Slow Food Fao

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PRESS KIT

ALIMENTOS
BUENOS
LIMPIOS
JUSTOS
PARA TODOS

www.slowfood.com
Photo: © Claudia Del bianco - Paolo Gai, © Paola Viesi, © Alberto Peroli, © Paolo Andrea Montanaro, © Kunal Chandra, © Oliver Migliore
SINÓPTICO
1 Quiénes somos
El movimiento por la comida: Una red mundial de comunidades locales
Comunidades Slow Food
Terra Madre

5 Nuestra misión
Salvar la biodiversidad
Educación

7 Qué hacemos
Proyectos
Promoción de políticas y campañas
Eventos
Otros Temas

18 Cómo funciona Slow Food


La estructura organizativa
Nuestra financiación y nuestros gastos

22 Cronología

26 La Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo (Italia)


QUIÉNES SOMOS
QUIÉNES SOMOS
EL MOVIMIENTO POR LA COMIDA: UNA RED MUNDIAL DE COMUNIDADES LOCALES
Slow Food es una red mundial de comunidades locales fundada en 1989 a fin de contrarrestar la desapari-
ción de las tradiciones alimentarias locales y la difusión de la cultura del fast food. Desde entonces Slow Food ha
crecido para convertirse en un movimiento global que implica a millones de personas en más de 160 países
y que trabaja para que todos podamos tener acceso a una alimentación buena, limpia y justa. Slow Food es, por
tanto, una extensa organización que cumple un papel esencial en todo el movimiento y que implica cada año a
millones de personas. Slow Food es The Food Movement.

Slow Food promueve el alimento bueno, limpio y justo para todos: bueno porque es sano además de agradable
desde el punto de vista organoléptico; limpio porque presta atención al ambiente y al bienestar animal; justo
porque es respetuoso con el trabajo de quien lo produce, lo transforma y lo distribuye. Slow Food está comprome-
tido con la defensa de la biodiversidad de las variedades cultivadas y salvajes y de los métodos de cultivo y de
producción.

El objetivo de Slow Food es arreglar un sistema alimentario que está estropeado avanzando hacia un sistema
alimentario agroecológico diversificado. Con la vista puesta en este objetivo, trabajamos para:

Aumentar la sensibilización pública y cambiar las tendencias de consumo, fomentando la adopción de


dietas y patrones de consumo más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente y acciones para cambiar las
políticas actuales.

Cambiar el modelo de producción de los alimentos promoviendo la transición hacia una producción ali-
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mentaria agroecológica diversificada.

Cambiar las políticas relacionadas con la alimentación a nivel internacional, nacional y local mejo-
rando la coherencia de las políticas alimentarias.
Nuestro compromiso

Los delegados del 7º Congreso Internacional de Slow Food aprobaron la Declaración de Chengdu, que confirma la
necesidad de luchar por una comida buena, limpia y justa hasta que esta esté garantizada para todas las personas
del planeta. Más concretamente, Slow Food se comprometió a trabajar en 6 mociones diferentes:

El cambio climático, nuestras elecciones alimentarias, la agricultura que queremos


Debido a que el cambio climático es una realidad y una de sus principales causas es el modelo industrial de pro-
ducción y consumo alimentario, y debido a que esta realidad no es suficientemente conocida por la población, Slow
Food se propone continuar y reforzar sus acciones para promover y proteger todas las formas de agricultura que se
practiquen en armonía con el medio ambiente, apoyando iniciativas cuyo objetivo sea cambiar comportamientos
individuales y colectivos sobre la producción, el proceso, la distribución y el consumo de comida.

África de Slow Food y Terra Madre


África es una tierra rica en recursos, y eso la ha convertido en el continente más saqueado de la historia de la
humanidad. Una forma de explotación que a día de hoy continúa teniendo lugar es el acaparamiento de terreno
fértil y de derechos de pesca por parte de los gobiernos y de los negocios de todo el mundo. La agroindustria está
empobreciendo a los agricultores locales. El grueso de las cosechas se destina a la exportación mientras el medio
ambiente se contamina con pesticidas químicos y fertilizantes. En el África subsahariana, una de cada cuatro per-
sonas sufre malnutrición, mientras cada año miles de africanos que emigran desesperados en busca de una vida
mejor mueren en el Mediterráneo. Por estas razones, Slow Food cree que es una estrategia importante continuar
con el compromiso Huertos en África, un proyecto que pretende localizar sobre el mapa del continente la biodiver-
sidad agrícola y alimentaria y proteger a los agricultores a pequeña escala (como los Baluartes, los Mercados de la
Tierra y la Alianza de Cocineros). Además, Slow Food trabajará para promover la integración de líderes africanos.
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La biodiversidad, los saberes, la comunidad y la cultura que queremos defender y apoyar


A lo largo de los últimos años, la erosión de la biodiversidad se ha agravado debido al cambio climático y a la
producción alimentaria y al modelo de distribución industrial. Slow Food ha renovado su compromiso sobre esta
cuestión en Chengdu: la organización seguirá con el proceso de búsqueda e identificación de productos para el
catálogo del Arca del Gusto, también implementará proyectos prácticos en áreas locales y con comunidades de la
zona, como los Baluartes, los Mercados de la Tierra y otras actividades que ya están en marcha. Slow Food también
se compromete a apoyar actividades de investigación y estudio cuyo objetivo sea demostrar el valor de la biodiver-
sidad y apoyar las campañas de comunicación y concienciación.

Los conocimientos de los pueblos indígenas, aliados clave para enfrentar los desafíos globales
Los pueblos indígenas son los principales guardianes de la biodiversidad y su conocimiento, a menudo menospre-
ciado, es esencial para afrontar retos mundiales como el cambio climático, la inseguridad alimentaria y la desigual-
dad. Por eso, Slow Food se compromete a reforzar las voces de los pueblos indígenas, a oponerse al acaparamiento
de tierras y a la homogeneización cultural, a desarrollar proyectos sobre el terreno junto a las comunidades indí-
genas y a apoyar a los jóvenes indígenas para mejorar sus oportunidades de participación, reunión e intercambio.

La transmisión de saberes, el acceso al conocimiento, la “Universidad difundida”


Las comunidades Terra Madre son las protectoras de los conocimientos, las habilidades y las formas de vida y
coexistencia que están en armonía con el lugar en el que habitan. La distancia entre el conocimiento tradicional y
la ciencia oficial aún es grande. Muy a menudo, las instituciones académicas no otorgan la dignidad y el recono-
cimiento que se merecen estos conocimientos que las comunidades han acumulado a lo largo de los siglos. Slow
Food quiere defender la democratización del acceso al conocimiento a través de iniciativas cuyo objetivo sea pro-
mover encuentros, diálogos, e intercambios de conocimiento. La principal herramienta para llevar esto a cabo es la
formación de una plataforma libre y democrática para el acceso y el intercambio de conocimiento que se desarro-
llará junto a la Universidad de las Ciencias Gastronómicas de Pollenzo y que estará abierta a todas las universidades
e instituciones educativas del mundo.

El plástico en los ecosistemas del planeta: una amenaza para nuestra comida y para nuestra salud
La producción total de plásticos de la humanidad asciende a 8.300 millones de toneladas. Con el tiempo, los desper-
dicios de plásticos se degradan y se fragmentan gracias a la fotodegradación y a la acción mecánica, convirtiéndose
en microplásticos y nanoplásticos. Esto significa que ahora se pueden encontrar las fibras de plástico en todos los
medios y en gran parte de agua potable de todo el mundo, en el aire que respiramos y en la comida que comemos.
Sin pensarlo, estamos comiendo plástico cuando aún se desconocen los efectos que tiene en la salud humana. A
través de la investigación en organismos marinos, sabemos que los plásticos tienen un efecto carcinógeno y que
influyen en los sistemas endocrinos y neurológicos. Para mitigar el daño, Slow Food se compromete a promover
la economía circular, promoviendo y practicando la separación de residuos, la reutilización de materiales plásticos,
la reducción de los embalajes y la sustitución del plástico allí donde sea posible, con equivalentes biodegradables.

