ni
intervenir en actos de propaganda electoral; 2) litigar ante cualquier Poder Judicial, excepto cuando se
trata de intereses propios o de sus padres, hijos o cónyuge; 3) evacuar consultas ni dar asesoramiento en
casos de litigio judicial actual o posible; 4) ejercer empleo en virtud del cual deban estar bajo la
tramitar asuntos judiciales de terceros y coparticipar o tener empleo en estudio de abogado, escribano,
procurador, contador o martillero; 8) integrar listas de nombramientos de oficio; 9) ejecutar actos que
comprometan en cualquier forma la dignidad del cargo; 10) incurrir, después de designados, en alguna
causal de inhabilidad. Los magistrados y funcionarios que ejercen la docencia deben cuidar que no exista
El art. 89 de la Constitución Provincial, reza: “Los miembros del Poder Judicial no pueden
docencia en materia jurídica, las comisiones de carácter honorario, técnico y transitorio que les
Más allá de que resulta evidente que la ley no puede ampliar la clara disposición restrictiva
de la Constitución –que fue además dictada con anterioridad al dictado de la ley 17.711 y posteriores
reformas al Código Civil, que modificaron sustancialmente el estatuto de la mujer casada– y que por ende
el art. 212 es inconstitucional en cuanto autoriza a la actuación en juicio en defensa de sus padres y de
sus hijos cuando éstos no sean menores, es claro que el ejercicio de esta defensa no requiere de previa
inscripción en la matrícula del Colegio de Abogados, sino que basta para ello la mera presentación, como
XVIII
ocurre con el acto aislado de un profesional liberal de otra jurisdicción.
Por su parte, el art. 292 de la ley 10.160 estipula “Los abogados y procuradores actualmente
Provincia, serán miembros naturales de los respectivos colegios donde tuvieren su domicilio real. Los
A tenor de esta disposición legal, y como ya se resaltó supra, resulta evidente que los
miembros naturales son sólo los abogados (y procuradores) que ejercieren la profesión en la provincia,
El art. 293 estipula “El gobierno de los colegios se ejercerá por un directorio compuesto de
presidente, vicepresidente, tesorero, secretario y el número de vocales que determine cada estatuto,
designados por el voto secreto y obligatorio de los afiliados que reúnan las exigencias y por el régimen
electoral que cada estatuto determine. El mandato de los miembros del directorio durará dos años
Para ser director se deberá tener una antigüedad como inscripto en la matrícula del
respectivo colegio no menor de dos años exigiéndose además, para los cargos de presidente y
vicepresidente una antigüedad de diez años desde su inscripción en la matrícula de cualquier jurisdicción
del país y, para los cargos de secretario y tesorero una antigüedad de cuatro años desde su inscripción
en la matrícula en cualquier jurisdicción de la República. Todos los cargos del directorio de los colegios
respectivos serán ad honorem e irrenunciables sin causa debidamente justificada bajo apercibimiento de
exclusión de la matrícula.”
Resulta aquí evidente el espíritu del legislador en cuanto asimila inscripción en la matrícula
con ejercicio y compatibilidad, pues de lo contrario un magistrado o funcionario del Poder Judicial podría
ser Presidente, Vicepresidente, Tesorero, Secretario o Vocal del Colegio, lo que es un absurdo.
De otro lado, como ya se analizó supra: 1) El art. 295 dispone “No podrán formar parte de los
colegios: 1) los que hubieran sido condenados a pena privativa de la libertad por delitos dolosos y de
cumplimiento efectivo, por el tiempo de la condena. 2) los fallidos cuya conducta fuere calificada de
fraudulenta, hasta su rehabilitación. 3) los incapaces de hecho, mientras dure su incapacidad. En todos
los casos, el directorio del Colegio de Abogados procederá a cancelar la matrícula sin substanciación
alguna.” y 2) El art. 296 expresa: “No podrán ejercer las profesiones de abogado o procurador ni
intervenir en tal carácter ante ningún tribunal, el gobernador y sus ministros, el fiscal de Estado, los
integrantes del Poder Judicial. Tampoco podrán actuar ante el Poder Judicial provincial quienes estén en
el Poder Judicial de la Nación. Además, los escribanos de Registros, los directores y subdirectores de
Registro General y del Archivo de personas y los excluidos de la profesión por decisión disciplinaria de
Al aludir a los Colegios, el art. 297 dispone “Son funciones esenciales de los Colegios: 1)
XIX
sancionar sus estatutos con aprobación del Poder Ejecutivo y darse su presupuesto anual; dictar su
reglamento interno, administrar sus bienes y disponer de ellos y estar en juicio como actor o demandado
para la defensa de sus intereses, por sólo por intermedio de apoderado; 2) establecer en sus estatutos
las faltas en que puedan incurrir sus afiliados; 3) llevar la matrícula de sus afiliados; 4) velar por el decoro
defensa de sus derechos; 6) promover y organizar conferencias y congresos; 7) proponer a los poderes
públicos las medidas que juzgaren adecuadas para el funcionamiento de una buena administración de
justicia; 8) resolver, a requerimiento de los interesados en carácter de árbitros, las cuestiones que se
susciten entre profesionales o entre éstos y sus clientes; 9) reprimir las faltas que cometieren sus
afiliados en el ejercicio profesional, sin perjuicio de las facultades disciplinarias que las leyes acuerdan a
los tribunales y jueces; 10) fiscalizar la correcta actuación de sus afiliados en el ejercicio de su profesión y
llevar la foja personal de los mismos; 11) adoptar las decisiones que fueren necesarias para dar solución
a los casos que no la tuvieran de un modo expreso, compatible con su organización y sus fines.
Otra norma para analizar es el art. 300, que al referirse a las sanciones disciplinarias
imponibles a los abogados en ejercicio efectivo de la profesión expresa: “Las sanciones disciplinarias
imponibles serán: 1) Apercibimiento privado o público. 2) Multa hasta diez unidades jus, que podrá
imponerse en forma conjunta con otra cualquiera de las sanciones. 3) Suspensión hasta un año. 4)
Cancelación de la matrícula. Las dos últimas sanciones inhabilitan para el ejercicio profesional en todo el
territorio de la provincia. Cuando un afiliado hubiera sido suspendido como mínimo en tres oportunidades
en los últimos diez años anteriores a la denuncia, de comprobarse una nueva falta, podrá ser sancionado
con la cancelación de la matrícula. En este supuesto, se requerirá la resolución del Tribunal de Ética en
pleno. En caso de procesamiento por delito doloso, el Tribunal de Ética en pleno podrá disponer la
suspensión preventiva de la matrícula, si los antecedentes del imputado o las circunstancias del caso
demostraran las inconveniencias de que permanezca en el ejercicio profesional, con la salvedad de que
la suspensión no podrá durar más de seis meses y podrá ser prorrogada por el referido organismo en
pleno mientras dure la sustanciación del proceso penal. Ambas medidas serán apelables con efecto
devolutivo.
Resulta obvio que este artículo se refiere exclusivamente al caso de los abogados,
abonando la tesis respecto de que los miembros del poder judicial no son miembros de los colegios pues
Por último, cabe referir al art. 309, que reza: “Transcurridos dos años desde la cancelación
de la matricula, se devolverá el depósito o saldo del mismo que no estuviere afectado por alguna de las
causas establecidas por esta ley”, y al art. 317, que dispone: “La cancelación de la matrícula de abogado
XX
implica la prohibición de ejercer la procuración y el notariado.”
