PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA
La psicología[1] (también sicología, de uso menos frecuente)[2] (literalmente «estudio o tratado del
alma»; del griego clásico ψυχή, transliterado psykhé, «psique», «alma», «actividad mental», y λογία,
logía, «tratado» o «estudio») es, a la vez, una profesión, una disciplina académica[3] y una ciencia
que trata el estudio y el análisis de la conducta y los procesos mentales de los individuos y de grupos
humanos en distintas situaciones,[1][3][4][5][6] cuyo campo de estudio abarca todos los aspectos de
la experiencia humana[7] y lo hace para fines tanto de investigación como docentes y laborales,
entre otros. Existen diversas perspectivas psicológicas,[8] cada una con sus propias teorías y
metodologías, y en comparativa pueden coincidir, influirse, solaparse o incluso ser contradictorias e
incompatibles;[9] esta variedad da pie a múltiples acepciones y abordajes.[10] Algunos enfoques —
como en el humanismo— consideran que el método científico no es adecuado para investigar la
conducta; otros tales como el conductismo lo emplean para comportamientos observables que
pueden ser objetivamente medidos.[5]
Por medio de sus diversos enfoques, la psicología explora conceptos como la percepción, la
atención, la motivación, la emoción, el funcionamiento del cerebro, la inteligencia, el pensamiento, la
personalidad, las relaciones personales, la conciencia y la inconsciencia. La psicología emplea
métodos empíricos cuantitativos y cualitativos de investigación para analizar el comportamiento.
También se pueden encontrar, especialmente en el ámbito clínico o de consultoría, otro tipo de
métodos cualitativos y mixtos. Mientras que el conocimiento psicológico es empleado
frecuentemente en la evaluación o tratamiento de las psicopatologías, en las últimas décadas los
psicólogos también están siendo empleados en los departamentos de recursos humanos de las
organizaciones, en áreas relacionadas con el desarrollo infantil y del envejecimiento, los deportes,
los medios de comunicación, el mundo del derecho y las ciencias forenses. Aunque la mayor parte
de los psicólogos están involucrados profesionalmente en actividades terapéuticas (clínica,
consultoría, educación), una parte también se dedica a la investigación, desde las universidades,
sobre un amplio rango de temas relacionados con el comportamiento y el pensamiento humano.
Etimología
El vocablo griego ψυχή (psykhé) significa «alma», «mente», «aliento», «vida», «viento frío», «soplo
helado» y era representado simbólicamente con una mariposa,[11][12] mientras que -λογία (-logia)
describe al «habla» o el «discurso», «tratado», «doctrina», etc.;[13] por tanto, psicología significa
literalmente «estudio del alma» y denota al «estudio de la mente».[14]
La palabra psicología fue utilizada por primera vez en lengua latina por el poeta y humanista cristiano
Marko Marulić, en su libro Psichiologia de ratione animae humanae a finales del siglo XV o a
comienzos del XVI,[15] y también se cita la obra de un autor alemán, Rudolf Göckel, que publicó el
texto Psychologia hoc est de hominis perfectione, anima, ortu (Marburg, 1590).
Ámbito científico
Las distintas escuelas, teorías y sistemas psicológicos han enfocado sus esfuerzos en diversas
áreas, existiendo desde los enfoques que se centran exclusivamente en la conducta observable
(conductismo), pasando por los que se ocupan de los procesos internos tales como el pensamiento,
el razonamiento, la memoria, etc. (como el cognitivismo) o las orientaciones que ponen el acento en
las relaciones humanas y el pensamiento humanista de la posmodernidad y en la comunicación
basándose en la teoría de sistemas, hasta los sistemas psicológicos que focalizan en los procesos
inconscientes (como el psicoanálisis o la psicología analítica). El alcance de las teorías abarca áreas
o campos que van desde el estudio del desarrollo infantil de la psicología evolutiva hasta cómo los
seres humanos sienten, perciben o piensan; cómo aprenden a adaptarse al medio que les rodea o
resuelven conflictos.
Para algunos autores, como los de la corriente académica anglosajona del Behavioural sciences, el
ámbito de investigación y acción de la psicología científica es exclusivamente el comportamiento
humano, distinguiendo solo tres áreas: ciencia de la conducta, ciencia cognitiva y neurociencia.
La Unión Internacional de la Ciencia Psicológica (IUPSyS, por sus siglas en inglés) es la entidad que
representa a la psicología en el mundo, congregando a los comités nacionales que representan a las
Asociaciones de Psicólogos de cada país. Una de las asociaciones de psicólogos más importantes
es la Asociación Psicológica Estadounidense (APA, que ha publicado normas para la elaboración y
publicación de trabajos científicos ampliamente difundidas y utilizadas en varios ámbitos de la
ciencia. En América Latina, destaca la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP). En el 2002, se
fundó la Unión Latinoamericana de Entidades de Psicología (ULAPSI),[19] con el propósito de
generar una comunidad científica y profesional de los psicólogos de esta región, a fin de generar
alternativas conceptuales y prácticas que correspondan a las grandes necesidades y a la diversidad
cultural de estos países; pretende una psicología con compromiso social y combatir el tradicional
colonialismo científico para dialogar de manera crítica con los conocidos psicólogos europeos,
asiáticos y norteamericanos.
El psicoanálisis
El psicoanálisis es un método de exploración que, creado por el neurólogo austríaco Sigmund Freud,
tiene como objetivo la investigación y el tratamiento de los problemas emocionales desde el punto de
vista: de la infancia de la persona, de la interpretación de los sueños, de los actos fallidos y de la
técnica de asociación libre, entre otras.[23]
El conductismo
La psicología conductista norteamericana se forjó como una disciplina naturalista con inspiración en
la física (en oposición a la psicología fundada por Wundt, quien en 1879 creó el primer laboratorio en
Alemania); se caracteriza por recoger hechos sobre la conducta observada objetivamente, y a
organizarlos sistemáticamente, elaborando teorías para su descripción, sin interesarse demasiado
por su explicación. Estas teorías conductistas se basan en el método científico, y procuran conocer
las condiciones que determinan el comportamiento de cualquier animal, siguiendo el esquema
causa-efecto, y permiten en ocasiones la predicción del comportamiento y la posibilidad de intervenir
en ellas. Es una psicología que se orienta más hacía la producción tecnológica.[18]
Uno de los defensores más importantes del conductismo fue Burrhus Frederic Skinner, quien escribió
diversos trabajos con gran controversia acerca de diferentes técnicas psicológicas para la
modificación del comportamiento. Una de sus principales técnicas fue el condicionamiento operante,
forma de aprendizaje a consecuencia de estímulos reforzadores del ambiente. El fin de las teorías de
Skinner era crear una sociedad en completa armonía.
La mayor parte de los estudios se realizan en seres humanos. No obstante, es habitual que la
psicología experimental realice estudios del comportamiento animal, tanto como un tema de estudio
en sí mismo (cognición animal, etología), como para establecer medios de comparación entre
especies (psicología comparada), punto que a menudo resulta controvertido, por las limitaciones
evidentes derivadas de la extrapolación de los datos obtenidos de una especie a otra. La tecnología
computacional es otra de las metodologías utilizadas para elaborar modelos de conducta y realizar
verificaciones y predicciones.
