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Tema 3.

La apreciación del pasado: del coleccionismo privado al museo público


Colección (examen): conjunto de objetos que, mantenido temporal o permanentemente
fuera de la actividad económica, se encuentra sujeto a la protección especial con la
finalidad de ser expuesto a la mirada de los hombres. En otras palabras, un coleccionista no
es un ávaro, puesto que un coleccionista no tiene por qué coleccionar obras de arte. El
ávaro acumula, no gasta y no comparte, mientras que un coleccionista hace todo lo
contrario, ya que este pretende que la gente vea su colección.
La actitud personal o individual que lleva a coleccionar objetos naturales o artificiales se
fundamenta principalmente sobre la curiosidad y el ansia de poseer. Destaca entre los
gestos del coleccionista uno: la elección. Los objetos reunidos pertenecen a una misma
clase o condición, o están asociados entre sí por ciertas relaciones de analogía: integran un
guion, conforman un argumento que aporta el propio coleccionista. De no ser así nos
encontramos ante una mera acumulación. Ej: la tumba de Tutank-Amon se enterró con una
gran variedad de objetos, en este caso por su propia religión.
La muestra de los objetos coleccionados se remonta a la presentación de los tesoros griegos
en los templos: las personan donaban bienes a los templos para adorar a los dioses y,
algunos días, el templo abría sus puertas para exponer todos estos elementos. En el caso de
Roma, los patricios romanos compraban copias de escultura griega, por lo que, sin duda,
fue en Roma donde triunfó el coleccionismo: aquí el aparato estatal envía al pueblo sus
emisiones por medio de imágenes. Así pues, sabemos que hubo un comercio artístico en
Roma, aparte de las producciones nacionales, se basa en la exportación, expoliación y
botines de guerra. Asimismo, durante el Imperio el incremento de las colecciones llevó a
convertir a Roma en un gran Museo, pues los gobernantes tendían a exponerlas en vías
sagradas, en las que existía un importante mercado de arte, con venta de falsificaciones o
copias como obras auténticas. Las casas importantes debían contar con una biblioteca,
pinacoteca, obras de arte y bronces griegos y helenísticos. Pero en Roma surge la idea de
“utilidad pública” de las obras de arte. Esto supuso un enriquecimiento cultural pues
avalaba el derecho del pueblo a participar en fenómenos de las colecciones privadas y es la
primera declaración explícita del valor de una colección como patrimonio cultural de todos.
Ya en época de Carlomagno, el triunfo del cristianismo otorga unas metas pedagógicas y
didácticas a la colección: el arte debe ser educación moral, ya que la mayoría de la
población era analfabeta, por lo que el arte se convirtió en la mejor forma de difundir la
palabra de Dios.
Otro hito importantísimo para el coleccionismo fue la pintura flamenca. El mercado se arte
se amplía con un nuevo público que accedía a los lugares de ventas en busca de su
mercancía artística. Tras varios siglos de dominación cultural por parte de las sociedades
clásicas y medievales, entramos en una época de mayor equilibrio con el fenómeno de
nivelación social al ascender la burguesía a una hegemonía hasta entonces privativa de la
aristocracia que ahora tenía que ceder su puesto a una amplia clase burguesa progresista y
fecunda para la cultura. Todo ello fue posible al pasar de los frescos a los cuadros (tablas
que se pueden transportar), con lo que el tamaño abarataba el coste y permitía que el artista
1
no tuviese que desplazarse in situ hasta el lugar, ya que podía enviarlo; a todo ello se suma
la aparición del óleo.
En el siglo XV comienza a abandonarse la idea de tesoro, resaltando otros valores más allá
de los materiales o simbólicos, en los objetos que componen las colecciones: así valor
histórico, artístico y monumental. En este sentido, destaca Paolo Giovi de Como (Obispo de
Nocera en el siglo XVI), quien poseyó un Palacio-Museo. Él mismo documentó el porqué
de su coleccionismo.
Igualmente, emergió una serie de galerías donde albergar arte. Una de las más tempranas
tuvo lugar en Mantua, donde se construyó una galería de esculturas a finales del siglo XVI.
Muchas de estas galerías estaban en las propias casas de los nobles, lo cual suponía un
problema cuando el público (previo aviso) las visitaba. Por ello, algunos decidieron separar
la zona habitable y de la zona de exposición. Es más, los Medici solicitaron a Buontalenti
que edificase al lado de su casa una galería, la Galería de los Uffizi (1574), donde exponer
sus colecciones, aunque esta está ligada a su Palacio. Pero, además de esto, decidieron crear
un corredor de piedra que une dos de sus palacios a través del denominado “Corridoio
Vasariano” (s. XVI); este fue Construido para albergar una galería de retratos de artistas y
de personalidades célebres.
Dentro de la Galería Uffizi, la zona más famosa es la “Tribuna”, a la que se ha intentado
devolver su imagen del siglo XVIII. Hay que tener en cuenta que dicha Tribuna se insertó
en la lógica del Grand Tour: con él, nacen las guías de viaje que recomiendan que, ya que
se desplazan hacia un lugar, también se visiten otros. Florencia empezó tener una gran
demanda de visitas en el marco del Grand Tour, tal y como documentan los cuadros de
Zoffany.
A partir del neoclásico, hay un gran auge de las colecciones de las obras de la Antigüedad,
con valor ostentativo.
La moda italiana llegó hasta Francia, donde el coleccionismo se inicia de manos del
monarca Francisco I.
El coleccionismo manierista: las colecciones científicas.
En la segunda mitad del siglo XVI las diferencias entre las diversas clases sociales se
acentúan. Se revisan los valores estéticos de lo clásico, lo bello o lo armonioso. El fondo
ideológico y social del Renacimiento entra en una crisis que conducirá a una visión
anticlásica del mundo basada en una interpretación más libre de las normas clásicas. El
hombre manierista expresa la pérdida de fe en sí mismo con expresiones distorsionadas,
actitudes anticlásicas, solo comprensibles por un sector mínimo de la sociedad y repleto de
complejidades intelectuales. El arte y, por el coleccionismo, quedan reducidos a una
minoría de entendidos en las cortes pontificias, banqueros, comerciantes y antiguas familias
nobles.
El coleccionismo virtuoso manierista se recrea en lo raro, lo maravilloso o lo precioso y
empieza a cobrar carácter de colección los objetos relacionados con la ciencia naturales en