Nótese aquí la similitud del caso de cancelación de la matrícula con la situación de los
magistrados, aunque difiere por cuanto el Colegio los clasifica a tenor del inc. 4º del art. 47, y a los que
aplicación de sanciones por parte del Colegio, pues ello (la suspensión como implicancia directa de la
sanción) valdrá sólo para el caso de los abogados en ejercicio, los que, como lo dice el actor, pueden
perder la posibilidad de participar en el régimen de seguridad social. En el caso de los jueces, resulta de
toda obviedad que también son ellos son suspendidos no por sanción pero sí como consecuencia de un
ejercicio incompatible por el que aportan a otra Caja, razón por la cual no puede computárseles
antigüedad en el ejercicio por efecto de los aportes que por cualquier motivo realicen, ateniéndose al
demanda, es cierto que se refieren a los magistrados los arts. 212 inc. 2º y 296 de la LOPJ, pero ello no
implica que no estén suspendidos del ejercicio de la abogacía. De hecho lo están, salvo en los casos que
les es admitido, supuestos excepcionales en los que, desde luego, deben pagar igualmente los aportes y
contribuciones.
Nada de lo sostenido por el actor debió dar pié al Directorio en el año 1993 para que lo
plasmara del modo que lo hizo, posibilitando ilegalmente a todos los magistrados y funcionarios realizar
24) Nada tiene que ver con la situación del actor la obligatoria realización de aportes no
percibidos y devengados en el ejercicio profesional ni los recordatorios que remite la Caja a sus afiliados
activos a fin de que cumplimenten los aportes de ley –que por otra parte no son para evitar perder el
cómputo del año, sino para que se cumplimente con una obligación legal que emerge automáticamente
de su incorporación en la matrícula (por más que al amparo de reciente y excepcional normativa dictada
por la Caja a fin de solucionar los problemas de quienes arrastran deudas cuantiosas mediante dicha
25) La pérdida de los aportes sin derecho alguno para el aportante es una regla bastante
común en materia de seguridad social. De hecho, ocurre en muchos casos con los abogados en ejercicio.
conducta, si bien es cierto que no puede ignorarse la existencia de la doctrina de los actos propios; su
amplio desarrollo en el derecho civil, y su aplicación por nuestros tribunales, solo que ella no tiene los
alcances que pretende el actor, ni abona a su tesis a fin de que la acción presentada pueda culminar con
En efecto, en primer lugar es falso que tal doctrina impida cambiar de comportamiento a
XXI
presente, por cuanto puede aplicarse con ese sentido en todo caso en las relaciones estrictamente
privadas– el cambio intempestivo en la conducta de una de las partes podrá determinar la necesidad de
que los tribunales la obliguen a satisfacer las expectativas de otra. En otras, en todo caso, la
imposibilidad material de su cumplimiento les hará soportar consecuencias de otro tipo –v.gr., la
satisfacción de los daños y perjuicios irrogados a quien defraudó las expectativas de otro–, y en otras, por
último, cuando se encuentra en juego el orden público, ninguna consecuencia le traerá más que la
inexigibilidad de las obligaciones pactadas –y en todo caso la devolución de los pagos efectuados, por
virtud de la inexistencia o nulidad del acto que pretendió dar nacimiento a las obligaciones–, cuando
ambas partes han actuado a sabiendas contra legem, o por error inexcusable de derecho, como en el
presente caso.
Siguiendo el razonamiento de la actora, se observa que ni aún bajo los parámetros que éste
a) el primitivo comportamiento del individuo debe ser no sólo relevante, sino válido y eficaz
(Atilio Aníbal Alterini y Roberto M. López Cabana, La virtualidad de los actos propios en el derecho
argentino, LL 1984–A–879; también Luis Moisset de Espanes, Teoría de los actos propios y renuncia
tácita, LL 1983–D–524). El acta de 1993 carece precisamente de validez y eficacia por contravenir clara e
Es falso que no hubiera vicio alguno en el accionar de la Caja, pues si bien puede decirse
que hubo intención, los otros elementos de la voluntad estaban viciados, toda vez que resulta claro que
no se supo discernir respecto de la ilegalidad del acto, y además no se encontraba dentro de sus
anterior, la posición que ahora se ha adoptado precisamente es la que reviste licitud y la única válida que
en los propios términos establecidos por la doctrina citada por la propia actora (Aldo Petrone, La doctrina
de los propios actos, LL 1995–D–604). No hay mala fe, y además la Caja de ningún modo niega la
existencia de los aportes, ni pretende apropiárselos, sólo invalida lo actuado por ella misma en fraude a la
ley, y ello aún cuando hipotéticamente pudiera entenderse –lo que enfáticamente se niega– que mediante
el Acta Nº 773/2003 se hubiera ratificado en forma expresa un derecho a seguir aportando el régimen
c) aún cuando hay identidad entre los sujetos involucrados e identidad en la situación o
relación jurídica, lo cierto es que lo ilegalmente actuado con anterioridad por uno o varios funcionarios de
un ente público paraestatal –especial naturaleza que reviste la Caja– no puede obligar a quienes
posteriormente ocupan tales cargos a respetar decisiones ilegales (ni siquiera a quienes adoptaron
dichas decisiones si se hubieran mantenido en sus cargos, más allá de sus responsabilidades personales
Que se esté ante un régimen previsional en nada altera la cuestión, antes bien, obliga a
XXII
tener un mayor cuidado en la concesión de los beneficios ante situaciones de clara ilegalidad, como la
presente.
no se aplica a este caso, en primer lugar porque no refiere a un caso siquiera similar y además por
Por lo tanto, el no otorgamiento del beneficio jubilatorio previsto por la ley 10.727 no es
La doctrina de los actos propios puede, sin pretensión de una definición omnicomprensiva,
sintetizarse con la claridad de Dobson, expresando que "nadie puede ponerse en contradicción con sus
propios actos, ejerciendo una conducta incompatible con una anterior conducta deliberada, juridicamente
relevante y plenamente eficaz" (Dobson, Juan M., El Abuso de la Personalidad Jurídica, Depalma, pág.
272, n° 260).
En el mismo orden de ideas, en el Tratado de Derecho Civil revisado por H.C. Nipperdey
(Buenos Aires, tomo I–II, pág. 482), y en síntesis, se cita a Enneccerus que sostiene que "a nadie es lícito
hacer valer un derecho en contradicción con su anterior conducta", criterio avalado por la doctrina. Es
dable, sobre este tópico, remitir a las Jornadas Nacionales de Mar del Plata sobre Derecho Civil, de
noviembre de 1983, donde se dijo: "el principio jurídico que desestima pretensiones contradictorias
respecto de conductas anteriores se plasma en la regla venire contra factum proprium non valet".