El cognitivismo
La psicología cognitiva es una escuela de la psicología que se encarga del estudio de la cognición,
es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento. Se define a sí misma como
heredera de la ciencia fundada por Wundt (Leipzig, 1879) y está enfocada en el problema de la
mente y en los procesos mentales. Tiene como objeto de estudio los mecanismos de elaboración del
conocimiento, desde la percepción, la memoria y el aprendizaje, hasta la formación de conceptos y
razonamiento lógico. Lo «cognitivo» se refiere al acto de conocimiento, en sus acciones de
almacenar, recuperar, reconocer, comprender, organizar y usar la información recibida a través de
los sentidos. Metodológicamente, más que en la experimentación (como el conductismo), se ha
apoyado en modelos, también computacionales e informáticos, para llegar a la explicación de los
diversos procesos cognitivos que son de su interés. La investigación cognitivista en los campos del
juicio y de la toma de decisiones han tenido un gran impacto en otras disciplinas como la economía
(véase Daniel Kahneman, 2006).
La psicología humanista
La psicología humanista es una corriente dentro de la psicología que surge en la década de los
sesenta del siglo XX. Esta escuela enfatiza la experiencia no verbal y los estados alterados de
conciencia como medio de realizar nuestro pleno potencial humano. Surge como reacción al
conductismo y al psicoanálisis y se propone la consideración global de la persona, basándose en la
acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad, el conocimiento, la responsabilidad, la
historicidad). Critica el posicionamiento de la psicología como una ciencia natural, porque este
reduciría al ser humano solo a variables cuantificables y critica además, en el caso del psicoanálisis
y el conductismo, la excesiva focalización en los aspectos negativos y patológicos de las personas.
Uno de los teóricos humanistas más importantes, Abraham Maslow, denominó a este movimiento «la
tercera fuerza», por tratarse de una propuesta crítica, pero a la vez integradora de las dos teorías
(aparentemente opuestas) de la psicología de la época: el conductismo y el psicoanálisis.
La psicobiología
El estructuralismo
Este sistema fue fundado por Wundt. Se le denomina estructuralismo por la finalidad con que fue
creado, ya que sus miembros estaban preocupados por el descubrimiento de la «estructura». Los
estructuralistas emplearon el método experimental, optando por la introspección para relatar tan
objetivamente como sea posible, la experiencia consciente durante el proceso de captar y juzgar los
estímulos. Descubrieron que los procesos conscientes consisten fundamentalmente en tres
elementos: sensaciones, imágenes y sentimientos.
El asociacionismo
El asociacionismo constituye un principio psicológico que afirma que todo lo conocemos por medio
de los sentidos, y surge la pregunta siguiente: «entonces, ¿de dónde vienen las ideas complejas,
que no son directamente sentidas?». La respuesta a esta pregunta nos proporciona el primer
principio de la Asociación: «Las ideas complejas provienen de la asociación de otras más simples.»
La psicología de la Gestalt
La noción de Gestalt es introducida por Christian Von Ehrenfels en 1890, como «forma»,
«estructura» (eso significa, justamente, la palabra Gestalt en alemán), al descubrir que una misma
melodía podría ser tocada sobre distintas notas, al tiempo que las mismas notas en distinto orden
daban lugar a una tonada distinta. Siendo que la tonada se da a la percepción, sucede que la
totalidad estructural, o sea, la forma, la pone el sujeto.
De acuerdo con Kurt Koffka (1935), la aplicación de Gestalt significa «determinar que partes de
naturaleza pertenecen a todos funcionales, para descubrir su posición en ellos, su grado de
independencia relativa y la articulación de grandes todos en sub-todos» La fórmula fundamental de
la teoría Gestalt, puede ser expresada de la siguiente forma: «Hay todos cuyo comportamiento no
está destinado por sus elementos individuales, sino donde los procesos parte se encuentran
determinados por la naturaleza intrínseca del todo». Es la esperanza de la teoría Gestalt el
determinar la naturaleza de tales todos.
El funcionalismo
Psicología básica
La psicología básica es la parte de la psicología que tiene como función fundamental la recopilación
y organización estructurada de conocimientos nuevos acerca de los fundamentos de actuación de
los procesos psicológicos básicos, como la percepción, la atención, la memoria, el lenguaje, el
aprendizaje, el razonamiento y la resolución de problemas. Por otra parte, la psicología aplicada (ver
más adelante), busca solucionar problemas prácticos por medio de la aplicación y la transformación
a diferentes contextos, de los conocimientos generados por la psicología básica.
La psicología, por abordar al individuo humano, constituye un campo de estudio intermedio entre «lo
biológico» y «lo social». Lo biológico se presenta como substrato del sistema psíquico.
Progresivamente, y en la medida que la comprensión del funcionamiento del cerebro y la mente han
avanzado, los aportes de la neurobiología se han ido incorporando a la investigación psicológica a
través de la neuropsicología y las neurociencias cognitivas, Teoría de las Ciencias Humanas.
Funciones psicológicas
Tradicionalmente, estas funciones han sido estudiadas por la Psicología cognitiva, y se han
planteado para cada uno diferentes modelos que explican sus mecanismos a la base. Pero, al
menos en su definición, se puede describir lo siguiente:
Atención: comprendida como el mecanismo mediante el cual el ser humano hace conscientes
ciertos contenidos de su mente por encima de otros, que se mantienen a un nivel de
consciencia menor. El estudio de la atención ha desarrollado modelos para explicar cómo un
organismo dirige este proceso de focalización consciente de varios objetos en forma
simultánea o secuencial. Una de las principales preguntas en el estudio de la atención es
sobre la utilidad de este mecanismo y su relación con el estudio del aprendizaje y la
conciencia.
Percepción: entendida como el modo en que el cuerpo y la mente cooperan para establecer la
conciencia de un mundo externo. Algunas de las preguntas en el estudio de la percepción
son: ¿cuál es la estructura mental que determina la naturaleza de nuestra experiencia?,
¿cómo se logran determinar las relaciones entre los elementos percibidos?, ¿cómo
discriminamos entre los distintos elementos para nombrarlos o clasificarlos?, ¿cómo se
desarrolla durante el ciclo vital esta capacidad?, etc.
Memoria: proceso mediante el que un individuo retiene y almacena información, para que
luego pueda ser utilizada. Permite independizar al organismo del entorno inmediato (es decir,
de la información existente en el momento) y relacionar distintos contenidos. El estudio de la
memoria ha intentado comprender la forma en que se codifica la información, en que se
almacena, y la manera en que se recupera para ser usada.
Pensamiento: puede ser definido como el conjunto de procesos cognitivos que permiten al
organismo elaborar la información percibida o almacenada en la memoria. Este ámbito ha
implicado clásicamente el estudio del razonamiento y la resolución de problemas.
Lenguaje: se puede definir como un sistema representativo de signos y reglas para su
combinación, que constituye una forma simbólica de comunicación específica entre los seres
humanos. En relación a este tema, la investigación ha girado en torno a preguntas como: qué
tipo de reglas se establecen para el manejo del lenguaje, cómo se desarrolla el lenguaje en el
transcurso del ciclo vital, qué diferencias hay entre el lenguaje humano y la comunicación en
otras especies, qué relación existe entre lenguaje y pensamiento.
Aprendizaje: El aprendizaje ha sido definido por la psicología como un cambio en el
comportamiento, no atribuible al efecto de sustancias o estados temporales internos o
contextuales. La capacidad de «aprender» permite al organismo ampliar su repertorio de
respuestas básicas, estando el sistema nervioso humano particularmente dotado de una
plasticidad notable para generar cambios y aprender nuevos comportamientos.
La psicología del aprendizaje se ocupa del estudio de los procesos que producen cambios
relativamente permanentes en el comportamiento del individuo (aprendizaje). Es una de las áreas
más desarrolladas y su estudio ha permitido elucidar algunos de los procesos fundamentales
involucrados en el aprendizaje como proceso completo:
aprendizaje vicario
condicionamiento clásico
condicionamiento operante
habituación
sensibilización
Básicamente existen dos teorías que explican el aprendizaje tanto humano como animal: el
conductismo y el constructivismo (ver constructivismo), también conocido como cognoscitivismo. Se
diferencian en las suposiciones iniciales que consideran como ciertas y que utilizan como base de
sus teorías. En el conductismo, se consideran dos principios:
El principio de equipotencia, que afirma que los procesos de aprendizaje animal y humanos
son los mismos.