Durante el Congreso Internacional, también se aprobó el Estatuto de Slow Food International.

Para lograr que haya un cambio en la realidad del presente, Slow Food trabaja en estos tres niveles: educación
del consumidor y campañas de concienciación, participación activa en los diálogos sobre políticas y
proyectos de trabajo de campo.
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QUIÉNES SOMOS
COMUNIDADES SLOW FOOD
Para Slow Food, el Congreso Internacional de Chengdu (China, septiembre-octubre 2017) marcó una evolución hacia
un movimiento global. Conscientes de que los retos relacionados con el sistema alimentario son más urgentes y comple-
jos que nunca, los presentes en el congreso de Slow Food decidieron identificar nuevas maneras de reunir a la gente, más
sencillas y dinámicas, que puedan captar a cualquier persona que interprete la filosofía que promueve la alimentación
«buena, limpia y justa» a su propia manera. Las comunidades de Slow Food son una respuesta a estos retos.

Una comunidad de Slow Food se forma para lograr un objetivo específico, por ejemplo, la creación de un huerto.
Este objetivo debe estar relacionado con los propósitos principales de Slow Food y debe operar en un territorio con-
creto manteniendo un diálogo con el resto de la red local y regional. Al mismo tiempo, la comunidad debe reforzar
la red internacional y, en consecuencia, a apoyarla de diversos modos.

Este nuevo modelo organizativo es abierto, inclusivo y está vinculado con áreas locales, pero comparte sus objetivos
con la red internacional, como combatir los desperdicios, superar las desigualdades, proteger la biodiversidad y
luchar contra el cambio climático, para nombrar solo algunas de ellas. El término «comunidad» no es nuevo en la
historia de Slow Food, ya que entró oficialmente en su léxico en 2004 tras el primer Terra Madre. Formado por un
grupo de personas que comparten y promueven los valores del movimiento internacional de Slow Food, una co-
munidad se basa en el principio prioritario de que todo el mundo tiene derecho a una alimentación buena, limpia y
justa. Además, una comunidad es consciente de que Slow Food no cejará en su lucha hasta que todas las personas
de este planeta puedan acceder a ella.

Una comunidad de Slow Food empieza con una declaración fundacional, en la que sus miembros declaran: su
adhesión a los ideales de Slow Food; el compromiso y el objetivo establecido por la comunidad para promover la
visión compartida en su área local y en su contexto; las actividades las iniciativas y los proyectos que piensa llevar a
cabo para realizar su objetivo; la contribución que la comunidad hará para apoyar los proyectos estratégicos de la
red internacional (Baluartes, Arca del Gusto, huertos, campañas)

TERRA MADRE
El Terra Madre se celebró por primera vez en 2004 como una gran reunión de gente de todo el mundo, pero pronto
se convirtió en un taller para experimentar la filosofía Slow Food. El nombre se escogió en honor a Pachamama,
nombre que utilizan muchos pueblos indígenas sudamericanos para referirse a la Madre Tierra, a la que millones
de agricultores y campesinos honran en todo el mundo. Terra Madre desarrolló la parte más innovadora de la
filosofía Slow Food: estar más cerca de la tierra y de los principales fundamentos de la producción alimentaria.
Terra Madre seguirá siendo el corazón latiente de Slow Food: gracias a él, la organización es capaz de expandirse
ampliamente (más de 160 países en todo el mundo). Además de esto, Terra Madre es el defensor de Slow Food en
el hemisferio sur. Slow Food está empezando a hablar con Terra Madre sobre las comunidades, un concepto que
terminará convirtiéndose en un término básico con el que trabajaremos. En el próximo Terra Madre, se celebrarán
reuniones regionales organizadas por Slow Food y redes regionales o temáticas cuyos principios estén relaciona-
dos con Slow Food, así como con otras organizaciones o cuestiones.
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Terra Madre representa la globalización positiva y da voz a quienes se niegan a sucumbir a un enfoque industrial
de la agricultura y a la estandarización de las culturas alimentarias. Las comunidades del alimento declaran con
una sola voz que la producción alimentaria ha de conseguir una relación armoniosa con el entorno y afirmar la
dignidad cultural y científica de las prácticas tradicionales.
NUESTRA MISIÓN
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NUESTRA MISIÓN
Los principales pilares de nuestras actividades son la educación y la conservación de la biodiversidad.
Actualmente vivimos en un mundo con un sistema de producción alimentaria insostenible e injusto. As-
piramos a tener un sistema más ético y sostenible que esté inspirado por la filosofía que promueve una
alimentación buena, limpia y justa. El objetivo final es que logremos cambiar el sistema de producción
alimentaria por completo, así como las tendencias de consumo alimentario cotidianas.

CONSERVAR LA BIODIVERSIDAD

Nuestras actividades se desarrollan con el objetivo de proteger la biodiversidad. Slow Food está comprometido con
la defensa de la soberanía alimentaria. Para protegerla, la asociación defiende la biodiversidad alimentaria y las
prácticas de producción tradicionales que estén relacionadas con ella. Slow Food también está comprometido con
el apoyo a los agricultores a pequeña escala, a los productores y las comunidades alimentarios que protegen estas
habilidades y conocimientos tan esenciales para el futuro de la humanidad.

EDUCACIÓN

Uno de los principales objetivos de Slow Food es aumentar la concienciación y cambiar las tendencias
de consumo, promoviendo dietas y tendencias alimentarias más sostenibles y respetuosas con el medio
ambiente. Para lograrlo, hacemos uso de los canales de mayor alcance de la asociación: la organización
de conferencias, talleres y áreas temáticas en los eventos de Slow Food que se celebran cada año en
todo el mundo.
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QUÉ HACEMOS
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QUÉ HACEMOS
PROYECTOS
Slow Food financia y coordina un conjunto de proyectos internacionales que apoyan principalmente a los países del sur del
mundo, donde salvaguardar la biodiversidad significa no sólo mejorar la calidad de la vida sino también garantizar la misma
supervivencia de la comunidad.

De hecho, protege la biodiversidad agrícola de todo el mundo mediante el Arca del Gusto; Baluartes; Diez Mil Huertos
en África; Alianza de Cocineros; Mercados de la Tierra; Slow Food Travel y Etiquetas Narrativas.

Arca del Gusto. Creada en 1996, el Arca del Gusto es un catálogo de alimentos olvidados y en peligro de extinción de pro-
ductos agroalimentarios de calidad pertenecientes a culturas, historias y tradiciones de todo el planeta. El Arca los registra
en diferentes categorías –razas animales, frutas, verduras, conservas, quesos, etc.- y es una herramienta singular para quien
se halle interesado en descubrir y promover alimentos de calidad. A inicios de 2019, el proyecto del Arca alcanzó un hito: su
producto número 5.000. Los productos a bordo del arca provienen de 160 países. El número actualizado y la lista completa de
pasajeros por países se hallan disponibles en la página web de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad: http://www.
fondazioneslowfood.com/en/what-we-do/the-ark-of-taste/

Baluartes Slow Food. Estos proyectos sostienen la producción de calidad en peligro de extinción, protegen regiones y ecosis-
temas únicos; recuperan métodos de elaboración tradicionales y salvaguardan razas animales autóctonas y variedades vegetales
locales. Cada Baluarte implica a una comunidad de pequeños productores y proporciona asistencia técnica para mejorar la calidad
productiva, individualizar nuevas salidas al mercado local y nacional y organizar intercambios con productores a nivel internacional a
través de los grandes eventos organizados por Slow Food. Todo Baluarte cuenta con un reglamento compartido con los productores,
herramienta importante que garantiza la trazabilidad completa además de los métodos artesanales y la alta calidad. Los reglamentos
exigen que los productores eliminen o reduzcan los tratamientos químicos; empleen métodos respetuosos con el bienestar animal;
defiendan razas animales autóctonas o variedades vegetales locales; utilicen embalajes ecológicos en la medida de lo posible y
favorezcan el empleo de energía renovables. A inicios de 2019 existían 577 Baluartes en 71 países de todo el mundo. Datos
actualizados en: http://www.fondazioneslowfood. com/en/what-we-do/slow-food-presidia/