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sus aspectos animalísticos, vegetales y minerales. Aparecen ya los museos de ciencias
naturales con un criterio moderno de exposición ya que cada objeto es más interesante por
lo que enseña que por su belleza. Con este tipo de coleccionismo más universal y no tan
centrado en lo artístico, surge lo llamado en Alemania “Gabinetes de Curiosidades”: una
sala en la que se guardan piezas aportas por el coleccionista sin un criterio lógico, con lo
que se puede encontrar de todo (minerales, animales disecados, moluscos, anomalías, etc.).
Entre las colecciones famosas encontramos: la del Archiduque de Tirol, Fernando II, que
coleccionó armas de todas las épocas, tanto de guerra como de parada (decoradas); Rodolfo
II de Praga, archiduque de Austria, fue nombrado rey de Hungría y Bohemia en 1576, quien
nombró a Arcimboldo1 como encargado de la compra de obras; colección ducal de Múnich,
iniciada durante el reinado de Guillermo IV, será con Alberto V cuando se realice un
inventario detallado de la Cámara Artística (Guillermo V de Baviera incrementó la
colección hasta llegar a las 3.407 piezas que aparecen en el inventario realizado tras su
fallecimiento); Maximiliano I emperador de Austria, amante de la pintura y la arquitectura
era muy familia su “Camer-Galery”, además, fue mecenas del gran pintor grabador Albero
Durero.
Con la Contrarreforma nacieron rectificaciones contra la Reforma de Lutero y la creación
artística protestante. De este modo, Trento solicitó que las pinturas fuesen comprensibles
para la población. Por otra parte, Roma comenzaba a ser una ciudad en ruinas, y para
proteger a la ciudad surgen las bulas papales para proteger las ruinas de la Antigüedad.
A lo largo del siglo XVII existe un importante mercado artístico. Las adquisiciones ya se
realizan en ferias como la de Saint Germain, en París, o la de Leipzig, en Alemania. Incluso
existía en Amberes el gremio de San Lucas, que reglamentaba la venta de obras de arte.
Para fomentar las transacciones los artistas organizaban exposiciones. De la mano de
ambos se da paso a la colección especializada en pintura, así como a la difusión de esta
galería a través de reproducciones que encarga a Teniers y mediante la edición de un
catálogo impreso Theatrum Pictoricum (1660), que encarga igualmente a Teniers. No
obstante, el gran mercado artístico del siglo XVII fue Ámsterdam (Holanda; desde que
existe un mercado potente, las falsificaciones han estado a la orden del día).
En el Barroco, el gran coleccionista de la corona española fue Felipe IV, quien encargó a
Velázquez y Rubens que se encargasen de comprar las obras de arte.
En el siglo XVI, algunos nobles construyeron jardines en las que se hacían exposiciones
botánicas (ej. Jardín del Cardenal Pietro Aldrobrandi en la Villa Frascati). Konrad von
Gesner, biólogo y botánico, autor del siglo XVI posee un catálogo de una colección de la
historia natural de Dresden.
Igual que hubo academias de bellas artes, también hubo academias científicas. La primera
nació en Florencia y se llamó la academia del Cimento (fundada por los Medici en 1650),
ya que ha muerto el concepto del sabio del Renacimiento, por lo que el arte, la ciencia y la
1
Giuseppe Arcimboldo (ca. 1530-1593) fue retratista de la corte del emperador Fernando I, Maximiliano de
Austria como su hijo Rodolfo de Austria. No sólo pintaba retratos y composiciones “vegetales”, sino que
diseñaba escenografías y llevaba a cabo todo tipo de invenciones.