El principio de fidelidad, según el cual los registros sensoriales son copia fiel de la realidad. Un
principio de origen empírico. (véase empirismo).
Los constructivistas, en cambio, niegan ambos principios e incluyen los factores cognitivos, socio-
culturales y emocionales como determinantes de las conductas. Entre ellos se destacan los
piagetianos (seguidores de las enseñanzas de Jean Piaget), quienes hablan del principio de
asimilación-acomodación como determinante del aprendizaje, según el cual cada individuo asimila
un nuevo conocimiento según su estructura cognitiva acomodándolo a los conocimientos previos,
eso explicaría porqué distintas personas aprenden diferentes cosas a partir de los mismos
estímulos.[cita requerida]
La psicología del aprendizaje cobra una gran importancia en la educación. Docentes y pedagogos
deben considerar aspectos tan importantes como la motivación, los intereses, las expectativas y
necesidades de los estudiantes.[cita requerida]
Tiene como finalidad el estudio psicológico de las diferentes etapas de crecimiento y desarrollo del
ser humano, como lo manifestó Arnold Gesell. Busca comprender la manera en que las personas
perciben, entienden y actúan en el mundo y cómo todo eso va cambiando de acuerdo a la edad (ya
sea por maduración o por aprendizaje). A esta materia también se le conoce con el nombre de
«psicología del ciclo vital», ya que estudia los cambios psicológicos a lo largo de toda la vida de las
personas. Ese sería, por tanto, el objeto de estudio de la psicología del desarrollo.
La psicología del desarrollo está interesada en explicar los cambios que tienen lugar en las personas
con el paso del tiempo, es decir, con la edad. Dentro de esta área el foco de atención puede
centrarse en el desarrollo físico, intelectual o cognitivo, emocional, sexual, social, moral.
Siguiendo a Erik Erikson, esos cambios que se dan en las personas a lo largo de la vida pueden ser
explicados a través de unos factores que se encuentran enfrentados por parejas: la continuidad
versus discontinuidad, la herencia versus el ambiente, y la normatividad versus la ideografía.
También el contexto en el que se desarrollan los sujetos nos permite comprender mejor su evolución;
así, es necesario destacar el contexto histórico, el socio-económico, el cultural e incluso, el étnico,
por citar los más importantes. Finalmente, el desarrollo debe ser entendido como un proceso
continuo, global y dotado de una gran flexibilidad.
A lo largo del último siglo han sido varias las corrientes y los modelos teóricos que han aportado sus
descubrimientos e investigaciones para explicar el fenómeno del cambio. En general, cada uno de
estos modelos tiene sus propias explicaciones, a veces contradictorias, a las que se presentan
desde otras teorías. Esa diversidad de paradigmas explicativos enriquece la comprensión del
fenómeno del desarrollo. Entre los más significativos de estos modelos es necesario citar el
psicoanálisis, la psicología genética de Jean Piaget, el modelo sociocultural de Lev Vygotski, las
teorías del aprendizaje, el modelo del procesamiento de la información, y más recientemente, el
modelo ecológico y el etológico.
Los investigadores que estudian niños utilizan una serie de métodos únicos de indagación para
comprometerlos en tareas experimentales prediseñadas. Estas tareas a menudo semejan juegos y
actividades que resulten entretenidas para los niños, y al mismo tiempo útiles desde un punto de
vista científico. Además del estudio del comportamiento de niños, los psicólogos del desarrollo
también estudian a individuos en otras etapas vitales, y principalmente, los momentos en que se
producen las transiciones entre una etapa y otra (por ejemplo, la pubertad, o la adolescencia tardía).
Durante el siglo XX, los psicólogos, al igual que los expertos en otros campos de la ciencia, se
preocuparon por extender las concepciones ya existentes, especialmente en medicina, sobre los
tipos de contextura física y sus relaciones con disposiciones comportamentales. A partir de este
conocimiento se diseñaron varios modelos de factores de la personalidad y pruebas para determinar
el conjunto de rasgos que caracterizaban a una persona. Hoy en día, la personalidad se entiende
como un conjunto organizado de rasgos, es decir comportamientos relativamente permanentes y
estables en el tiempo, que caracterizan a un individuo.
Psicología aplicada
La psicología aplicada o profesional agrupa a las distintas vertientes de la psicología que tienen
aplicación directa en la solución de problemas y optimización de procesos humanos con fines
profesionales (de allí deriva su denominación como psicología profesional).
Las vertientes más conocidas en el rubro de la psicología aplicada son la clínica, la educativa, la
organizacional y la comunitaria (muchas veces denominada social o social-comunitaria); pero
también existen otras ramas de creciente desarrollo.
Psicología clínica
Se ocupa de la investigación de las funciones mentales de las personas que padecen sufrimiento, no
solo derivado por un trastorno mental sino también trastornos de orientación del desarrollo de las
potencialidades humanas. Puede usar como apoyo las diversas pruebas psicológicas que se han
creado, pero teniendo en cuenta que jamás una prueba reemplaza a la fuente del conocimiento, que
es la entrevista.[cita requerida]
Psicología educativa
La psicología educativa es el área de la psicología que se dedica al estudio de los fenómenos del
aprendizaje y técnicas para mejorar la enseñanza humana dentro de los centros educativos;
comprende el análisis de las formas de aprender y de enseñar.
Mediante el estudio de la psicología educativa se busca conocer los factores que han intervenido en
el desenvolvimiento de las potencialidades o aquellos que las dificultan.
Es el estudio del comportamiento de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, que
incluye sus características físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas, perceptivas, sociales y
emocionales.
Los psicólogos infantiles intentan explicar las semejanzas y las diferencias entre los niños, así como
su comportamiento y desarrollo. También desarrollan métodos para tratar problemas sociales,
emocionales y de aprendizaje, aplicando terapias en consultas privadas y en escuelas, hospitales y
otras instituciones.
Las dos cuestiones críticas para los psicólogos infantiles son: primero, determinar cómo las variables
ambientales (el comportamiento de los padres, por ejemplo) y las características biológicas (como
las predisposiciones genéticas) interactúan e influyen en el comportamiento; y segundo, entender
cómo los distintos cambios en el comportamiento se interrelacionan.
Psicología social
La psicología social investiga la interacción de los seres humanos, sobre todo en grupos y
situaciones sociales, y subraya la influencia de las situaciones sociales en la conducta humana. La
psicología social trata de comprender el mundo social, a la vez que se interesa por la interacción
humana desde tres puntos de vista: psicológico, social y simbólico. Muchos procesos sociales
implican relaciones entre personas, o la vinculación de la gente a la sociedad y a sus instituciones, o
la presencia simbólica de la sociedad en la mente del individuo. El conocimiento psicosocial se aplica
en áreas como las formas de atracción interpersonal, relaciones internacionales, discriminación de
grupos minoritarios, publicidad, prejuicios, fanatismo, etcétera. La importancia de la matriz social en
la explicación de la conducta humana exige un examen de las nociones de socialización y cultura
humana, así como del pensamiento social: percepción (conocimiento de las personas), atribución
(conocer las causas de la conducta propia y ajena) y cognición (conocimiento de la «realidad
social»).[28]
La psicología del trabajo y de las organizaciones, a veces también llamada psicología laboral o
psicología organizacional, deriva de lo que inicialmente se llamó psicología industrial (y aún se le
sigue llamando así, sobre todo en el ámbito de lo académico). Sin embargo, la posterior
incorporación de nuevos elementos, provenientes del área de estudio de la psicología social y
aplicados a las organizaciones, marca una diferencia que no sólo es terminológica, sino también
conceptual. Mientras la psicología organizacional enfatiza en un enfoque sistémico o estructural,
poniendo el acento en las relaciones y procesos de la dinámica de la organización, a la vez que
opera con una idea de organización más amplia, que incluye a las instituciones no laborales o
empresariales (escuelas, hospitales, etcétera), la aproximación al tema de la psicología del trabajo o
laboral se ocupa de todos los aspectos psicológicos del trabajo humano (tales como la ergonomía, el
análisis de puestos de trabajo, o la selección de personal), pero poniendo énfasis en el
comportamiento individual, en la manera en que el individuo actúa en su contexto laboral, en el
carácter de su relación individual con la organización empresarial en la que trabaja.