Diez Mil Huertos en África. Puesto en marcha en 2010, el proyecto MiI Huertos en África ha creado alrededor de 3.000
huertos en escuelas, pueblos y periferias urbanas de más de 35 países africanos. Los huertos se cultivan de forma sosteni-
ble con técnicas de compostaje, empleo eficiente de agua, variedades vegetales locales y tratamientos pesticidas naturales.
Al educar a agricultores y jóvenes y difundir así el conocimiento de la biodiversidad local, cada proyecto es un medio para
garantizar a las comunidades una oferta de alimentos frescos y sanos, mejorando la calidad de vida e incentivando la econo-
mía del territorio. El proyecto tiene como objetivo ampliar la red de Slow Food en el continente y la construcción de un fuerte
liderazgo en diferentes países africanos a fin de que los habitantes locales puedan afrontar el desafío de liberar su continente
del hambre con sus propias manos. La creación de un huerto engloba múltiples propósitos, desde proporcionar semillas
locales y biodiversidad, a fomentar la participación de personas de todas las edades en un proceso de revalorización de sus
productos locales y de trabajo en pos de la soberanía y la autosuficiencia alimentarias. Datos actualizados en: http://www.
fondazioneslowfood.com/en/what-we-do/10-000-gardens-in-africa/
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La Alianza Slow Food de los Cocineros. Activa en 24 países (Albania, Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Burkina Faso,
Canadá, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Holanda, India, Islandia, Italia, Kenia, Marruecos, México, Reino
Unido, Rusia, Sudáfrica, Ucrania y Uganda). La Alianza Slow Food es una gran red solidaria compuesta por cocineros que
han optado por el empleo de productos de los Baluartes y de las comunidades de productores locales, comprometiéndose
a ponerlos en valor. El proyecto de la Alianza ha recogido adhesiones por parte de, hosterías, pizzerías, casas de comidas y
restaurantes. Ahora son ya muchos los países donde la red continúa naciendo y creciendo. Datos actualizados en: http://www.
fondazioneslowfood.com/en/what-we-do/ slow-food-chefs-alliance/

Mercados de la Tierra. Los Mercados de la Tierra son lonjas campesinas creadas a partir de unas directrices que siguen la
filosofía Slow Food. Estos mercados comunitarios son importantes puntos de encuentro donde los productores locales propo-
nen una alimentación sana, de calidad y a un precio justo a los consumidores directamente, y garantizan métodos sostenibles
desde el punto de vista medioambiental. Conservan, además, la cultura alimentaria de la comunidad local y contribuyen a la
defensa de la biodiversidad. A inicios de 2019, Slow Food contaba con 68 Mercados de la Tierra, activos en 19 países
(Australia, Austria, Bulgaria, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Estonia, India, Isla Mauricio, Israel, Italia, Letonia, Líba-
no, México, Mozambique, Puerto Rico, Turquía y Uganda). Datos actualizados en: http://www.fondazioneslowfood.com/
en/what-we-do/earth-markets/. Slow Food, por otra parte, ha instituido un premio a la memoria de Gigi Frassanito, joven
colaborador prematuramente desaparecido. El premio de la edición de 2018 fue otorgado al Mercado de la Tierra Maitland
(Australia), por su gran activismo y compromiso social con la comunidad de productores locales. Los Mercados premiados
en las ediciones precedentes fueron el Mercado de la Tierra de Coquimbo y La Serena (Chile), lo de Foça (Turquía), Maputo
(Mozambique) y el proyecto de recaudación de fondos «La buona strada - Ripartiamo dal cibo», que ayuda a los productores
italianos a que fueron víctimas del terremoto de 2016.

Slow Food Travel. Esta iniciativa, que se inició en el Terra Madre 2016, ofrece un nuevo modelo de turismo que propone en-
cuentros e intercambios con agricultores, queseros, pastores, carniceros, panaderos y viticultores. Todos estos profesionales,
junto con los chefs que preparan sus productos, son testimonios capaces de narrar la realidad de las áreas locales y de guiar
a los visitantes para que descubran las tradiciones locales. El área piloto para el proyecto -la región Alpe Adria del estado de
Carintia, en Austria- está activa y en buen funcionamiento. Se está llevando a cabo más trabajo en otras tres zonas más (los
valles del Tarano, valles de Biella y la parte baja del valle de Aosta en Italia).

La Etiqueta Narrativa, un proyecto puesto en marcha en 2011S. Slow Food ha destacado desde siempre la importancia de
una comunicación transparente en las etiquetas de los productos alimentarios, con el fin de que los consumidores puedan
tomar decisiones conscientes. El proyecto ha potenciado, en numerosos Baluartes de más de 20 países y en empresas com-
prometidas, la redacción de una contraetiqueta plena de información y detalles sobre las variedades y las razas protagonistas
de los proyectos, sobre las técnicas de cultivo, sobre la elaboración de los productos transformados y sobre los territorios de
proveniencia, sobre el bienestar animal y sobre las modalidades de conservación y de consumo. Para juzgar la calidad de un
producto no bastan los análisis químicos o físicos, y ni siquiera la degustación resulta suficiente. Cualquier enfoque técnico
omite lo que se halla detrás de un producto y no permite al consumidor interpretar si un alimento se ha producido de forma
respetuosa con el medioambiente y con la justicia social. Solo una narración correcta puede reintegrar a un producto su au-
téntico valor. La calidad de un alimento significa ante todo una narración, una historia que comienza con los orígenes del pro-
ducto (el territorio), pasa por las técnicas de cultivo, elaboración y conservación, y también proporciona, ciertamente, detalles
sobre las propiedades organolépticas y nutricionales. Para una mayor información sobre la etiqueta narrativa y consultar las
directrices para su redacción: http://www.fondazioneslowfood.com/en/our-themes/ what-is-the-narrative-label/

PROMOCIÓN DE POLÍTICAS Y CAMPAÑAS


El sistema actual de producción alimentaria es insostenible. Por eso, Slow Food lleva a cabo un trabajo de defensa que se
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dirige al público general —recomendando elecciones relacionadas con la comida que ayuden a una transacción positiva—,
a los productores —que se decantan por una producción sostenible—, a los responsables de la toma de decisiones —para
que tengan en cuenta las peticiones de los movimientos de la sociedad civil que promueven la producción alimentaria soste-
nible— y a las compañías alimentarias que quieren adoptar la sostenibilidad como un nuevo elemento en sus procesos de
producción.
Cambio climático
Cambiar el sistema agroalimentario mundial actual y el consumo individual podría ser una de las soluciones para enfrentarse
al cambio climático. El sistema de producción alimentaria industrial es uno de los mayores responsables: la agricultura y
otros usos del suelo causan un cuarto de las emisiones globales de CO2 (según el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático) y dos tercios de esta cantidad están relacionados con la producción ganadera. Pero la agricultura,
concretamente la que se produce a pequeña escala, es la primera víctima del cambio climático, ya que los agricultores tienen
que afrontar sequías devastadoras e inundaciones. El aumento de los niveles del mar está amenazando la supervivencia de
comunidades de peces y la acidificación de los océanos hace que estos se conviertan en un medio hostil para la vida. Además,
cada día vemos como aumenta la pérdida de biodiversidad y como la desertificación se hace imparable. Por eso Slow Food
inició en octubre de 2017 Food for Change (Comida para el Cambio), una gran campaña internacional de comunicación y
recaudación de fondos.
La campaña pone énfasis en la relación entre los alimentos y el cambio climático: a partir de la comida, todos y cada uno
de nosotros podemos y debemos marcar la diferencia. Las redes de Slow Food de todo el mundo apoyan y promueven
soluciones para producir alimentos y mitigar el impacto que estos tienen en el medio ambiente. Para conseguirlo, la organi-
zación trabaja para proteger la biodiversidad, fomentar la educación alimentaria y medioambiental, concienciar a todos los
actores e intentar influir en las políticas a todos los niveles.