admiten sin hesitación, reside en la necesidad de preservar la buena fe en las relaciones jurídicas
evitando que cualquiera de las partes actúe en contradicción, en oposición o con una conducta que
resulte incompatible con la que anteriormente observó; se busca preservar la buena fe en cuanto
que nuestro Código Civil consagra en los arts. 1071, 1198 y sus concordantes y la ley 20744 (t.o.) en los
Vemos entonces que se requiere una primera conducta que (por esta doctrina) no debe ser
alterada por una segunda contradictoria, emanada del mismo sujeto ante la misma situación, en cuyo
Sobre estas bases podemos decir que en autos la doctrina de los actos propios no es
susceptible de considerarse alterada; ni siquiera resulta aplicable. Jamás la actora pudo llamarse a
engaño –salvo que así lo hubiese querido–, y ello es también una circunstancia determinante para
Chiappini, que ella "se edifica sobre fórmulas lo suficientemente latas como para que el arbitrio judicial
pueda moverse bastante libremente en demanda de soluciones más perfectamente adheridas a las
circunstancias del caso... y se está exigiendo al interprete comprobar con mayor esmero si en la especie
XXIII
ha sido violado. Y no se trata de exigirle al Juez que trepe por los cielos especulativos sino que analice si
han mediado conductas incoherentes" (La doctrina de los propios actos en el ámbito del procedimiento
El fallo de la Corte que cita el actor en apoyatura de sus dichos no tiene vinculación alguna
con la presente causa, pues se trata de un caso donde se evaluó la aceptación sin reservas por parte de
reciente pesificación de los depósitos bancarios en dólares, en el denominado “corralito financiero”. Así
ocurrió, en concreto, en varios fallos anteriores al citado de la Corte nacional (CS noviembre 5–1969
"López Cuesta Domingo c/ Caja Forense" – Fallos 275–256; CS mayo 26–1971 "Casañas Miguel c/ Caja
Forense 1ra. Circ. Santa Fe" – Fallos 279–350; CS, febrero 11–1972 –Fallos 304–121, n re "Pcia. de
Córdoba c/ Vergallo Santiago y otros") e incluso en varios de la Corte provincial (CS, Santa Fe, 28–2–85
aplicable, ni objetiva, ni subjetivamente puede receptársela visto el legal proceder de mi parte, aún para
emanado de la ilegal acta de 2003, no encuadra en la doctrina de los actos propios como pretende, y este
27) Con respecto a la pretendida violación al derecho a la igualdad, se expresó que no hay
violación a la igualdad ni trato discriminatorio alguno respecto del actor con relación a otras personas a
quienes se le ha otorgado el beneficio, por cuanto se han puesto en revisión todos y cada uno de los
casos generados al amparo de la ilegal acta del directorio de 1993. Las probanzas rendidas en las
causas “Ceconi” y “Giandoménico, Carlos” se limitan a los dos únicos casos donde los beneficiarios de la
ilegal acta llegaron a percibir también ilegalmente el beneficio jubilatorio, y sobre ellos se ha dicho
expresamente que se actuará, tal como surge de las afirmaciones volcadas en la audiencia respectiva por
Por otro lado, el principio de igualdad sólo puede exigirse en la legalidad y nunca en su
ausencia. Sabido es que la violación del principio “en la aplicación de” la ley, puede derivar tanto de un
acto administrativo como de una resolución judicial, y sobre este aspecto resulta sumamente
esclarecedora la doctrina sentada por el Tribunal Constitucional español, de cuyos fallos pueden
conducta de mi parte: a) el principio de igualdad exige que a personas en idénticas circunstancias fácticas
implica de manera alguna una petrificación del criterio originariamente asumido, ya que la corrección de
errores interpretativos o la adaptación de la norma a las exigencias de la realidad social del tiempo en
que ha de ser aplicable, no entraña desigualdad arbitraria; c) la razonabilidad (que indica ausencia de
XXIV
arbitrariedad) aquí se juzgará exclusivamente respecto de la norma aplicable al caso suscitado,
resultando ser, en consecuencia, razonables todas aquellas resoluciones que sean congruentes,
deducibles racionalmente de la norma aplicable y arbitrarias, las que no lo sean; d) la carga probatoria de
la arbitrariedad pesa siempre sobre el recurrente, quien deberá demostrar que en otros supuestos se ha
igualación pretendida debe darse siempre dentro del terreno de la legalidad, no pudiéndose pretender,
como se ha hecho, que por la circunstancia de haber sido el único demandado por el Fisco dentro del
medio en el cual todos evadían impuestos, deba desestimarse la demanda promovida en su contra; f) en
caso de apartamiento de los precedentes, el órgano que lo haga deberá ofrecer una fundamentación
suficiente y razonable; g) el principio no cubre las desigualdades de mero hecho, salvo que tengan
relevancia jurídica. Ello se verificaría cuando se probare la existencia de un principio jurídico del que
derive la necesidad de una igualdad de trato entre desigualmente afectados. Así, el T.C. italiano resolvió
que era inconstitucional la ley que subordinaba el ejercicio del derecho a la defensa judicial al pago de
una fianza, porque una facultad reconocida a todos no podría ser ejercitada por algunos (Ver al respecto
a José Suay Rincón, El principio de igualdad en la Justicia Constitucional, I.E.A., Local, Madrid, 1985, p.
142:902).
de Rosario”, la Corte nacional estableció: “La diversa interpretación de una ley por las diferentes
En autos “Francisco Franquelo” ha dicho que “el agravio a la igualdad sólo se configura si la
desigualdad emana del texto mismo de la ley y no de la circunstancia de que las autoridades
administrativas hayan otorgado el beneficio a otras personas que se habrían encontrado en las mismas
se dijo que “no es admisible la queja referida a la violación del principio de igualdad por el diverso
tratamiento otorgado respecto de los mismos hechos a otros imputados, a quienes se concedió la
excarcelación, pues la desigualdad no surge del texto mismo de la ley” (Fallos, 307–I–549).
a) “es menester que la desigualdad surja de la ley misma y no de su aplicación por los
encargados de cumplirla, conclusión que debe extenderse a las hipótesis de que con anterioridad se
en virtud de que se haga depender la excarcelación e la fortuna del encausado, pues la desigualdad que
XXV
se alega no surge del texto mismo de la ley” (C.S., febrero 16–1989, “Bonsoir, Ramón S. y otros” (B–
283.XXII), ps. 850 (23), 856 (79 a 81), 861 (129 y 130), 864 (158), 865 (166), 867 (186 y 187), 868 (195),
c) “no cabe alegar violación de la igualdad con fundamento en que la sentencia apelada no
se ajusta a la doctrina establecida en otras, aunque emanen del mismo tribunal” (C.S., Fallos, 279–16,
d) “la garantía de la igualdad permite objetar falencias emergentes de las propias leyes, pero
en la norma legal sino que nace de la aplicación que de ella se habría hecho en otro caso” (Fallos, 293–
Además, por motivos relativos a la dinámica social “el mero cambio de legislación no
comporta una desigualdad constitucional” (Idem, 181–290), ni el cambio de jurisprudencia, pues “las
partes no pueden exigir que el tribunal actuante mantenga invariable durante todo el curso del proceso la
primera interpretación asignada a la norma, mientras no se demuestre que los jueces hayan actuado de
Por último, nuestro máximo tribunal local ha dicho recientemente que “Supuesta la
irregularidad del acto por conllevar un vicio que determina su nulidad absoluta, resulta, en principio, salvo
la excepción prevista en el art. 17 “in fine” de la ley 19.549 (ADLA, XXXIX–C, 2339), legítima la actividad
restablecer sin dilaciones el imperio de la juridicidad, comprometida por la existencia de un acto afectado
de nulidad absoluta y que, por esa razón, carece de la estabilidad propia de los actos regulares y no
puede generar válidamente derechos subjetivos de los particulares frente al orden público interesado en
la vigencia de la legalidad” (C.S., 23/4/91, “Furlotti, Setien Hnos. S.A. c/Instituto Nacional de
28) Con relación a la temática del derecho a la seguridad social, se expresó que es cierto
que la tercera parte del art. 14 bis de la Constitución nacional está dedicado a la seguridad social; que la
Corte ha expresado que la asociación de particulares a entidades de previsión social puede ser
compulsiva, y que esa compulsividad trae como contrapartida la oportuna prestación necesaria que
deberá suministrar el organismo en cuestión, pero ello no implica ni que sea éste el organismo que deba
prestarlo (en todo caso, lo sería la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia de Santa Fe, por
haber sido agente de la provincia en el ámbito judicial, donde se computan los años de ejercicio liberal de
aportes, y mucho menos “multiplicidad” de aportes al mismo tiempo y por causa del dos ejercicios
coetáneos en actividades son contradictorias –esto es, como en el caso, cuando el desempeño de una
XXVI
impide el de la otra–. No debe declararse, entonces, que la posibilidad de percibir el beneficio jubilatorio
totalmente compatible con cualquier otro que el actor pudiere percibir, pues de hecho no lo es, ni puede
serlo, con la de magistrados y funcionarios del Poder Judicial a fin de que se jubilen por ambos
regímenes cuando los períodos de aportes que se pretende acaudalar son los mismos.