Psicología comunitaria
Trabajan con los pobladores de una comunidad urbana o rural para el estudio de sus recursos
humanos y materiales, facilitando que satisfagan necesidades vitales como salud, educación,
vivienda, salubridad, alimentación, trabajo, deporte, recreación y otros.
Psicología de la salud
Psicología de la emergencia
Se dedica al diseño de intervenciones en poblaciones que han sufrido desastres, ya sea en los
momentos recientes o los mediatos, para aminorar las secuelas emocionales.
Psicología forense
La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) define a la psicología del deporte como «el
estudio científico de los factores psicológicos que se asocian con la participación y el desempeño en
el deporte». Sus objetivos principales son apoyar a los atletas a aumentar su desempeño y
comprender el papel del deporte en la salud.[29]
El término psicólogo tiene dos acepciones generales, por un lado es una persona que tiene un título
profesional en Psicología y que ejerce la práctica de la misma, para esto debe poseer el grado
académico de Licenciado/Graduado en Psicología y haberse colegiado en el Colegio de Psicólogos
de la jurisdicción donde ejerce. Cabe agregar en todo caso que no en todos los países la colegiatura
es obligatoria, sino voluntaria. Esto viene determinado por las leyes particulares de cada país.
Asimismo, en otros países como en Chile algunas escuelas de psicología ofrecen al estudiante la
opción de recibir solo el «título profesional» de psicólogo acreditado por una práctica profesional, y
no necesariamente el «grado académico» de licenciado en psicología, que implica para su
acreditación la elaboración de una tesis de grado.
En otro sentido, se entiende como psicólogo a toda persona que estudia el comportamiento humano
en sus diferentes ámbitos desde un enfoque científico. De ahí que personajes tan importantes como
Sigmund Freud, Carl Jung, Carl Rogers, Alfred Adler, Jean Piaget, Wilhem Wundt o Eric Berne, que
provienen de áreas tan dispares como la medicina, la biología y la física, sean considerados como
los padres de la psicología y que se les reconozca, dentro del gremio, su estatus como psicólogos.
En casi todos los países del mundo existen facultades o escuelas de Psicología en las principales
universidades tanto públicas como privadas. En las universidades que no poseen una facultad de
psicología, esta carrera suele estar adscrita a las facultades de ciencias sociales, humanidades y
ciencias humanas, dependiendo del país, de la institución y de la orientación de la formación.
Aunque cada programa de instrucción en psicología varía según la institución que lo imparte, en
líneas generales los psicólogos deben tener formación en:
Área sustantivo-psicológica
historia de la psicología
teorías psicológicas (psicoanálisis, conductismo, psicología humanista, cognitivismo,
psicología de la Gestalt, etc.)
procesos psicológicos básicos: aprendizaje, memoria, inteligencia, percepción, emoción,
motivación, pensamiento, razonamiento, lenguaje, etc.
bases biológicas del comportamiento: biología y fisiología generales; neuroanatomía y
neurofisiología; neuropsicología; psicofarmacología.
psicología evolutiva y del desarrollo humano
psicopatología o psicología de la anormalidad: elementos de psiquiatría, evaluación y
diagnóstico psicológico
deontología (ética) psicológica
Área aplicada
psicología del trabajo y las organizaciones (incluye la psicología laboral, del trabajo, industrial
y organizacional)
psicología clínica
psicología comunitaria
psicología educacional
psicología forense
psicología social
psicología del rumor
Área complementaria
Antropología
Epistemología
Lingüística
Lógica
Sociología
Teoría de las ciencias humanas
Neuroeconomía
A estos aspectos se les suma la formación en ciencias básicas y en ciencias aplicadas, de acuerdo
con la estructuración y los objetivos de cada centro de estudios profesionales que imparte la carrera.
La psicología tiene un terreno amplio de aplicaciones, tantas como hechos humanos hay. Los
psicólogos frecuentemente optan por la especialización en un área de su preferencia (más del 60 por
ciento de ellos se dedican a la clínica), o a aquella que represente mayores retribuciones laborales, o
un mayor campo de trabajo (industrial-organizacional). Actualmente, la tendencia va más hacia la
integración interdisciplinaria de los diferentes campos y con carreras afines, en pos de una
comprensión de la complejidad del individuo, de su existencia y de su vida psíquica que permita
estudiar, investigar, teorizar, e intervenir de una forma más adecuada, más efectiva, y más real, en
los problemas que aquejan a la humanidad en su eterno devenir por la experiencia del sí mismo y de
los otros.
La psicología y la psiquiatría pueden ser confundidas debido a que una de las ramas de la
psicología, la psicología clínica, aborda el fenómeno de la salud mental al igual que la psiquiatría. La
psicoterapia psiquiátrica también ha difuminado todavía más los límites entre psiquiatría y psicología.
Las diferencias fundamentales radican en la formación recibida y el uso de medicamentos para el
tratamiento.
Diccionarios como el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española recogen otros
significados del término psicología, además de los ya desarrollados en este artículo, que no se
abordan centralmente en él o bien que no se mencionan de manera explícita:
Psicología
Es bastante común pensar que los psicólogos y psicólogas se dedican a solucionar cierto tipo de
problemas personales de "pacientes". Problemas de tipo comportamental, como la adicción al
alcohol; de tipo emocional, como el dolor que produce la muerte de un ser querido, o relacionado con
patologías tratadas también desde la psiquiatría.
En definitiva, la psicología es, para una buena parte de la población, la práctica de realizar
psicoterapia, cuando no directamente algo que tiene que ver con los divanes, la hipnosis y el
psicoanálisis en general.
Sin embargo, si nos detenemos a examinar más detenidamente lo que es y lo que ha sido la
psicología a lo largo de la historia, nos daremos cuenta de que los ámbitos y campos en los que
puede ser aplicada son bastante más amplios de lo que parece sugerir la icónica imagen de
Sigmund Freud prestando servicios de psicoterapia. De hecho, la psicología puede tener tantas
facetas como actividades realiza el ser humano.
Eso es lo que hace que no exista una sola psicología, sino muchas ramas de la psicología que están
orientadas a distintos ámbitos de aplicación y diferentes objetivos. La psicología consistente en la
realización de psicoterapia con pacientes es, pues, solo una de las muchas especialidades que
existen dentro de la ciencia de la conducta.
Así que, si quieres saber cuáles son las diferentes ramas de la psicología y sus salidas laborales, te
irá bien leer lo que viene a continuación.
La psicología de las organizaciones y del trabajo (esta última conocida también como psicología
industrial) tiene que ver con la investigación y la intervención sobre trabajadores, con el objetivo de
encontrar las estrategias para hacer que su nivel de rendimiento sea óptimo teniendo en cuenta las
necesidades de cada uno de ellos y las de la organización en su globalidad. Es, por tanto, la
aplicación de la psicología al mundo laboral.