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técnica es imposible de dominar completamente por igual. De este modo, las academias
eran lugares donde se reunían profesionales de todas las áreas para debatir sobre múltiples
cuestiones. La siguiente fue la Royal Society en Londres en el 1660 (sus obras se
encuentran en el British Museum desde el siglo XVIII).
En 1671 en Ayuntamiento de Basilea compra una colección privada para cederla a la
Universidad, fundándose el primer museo universitario con colecciones destinadas a un uso
científico-educativo directo. Asimismo, hay coleccionistas privados que donan sus
colecciones a centros públicos: por ejemplo, la universidad de Oxford recibió la colección
de los hermanos Tradescant y Elías Ashmole en 1683, abriéndose el Ashmolean Museum al
público.
Para poner en marcha un museo hay que tener en cuenta la museografía y la museología.
En 1727, Niekel publicó la definición de museografía en un tratado teórico que acuña por
primera vez el término, orientado sobre clasificación, ordenación y conservación de las
colecciones.
En el siglo XVIII se produce una intensificación del mercado, el internacionalismo artístico
y las crecientes subidas de la especulación. Varios acontecimientos que se suceden a lo
largo de este siglo repercuten sobre el coleccionismo:
- El inicio de las excavaciones arqueológicas en Herculano (1738) y Pompeya (1748).
A partir del neoclásico, hay un gran auge de las colecciones de las obras de la
Antigüedad, con valor ostentativo; además, se recuperan los cánones grecolatinos.
- La creación de las academias de arte: que siguen las orientaciones de la Real
Academia de Pintura y Escultura de París: Viena (1770), Berlín (1786), Madrid
(1752), Venecia (1757) y Londres (1768). Realizan exposiciones que atraen a gran
cantidad de público. Apoyan el tránsito del gusto burgués al neoclasicismo, pues
entre sus actividades tenemos la realización de exposiciones que atraían a un gran
público.
- En el XVIII nacieron las casas de subastas para facilitar la compraventa de obras de
arte garantizando que no son falsificaciones. Así, estas casas de subastas se
comprometen a garantizar la autenticidad de las obras. Las primeras Casas de
Subastas se fundan en Londres a mediados del siglo XVIII: Christie's (1766)
Sotheby's (1744).
Asimismo, la moda italiana llegó hasta Francia, donde el coleccionismo se inicia de manos
del monarca Francisco I, pero esta se incrementó exponencialmente con Luis XIV. Jean-
Baptiste Colbert (1619-1683), Ministro de Finanzas de Luis XIV, uno de los pilares de su
programa político fue el fomento de la cultura y las artes, pasando las colecciones reales de
200 a 2000 pinturas; estaba previsto que algunas de las obras se trasladasen a Versalles.
De esto modo, al coleccionismo desarrollado por la monarquía a lo largo de varios siglos,
se sumó el esfuerzo de los hombres de la Ilustración, la labor desamortizadora de la
Revolución francesa y las campañas arqueológica y compras impulsadas durante todo el
siglo XIX. La apertura del Louvre en 1793 significó, dentro de la historia de los museos, el