Slow Meat
Esta campaña internacional de Slow Food tiene como objetivos: concienciar a los consumidores acerca de hábitos alimentarios
que sean más buenos, limpios y justos; promover la reducción del consumo de carne; y promover el trabajo de los productores
de mediana y pequeña escala que respeten el bienestar animal. Slow Food también está trabajando con productores para
medir y reducir el impacto de la producción en el medioambiente y para incrementar el bienestar animal. Buenas condiciones
de vida para los animales significan menos estrés en general, y en consecuencia menos probabilidades de contraer enferme-
dades, con el consecuente uso de fármacos. El resultado de estas prácticas es un vínculo más respetuoso con la tierra, —la
misma que nos permite conservar la fertilidad del suelo y la biodiversidad, procesos clave contra el cambio climático—, una
mejora de la vida de los animales y, al final, una carne de mejor calidad. En la página web (www.slowfood.com/what-we-do/
themes/slow-meat/) se reúne información y recursos sobre estas cuestiones, así como las comunicaciones del trabajo que
hace la red Slow Meat.

Slow Fish
Slow Food trabaja desde hace años en el campo de la pesca sostenible a través del evento bienal Slow Fish en Génova,
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Italia, de iniciativas locales alrededor del mundo y de proyectos que apoyan a las comunidades que ponen en práctica una
pesca responsable. La edición de 2019 tiene por lema: «El mar: un bien común», y se celebrará del 9 al 12 de mayo. En
ocasión de eventos Slow Fish, investigadores, académicos, pescadores artesanales, representantes de entes públicos y afi-
cionados, debaten sobre la producción íctica sostenible, el consumo razonable de pescado y la salvaguardia de los delicados
ecosistemas marinos y de agua dulce. La web multilingüe http://slowfood.com/slowfish/ recoge la información y los recursos
QUÉ HACEMOS
existentes sobre el tema y comunica las iniciativas de la red de Slow Fish. Hay otras comunidades locales que también son
activas en este ámbito, por ejemplo, en 2016 Slow Food EE.UU. organizó un evento llamado Slow Fish New Orleans, mien-
tras que los países del norte de Europa se reunieron en el Slow Fish Northern Seas. Además, Slow Food inició en 2017 el
proyecto Slow Fish Caribe, una iniciativa financiada por la Unión Europea que promueve la conservación de la biodiversidad
en los ecosistemas la costa caribeña y en los arrecifes de coral, consolidando unas buenas prácticas que aseguran el uso
sostenible de los recursos alimentarios en áreas protegidas conocidas como reservas de la biosfera. El proyecto organizó este
año el evento Honduras Sabores del Mar el 16 de marzo. En 2019, Slow Food Melbourne (Australia) organizó Slow Fish
Melbourne el 3 de marzo. Existen 33 Baluartes de Slow Food de pescado, marisco y productos pesqueros en 11 países.

Slow Cheese
Estamos perdiendo quesos, razas de animales, pastos, pastores, habilidades y conocimientos antiguos. No se trata
simplemente de conservar la mejor leche y el mejor queso. Slow Food está trabajando en estas cuestiones, educando a niños
y adultos, resistiendo ante la homogeneización y protegiendo a los productores a pequeña escala y a la biodiversidad ali-
mentaria. Todos los quesos de los Baluartes Slow Food están elaborados con leche cruda y son 100 en todo el mundo. Slow
Food puso en marcha una campaña para la salvaguardia del queso de leche cruda de apoyo a la tutela de los derechos de
los queseros en aquellos países donde unas leyes excesivamente estrictas en materia de higiene prohíben o amenazan su pro-
ducción. La red de productores se ha ampliado hasta países como Sudáfrica, Brasil y Argentina. Slow Food organiza un evento
bienal en Bra (Italia) llamado Cheese. La edición de 2019 reivindicará el lema «Lo natural es posible» y tendrá lugar entre
el 20 y el 23 de septiembre con el objetivo de continuar con el camino que empezando reivindicando la leche cruda hasta
llegar a los quesos naturales. Estos quesos son los que se elaboran sin levadura química, demostrando así que los quesos sin
fermentos sintéticos son más ricos en biodiversidad y representan una expresión de los territorios de origen más auténtica.
El Cheese es un punto de referencia internacional para artesanos queseros y amantes de los quesos de todo el mundo. La
undécima edición de Cheese, celebrada en septiembre de 2017, se cerró con más de 300.000 visitantes y 300 productores,
provenientes de más de 50 países de todos los continentes. Hay otras comunidades locales que también son activas en este
ámbito, por ejemplo, Slow Food Bodrum (Turquía) organiza un evento, Slow Cheese Bodrum, del 11 al 14 de abril; mientras
que Slow Food Guilán (Irán) organiza el evento Slow Cheese Guilán en junio de 2019.

Inmigrantes
Desde hace unos años, Slow Food ha prestado especial atención a la cuestión de los inmigrantes, debido a su importante
papel en las diversas etapas del sistema de producción de alimentos. Desde 2014, se han promovido y arrancado varias inicia-
tivas que han contado con la participación de inmigrantes en los eventos y en los proyectos de Slow Food. En 2017, junto con
la Universidad de Ciencias Gastronómicas, Slow Food organizó la primera edición del Migranti Film Festival 2017: un festival
de cine que aborda el tema de la inmigración, dedicando una atención especial a los fenómenos migratorios en toda su com-
plejidad, a los ejemplos de inclusión e integración, a los intercambios, a la contaminación, a los jóvenes de las segundas gene-
raciones y a la relación con la multiculturalidad. La participación en las propuestas para la edición de 2018 fue sorprendente:
de hecho, se recibieron trabajos de autores de 117 países y un total de más de 3.121 películas. Para el Terra Madre Salone
del Gusto 2018, Slow Food creó el Terra Madre Arena, un escenario que, gracias al apoyo del FIDA (Fondo Internacional de
Desarrollo Agrícola), dio voz a una delegación de más de 200 migrantes de 33 países. Los delegados propusieron interesantes
debates en el espacio sobre las migraciones causadas por el cambio climático, la explotación laboral de los migrantes y su rol
en la cooperación internacional y la comida como vehículo para la integración social.