Las personas que se dedican a la psicología organizacional suelen trabajar dentro de los
departamentos de Recursos Humanos de las empresas, o bien pueden ofrecer sus servicios desde
agencias especializadas en la selección de personal, la impartición de cursos formativos, la creación
de dinámicas de trabajo más efectivas, etc.
Como las actividades que se realizan dentro de una organización son muy variadas, esta rama de la
psicología tiene, a su vez, muchas vertientes.
Una de sus facetas, por ejemplo, está orientada a aquello que hace que cada uno de los
trabajadores y trabajadoras, individualmente, rindan bien en su puesto de trabajo, ya sea
interviniendo sobre las herramientas con las que cuenta cada persona, estudiando sus fortalezas y
debilidades, realizando estudios de ergonomía para comprobar si trabajan o no de manera cómoda,
etc. Esta faceta de la especialización suele ser llamada psicología del trabajo, o industrial, ya que
tiene que ver más bien con el rendimiento de cada uno de los trabajadores y su entorno de trabajo
inmediato.
La otra faceta de esta especialidad de la psicología, en cambio, está orientada a las dinámicas de
trabajo y las relaciones entre las personas que componen la organización, y por lo tanto tiene que
ver con el clima laboral, los estudios de liderazgo, la resolución de conflictos de intereses, la creación
de flujos de comunicación eficaces, etc. Esta es la psicología organizacional.
La psicología del trabajo y las organizaciones es, además, la rama de la psicología que acostumbra
a tener una mayor salida laboral, y por lo tanto suele ser una opción profesional muy preciada.
Dentro de ella, la selección de personal tiende a ser la que crea más puestos de trabajo.
La psicología del marketing nace a partir de la psicología de las organizaciones, en el sentido de que
está orientada a cubrir las necesidades del engranaje productivo de las empresas. En este caso,
estas necesidades consisten en dar salida a los productos o los servicios que se ofrecen, haciendo
que la potencial demanda de estos se dirija a la oferta de la empresa.
En resumidas cuentas, de entre todas las ramas de la psicología esta especialización se centra en
las investigaciones orientadas a crear servicios y productos atractivos para el cliente. Por tanto,
interviene en la creación del plan de marketing, la publicidad y el diseño del producto.
La psicología del marketing y del consumidor se especializa en hacer que lo que ofrecen las
organizaciones sea lo más atrayente posible para el tipo de cliente al que quiere venderse el
producto o servicio, y también establece qué estrategias de comunicación son más útiles para llegar
a este. Se trata de una disciplina muy solapada con lo que tradicionalmente vienen haciendo las
agencias de medios y de publicidad, y es por eso que este tipo de psicólogos trabajan conjuntamente
con los profesionales de esos ámbitos.
Entre los activos más valiosos de la psicología del marketing y el consumidor se encuentra
el neuromarketing, que aplica técnicas propias de las neurociencias para ver de qué manera
responden los potenciales clientes o consumidores ante piezas de publicidad, diseños de packaging
(el embalaje del producto), etc. Los psicólogos publicitarios también pueden jugar un rol importante
en estos procesos de diseño según el modo en el que interpretan la lectura de patrones de
activación cerebral, el seguimiento del movimiento de la mirada ante un cartel de publicidad, etc.
Esta es una de las especialidades de la psicología más importantes en un contexto en el que los
consumidores son cada vez más inmunes y escépticos ante la publicidad.
Esta es una de las ramas de la psicología más conocidas, si no la que más, y consiste en la
investigación e intervención centrada en los problemas psicológicos más o menos severos que
afectan a la calidad de vida de las personas. Si las alteraciones psicológicas tienen que ver con
trastornos mentales, los psicólogos clínicos trabajarán conjuntamente con otros profesionales de la
salud en el diagnóstico, pronóstico, intervención y control de las alteraciones psicológicas.
4. Sexología
La especialización de sexología dentro del ámbito de la psicología tiene que ver con la aplicación de
la psicología a la resolución de problemas de sexualidad. Se trata de una rama de la psicología
derivada de la psicología clínica y de la salud pero que, se orienta a los tratamientos sobre la vida
sexual de pacientes.
Aunque la psicología del ámbito de la sexología es especialmente útil para tratar disfunciones
sexuales, también puede jugar un papel muy importante a la hora de mejorar la vida sexual de
personas sin ningún trastorno de este tipo.
5. Neuropsicología
El sistema nervioso es la base de operaciones de todo lo que tiene que ver con nuestra conducta,
nuestras emociones y sentimientos y nuestra capacidad de pensar y comunicarnos, así que es
normal que una de las ramas de la psicología esté orientada hacia las neurociencias.
6. Psicología forense
Esta especialidad está orientada a cubrir necesidades que aparecen en el seno del sistema
judicial. Un psicólogo forense recopila, analiza y presenta pruebas de tipo psicológico que
van a ser tenidas en cuenta en procesos judiciales. Por ejemplo, puede evaluar a una persona
investigada para examinar la posibilidad de que tenga trastornos mentales, o bien aporta
pruebas que refuerzan la hipótesis de que una persona tiene falsos recuerdos.
Además de todo esto, la rama de la psicología forense está relacionada con la creación de perfiles
psicológicos de criminales para ayudar en las tareas de búsqueda y captura.
Casi todas las ramas de la psicología dirigen parte de su atención a los procesos de
aprendizaje, pero la especialización en psicología educativa dirige toda su atención hacia ellos. El
objetivo de esta rama es aplicar técnicas y estrategias para hacer que el aprendizaje se realice
de la manera más satisfactoria posible, haciendo que exista un buen encaje entre aprendices
y maestros.
La psicología del desarrollo está muy relacionada con la psicología de la educación y a menudo se
las percibe como una misma cosa. Sin embargo, la primera está más orientada a los cambios
comportamentales que tienen que ver con el desarrollo madurativo de las personas y su paso
por las diferentes etapas de crecimiento, desde la niñez hasta la vejez.
Esto es utilizado desde la psicología educativa para establecer criterios que prmitan saber
cuáles son las capacidades y los límites de aprendizaje de las personas, dependiendo de en
qué etapa del desarrollo se encuentren. Por ejemplo, el hecho de que una niña tenga cinco años
permite presuponer que no será capaz de aprender contenidos que obliguen a la utilización
de de una lógica formal medianamente elaborada.
La rama de la psicología del deporte tiene como fin implementar estrategias para hacer que el
rendimiento psicológico y físico de los deportistas los lleve a mejorar sus resultados, tanto en
lo que respecta a su rendimiento individual como en el que involucra a su cooperación y
coordinación con otras personas de su equipo (si hay equipos en el deporte en cuestión). El
objetivo es hacer que las dinámicas psicológicas, las estrategias aprendidas y el estado
emocional en el que se encuentra el deportista lo lleven a encontrarse en una situación
óptima para exprimir al máximo sus capacidades.
Los psicólogos y psicólogas que optan por esta rama intervienen en muchos de los procesos
que se abordan desde la psicología clínica y la educativa, como el seguimiento de
autoinstrucciones, el desarrollo de una buena autoestima y autoimagen, la resolución de
conflictos, los hábitos que tienen que ver con la comunicación durante las sesiones de
deporte, etc.
9. Psicología social
Esta es una de las ramas de la psicología más interesantes, ya que pone especial énfasis en
la dimensión de lo colectivo, las relaciones entre personas en un contexto. Así, la psicología
social está orientada a investigar el modo en el que la presencia de otras personas (ya sean
reales o imaginadas) afecta a los procesos mentales del individuo.