29) Bajo el acápite “3.– DERECHO”, expresamos que más allá de las cuestiones jurídico–
fácticas que ya hemos evaluado, a fin de encuadrar debidamente el caso de autos, cabe recordar que:
1) La ley 10.160 (Orgánica del Poder Judicial) prevé la existencia de colegios de abogados y
de procuradores (entes públicos no estatales), con las atribuciones determinadas en el art. 291. Su art.
292 determina que los miembros naturales de los respectivos colegios son los abogados y procuradores
inscriptos en la matrícula y los que en adelante se inscribieren en ella y que ejercieren su profesión en la
provincia.
2) Para ellos, la ley 10.727 instituyó, con carácter de orden público (art. 1), el régimen
previsional para la profesión de abogados y procuradores en la provincia de Santa Fe, creando la Caja de
expresamente por el Estado –en este caso, provincial– y con base constitucional federal (antiguo art. 67,
inc. 11 –hoy 75, inc. 12–, incorporado por la reforma de 1957 y actual art. 125, incorporado en la reforma
de 1994). Por tal motivo, se le aplican los principios del derecho administrativo y se rige por sus reglas en
lo que hace a tales funciones delegadas (en ellas, su campo de acción está condicionado y limitado por la
norma habilitante), y en lo demás, se rige por los principios del derecho privado, aplicándose obviamente
establece, respecto de los integrantes del Poder Judicial, la prohibición de ejercer cualquier otro empleo o
profesión –salvo la docencia en materia jurídica, las comisiones de carácter transitorio y técnico que le
encomiende la Nación, la Provincia o los municipios y la defensa de los derechos que le son propios, los
de su cónyuge e hijos–.
5) De tal modo, si el Colegio profesional lleva la matrícula de sus afiliados (art. 297, inc. 3°,
ley 10.160), un funcionario o magistrado integrante del Poder Judicial no es “afiliado” de aquél y su
matriculación debe cesar por cancelación o suspensión, dado que el Colegio no está en condiciones de
ejercitar potestad disciplinaria sobre ellos, ni juzgar su actuación como funcionarios o magistrados,
estando sujetos a su propio régimen (arts. 91, 92 inc. 2°, 98 y ccss., Constitución provincial; 222 y
6) La ley 6915 da a los magistrados, funcionarios y empleados del Poder Judicial el carácter
de “afiliados forzosos” de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia de Santa Fe (art. 2°, inc. a),
XXVII
aunque la relación de empleo fuere transitoria o se estableciera mediante contrato a plazo. Los servicios
que presten son remunerados, y sobre tales retribuciones se calculan los aportes personales y las
contribuciones del empleador. Reunidos los requisitos para cada caso, pueden obtener los beneficios
7) Ante la existencia de incompatibilidades estrictas (art. 212, ley 10.160), los integrantes del
Poder Judicial no están habilitados para ejercer las profesiones de abogados y procuradores. Además, de
conformidad con el art. 220 de la ley citada no pueden percibir más emolumentos que los que les
favor aún en actuaciones como “árbitros”. No existe así servicio sujeto a aporte que el magistrado o
funcionario del Poder Judicial esté en condiciones de realizar a la Caja de Seguridad Social de Abogados
habilitación para el ejercicio profesional, habilitación que se concreta con la inscripción en la matrícula de
abogados. Tan es así que la suspensión de la matrícula implica ipso iure, la suspensión en la afiliación en
la Caja. Para el debido control de quienes son matriculados, la ley impone a los Colegios comunicar a la
Caja toda inscripción, alteración, suspensión o cancelación en la matrícula (art. 3, ley 10.727).
condición esencial; tanto para la jubilación ordinaria (art. 45); edad avanzada (art. 46); invalidez (art. 48),
etc., por lo que los beneficios sólo pueden otorgarse a quienes ejerzan o hayan ejercido la profesión por
un lapso no inferior al que la ley indica, debiéndose reunir un requisito adicional en el caso del art. 46, en
concreto que de los quince años de ejercicio profesional, por lo menos diez deben corresponder al
período inmediato anterior a la cancelación de la matrícula. Se adopta así el criterio del efectivo ejercicio
profesional, y no sólo el pago continuo y regular de aportes durante el período que eventualmente
pretendiera computarse.
10) No hay precepto alguno de la normativa que mencione o prevea, ni que pueda
ccs., ley 17.418) o de renta vitalicia (art. 2070 y cc. del Código Civil) de similares características, máxime
11) Mediante Acta n° 627, del 28/4/93, se instituyó, dentro del sistema de acceso a la
jubilación dentro de la institución, el de “activos a pedido”. Por ella se admitió la incorporación voluntaria
para ello que “el Magistrado está ejerciendo un cargo para el cual es ineludible estar inscripto en la
matrícula” y que la inscripción los torna “obligatoriamente afiliados”, aún cuando existe “suspensión” de
esta última.
12) La categoría creada por dicha acta, de “activo a pedido” por tratarse en definitiva de un
XXVIII
“afiliado voluntario” –cuando la norma, a fin de despejar toda duda, refiere exclusivamente a la afiliación
automática y obligatoria– resulta asimétrica respecto de los principios esenciales y generales del sistema,
máxime que quienes se incluyen es esta categoría (Jueces en ejercicio de la magistratura), han
suspendido su condición de afiliado a la Caja por la suspensión de las respectivas matrículas por el
funcional) no sólo incide sobre su situación previsional, sino también colegial, ya que paralelamente no
14) Lo cierto es que el sistema, es obvio, se basa en el efectivo ejercicio profesional para
exigir aportes y conceder los beneficios respectivos, por lo que la categoría “activos a pedido” no se
adecuó al régimen.
