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1. Introducción.
2. Justificación.
3. Objetivo general.
3.1.1 Objetivo de conocimiento.
3.1.2 Objetivo de habilidades.
4. Metodología.
5. Marco teórico.
5.1.1 Patología.
5.1.2 Definición de la patología.
5.1.3 Epidemiologia.
5.1.4 Etiología.
5.1.5 Cuadro clínico.
5.1.6 Diagnostico.
6. Tratamiento.
6.1.1 Farmacológico.
6.1.2 No farmacológico.
7. Complicaciones.
8. Educación para la salud.
9. Historia natural de la enfermedad.
10. Proceso enfermero.
11. Etapas 5
12. Modelo teórico.
13. Bibliografía de la teórica.
14. Teoría.
15. Meta paradigmas.
15.1.1 Bibliografía de la teórica.
16. Desarrollo del proceso enfermero.
16.1.1 Ficha de identificación
16.1.2 Instrumento de valoración.
16.1.3 Antecedentes patológicos personales.
16.1.4 Antecedentes heredo familiares.
16.1.5 Padecimiento actual.
16.1.6 Exploración física.
16.1.7 Jerarquización de necesidades.
16.1.8 Planes de cuidado “5”
16.1.9 Plan de alta.
16.1.10 Anexos.
16.1.11 Referencias bibliográficas.
1. Introducción.
La enfermería es una de las muchas disciplinas más humanas y satisfactorias que vamos
a conocer en nuestra existencia, durante todo el tiempo en el que la enfermería empezó
a nacer vimos a distintas personas sacrificar su salud mental, salud física, salud social
por mejorar la de otros, durante la evolución de esta misma nos basaremos en distintos
modelos teóricos que fueron evolucionando y mejorando ciertos aspectos que al inicio
no eran tan relevantes o de gran importancia hasta que se presentaron dichos
acontecimientos y necesidades.
Los síntomas positivos, que incluyen las alucinaciones, las ideas delirantes, un notable
trastorno formal positivo del pensamiento (puesto de manifiesto por una considerable
incoherencia, descarrilamiento, tangencialidad o falta de lógica) y un comportamiento
extravagante o desorganizado reflejan una distorsión o exageración de funciones que
están normalmente presentes. Por ejemplo, las alucinaciones son una distorsión o
exageración de la función de los sistemas perceptuales del cerebro: la persona
experimenta una percepción en ausencia de un estímulo externo.
Los síntomas negativos suponen una deficiencia en la actividad mental que normalmente
está presente. Por ejemplo, algunos pacientes muestran alogia (es decir, una notable
pobreza de lenguaje o del contenido del lenguaje). Otros presentan aplanamiento
afectivo, anhedonia/asocialidad (incapacidad de experimentar placer, pocos contactos
sociales), abulia/apatía (falta de persistencia en el trabajo o en la escuela) y deterioro
atencional. Estos síntomas negativos o deficitarios no sólo son complicados de tratar y
responden menos a los fármacos neurolépticos, en comparación con los síntomas
positivos, sino que son más destructivos porque dejan al paciente inerte y desmotivado.
Es posible que el paciente esquizofrénico con notables síntomas negativos mejore su
ejecución bajo supervisión, pero no puede mantenerla cuando esta deja de prestarse.
• Esquizofrenia paranoide.
• Esquizofrenia hebefrenica.
• Esquizofrenia catatónica.
• Esquizofrenia indiferenciada.
• Esquizofrenia simple.
• Esquizofrenia residual.
• Esquizofrenia sin especificación.
Las ideas delirantes y alucinaciones paranoides más características son las siguientes:
Es posible que las personas que sufren de esquizofrenia se nieguen a tomar los
medicamentos para tratar esta enfermedad, ya que pueden provocar efectos secundarios
graves, la voluntad de cooperar con el tratamiento puede incidir en el medicamento que
se receta, por ejemplo, alguien que se resiste a tomar medicamentos constantemente
quizás necesite inyecciones en lugar de comprimidos.
El total de casos atendidos durante el año 2011 fue 10 367 pacientes. La muestra estuvo
conformada por 136 pacientes diagnosticados, los cuales fueron distribuidos en grupos
de 34. Se diseñó el consentimiento informado en forma clara y sencilla, junto con la
explicación respectiva para el paciente y su familiar acompañante. Los criterios de
inclusion fueron:
4. Metodología.
El procesamiento y análisis estadístico de los datos se realizó por medio del programa
estadístico SPSS versión 21. El análisis univariado de las variables socio-demográficas
y clínicas se hizo a través de tablas de distribución de frecuencias, con sus respectivos
gráficos de barras y sectores para las variables cualitativas. Para las variables
cuantitativas, fue por medio de medias y desviación estándar.
Se trabajó todas las pruebas a un nivel de significancia del 5%, excepto la prueba de
correlación, que fue trabajada al 1%.
La edad al momento del diagnóstico fue 21,1 ± 6,6 DE años, con una edad mínima de
12 y de máximo 45 años. El puntaje obtenido en la escala de BPRS fue de un mínimo de
3 y un máximo de 53, con media de 29 ± 9,2 DE. El puntaje obtenido con la escala FAST
fue de un mínimo de 29 y un máximo de 75, con media de 56,6 ± 10,6 DE. La tabla 1
muestra las características sociodemográficas; se observa que la edad mínima fue 15
años y la máxima 69. Los años de estudio mínimo fueron de 1 año y máximo de 20 años.
Cuando se comparó el valor del funcionamiento con sexo y ocupación (pruebas
estadísticas t de student y U de Mann Whitney, respectivamente) y con las variables edad
y años de estudio (las cuales fueron categorizadas) por medio de la prueba de Kruskal-
Wallis, se encontró relación estadísticamente significativa con todas ellas, excepto con
la ocupación (p= 0,493). En cuanto al sexo, los varones presentaron menor valor en la
escala FAST que las mujeres (p=0,002). La comparación por pares de los grupos de
edad y años de estudio se realizó con la prueba U de Mann-Whitney, encontrándose que
el grupo etario de 46 a 70 años presentó un mayor valor en la escala FAST respecto a
los otros grupos (p<0,001), mientras que el nivel de estudios primario mostró un mayor
valor en la escala FAST que los otros niveles (p<0,05).