Se trata, por lo tanto, de una especialización que, aunque pertenece a la psicología, se acerca
a la sociología más que las otras ramas. Además, al ser uno de los grandes ámbitos de la
psicología, puede tener un importante papel en el resto de ramas de esta disciplina: en la
psicología de las organizaciones, en la educativa, etc.
Esta especialidad de la psicología se encarga, por tanto, del estudio de los procesos
psicológicos básicos como la memoria, la atención, el razonamiento o la toma de decisiones,
poniendo mucho más énfasis en los mecanismos en los que se fundamentan estos que en el
modo en el que el contexto influye en ellos
Historia de la psicología
Sócrates y Platón plantearon el problema del ser humano y de su vida anímica. Mundo sensible y
mundo inteligible eran considerados en términos de lejanía y es precisamente el alma quien
establece el lazo de unión entre el auténtico ser y el engañoso mundo de lo sensible. Con Aristóteles
se funda la psicología como ciencia filosófica, y se llega a conocimientos que permanecen válidos,
como pueden ser: el problema relativo al modo de conocimiento o la distinción entre las vidas
vegetativa, sensible, y racional. Su tratado Peri Psichés ("Sobre el alma") constituye una verdadera
investigación científico-natural de los procesos biopsíquicos, aunque, como era inevitable en las
especulaciones de la época, intervengan elementos que no proceden de la experiencia directa, o que
dependen de una peculiar concepción del Universo.
Pero, como se señaló, del estudio puramente metafísico o filosófico de la psicología se va llegando
poco a poco a un intentar reconstruir la síntesis general o filosófica con la mirada puesta en estudios
particulares de tipo empírico, como vemos en Descartes. Éste considera a la realidad compuesta de
dos especies fundamentales: la extensa y la pensante, la primera regida por un puro mecanicismo y
la segunda por la libertad; pero no consigue conectarlas bien, derivando de él racionalismos
materialistas o espiritualistas según que diversos autores otorguen primacía a una u otra realidad.
Christian Wolff fue el primero que, sistematizando el racionalismo de Leibniz, distinguió entre
psicología empírica y psicología racional, continuando así la desconexión racionalista; y de esa
síntesis wolffiana arranca Kant para elaborar su discutido pensamiento.
Empirismo y asociacionismo
En el siglo XVIII, la psicología que se estudia se aparta cada vez más de la metafísica, y continuando
en el racionalismo, postula una base que intenta ser más científica: la de no aceptar nada que no
proceda de la experiencia sensible. El ser humano, así, se considera esencialmente como cuerpo
(como realidad extensa), y entonces entre el ser humano y otras especies no habría más que una
diferencia de grado; el obrar humano sería resultado únicamente de un juego de fuerzas, estímulos
sensibles y reacciones de los sentidos. Ésta es la postura del empirismo.
Al empirismo ya no le interesa tanto la esencia del alma, sino sus manifestaciones y éstas centradas
en un conocimiento a través de la experiencia (Francis Bacon) y experiencia sensible (Thomas
Hobbes). John Locke hace la distinción entre experiencia interna (reflexión) y experiencia externa
(sensación). Su contribución más importante a la Psicología reside en que hizo explícitas las
posibilidades de una teoría de la asociación, que debía empezar con los datos de la experiencia y
elaborar las leyes que rigen las interrelaciones y sucesiones de unas experiencias con otras; el
germen del asociacionismo ya era evidente en la obra de Hobbes, la cual a su vez tiene
antecedentes en Aristóteles. La exposición de Locke de las consecuencias del empirismo y de la
posibilidad, mediante el análisis, de comprender el origen y organización de las ideas, dotó al
enfoque empírico de una mayor difusión y fortaleza.
Johann Friedrich Herbart construye una psicología racional científica basada en una «mecánica de la
conciencia», como único soporte de los fenómenos psíquicos, sobre el que va a operar el
asociacionismo. Friedrich Eduard Beneke proclamó abiertamente que la psicología debía ser «la
ciencia natural del alma humana», y Rudolf Hermann Lotze intentó alcanzar una concepción
psicológica que satisficiera a las ciencias naturales. Es de destacar la obra de Thomas Brown, que
procuró dar un tratamiento empírico al problema de las conexiones mentales y emprendió el análisis
de los múltiples factores que determinan el curso de la asociación enunciando sus famosas «leyes
secundarias», según las cuales la vida psíquica no es una simple concatenación de datos de los
sentidos, sino que lo que la caracteriza es la capacidad de captar relaciones. Sus aportaciones
hicieron posible el desarrollo ulterior del asociacionismo con Herbert Spencer, Alexander Bain y
James Mill.
Si bien la línea clásica de la teoría asociacionista ha sido discutida, el asociacionismo dio vida a
muchos movimientos psicológicos; así, por ejemplo, inspiró gran parte de los trabajos iniciales de
Pierre Janet, de Sigmund Freud y de Carl Gustav Jung; perfiló los primeros trabajos sobre las
respuestas condicionadas; y sirvió de guía a los estudios sobre el aprendizaje efectuados por
Edward Thorndike y Hermann Ebbinghaus; también ha dado fuerza a la psicología humanista y
mantiene en la actualidad los orígenes humanistas en la psicología de la posmodernidad.
Gracias al enorme desarrollo de las ciencias naturales en la primera mitad del s. XIX y la aparición
del método científico-experimental, delimitándose del método científico-filosófico, se va delimitando
también el campo de lo psicológico o psíquico, como un conjunto de fenómenos peculiares,
observables y estudiables empírica y experimentalmente, atendiendo sobre todo a los datos de la
conciencia. Quedan así los problemas generales y el estudio de los seres sujetos de esos
fenómenos en el campo más propio de la psicología filosófica o Metafísica de los vivientes; aunque
muchos no se dan cuenta de ello, y erróneamente abandonan o, mejor, pretenden abandonar la
Filosofía. Pero como es imposible que el hombre abandone el conocimiento intelectual y filosófico,
aparecen multitud de pseudo filosofías o pseudo metafísicas como muestra la historia del
racionalismo, que interpretan muchas veces equívocamente los datos experimentales.
Con Wilhelm Wundt, creador en 1879 del primer laboratorio de psicología experimental en la
Universidad de Leipzig, la psicología comienza a estudiarse realmente con el método científico-
experimental. Los comienzos de esta psicología tienen su base más próxima en la psicofisiología;
efectivamente, todos estos primeros psicólogos experimentales son antes que nada fisiólogos. En
sus estudios sobre la sensación y percepción, Wundt basa su análisis científico en tres principios
experimentales: el principio de artificiosidad, que consiste en el poder de provocar la aparición del
proceso que se trata de estudiar mediante circunstancias establecidas con anterioridad; el principio
de verificabilidad de condiciones, y el principio de repetibilidad por el que cada resultado obtenido
debe someterse a una revisión repitiendo las investigaciones y las condiciones en que se realizó el
primer experimento. Así se introduce en líneas generales el método experimental. Pero Wundt
interpreta lo psíquico y lo físico simplemente como dos maneras diferentes de referirse a una misma
realidad; así, pues, todo fenómeno pertenece tanto a la psicología como a la física, y no distingue los
fenómenos que, aun teniendo repercusión física, son, sin embargo, algo más.
Para Wundt, el fenómeno psíquico, lo anímico, tiene carácter de proceso; es decir, los contenidos de
conciencia nunca son objetos constantes, sino fenómenos fugaces, que continuamente se suceden
unos a otros. Por tanto, y esto es lo importante, es imposible una observación exacta no fundada en
la experiencia; es, en consecuencia, absolutamente necesario un método experimental. Lo
importante no es conocer lo que el fenómeno sea en sí, sino «prever» el comportamiento de los
fenómenos; verificar hechos y comprobar leyes. Todos los contenidos de conciencia están
compuestos de unidades elementales: sensaciones y percepciones. Con esta restricción del campo
de la conciencia (quedan excluidos otros diversos datos y elementos), Wundt basará su psicología
en un estudio casi exclusivo sobre la sensación y la percepción y los problemas más directamente
suscitados por estos «elementos de conciencia».