15) Admitido esto, es claro también que su creación contenía un vicio de contenido, desde
que el marco legal no otorgaba sustento a la categoría en cuestión. Además, en atención a los requisitos
exigidos para el otorgamiento de la jubilación en cualquiera de sus variantes, es claro que, respecto de
los “activos a pedido” cuya inclusión en el régimen se aceptara, genera la inusual situación que los
mismos, en rigor, nunca cumplimentarán con los requisitos específicos para el otorgamiento de jubilación
(v.gr., 30 años de servicios y afiliación con aportes, art. 45, inc. b), con lo que también el acto
oportunamente dictado está viciado por su objeto. Por ende, el Directorio de la Caja, al instituirla, dictó un
acto administrativo carente de causa jurídica y, en consecuencia, nulo de nulidad absoluta, por manifiesta
colegiales o reglamentarias.
ajusta al esquema o modelo abstracto o previsto o delineado por el ordenamiento jurídico, o sea con “la
hipótesis normativa que lo disciplina”, e inválido cuando existe disconformidad del mismo respecto de la
norma que lo rige, es decir, cuando presenta una desviación en los elementos y requisitos previstos
normativamente. En otras palabras: para saber si un acto es válido debe confrontarse con el esquema o
modelo abstracto previsto por la norma con la finalidad de vincularle determinados efectos jurídicos. El
objeto del cotejo es el de comprobar si el acto se adecua, integralmente o no, al conjunto de requisitos
prescriptos; si de dicha confrontación se obtiene un resultado favorable el acto es válido, caso contrario
es inválido (Giovanni Miele, Principi di Diritto Amministrativo, I, Padova, 1960, p. 167, cit. in re “González
17) Lo dicho, en definitiva, significa: hacia el futuro, tal cual ya se ha hecho, no hay obstáculo
para la eliminación total del sistema, no aceptando nuevos ingresos a esta categoría de “activos a pedido”
y con respecto a lo pasado, encontrándonos ante un acto administrativo viciado en su causa y objeto que,
XXIX
además, es de imposible cumplimiento respecto de jubilaciones fuera del marco legal aplicable, la Caja
puede ejercer su potestad autoanulatoria o de anulación de oficio, en la medida que subsane además las
consecuencias de dicha anulación, mediante la devolución de todos los aportes efectuados por aquellos
magistrados “activos a pedido” cuya categorización se elimina, con más los intereses correspondientes.
18) Así lo ha entendido la Caja, reconociendo implícitamente primero la nulidad del Acta n°
627 en la Resolución plasmada en el Acta n° 773, art. 1, por la cual se resuelve no admitir más los pagos
relativos al sistema impugnado y más recientemente, en el Acta n° 786, del 22/11/04, donde se resuelve
en concreto: 1) Revocar, por contraria a la ley, la resolución del Directorio plasmada en el acta n° 627; 2)
No reconocer ningún derecho ni beneficio a quienes adhirieron a ese régimen, con la salvedad realizada
en el punto 5 del considerando, y 3) Restituir el dinero a todos aquellos que realizaron aportes mediante
el régimen revocado, con más un interés del 15 % anual, computado desde la fecha en que el dinero
ingresó efectivamente a la Caja, hasta el 31/12/04, y a partir de esa fecha, un interés equivalente al que
paga el Banco Nación Argentina por depósitos a plazo fijo a 30 días (tasa pasiva). De esta manera se ha
dado fin a la ilegalidad y se reparan las consecuencias hasta donde legalmente corresponde por parte de
la Caja.
LA VIA ELEGIDA. OBSERVACIONES SUSTANCIALES Y FORMALES)”, se dijo que, en síntesis, por las
que se pretenda en el presente debe desestimarse in limine por cuanto es ajena a los procesos donde se
recursos de inconstitucionalidad provincial (ley 7055) y extraordinario federal (ley 48), en los siguientes
términos:
Para el caso de resolución adversa, nuestra parte se reserva el derecho de acudir ante las
cortes supremas de justicia de la provincia y de la nación, por vía del recurso de inconstitucionalidad
previsto en la ley 7055, y por el del recurso extraordinario federal normado por la ley 48, ambos por
irrazonable, incongruente y autocontradictorio, que por sí solo afectaría diversas normas de nuestra
b) el art. 1, toda vez que agravia al sistema republicano por cuanto el Juez al sentenciar
hace su propia ley invadiendo la esfera de atribuciones de otro poder (aquí, el ejercido por delegación
c) los arts. 18 y 33, en función de violarse el debido proceso, o ser violada como garantía
XXX
f) el art. 19, en cuanto viola el principio de legalidad una sentencia contra legem;
h) el art. 31, porque la sentencia arbitraria como acto judicial engendra una norma particular
normativo" (Nestor P. Sagüés, Derecho procesal constitucional. Recurso extraordinario, t. 2., p. 208);
En lo que interesa a este recurso, basta mencionar que, contestada la demanda, y producida
la prueba, ambas partes alegaron a través de un memorial, quedando los autos luego en condiciones de
sentenciar.
Cumplidos, como se dijo, todos los trámites procesales, la titular del Juzgado de Primera
1106, del 8/11/06 (fs. 80/4), en virtud de la cual se admitió la demanda, con costas, fundándose en los
argumentos que serán tratados separadamente a continuación, al abordar los fundamentos de nuestra
expresión de agravios.
2.1.6.1.2.5. La apelación
XXXI
Interpretación inexacta, elusiva, ineficaz, injusta y temeraria de la
normativa vigente. Violación de los principios de interpretación “armonizante”, “pro
homine” y de interpretación progresiva o expansiva de los derechos.
Inmotivación. Violación de la igualdad ante la ley con relación al
cómputo de Intereses.
Omisión de averiguación de los hechos. .Autocontradicción sobre la
evaluación del material fáctico
Manejo arbitrario del material existencial de la causa.
Desconocimiento y apartamiento de la norma aplicable.
Basamento en pruebas inexistentes o no incorporadas válidamente al
proceso.
Denegación del recurso de inconstitucionalidad mediante Auto nº
72/2008.
La Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo laboral de Rosario,
resolvió denegar la concesión del Recurso de Inconstitucionalidad en base a los
siguientes fundamentos:
Interposición del Recurso de Queja normado en el art. 8 de la Ley Nº
7055
Contra el pronunciamiento ut supra mencionado se interpone el presente
recurso de queja por denegacion del recurso de inconstitucionalidad.
III.2. REFUTACIÓN DE LOS PSEUDOARGUMENTOS EN LOS QUE
PRETENDE ENCONTRAR FUNDAMENTO VÁLIDO EL AUTO DENEGATORIO DEL
RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD.
XXXII
También considera que ha pasado el juicio de admisibilidad en materia de
fallos presuntamente arbitrarios ya que se ha cumplido con la exigencia de haber
articulado una hipótesis que, en abstracto, se encasilla como un tipo doctrinario
jurisprudencial de arbitrariedad.
No coinciden los Vocales con nuestro planteo en cuanto a la acreditación a
través del recurso que las hipótesis de arbitrariedad articuladas correctamente en
abstracto por el recurrente guarden alguna elemental conexión con la realidad del caso,
estimada ella a través de una apreciación mínima y provisional, no plena y definitiva. El
voto minoritario considera que si se encuentran acreditadas, el voto mayoritario
entiende que no.
Concretamente en nuestro Recurso de Inconstitucionalidad y respecto de la
conexión de las arbitrariedades en abstracto con el caso concreto dijimos:
CAUSALES DEL ART. 1, INC. 1) DE LA LEY 7055
Puntualmente y respecto de las causales del inciso 1 del art.1 de la ley 7055,
el fallo en crisis resulta cuestionable pues, no sólo está claramente acreditada la
violación de normas superiores, sino que
Violación de disposiciones legales expresas. Sentencia contra legem y
contra constitutionem. Resolución contraria a la Constitución Nacional (art. 31),
por violar el principio de jerarquía normativa al hacer prevalecer una Ordenanza
por sobre las disposiciones del art. 107 de la Constitución Provincial y la Ley
11.123 (Hipótesis del art. 1, inc. 1 de la ley 7055).