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traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes (monarquía, aristocracia e
Iglesia) a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. Por ello el
Louvre constituyó el precedente de todos los grandes museos nacionales europeos y
norteamericanos, y de hecho fue el modelo para muchos de ellos.

Las funciones del museo del Louvre serían (EXAMEN):


- Nacionalizar el patrimonio histórico-artístico que simboliza la identidad nacional y
los valores humanísticos y de la cultura histórica de la Humanidad.
- Conservar los bienes seleccionados, ubicándolos en un lugar específico.
- Facilitar el estudio de dichos bienes a partir de la consideración de su valor artístico
y en función de su valor histórico.
- Difundir sus contenidos y desarrollar medios didácticos para lograr un mayor
aprovechamiento a los visitantes.
La creación del Louvre incidió directamente en la creación de los museos públicos en toda
Europa. De esta manera, el Estado francés expresó un nuevo concepto de propiedad
respecto al patrimonio cultural de un país, considerando al pueblo como el beneficiario de
dicho patrimonio.
En 1882 se creó la Escuela del Louvre, en la que se formaron los futuros profesionales del
museo. En 1932 se reorganizo totalmente el museo y desde entonces su exposición sigue un
criterio cronológico y geográfico, modernizándose también las instalaciones y la estructura
del mismo, articulándose en sus departamentos: antigüedades orientales, egipcias, griega sy
romanas, pintura, escultura y artes decorativas e industriales. Posteriormente, el recinto del
Louvre vio cómo el Ministerio de Economía desaparecía de allí, dejando vacías una serie
de dependencias que el museo aprovechó. Pero, además, fue el momento en el que se
decidió modernizar el Louvre: salón para conferencias, más espacio para los trabajadores,
una tienda en su interior, etc. Esto fue posible gracias al arquitecto norteamericano de
origen chino Ming Pei a finales del siglo XX, respaldado por el gobierno francés, quien
argumentó que la reestructuración del Louvre abarcaría. Tres campos:
- Creación de espacios para servicios: reservas, bibliotecas, talleres, despachos.
- Creación de espacios públicos: hall de entrada, vestuarios, auditoría, restaurante,
librería, salas de exposiciones temporales.
- Creación de nuevas áreas de exposición, con un aumento de 50.000 metros
cuadrados.
Y, a pesar de todo, la gran protagonista del Louvre es La Gioconda de Da Vinci.

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