Indigenous Terra Madre


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Si observamos un mapa de la agrobiodiversidad mundial prestando atención a los lugares donde esta destaca, resulta obvio
que las áreas con más diversidad coinciden con las tierras en las que viven pueblos indígenas. Las comunidades indígenas
conservan un patrimonio de tradiciones, culturas y lenguas único. Sin embargo, a lo largo de la historia han visto cómo sus
tierras eran apropiadas y cómo comunidades enteras debían migrar a otro lugar. Además, han estado sujetas a una supresión
cultural y, en algunos casos, a genocidios. Sin embargo, la supervivencia de los pueblos indígenas es una prueba de que la
QUÉ HACEMOS
resiliencia de las sociedades tradicionales está ligada con áreas geográficas específicas. Slow Food cree que para defender la
diversidad agrícola y alimentaria también se debe defender la conservación de la diversidad cultural de la humanidad.
Indigenous Terra Madre (ITM) es una red de comunidades indígenas, colaboradores y organizaciones que nació para poner
la voz de las comunidades indígenas al frente del debate sobre la comida y la cultura y para institucionalizar la participación
de los pueblos indígenas en el movimiento Slow Food y sus proyectos, así como para desarrollar redes tanto regionales como
mundiales. El FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola) y la fundación The Christensen Fund han apoyado el creci-
miento y el fortalecimiento de la red desde sus inicios. Los eventos del ITM se organizan juntamente con las comunidades de
pueblos indígenas, se celebran en sus territorios y las apoyan sus principales socios. La última edición tuvo lugar en noviem-
bre de 2015 en Shillong (Meghalaya, noreste de la India). El acontecimiento aglutinó a 600 representantes de comunidades
indígenas de todo el mundo, para celebrar las culturas alimentarias locales y debatir sobre cómo los saberes tradicionales
y el uso sostenible de los recursos naturales pueden contribuir a desarrollar sistemas alimentarios buenos, limpios y justos.
La primera edición de Indigenous Terra Madre tuvo lugar en 2011 en Jokkmokk (Sápmi, norte de Suecia), organizada por
Slow Food Sápmi. A día de hoy, en ITM se han involucrado miles de persones de más de 370 comunidades y de 86 países
de todo el mundo. Ya existen más de 800 productos indígenas en el Arca del Gusto y más de 58 Baluartes de Slow Food
están gestionados por comunidades indígenas. También hay diversos cocineros indígenas activos en la Alianza Slow Food
de Cocineros. . En 2018 se formó el Consejo asesor de la ITM. Lo conformaron siete miembros representantes de todas las
regiones del mundo, además de dos consejeros internacionales de Slow Food para la red de comunidades indígenas. Gracias
al extenso trabajo y refuerzo de la red, en 2019 se celebran diversos eventos por todo el mundo, concretamente en Rusia,
Japón, México y Kenia.

Trabajo de promoción de políticas en Europa


La oficina europea de Slow Food situada en Bruselas trabaja para contribuir al diseño de unas normativas alimentarias soste-
nibles y para avanzar hacia una visión política más amplia, que ponga a las personas y a la protección del medio ambiente en
el centro del desarrollo de las políticas. Lo hacen asegurando un vínculo estrecho entre las bases de nuestro movimiento y los
responsables de la toma de decisiones, y también creando oportunidades para un diálogo directo entre ellos. La demanda de
políticas alimentarias más coherente se encuentra ahora en el centro de todas nuestras acciones a nivel europeo. Mientras
que exigimos un cambio hacia una Política Alimentaria Común en la UE que haga posible una visión más holística de los
alimentos, el medio ambiente, la salud y los productores, a largo plazo seguimos observando y abordando diversas políticas
relevantes relacionadas con la alimentación para que podamos impulsar una mayor integración de políticas. Entre estas nor-
mativas encontramos la Política Agrícola Común (PAC), las normativas sobre OGM y las Nuevas técnicas de selec-
ción vegetal (NBT, por sus siglas en inglés), el bienestar animal, las abejas y los pesticidas (especialmente los
neonicotinoides), la política pesquera común, el etiquetado de alimentos, la calidad alimentaria y los desper-
dicios alimentarios. En 2019, Slow Food promoverá las siguientes iniciativas europeas: «End the Cage Age» (Red No Más
Jaulas), una instancia para que los responsables de la toma de decisiones prohíban el uso de las jaulas en la ganadería; y «Eat
ORIGINal – Unmask your food», una petición a la Comisión Europea para que imponga como obligatoria la declaración de
origen a todos los productos alimentarios, con el objetivo de proteger nuestra salud, prevenir fraudes alimentarios y garanti-
zar el derecho a la información de los consumidores. Para más información: https://www.slowfood.com/sloweurope/en/
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EVENTOS
Slow Food organiza eventos grandes y reducidos: desde pequeñas reuniones organizadas por grupos locales hasta grandes
ferias internacionales a las que acuden cientos de miles de visitantes, periodistas y profesionales de la gastronomía. Todos
ellos se organizan con el objetivo de acercar la temática de la asociación y las campañas de reivindicación y defensa al gran
público. Las redes locales de Slow Food organizan eventos a diario en todo el mundo, alcanzando una media de un evento
cada 20 minutos a lo largo de todo el año. De este modo, Slow Food pretende difundir su mensaje a millones de personas.

La red Terra Madre siempre está involucrada en actividades y tiene un papel importante en los eventos de Slow Food, empo-
derando a los productores alimentarios y a los activistas y educando así como involucrando al público. Terra Madre también
supone un encuentro mundial bienal, reuniones regionales/nacionales que se celebran en todo el mundo con re-
gularidad, una jornada global de acción el 10 de diciembre de cada año y proyectos internacionales que implican a
todos los protagonistas del sistema alimentario. Estos encuentros ofrecen a quienes forman parte de la red oportunidades
para debatir y compartir sus conocimientos y experiencias, y regresar a sus actividades cotidianas con la energía positiva de
una comunidad internacional unida por una visión común.

Terra Madre Salone del Gusto


Celebrado en Turín (Italia) desde 2004 y organizado por Slow Food, la Región de Piamonte y por la ciudad de Turín, el Terra
Madre Salone del Gusto se lleva a cabo cada dos años. En 2018 se celebró del 20 al 24 de septiembre, con más de 280.000
visitantes. La 12ª edición del evento más importante del mundo dedicado a la comida buena, limpia y justa, se celebró bajo
el lema «Comida para el cambio», un tema que definió todos los eventos, desde el programa de conferencias y los talleres de
degustación hasta el inmenso mercado y los foros Terra Madre, donde se reunieron 7.000 delegados de 150 países.

Terra Madre Balcanes


Lanzada en Sofía en 2010, es la red que agrupa a comunidades del alimento de un territorio con tradiciones alimentarias
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únicas y condiciones socio económicas similares pertenecientes, sin embargo, a diferentes países. La quinta edición del Terra
Madre Balkans se celebró en Bruselas entre el 21 y el 23 de mayo de 2018. Al evento acudieron más de 100 delegados de 9
países. La decisión de celebrar el evento en Bruselas tenía como objetivo atraer la atención de las instituciones europeas sobre
la importancia de los Balcanes y su futuro en la Unión Europea.
QUÉ HACEMOS
La red Terra Madre emplea su energía sobre todo en iniciativas pequeñas realizadas en la región: intercambios de informa-
ción entre productores de Bosnia y de Macedonia, formación en talleres en Rumanía para estudiantes de diferentes países,
campañas para proteger el entorno y los derechos de los productores a pequeña escala y fiestas populares que celebran la
agrobiodiversidad local y la mejor cocina local.

Terra Madre Burkina Faso


El primer encuentro de las comunidades del alimento de África occidental se celebró en Uagadugú en 2017. El evento fue or-
ganizado por la Fundación Slow Food para la Biodiversidad como parte de Fondazioni for Africa Burkina Faso, una
iniciativa que promueve el derecho a la alimentación y que es gestionada por 28 fundaciones bancarias miembros del ACRI,
una asociación de cajas de ahorro y fundaciones italianas. La segunda edición del evento fue celebrada en Ouagadougou del
2 al 3 de febrero de 2019. Fue una oportunidad para presentar oficialmente la Alianza de Cocineros de Slow Food en el país.

Terra Madre Nordic


Terra Madre Nordic es la expresión de la red Nordic Slow Food. La primera edición del evento se celebró en Copenhague
(Dinamarca) en 2018. El objetivo es empezar a dialogar entre los países nórdicos sobre la producción y el consumo alimenta-
rio sostenible, crear redes más fuertes y específicas e iniciar de nuevo el diálogo sobre una alimentación buena, limpia y justa
en los países nórdicos.