Previo a analizar cómo se incurre en esta causal, valga aclarar que este tipo
de arbitrariedad normativa, de las sentencia contra legem, tiene fundamento expreso en
la jurisprudencia de la Corte nacional, pues en “Cabaña” nuestro tribunal cimero
expresó que al arrogarse la facultad de modificar a sabiendas la ley, el tribunal ha
incurrido en violación del principio de división de poderes, fundamental en nuestro
sistema republicano de gobierno”. Los jueces deben interpretar y aplicar la ley, pero
carecen de autoridad para reformarla o derogarla (C.S.J.N., Fallos, 234:310).
La Corte nacional es clara en descalificar como arbitrarias a las resoluciones
judiciales que reforman, derogan, inaplican o crean intencionalmente un texto legal,
(obsérvese que la Cámara al decir que la contraprestación del Drei debe
extenderse al Derecho de Acceso esta literalmente creando un texto legal
inexistente) aunque ello no implica que no puedan llenarse las lagunas normativas,
desarrollar principios jurídicos, interpretar mutativamente por adición o sustracción,
declarar la inconstitucionalidad de preceptos legales o inaplicar normas
concluyentemente contrarias al valor justicia.
La sentencia en crisis exhibe una violación a disposiciones expresas, que
emanan tanto de mandatos constitucionales (art. 107, Constitución Provincial), como
legales (ley 11.123), a los que preordina una Ordenanza, que es una regla de inferior
jerarquía normativa.
XXXIII
En síntesis y respecto de las causales del inc. 1 del art 1 de la ley 7055 ,
el fallo incurre en esta causal por apartarse de la solución prevista para el caso y
realizar una interpretación contra legem de claros mandatos constitucionales (art.
107, Constitución Provincial) y legales (ley 11.123) optando por la vigencia de
normas de menor jerarquía (Código Tributario Municipal) en contra de normas de
mayor jerarquía artículo 107 Constitución Provincial y ley Provincial 11,123.
Asimismo, omitió aplicar en lo pertinente la Ley de Coparticipación
Federal de Impuestos y de Fomento a la actividad Cinematográfica; las normas
sobre costas previstas en el Código de Procedimientos Civil y Comercial y la ley
11.330
La jurisprudencia de nuestra Corte nacional es clara en considerar
arbitrario, e incurso en esta causal, a los veredictos judiciales que prescinden de
la consideración de una norma aplicable que pudo ser decisiva para el caso
(C.S.J.N., Fallos, 297:250 y 304:1844); se apartan de disposiciones legales
expresas (C.S.J.N., Fallos, 300:1080); eluden aplicar la norma inequívocamente
prevista para el caso; contradicen un claro precepto legal (C.S.J.N., Fallos,
301:877), o realizan una interpretación contra legem (C.S.J.N., Fallos, 307:1979).
Se advierte que no se trata como infundada y mecánicamente resuelve
la Cámara Contencioso Administrativa Nº 2 de una “mera discrepancia” de
nuestra parte con lo decidido, sino de reales y claras hipótesis constitucionales
tanto en abstracto, como en relación al caso concreto.
CAUSALES DEL ART. 1, INC. 3, DE LA LEY 7055
Interpretación inexacta, elusiva, ineficaz, injusta y temeraria de la
normativa vigente. Violación de los principios de interpretación “armonizante”,
“pro homine” y de interpretación progresiva o expansiva de los derechos.
La solución brindada al caso por el voto de la mayoría es claramente
violatoria de principios interpretativos básicos y tornaban al fallo arbitrario.
Y es de notar que la materia interpretativa no es ajena a los recursos
extraordinarios por inconstitucionalidad de sentencias pese a que pudiera referirse a
cuestiones de derecho común, pues la Corte reconoce que si bien éstas son en
principio ajenas al recurso extraordinario, no lo son cuando se pruebe que el a quo
actuó defectuosamente por una equivocada interpretación del texto legal aplicable.
(C.S.J.N., Fallos, 296:734).
Al analizar este problema, explica Sagüés que dentro las interpretaciones
que tiñen a un fallo de arbitrariedad se encuentran los supuestos de interpretación
inexacta (equivocada, indebida o infiel), elusiva (prescindente o desnaturalizadora),
ineficaz (inadecuada–inexitosa o inadecuada–inoperante), injusta (absurda, irrazonable,
formalista o inequitativa), temeraria (imprevisora o imprudente).
La interpretación llevada a cabo por el voto de la mayoría es, en primer lugar,
inexacta, pues la sentencia no ha dicho lo que la ley dice o quiso decir, cuando admite
XXXIV
que los municipios pueden crear impuestos y además autoriza a la percepción de un
“derecho” sin establecer contraprestación alguna. Y es claramente equivocada e infiel,
pues yerra en la interpretación del texto legal aplicable, y lo hace contra la voluntad del
legislador, como resulta de toda evidencia con lo expresado hasta el momento respecto
del art. 107 de la Constitución provincial.
También es elusiva, pues desnaturaliza la normativa expresa dictada al
respecto; es ineficaz, por cuanto no arriba con éxito a la solución adecuada; es
temeraria, pues no prevé las consecuencias de la interpretación que realiza (abre una
puerta para que los municipios y comunas de la provincia de Santa Fe creen libremente
impuestos), y, además es claramente injusta, no sólo con respecto a mi representada,
sino también con relación al espectador, que se encuentra totalmente desprotegido
frente al cobro de una supuesta tasa que en realidad es un impuesto y respecto del cual
prácticamente carece de defensa alguna debido a lo engorroso que significa su defensa
judicial frente al potencial beneficio que tal defensa acarrearía.
Sobre este último aspecto, cabe aclarar que las cuestiones de “justicia”
interpretativa caben en esta causal de arbitrariedad, pues como bien se ha dicho en un
caso análogo al presente: “La decisión cuestionada excede el ámbito de la mera
interpretación y se inscribe en el elenco de fallos constitucionalmente reprochables
cuando, aun partiendo de la base de que el tema resulte opinable, el juzgador opta
dentro del abanico de soluciones posibles que abre la ley, por aquella palmariamente
más injusta, desechando otra de franca justicia” (CSJ de Santa Fe “Gasparri, Oscar c/
Reyes, Miguel s/ Apremio s/ Rec. de Inconstitucionalidad” A y S 109–23/33).
“Podría franquearse la apertura de esta instancia cuando, aun tratándose de
materia de interpretación, nos enfrentáramos con una sentencia que, aunque
técnicamente fundada dentro del ámbito legal, escogiera, de las diversas soluciones
compatibles con la ley, aquella más visiblemente injusta” (CSJ de Santa Fe “Ramiro G.
C/ Schiavoni H s/ Conc. Rec. de Revisión s/ Rec. de Inconstitucionalidad” J.S. Nº 9 pág.
88; Miño, Esteban c/ Inst. Frigorífico Municipal s/ Rec. de Inconstitucionalidad” A y S
107–222/226).
No cabe duda alguna aquí que la violación legal se manifiesta en la
irrazonable interpretación de la normativa aplicable al caso, lo que ha privado a esta
parte del acceso a la jurisdicción, a través de razonamientos ilegítimos y contrarios
tanto de disposiciones normativas de rango superior (art. 31, Const. Nacional), como de
claros y contestes precedentes –tanto de la Corte Provincial como de la Nacional–, en
materia de requisitos habilitantes para el cobro de tasas municipales. Puntualmente, la
sentencia luce deficientemente fundada pues “desconoce las normas y principios
legales aplicables” y su interpretación de normas es “inexacta e injusta” (es decir
inequitativa, formalista, irrazonable).