Psicología fisiológica
Ernst Heinrich Weber, quien fundamentalmente era fisiólogo, trabaja con los sentidos de la vista y el
tacto y emplea el tradicional concepto de umbral; para estructurar de un modo científico estas
experiencias, se vio obligado a estudiar también las condiciones psicológicas indispensables para
asegurar la homogeneidad de los datos. Gustav Theodor Fechner, que no era fisiólogo sino físico,
realiza su trabajo con base en la teoría weberiana. Con su maestro y dentro del campo concreto de
la psicofísica intenta unir y relacionar los fenómenos mentales (psico) y los fenómenos corporales
(física). Es decir, intenta ver la relación entre las llamadas tradicionalmente «energías psíquicas» y
«energías físicas». Describe la relatividad de los fenómenos sensoriales. Y concluye con que la
acción de los estímulos no es absoluta sino relativa. Sobre esta base sistematizará Wundt su
psicología científica. Siguiendo esta directriz, Hermann von Helmholtz sistematiza los conocimientos
psicofisiológicos de las sensaciones auditivas y ópticas, basando su estudio en la sensación como
primicia de expresión del acontecimiento psíquico.
El estudio de los fenómenos físicos y fisiológicos correlativos con los hechos psíquicos pronto se vio
desplazado por la aplicación de la introspección al método experimental. Oswald Külpe (1862-1915),
discípulo y ayudante de Wundt, presenta como medio de investigación la introspección y demuestra
que es posible el estudio de los procesos psíquicos superiores de forma empírica. Para este autor el
método de la introspección es fundamental para la Psicología, hasta el punto de que constituye el
instrumento principal para el estudio de la naturaleza humana; sin él la psicología sería puramente
fisiológica, y en ella se estudiarían las estructuras y funciones aisladas de la conciencia o se
convertiría en física. Por ello propugna que la introspección tiene que transformarse en un verdadero
instrumento científico; es decir, tiene que ser sistemática y controlada.
Él y sus discípulos, la llamada escuela de Wurzburgo, entre los que se encuentran Narziss Kaspar
Ach, August Wilhelm Messer, Karl Bühler, Karl Marbe y otros, trataron de confirmar estos criterios
logrando una fenomenología de la vida psíquica. A través de la teoría del pensamiento sin imágenes
o de los estudios sobre la volición se llegó a la investigación de los niveles superiores del psiquismo,
en un grado tal, que, como señala Juan José López Ibor, la influencia de la escuela de Wurzburgo ha
sido decisiva en la evolución posterior de la psicología. Su interés por la psicología del pensamiento
y el decidido afán de orientar la investigación psicológica hacia esferas de la vida consciente distintas
de las sensaciones e imágenes tienen un valor de indudable interés.
La psicología de la forma
El fundamento científico de toda la psicología de la forma (traducción aproximada del término alemán
Gestalt, que también significa "configuración"), de que un todo no es igual a la suma de las partes,
no es un descubrimiento de los psicólogos alemanes de principio del siglo XX. Realmente, toda la
filosofía que ha criticado, y que no es, en una palabra, el mecanicismo, cree y conoce ese
fundamento. El cuerpo humano para todos los filósofos, excepto los mecanicistas, es algo más que
un agregado de partes; es unidad, totalidad organizada que supera la simple suma de sus partes.
Sin embargo, en la psicología experimental esta idea resulta nueva; tan nueva como que al principio
la psicología de la Gestalt fue tachada por los experimentalistas y empiristas de improcedente y
revolucionaria. La psicología de la forma tiene sus raíces en las observaciones de algunos discípulos
de Franz Brentano, como Carl Stumpf, Anton Marty, Alexius Meinong y especialmente Christian von
Ehrenfels: su verdadero fundador es Max Wertheimer y sus más importantes representantes,
Wolfgang Köhler, Kurt Koffka y Kurt Lewin.
La psicología de la forma tiene, pues, su punto de partida en el estudio de la percepción, pero pronto
aplicó sus principios al campo del pensamiento y de la inteligencia, al aprendizaje, memoria,
evolución psíquica, conducta, etcétera. Es decir, lo que en un principio se inició como un intento de
esclarecer el problema parcial de la percepción visual, terminó por exigir una revisión integral de lo
que algunos pensaban eran los principios fundamentales de la ciencia. Como hemos dicho, la
Psicología de la forma se pronuncia en contra del concepto según el cual los elementos,
considerados como existencias entre sí, constituyen la materia de que está formada la percepción.
En otras palabras: el elementalismo no sólo da una imagen falsa; impide además observar lo que
está frente a nosotros. El error de los elementos trae como consecuencia el de las asociaciones y el
análisis de la experiencia no es de ninguna manera idéntico a la experiencia original. El conductismo
no admite más que la experiencia objetivable, frente al introspeccionismo, cuyo método es una
observación interna de la mente. Sin embargo, la psicología gestaltista admite de alguna manera los
dos principios básicos de ambas direcciones: la conducta y la conciencia; pero no admite en modo
alguno el uso exclusivo de uno de ellos como método. En consecuencia, se erige en intermediaria y
participa a la vez de la conducta y de la conciencia, de lo experimentable y de lo no experimentable.
Desde el inicio de su historia el ser humano ha elaborado hipótesis y teorías sobre el funcionamiento
psicológico y los trastornos mentales. A pesar del predominio del método científico, a día de hoy
concepciones muy antiguas, como la atribución de las enfermedades a la acción de espíritus o la
separación entre el cuerpo y el alma, siguen teniendo cierta influencia.
El término psicología proviene de las palabras griegas “psyché” y “logos”, pudiendo traducirse como
“estudio del alma”. Durante la Edad Antigua se creía que los trastornos mentales eran consecuencia
de la posesión por parte de espíritus y demonios, y los tratamientos consistían en conjuros y
encantamientos a los que se atribuían efectos curativos.
Entre el siglo V y el IV a.C. filósofos como Sócrates y Platón realizaron aportaciones que serían
claves para el desarrollo de la psicología, además del de la filosofía. Mientras que Sócrates sentó los
fundamentos del método científico, Platón concebía el cuerpo como el vehículo del alma, verdadera
responsable de la conducta humana.
En esa misma época el médico Hipócrates estudió las enfermedades físicas y psíquicas mediante el
método inductivo y las atribuyó a desequilibrios en los humores o fluidos corporales. Esta tradición
sería recogida por Roma: la obra de Galeno, que desarrolló la de Hipócrates, es una de las mejores
muestras de la influencia griega en el pensamiento romano.
En la Edad Media el pensamiento europeo quedó dominado por el cristianismo; esto provocó
retrocesos claros en el progreso científico. Aunque las teorías grecorromanas de los humores
seguían vigentes, se combinaban de nuevo con lo mágico y lo diabólico: los trastornos mentales se
atribuían a la comisión de pecados y se “trataban” mediante rezos y exorcismos.
Renacimiento e Ilustración
Entre los siglos XVI y XVIII, en el mundo occidental convivieron la concepción demonológica de la
enfermedad mental y el humanitarismo. La recuperación de la influencia de los autores clásicos
griegos y romanos tuvo un papel fundamental en esta segunda vertiente, que relacionaba los
trastornos psicológicos con alteraciones físicas, y no morales.