A partir de 2009, el 10 de diciembre de cada año celebramos el Terra Madre Day, una oportunidad para la red de Slow
Food de enaltecer el alimento local y promover en las comunidades una producción y un consumo sostenibles. El Terra Madre
Day es uno de los acontecimientos colectivos más importantes jamás organizados a escala global para celebrar la comida
local. Cada edición congrega a más de cien mil personas de los países en que existe presencia de Slow Food: personas com-
prometidas con la filosofía Slow Food y la red de Terra Madre -socios, productores de Baluartes, comunidades del alimento,
cocineros, académicos, jóvenes, músicos- participan en encuentros y debates, picnics y cenas, proyecciones de películas,
visitas a fincas y muchas otras cosas.

Slow Food Nations


Slow Food EE.UU. organiza el festival Slow Food Nations, un evento gastronómico internacional que tiene lugar anualmente y que
se celebrará en el centro de Denver, Colorado, a mediados de julio. Ideado según el Terra Madre Salone del Gusto, en Slow Food
Nations se celebrará una cumbre de dirigentes y se ofrecerá un Mercado de degustación, fiestas en comunidad, charlas gratuitas y
mucho más. La entrada general al festival es gratuita y algunos eventos están abiertos al público con la compra previa de entradas.
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OTROS TEMAS

Abejas
Las abejas desempeñan un papel crucial en la biodiversidad y en la agricultura debido a su función como
polinizadoras de los cultivos que se convertirán en nuestra comida. La población de abejas (salvajes y de
granja) está disminuyendo drásticamente en todo el mundo debido a factores medioambientales, patológicos y
climáticos. Este fenómeno ha aumentado significativamente durante los últimos años y ha afectado sobre todo
a países y regiones donde la agricultura está industrializada: Europa, América del Norte y del Sur, Asia e incluso
algunos países de África. Sin abejas, muchas especies de plantas salvajes y cultivadas por los humanos dejarían
de existir. Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima
que de las 100 especies de cultivo que proporcionan el 90 % de la comida de todo el mundo, 71 son polinizadas
por las abejas.

Alimentación y salud
Los sistemas de producción alimentaria industrial provocan enfermedades a las personas de diversas maneras
y generan un coste humano y económico abrumador, según un importante informe del Panel Internacional de
Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food). Tomar las decisiones equivocadas cuando adquirimos
la comida que consumimos a diario puede suponernos un aumento de sobrepeso, malnutrición y un riesgo de
desarrollo de enfermedades y problemas de salud como artritis, diabetes o dolencias de corazón. La comida
debería considerarse como una medicina para mantener nuestra salud y para ayudarnos a prevenir y a tratar
enfermedades. En el Terra Madre Salone del Gusto 2018, Slow Food organizó un área temática sobre comida y
salud, con conferencias y talleres, por primera vez en la historia del evento. Otra acción que se llevó a cabo en
nombre de Slow Food en 2014 fue la introducción del primer impuesto de comida rápida en los Estados Unidos,
un logro que se alcanzó gracias a Denisa Livingston, la Consejera internacional de la Red Indígena y miembro
del pueblo navajo. Denisa trabajó para implementar la Ley de salud del pueblo navajo (The Healthy Diné Nation
Act), que impone un impuesto de un 2 % a las bebidas azucaradas y a los alimentos con un alto contenido en sal,
grasa y azúcar. Además, la ley reducía en un 5 % los impuestos de la fruta y las verduras frescas. Desde 2015, el
impuesto ha recaudado más de cuatro millones de dólares.

Desperdicios alimentarios
Slow Food cree que en un mundo donde millones de persones sufren malnutrición y donde los recursos son
limitados, reducir los desperdicios alimenticios es un paso esencial para conseguir un sistema alimentario
sostenible. El sistema actual en el que nos encontramos como consumidores y productores se basa en un
mecanismo de sobreproducción y desechos, en la venta rápida de las mercancías para sacar productos nuevos
al mercado y en el suministro de una comida que debe ser estéticamente perfecta. Según la FAO, anualmente
se pierde o se desperdicia aproximadamente un tercio de la comida para consumo humano que se produce
en el mundo (es decir, unos 1.300 millones de toneladas). Mientras tanto, más de 840 millones de personas en
todo el mundo (un 12 % de la población) sufren malnutrición. En los países desarrollados, el desperdicio y la
pérdida de comida ocurren sobre todo en los estadios iniciales de la cadena de valor alimentario. En países de
ingresos medios y altos, la comida se desperdicia sobre todo en las últimas etapas de la cadena de suministro,
en supermercados, restaurantes y domicilios particulares.
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OGM y Nuevas técnicas de selección vegetal (NBT)


Con los OGM nos arriesgamos a que nuestra comida se transforme en una mercancía patentada y controlada por unas pocas
multinacionales, despojando a los granjeros y a los consumidores de sus derechos. Las grandes empresas agrícolas practican-
tes del monocultivo, habitualmente favorables a los cultivos transgénicos, provocan un empobrecimiento de la biodiversidad
y favorecen el éxodo de pequeños agricultores que ejercen en áreas marginales, con la consiguiente pérdida de saberes y de
QUÉ HACEMOS
variedades locales. La soberanía alimentaria de las comunidades, por otra parte, está amenazada por las grandes empresas
multinacionales, que a través de las patentes controlan gran parte del mercado de semillas. En aquellos países donde han sido
adoptadas, las leyes sobre etiquetado atañen en exclusiva a los alimentos utilizables directamente para la nutrición humana, y
no hacen referencia alguna respecto de los “derivados de OGM” (carne, leche, huevos, etcétera), obtenidos a partir de piensos
transgénicos (OGM). Son normas, por tanto, que no permiten a los consumidores una libertad de elección completa. En los
últimos años se han desarrollado las Nuevas técnicas de selección vegetal (NBT). Las empresas de biotecnología
afirman que son necesarias para abordar los futuros retos de producción agrícola, en concreto el aumento de la producción y
la sostenibilidad del proceso en cuestión. Estos argumentos son los mismos que se usaron para promover el uso de los OGM.
Estas técnicas suponen una amenaza más para la soberanía alimentaria, el medio ambiente y la salud de los seres humanos.

Microplástico
La producción de plástico asciende a 8.300 millones de toneladas, de las cuales 6.300 millones se han convertido en residuos
y ha aumentado en 2 millones de toneladas desde 1950 y otros 400 millones de toneladas desde 2015. Con el tiempo, los
residuos de plástico de grandes dimensiones, los macroplásticos, se degradan y se rompen debido al efecto de la fotode-
gradación y de la acción mecánica, y se convierten en micro y nanoplásticos. En el plano ambiental, el plástico provoca una
presión muy alta sobre los ecosistemas; en el plano económico privado, es una pérdida económica potencial para el turismo
y para las actividades recreativas; en el plano social y de la administración pública, el plástico conlleva una enorme carga eco-
nómica debido a los costes de la infraestructura y de los servicios para la gestión de los residuos y a los costes del tratamiento
de las aguas. Los micro y nanoplásticos suponen un riesgo para la salud debido a la liberación de sustancias químicas que
pasan a formar parte de la cadena alimentaria de la que nosotros formamos parte. Nuestra misión es promover la economía
circular, favoreciendo y practicando la recolección diferenciada y el reutilizamiento de los materiales plásticos, la reducción de
los embalajes y la sustitución, cuando sea posible, de los envases de plástico por equivalentes de materiales naturales o de
plástico biodegradable o compostable.

Semillas
El auge continuo de la agricultura industrial, su necesidad de homogeneizar y su filosofía centrada en el rendimiento econó-
mico ha provocado una acumulación de las especies cultivadas y una reducción del número de variedades de plantas, con la
terrible pérdida de biodiversidad que esto conlleva. Solo hace falta revisar los números para entender mejor esta tendencia:
de las 80.000 especies comestibles que están a disposición para la producción alimentaria, solo se cultivan 150, de las cuales
8 se venden en todo el mundo. Tenemos deberes y responsabilidades frente a las semillas: es tarea nuestra protegerlas y
preservarlas para seguir garantizando una alimentación rica y variada, pero también para salvaguardar el patrimonio de
diversidad que representan en el plano biológico y cultural. Las semillas de todas las variedades existentes son el presente y
el futuro de la vida.