Es que, además, se han violado todos los principios interpretativos vigentes
en nuestro derecho interno. Cabe recordar primeramente que, a este respecto, debe
XXXV
preferirse una “interpretación armonizante”, de tal modo que si una ley, por ejemplo,
admite dos o más interpretaciones, habrá de escogerse la que se adopta a la
Constitución, y no la que se oponga a ella. (Cfr. Néstor P. Sagüés y María Mercedes
Serra, “Derecho Procesal Constitucional de la Provincia de Santa Fe”, pág. 438).
Si con esto no fuera suficiente, cabe remarcar que también se han violado
reglas interpretativas fijadas por la Corte nacional desde que a nuestro derecho
ingresara, recientemente, el derecho internacional de los derechos humanos,
circunstancia que impone que, en caso de duda, al realizar la labor interpretativa, se
apliquen los principios “pro homine” (por virtud del cual, entre otros efectos, debe
escogerse la norma más favorable a la persona y, si, además, ésta tiene más de una
interpretación posible, optar también por la que le resulte más favorable) y de
“interpretación expansiva o progresiva”, del modo que se explica a continuación.
Actualmente –lo que es especialmente aplicable a nuestro país a partir de la
reforma constitucional de 1994–, los derechos nacional e internacional de los derechos
humanos reclaman este tipo de intervención judicial a fin de que, en definitiva, no se
frustren los derechos consagrados en el máximo nivel jerárquico. Es en este sentido
que deben interpretarse sus normas.
El principio “in dubio pro homine” –que se aplica aún cuando quien reclama
es una persona jurídica del derecho privado, pues ésta está integrada por personas
físicas a quienes están dirigidas las normas sobre derechos humanos– aconseja
interpretar la regla concerniente a un derecho humano del modo más favorable para la
persona, es decir, para el destinatario de la protección.
Destaca Sagüés al respecto que “un tratado internacional sobre derechos
humanos no debe ser interpretado del mismo modo que un tratado común entre
Estados. Al respecto, se destaca que un convenio sobre derechos humanos no es un
instrumento en favor mutuo de los Estados contratantes, sino de las personas.
Consecuentemente, no cabe entenderlo en sentido restrictivo para las obligaciones de
los Estados, ni juzgarlo a la luz de la soberanía de éstos, ni de acuerdo con las
intenciones particulares de los mismos al suscribirlo o ratificarlo, sino que debe
privilegiarse una interpretación objetiva en favor de los derechos, superando los
intereses individuales de las naciones. Eso lleva, también, a patrocinar una exégesis
dinámica y evolutiva de los derechos contenidos en tales documentos, que aconseja
desplegarlos y desarrollarlos cada día, ampliándolos en razón de los nuevos contextos
de vida, por lo que los tratados o convenciones del caso pasan a ser «instrumentos
vivos» en favor de las personas.
“La misma doctrina alerta que, si un mismo derecho es atendido por varios
convenios internacionales, de haber un conflicto exegético cabe utilizar en el caso
concreto al «test de primacía», en favor de la norma más favorable a la víctima. Es
decir, que el operador del sistema jurídico deberá en tal disyuntiva realizar una opción
de preferencia por la norma internacional más provechosa para la persona.
XXXVI
“El otro postulado paralelo al anterior es el llamado por Nikken «principio de
interpretación expansiva o progresiva», conforme al que, entre las varias exégesis
posibles de una norma, debe preferirse la que restrinja en menor escala el derecho en
juego. Además, cada Estado debe adoptar todas las medidas necesarias para asegurar
un «estándar mínimo» de vigencia de los derechos humanos, instrumentando las
medidas legales y operacionales para ello («hasta el máximo de los recursos de que
disponga», indica el art. 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales), de tal modo que, por ejemplo, no podrá alegar su propia mora para
eximirse de garantizarlos.” (Néstor P. Sagüés, La interpretación de los derechos
humanos en las jurisdicciones nacional e internacional, comunicación efectuada por el
académico correspondiente doctor Néstor Pedro Sagüés, en la Academia Nacional de
Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, en la sesión privada del 27 de agosto de
1998, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, Anticipo de
“Anales”, Año XLII, segunda época, número 36).
El fallo incurre en arbitrariedad interpretativa en varias de sus partes, como
ya se ha visto. En especial, en lo que hace a
y que es desconocido por una interpretación asistemática y enrevesada de
las normas involucradas.
En efecto, en el tema que nos interesa,.
Fundamentación normativa aparente
Bien ha expresado nuestro máximo tribunal nacional que es sentencia
arbitraria tanto la que carece en absoluto de motivación como la que sólo tiene
fundamentación aparente e inhábil (C.S.J.N., Fallos, 295:95 y 306:647).
Incurre en un subtipo de fundamentación normativa “aparente” la sentencia
que se limita a citar dispositivos legales sin expresar los fundamentos de su adecuación
al caso concreto (C.S.J.N., Fallos, 292:623) y aquí resulta de toda evidencia que se ha
incurrido en esta causal por cuanto, precisamente, se pretende hacer anclar el
inconstitucional tributo en normas de raigambre constitucional y legal que de ningún
modo dicen lo que se arguye, como se expresó supra.
La motivación de las sentencias se requiere por varias razones, en especial
de justicia, control, garantía contra la arbitrariedad, dedicación judicial, persuasión,
ejemplaridad y aplicación del régimen republicano, y tiene fundamento constitucional
indirecto y jurisprudencial en “Rey c/Rocha” (C.S.J.N., Fallos, 112:386).
En síntesis, una sentencia, para no ser arbitraria, debe expresar el derecho
que rige el caso, razonablemente derivado del ordenamiento jurídico. A tales fines, tiene
que consignar los preceptos normativos vigentes o los principios jurídicos, doctrinales o
jurisprudenciales a que se ajuste la decisión (C.S.J.N., Fallos, 207:76)
El fallo se aparta de una previsión normativa expresa (C.S.J.N., Fallos,
295:445) en nuestro caso.....
Decisión basada solamente en la voluntad de los jueces
XXXVII
Son aquellas que se sustentan en meras afirmaciones dogmáticas de
derecho. Así ocurre cuando la resolución se dicta “sin más base que la afirmación
dogmática de quienes suscriben el fallo” (C.S.J.N., Fallos, 236:27; 304:629), o en
“afirmaciones dogmáticas sin sustento legal o contrarias a la ley misma” (C.S.J.N.,
Fallos, 298:317 y 306:626) y aquí resulta de toda evidencia que se ha incurrido en esta
causal por cuanto, como ya fuera destacado, el voto mayoritario considera que tanto el
Derecho de Acceso como el Derecho de Registro e Inspección han quedado
marginados de la ley 23.548, en el entendimiento que en ambos casos existen
“servicios efectivamente prestados”.
Refiere el a quo que: “…
Otro ejemplo de la infundada decisión lo encontramos cuando en dicho voto
se expresa:
“ … ...”