La palabra “psicología” se empezó a popularizar durante este periodo histórico. En este sentido
fueron especialmente importantes las obras de los filósofos Marko Marulic, Rudolf Göckel y Christian
Wolff.
Cabe destacar la influencia de filósofos como René Descartes, que contribuyó a la concepción
dualista que separaba el cuerpo y el alma, Baruch Spinoza, que la cuestionó, o John Locke, quien
afirmó que la mente depende de influencias ambientales. Asimismo el médico Thomas Willis atribuyó
los trastornos mentales a alteraciones en el sistema nervioso.
A finales del siglo XVIII también fueron muy influyentes Franz Joseph Gall y Franz Mesmer; el
primero introdujo la frenología, según la cual las funciones mentales dependen del tamaño de áreas
concretas del cerebro, mientras que el mesmerismo atribuía las alteraciones físicas y psicológicas a
la acción de energías magnéticas sobre los fluidos corporales.
La psiquiatría fue precedida por el alienismo, representado principalmente por Philippe Pinel y su
discípulo Jean-Étienne Dominique Esquirol. Pinel promovió el tratamiento moral de los enfermos
mentales y las clasificaciones diagnósticas, mientras que Esquirol fomentó el uso de la estadística
para analizar la eficacia de las intervenciones psicológicas.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX el aumento de los conocimientos sobre la anatomía
cerebral hicieron que los procesos mentales se entendieran en mayor medida como consecuencias
de la biología. Destacamos las aportaciones de la psicofisiología de Gustav Theodor Fechner y las
de Pierre Paul Broca y Carl Wernicke en el campo de la neuropsicología.
La psiquiatría se desarrolló en gran medida gracias a la obra de Karl Ludwig Kahlbaum, que
estudió alteraciones como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, y a la de Emil Kraepelin,
pionero de las actuales clasificaciones diagnósticas basadas en los síntomas y en los signos,
así como en su curso.
Por otra parte, en este siglo Jean-Martin Charcot y Josef Breuer estudiaron la hipnosis y la
histeria, desarrollando investigaciones e ideas que inspiraron a Sigmund Freud durante los
últimos años de este siglo. Mientras tanto, en Rusia apareció la reflexología de la mano Iván
Pávlov y Vladimir Bekhterev. Con estas aportaciones se establecieron las bases del
psicoanálisis y el conductismo, las dos orientaciones que dominarían la psicología de la
primera mitad del siglo XX.
El desarrollo en el siglo XX
Otra orientación teórica relevante es la psicología humanista, representada por Carl Rogers
y Abraham Maslow, entre otros. El humanismo surgió como una reacción al predominio del
psicoanálisis y el conductismo y defendió la concepción de las personas como seres libres,
únicos, tendentes a la autorrealización y con derecho a la dignidad.
Esto ha hecho que actualmente prime una concepción de la psicología en la que las
neurociencias y la psicología cognitivista (con muchas aportaciones del conductismo)
intercambian entre ellas herramientas y conocimientos tanto en la investigación como en las
intervenciones.
Sin embargo, las críticas que el conductismo realizó contra las concepciones mentalistas y
subjetivistas de la psicología (que son aquellas que tratan "la mente" como algo separado del
contexto de una persona y las que parten desde las opiniones de la persona acerca de lo que
le pasa por la cabeza, respectivamente), siguen estando vigentes.
Esto hace que tanto el cognitivismo como el psicoanálisis y todas las perspetivas
pertenecientes a la psicología humanista sean duramente criticadas, entre otras cosas, por
trabajar a partir de conceptos muy abstractos y poco definidos bajo los cuales pueden
colocarse significados muy diversos y poco relacionados entre sí.
La psicobiología adopta íntegramente la visión científica del mundo, que sostiene que los procesos
mentales son procesos cerebrales. Utiliza la matemática y la biología, en particular la neurociencia, y
por lo tanto la química y la física. Dentro de los enfoques científicos de la psicología (el mentalismo,
el Conductismo, el psicobiológico), se considera a la psicobiología como el enfoque más firmemente
implantado en el sistema del conocimiento científico.[3]
Problemática
La problemática de la psicobiología está formada por los hechos conductuales y mentales (procesos
cerebrales).
Ignora problemas del mentalismo como a dónde va la mente durante el sueño, el coma o la muerte.
Objetivos
La psicobiología incorpora a sus objetivos los objetivos del conductismo y va más allá. La
psicobiología no se limita a describir la conducta, sino que intenta explicarla en términos
neurobiológicos. El fin último de la psicobiología es la construcción de teorías, tanto generales como
específicas, capaces de explicar y predecir hechos conductuales y mentales en términos biológicos.
Metódica
El factor filogenético determinará las características generales de nuestra especie, tales como el tipo
de órganos sensoriales que poseemos, los sistemas de regulación del medio interno, los sistemas de
locomoción etc., todos los cuales determinarán qué estímulos podemos captar y qué tipo de
respuestas podemos emitir.
Es evidente que, aparte de estas características generales de nuestra especie, existen variaciones
entre los individuos que la conformamos. Estas diferencias son causadas por la variabilidad genética
que presenta cualquier población humana y por el segundo factor a que hacíamos referencia como
determinante de la conducta de un individuo, es decir, la interacción entre el factor filogenético y el
ambiental.
En este contexto, no cabe duda de que, dentro del conjunto de sistemas que regulan la actividad
biológica de los seres vivos, el sistema neuroendocrino, por la estrecha relación existente entre su
actividad y la conducta, es el más importante de cara a la explicación del comportamiento. Por tanto,
para comprender la conducta de un individuo, es preciso conocer, entre otras muchas cosas, las
características biológicas del mismo, cómo dichas características son determinadas por los genes,
qué mecanismos modifican la información genética a lo largo de la evolución y por último, cuáles son
las características del sistema neuroendocrino que permiten a éste regular la relación activa del
individuo con su medio ambiente, es decir, emitir un comportamiento.
FUNDAMENTOS DE PSICOBIOLOGÍA
La Psicobiología, como cualquier otra disciplina psicológica, tiene por objeto de estudio la conducta
humana, considerada ésta como una característica biológica en virtud de la cual cada persona
establece una relación activa y adaptativa con el medio ambiente. La Psicobiología, por tanto,
estudia las bases biológicas de la conducta humana, esto es, qué sistemas y procesos biológicos
nos permiten relacionarnos activamente y de una forma adaptativa con el conjunto de variables que
constituyen el medio ambiente en el que se desarrolla nuestra vida.
Si el factor filogenético es el causante de las diferencias entre las distintas especies, la variabilidad
genética (alélica) y la interacción entre genes y ambiente son las que hacen que los individuos de
una misma especie sean distintos a nivel morfológico, fisiológico y conductual. De esta forma,
podemos concluir que la conducta de un individuo estará en función de su genotipo y de la
interacción que éste establece con el ambiente en que se desarrolle y viva. En este contexto, no
cabe duda de que dentro del conjunto de sistemas que regulan la actividad biológica de los seres
vivos, el sistema neuroendocrino, por la estrecha relación que existe entre él y la conducta, es
fundamental para la explicación del comportamiento.
En definitiva, para comprender la conducta de un individuo es preciso conocer, entre otras muchas
cosas, las características biológicas del mismo, cómo y en qué medida dichas características se ven
influidas por los genes y la historia evolutiva que ellos guardan, qué mecanismos modifican esa
información genética a lo largo de la evolución y, por último, cuáles son las características del
sistema neuroendocrino que permiten regular y establecer una relación activa con el medio
ambiente, es decir, emitir un comportamiento. El estudio y comprensión de los mecanismos y
estructuras que subyacen a todos estos procesos constituyen los objetivos de la asignatura.