Suelo
El suelo es un recurso natural fundamental del que depende toda la vida del planeta. De hecho es la base de numerosos ser-
vicios ecosistémicos que permiten y regulan la vida sobre la Tierra: produce cerca del 95 % de los alimentos destinados al con-
sumo humano; filtra el agua de lluvia y la repone en circulación limpia y potable; regula el clima y es una reserva fundamental
de carbono y biodiversidad. Pero, a pesar del inmenso valor que representa para la humanidad, el suelo está a día de hoy en
peligro. Para formar 2,5 centímetros de suelo fértil hacen falta 500 años. Pero el suelo está sometido a numerosos procesos de
degradación: erosión, contaminación, salinización, impermeabilización, casi todos ellos –directa o indirectamente- causados
por las actividades humanas. En particular, la industrialización de la agricultura ha contribuido profundamente a empobrecer
16 | PR ES S K I T

los terrenos, sobre todo en los países occidentales, reduciendo radicalmente la materia orgánica y, por tanto, la fertilidad.
Hasta hoy nada en concreto se ha realizado para remediar la pérdida de fertilidad causada por el enorme incremento de la
producción agrícola y animal, con consecuencias desastrosas.
Land Grabbing
El “land grabbing”, o acaparamiento de tierras –adquisición de grandes extensiones de terrenos fértiles, a menudo a precios
irrisorios, por parte de grandes empresas y de países extranjeros- amenaza la biodiversidad, la vida y el futuro de enteras
regiones. La carrera por acaparar terrenos agrícolas, también recursos marinos y minerales, pertenecientes a toda la comu-
nidad, obliga a las poblaciones locales a abandonar sus tierras con la absoluta negación de sus derechos. Slow Food está
comprometido desde hace algunos años en una campaña dirigida a sensibilizar sobre este asunto al público en general y, a
través de sus proyectos, a las poblaciones directamente implicadas. En compañía de otras organizaciones, además, trabaja
en red para denunciar ante las instituciones el fenómeno y sus consecuencias más alarmantes, y lograr una mayor atención
respecto de los modos de concesión y uso de los terrenos. Slow Food inició en Uganda la campaña “Nuestro futuro está
en peligro: ¡detened el acaparamiento de tierras!”, cuyo objetivo era concienciar sobre el acaparamiento de tierras y sobre
las consecuencias que este fenómeno tiene para la población, así como estimular el debate político en todos los niveles.

17 | PR ES S K I T
CÓMO FUNCIONA
SLOW FOOD
18 | PR ES S K I T
CÓMO FUNCIONA SLOW FOOD
NUESTRA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

Slow Food es una organización internacional sin ánimo de lucro, democrática, de promoción social y cultural y de
base voluntaria. La red mundial de Slow Food involucra a personas de 160 países.

Slow Food ha establecido organizaciones a nivel regional y nacional, por ejemplo, en Italia, Alemania, Suiza,
Países Bajos, Estados Unidos, México, Brasil, Chile, China, Japón, Corea del Sur, Kenia, Uganda y Rusia.

Slow Food International, como organización central cuyo papel es guiar y dirigir la acción del movimiento en
su totalidad, está dirigido por dos organismos: el Consejo Internacional y el Comité Ejecutivo. El Consejo In-
ternacional es elegido cada cuatro años durante el congreso internacional, y es el organismo de dirección política.
Cuenta con un órgano de 41 personas de 28 países. El Comité Ejecutivo es el organismo operativo, que lleva a la
práctica las decisiones del Consejo y goza de los más amplios poderes para la gestión ordinaria y extraordinaria.
Está compuesto por el Presidente, Carlo Petrini, el Secretario General, Paolo Di Croce, y los siguientes miembros:
Alice Waters (EE.UU.), Ursula Hudson (Alemania), Edward Mukiibi (Uganda), Georges Schnyder Junior (Brasil), Qun
Sun (China), Joris Lohman (Países Bajos), y Roberto Burdese (Italia).
19 | PR ES S K I T
NUESTRA FINANCIACIÓN Y NUESTROS GASTOS
Estos son algunos gráficos sobre Slow Food International y sobre la Fundación Slow Food para la Biodiversidad. Para
saber más sobre una red nacional o regional de Slow Food en concreto, se debe contactar con la persona de referencia
de la red en cuestión.


→→

INGRESOS
TOTALES En 2017, gracias al apoyo de donaciones, Slow Food
International recibió 4.369.639 euros, que fueron
invertidos en el desarrollo y la gestión de diversos

4,369,639
proyectos internacionales.

€ 2,385,943
FUNDACIONES
→ NEGOCIOS
E INSTITUCIONES
→ FUNDACIONES
12% E INSTITUCIONES

33% 55% € 1,466,313


INDIVIDUOS
INDIVIDUOS →

€ 517,383
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NEGOCIOS
COSTES →→
TOTALES
Los datos ofrecidos son cifras consolidadas de los presupuestos de
2017 de Slow Food y la Fundación Slow Food para la Biodiversidad.

€ 4,357,577

9% 22%

€ 2,119,688 8%
Actividades y proyectos
13%

49%

€ 548,940 € 968,760
Comunicación Estructura y operaciones
y educación

€ 389,787 € 330,402
Gestión Recaudación de fondos
21 | PR ES S K I T
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CRONOLOGÍA
CRONOLOGÍA
1986 – Nacimiento de la asociación Slow Food en Italia.

1989 – Fundación en la Opera Cómica de París del movimiento internacional Slow Food y publicación del Mani-
fiesto Slow Food.

1990 – Primer Congreso de Slow Food, en Venecia. Con la publicación de Osterie d’Italia nace “Slow Food Editore”.

1992 – Fundación de Slow Food Alemania.

1993 – Fundación de Slow Food Suiza.

1996 –Slow Food organiza la primera edición del Salone del Gusto en Turín, donde se presenta el proyecto del
Arca del Gusto. El Salone Internazionale del Gusto se convierte en una cita bienal única en su género. Se publica
el primer número de Slow, la revista internacional de Slow Food.

1997 – En Bra, Italia, Slow Food organiza la primera edición de Cheese, la reseña internacional de los quesos de
calidad y que se convertirá en una cita imperdible en los años impares.

2000 – Arranca el proyecto de los Baluartes de Slow Food, estudiadas intervenciones sobre el territorio con el
fin de salvaguardar o relanzar pequeñas producciones artesanas en peligro de desaparición.
Fundación de Slow Food USA.

2003 – Se constituye la Fundación Slow Food para la Biodiversidad.

2004 – Contemporáneamente a la quinta edición del Salone del Gusto, en Turín se celebra la primera edición de
Terra Madre, con la participación de unos 5.000 delegados procedentes de 130 países. Se inaugura la renovada
Agenzia di Pollenzo (Cúneo, Italia) que alberga la primera Universidad de Ciencias Gastronómicas en el mundo.
Fundación de Slow Food Japón.
Génova acoge la primera edición de Slow Fish, acontecimiento dedicado al pescado sostenible.

2005 – Se inaugura el Salao das Comunidades do Alimento, el primer gran evento organizado por Slow Food
en Belo Horizonte, Brasil.

2006 – Slow Food USA crea el Terra Madre Relief Fund, un fondo especial de ayuda a las comunidades del
alimento de Luisiana azotadas por el huracán Katrina.
Fundación de Slow Food UK.
23 | PR ES S K I T
CRONOLOGÍA
2007 – En Puebla, México, el Quinto Congreso Internacional de Slow Food reúne a 600 delegados.
Se celebran las ediciones regionales de Terra Madre en Brasil y en Bielorrusia.
En Montpellier, Francia, Slow Food organiza la primera edición de Vignerons d’Europe, encuentro entre pro-
ductores de vino de todo el continente.
Tiene lugar Algusto en Bilbao, España.