Es patente la absoluta falta de concordancia entre aquello que debe analizar
V.E. y la pseudo respuesta que da a dicha temática
Es importante destacar aquí el fallo de la C.S.J.N. de fecha reciente en la
causa Yacimientos Petrolíferos Fiscales c. Municipalidad de C. del Uruguay de fecha
07/02/2006, en el cual el Procurador, en dictamen que la C.S.J.N. hace suyo en la parte
que nos interesa expresó:
“… Inveteradamente ha sostenido V.E. que es condición de validez de las
sentencias judiciales que ellas sean fundadas y que constituyan, por tanto, derivación
razonada del derecho aplicable, con referencia a los hechos comprobados de la causa
(Fallos: 261:209; 262:144; 268:186 y sus citas, entre muchos otros)…”
“… En tales condiciones, pienso que el fallo cuestionado no cumple con tales
recaudos, toda vez que sólo se apoya en una afirmación dogmática para resolver un
punto controvertido de derecho y trasunta un análisis insuficiente .... (Fallos: 304:504,
cons. 4°), razón por la cual estimo que procede su descalificación con sustento en la
conocida doctrina de V.E. sobre arbitrariedad de sentencias (Fallos: 294:420)…”
Concretamente sostiene el aquo para denegar el Recurso de
Inconstitucionalidad “....”.
Lo trascripto trasunta claramente la causal invocada ya que el a quo evalúa
aspectos que no están siendo discutidos en autos y que nada tiene que ver con la
cuestión constitucional planteada.
.
Invocación de jurisprudencia no aplicable a la litis
Nada dice el fallo en cuestión sobre los fundamentos aparentes de la
sentencia cuestionada que cita jurisprudencia para avalar la decisión sin que ella
responda básicamente al problema debatido en autos.
XXXVIII
Incongruencia. Apartamiento de los precedentes judiciales en la materia
provenientes de los máximos tribunales Provincial y Nacional – Hipótesis del art.
1 inc. 3) de la ley 7055.
Tampoco sobre esta causal hace comentario alguno el fallo en crisis siendo
su procedencia evidente.
Son sentencias incongruentes, además de las extra, cita y extra petitum, las
que no atiendan a los argumentos serios expuestos por las partes. Esto es, cuando hay
omisión de evaluación de las cuestiones oportuna y debidamente articuladas que sean
conducentes a la adecuada solución del litigio, que puedan influir sobre la integral
decisión del estado litigioso o que puedan gravitar en el resultado del debate (C.S.J.N.,
Fallos, 269:413; 266:29; 307:724, 306:951). En síntesis, la cuestión omitida debe
afectar de manera sustancial el derecho del impugnante (C.S.J.N., Fallos, 270:149).
La incongruencia por omisión se da en casos donde no se dice porqué no se
sigue la jurisprudencia alegada por las partes cuando ésta tiene un valor particular,
como los fallos de la Corte Suprema, que tienen efecto vinculante condicionado, y aquí
resulta de toda evidencia que se ha incurrido en esta causal.
Autocontradicción. Reconocimiento y desconocimiento simultáneo de
legitimación para accionar. Violación del régimen de imposición de costas
previsto en el art. 251 del CPCC y art. 24 de la Ley 11.330.
Una sentencia autocontradictoria es aquella que es inconsecuente consigo
mismas, e implica el paradigma de la arbitrariedad, por la irracionalidad que implica.
Este tipo de sentencias son portadoras de incoherencias y autooposiciones que las
tornan jurídicamente incomprensibles o ininteligibles, exhiben en definitiva una
arbitrariedad intrínseca que las descalifican como acto judicial.
Pueden exhibir fundamentos contradictorios o falta de coherencia entre los
considerandos y la parte dispositiva y aquí resulta de toda evidencia que se ha incurrido
en esta causal por cuanto, por un lado, la Cámara le reconoce a nuestra parte
legitimación para accionar y luego AL MOMENTO DE EVALUAR LA EXISTENCIA O
NO DE MÚLTIPLE IMPOSICIÒN se la desconoce.
Arbitrariedad fáctica
Varias fueron las causales de arbitrariedad fáctica que exhibe el fallo
cuestionado, y que fueran detalladas en nuestro recurso de inconstitucionalidad. Ningún
análisis hizo la Cámara sobre las mismas, efectuando un rechazo genérico de todas las
causales, sin fundar debidamente cada una de ellas.
Están plenamente acreditadas las siguientes:
Manejo arbitrario del material existencial
Es sentencia arbitraria aquella en la que el juzgador maneja antojadizamente
el material existencial (esto es, cuestiones de hecho y prueba) de la causa. Se trata de
un supuesto que se conecta con la falta de debida motivación del fallo objetado
(C.S.J.N., Fallos, 303:346).
XXXIX
Y si bien es claro que las meras discrepancias de las partes con el criterio
judicial están excluidas, y que los jueces no están obligados a ponderar una por una y
exhaustivamente todas las pruebas de autos, también lo es que cuando la cuestión se
conecta con un extremo conducente o decisivo para la solución del caso, el control se
abre en toda su plenitud, y aquí resulta de toda evidencia que se ha incurrido en esta
causal por cuanto:
XL
introducida y la reserva del caso federal previsto en el art. 14 ley 48, por los motivos ya
esgrimidos en nuestra pieza recursiva anterior y los de la presente, a los cuales nos
remitimos, brevitatis causae.
En efecto, de confirmarse la decisión que aquí impugnamos, se consagraría
un fallo arbitrario, irrazonable, incongruente y autocontradictorio, que por sí solo
afectaría diversas normas de nuestra Constitución Nacional, entre ellas:
a) el Preámbulo en tanto intenta tutelar el valor justicia;
b) el art. 1, toda vez que agravia al sistema republicano por cuanto el Juez al
sentenciar hace su propia ley invadiendo la esfera de atribuciones de otro poder;
c) los arts. 14 y 17, en tanto y en cuanto la consecuencia de una sentencia
arbitraria es la de privar a alguien de su propiedad en virtud de un acto jurisdiccional no
fundado en ley;
d) el art. 18, en razón de violarse la defensa en juicio de la persona y de los
derechos;
e) los arts. 18 y 33, en función de violarse el debido proceso, o ser violada
como garantía autónoma, dentro de los derechos y garantías no enumerados;
f) el art. 19, en cuanto viola el principio de legalidad una sentencia contra
legem;
g) el art. 28, en razón de agredir el principio de razonabilidad;
h) el art. 31, porque la sentencia arbitraria como acto judicial engendra una
norma particular en contravención o apartamiento del orden jurídico, lesionando
también el principio de escalonamiento normativo (Nestor P. Sagüés, ob.cit., t. 2., p.
208).
En igual sentido, y en consecuencia, la sentencia afecta derechos previstos
por la Constitución Provincial, entre ellos por los arts. 7 (derecho de defensa), 8
(igualdad ante la ley), 15 (propiedad), y 95 (motivación suficiente de las
sentencias).
Los reproches constitucionales anotados definen la voluntad de mi mandante
de recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por la vía reservada
oportunamente. Asimismo, para el supuesto en que el caso no fuera atendido en
ninguna de estas instancias, se recurrirá a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, y eventualmente a la Corte Interamericana, por violación a disposiciones
específicas de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José
de Costa Rica), con jerarquía constitucional en virtud de lo dispuesto por el art. 75, inc.
22, de nuestra Carta Magna.
V. PETITORIO
a) Nos tenga por presentados, con domicilio constituído y en el carácter
invocado.
b) Tenga por interpuesto en tiempo hábil y legal forma el presente recurso de
queja.
XLI
c) Tenga por mantenida la cuestión constitucional y por reservado el caso
federal previsto en el art. 14 de la ley 48 y el caso supranacional en las condiciones ut-
supra expuestas.
d) Tenga por cumplimentado el correspondiente depósito y por acompañadas
las copias de ley.
e) Se haga lugar a la queja interpuesta, así como también, oportunamente al
recurso de inconstitucionalidad incoado.
Proveer de conformidad
SERA JUSTICIA
XLII