2008 – La red de Terra Madre organiza encuentros en Etiopía, Irlanda y Holanda.


En San Francisco, Slow Food USA organiza Slow Food Nation.
Slow Food y la Fundación Slow Food para la Biodiversidad Onlus, inauguran los Mercados de la Tierra, red mun-
dial de mercados campesinos.

2009 – Se celebran las ediciones regionales de Terra Madre Tanzania, Argentina, Bosnia, España, Noruega y Aus-
tria. En Tours (Francia) se celebra en noviembre la primera edición de Eurogusto, bienal europea del gusto y de la
alimentación.
En Italia nace la red de la Alianza Slow Food de los Cocineros.
El 10 de diciembre (vigésimo aniversario de Slow Food) se celebra en todo el mundo la primera edición del Terra
Madre Day. Más de 1.000 actividades en 150 países.

2010 – Puesta en marcha del proyecto Mil Huertos en África.


En el mundo se celebran las ediciones regionales de Terra Madre en Argentina, Azerbaiyán, Brasil, Canadá, Corea
del Sur, Georgia, Kazajistán, mientras que en Bulgaria se reúnen por primera vez las comunidades del alimento de
los Balcanes.

2011 – En Jokkmokk, Suecia, se reúnen por vez primera las comunidades del alimento de Terra Madre Indigenous.
Se renuevan los encuentros regionales de Terra Madre en Armenia, Austria, Corea del Sur, Crimea, Japón, Rusia y
Suiza.

2012 – En Nueva York, el presidente de Slow Food, Carlo Petrini, toma la palabra en el Foro Permanente para
las Cuestiones Indígenas junto a Olivier De Schutter, Relator Especial para el derecho a la alimentación, y a re-
presentantes de la FAO, de las poblaciones indígenas y de los gobiernos.
En junio, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, el presidente de
Slow Food, Carlo Petrini, interviene en el “Diálogo sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y Nutrición”.

2013 – En mayo, Slow Food y la FAO firman un acuerdo. Se pone en marcha la fase operativa del proyecto ESSE-
DRA (Proyecto de Desarrollo Socioeconómico Ambientalmente Sostenible de las Áreas Rurales), dirigido a promo-
ver el desarrollo rural y de los pequeños agricultores y la preservación de la biodiversidad en los Balcanes y Turquía.
En octubre tiene lugar ASIO Gusto, primer gran evento internacional en Asia en Namyangju, Corea del Sur.
En noviembre abre sus puertas el Mercado de la Tierra de Maputo, Mozambique, el primero en tierra africana.

2014 – Fundación de Slow Food Corea.


24 | PR ES S K I T

Slow Food USA celebra la primera edición de “Slow Meat” en Denver, Colorado. Slow Food inaugura un nuevo
Mercado de la Tierra en Isla Mauricio.
2015 – Fundación de Slow Food Great China.
En la Exposición Universal de Milán 2015, los arquitectos Herzog & de Meuron realizan el Pabellón Slow Food. En el
ámbito de la Expo igualmente, 2.500 jóvenes campesinos de 120 países participan en Terra Madre Giovani – We
Feed the Planet.
En septiembre tiene lugar en Beijing (China) el Slow Food Beijing Festival.
Indigenous Terra Madre reúne en Shillong (Meghalaya, noreste de la India) a representantes de comunidades
indígenas de todo el mundo. Se celebra en Kintex (Corea del Sur) el Slow Food Asia Pacific Festival.

2016 – Carlo Petrini, fundador de Slow Food, es nombrado Embajador Especial de la FAO en Europa para
el programa Hambre Cero.

2017 – Se celebra la 1ª edición del Terra Madre Burkina Faso en Uagadugú.


Se celebra la 1ª edición del Terra Madre des Grands Lacs en Goma (República Democrática del Congo).
Se celebra el 7º Congreso Internacional de Slow Food en Chengdu (China).
Lanzamiento de la comunicación internacional y de la campaña de recaudación de fondos Menú para el cambio,
que pone énfasis en la relación entre la comida y el cambio climático.

2018 – Se celebra la primera edición de Terra Madre Nordic en Copenhage, Dinamarca.


Se crea el Consejo asesor de Terra Madre Indígena.
Fundación de Slow Food en Rusia.
Lanzamiento de la campaña internacional Food for Change.

25 | PR ES S K I T
LA UNIVERSIDAD
DE CIENCIAS
GASTRONÓMICAS
DE POLLENZO (ITALIA)
26 | PR ES S K I T
LA UNIVERSIDAD DE CIENCIAS GASTRONÓMICAS
DE POLLENZO (ITALIA)

Introducción
Fundada en 2004 por iniciativa de Slow Food, en colaboración con las Administraciones Regionales de Piamonte y Emilia
Romaña, la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo es un ateneo no estatal legalmente reconocido por el
Estado italiano.

Institución dinámica, abierta a lo nuevo y de vocación fuertemente internacional, la UNISG se caracteriza por una presen-
cia estudiantil con carácter diverso, representativa de más de 90 países: una diversidad de experiencias, oportunidades,
procedencias y encuentros que constituye su sello distintivo en el panorama académico no sólo italiano.

La original fórmula didáctica conjuga estudio y práctica, libros y testimonios de vida, ciencia, saber artesano y campesino
y se enriquece además con el componente de los viajes didácticos, que favorecen el encuentro con los productores lo-
cales de todas las regiones del planeta. Este enfoque metodológico y didáctico proporciona a los estudiantes una visión
holística de los sistemas de producción de alimentos tanto pasados como presentes, y les permite aprender y actuar para
desarrollar futuros escenarios del alimento.

La Universidad forma gastrónomos, figuras profesionales plenamente insertadas en el panorama socioeconómico con-
temporáneo, con conocimientos y competencias en el ámbito agroalimentario y que operan orientando la producción,
distribución y consumo de alimentos hacia opciones correctas y útiles para crear un futuro sostenible para el planeta.
Los licenciados diplomados trabajan en el sector de la producción agroalimentaria artesanal y industrial, en la pequeña,
mediana y gran distribución, en el sector turístico y en el de la educación alimentaria, además de en entidades y orga-
nizaciones no gubernamentales. Muchos, además, se convierten en emprendedores al frente de proyectos individuales
La Universidad se caracteriza además por un proyecto innovador de restaurante universitario, Las Mesas Académicas, que
conjuga educación, alta cocina, precios justos y productos locales. Célebres chefs (muchos de ellos cuentan con estrellas
Michellin) procedentes de todo el mundo, acompañados por el equipo de cocineros UNISG, proponen platos que respe-
tan los principios de lo bueno, limpio y justo con unos costes contenidos y la utilización de materia primas locales, en la
medida de lo posible.

La Universidad está respaldada por la Asociación de Amigos de la Universidad de Ciencias Gastronómicas, cuyos
Socios Colaboradores sustentan y contribuyen a la actividad de la institución.

El Club de Colaboradores Estratégicos de la Universidad de Ciencias Gastronómicas está constituido, a su vez, por
empresas agrícolas líderes del sector agro-alimentario y por algunas instituciones. El club participa activamente en la vida
universitaria, apoyando las actividades de investigación y compartiendo el compromiso y las estrategias para construir
nuevos escenarios sostenibles de producción y de consumo de alimentos a nivel nacional e internacional.

Los números de la Universidad de Ciencias Gastronómicas


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Año de nacimiento: 2004


Más de 2.700 estudiantes de todo el mundo han asistido a nuestros cursos desde 2004 hasta la actualidad
Más de 1.100 estudiantes extranjeros
Más de 120 viajes didácticos por Italia y por el mundo cada año
90 nacionalidades representadas hasta el momento
Oficina de Prensa Internacional de Slow Food:
Paola Nano – [email protected] - +39 3298321285
Giulia Capaldi – [email protected] + 39 3428278485

www.slowfood.com

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