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sus aspectos animalísticos, vegetales y minerales. Aparecen ya los museos de ciencias
naturales con un criterio moderno de exposición ya que cada objeto es más interesante por
lo que enseña que por su belleza. Con este tipo de coleccionismo más universal y no tan
centrado en lo artístico, surge lo llamado en Alemania “Gabinetes de Curiosidades”: una
sala en la que se guardan piezas aportas por el coleccionista sin un criterio lógico, con lo
que se puede encontrar de todo (minerales, animales disecados, moluscos, anomalías, etc.).
Entre las colecciones famosas encontramos: la del Archiduque de Tirol, Fernando II, que
coleccionó armas de todas las épocas, tanto de guerra como de parada (decoradas); Rodolfo
II de Praga, archiduque de Austria, fue nombrado rey de Hungría y Bohemia en 1576, quien
nombró a Arcimboldo1 como encargado de la compra de obras; colección ducal de Múnich,
iniciada durante el reinado de Guillermo IV, será con Alberto V cuando se realice un
inventario detallado de la Cámara Artística (Guillermo V de Baviera incrementó la
colección hasta llegar a las 3.407 piezas que aparecen en el inventario realizado tras su
fallecimiento); Maximiliano I emperador de Austria, amante de la pintura y la arquitectura
era muy familia su “Camer-Galery”, además, fue mecenas del gran pintor grabador Albero
Durero.
Con la Contrarreforma nacieron rectificaciones contra la Reforma de Lutero y la creación
artística protestante. De este modo, Trento solicitó que las pinturas fuesen comprensibles
para la población. Por otra parte, Roma comenzaba a ser una ciudad en ruinas, y para
proteger a la ciudad surgen las bulas papales para proteger las ruinas de la Antigüedad.
A lo largo del siglo XVII existe un importante mercado artístico. Las adquisiciones ya se
realizan en ferias como la de Saint Germain, en París, o la de Leipzig, en Alemania. Incluso
existía en Amberes el gremio de San Lucas, que reglamentaba la venta de obras de arte.
Para fomentar las transacciones los artistas organizaban exposiciones. De la mano de
ambos se da paso a la colección especializada en pintura, así como a la difusión de esta
galería a través de reproducciones que encarga a Teniers y mediante la edición de un
catálogo impreso Theatrum Pictoricum (1660), que encarga igualmente a Teniers. No
obstante, el gran mercado artístico del siglo XVII fue Ámsterdam (Holanda; desde que
existe un mercado potente, las falsificaciones han estado a la orden del día).
En el Barroco, el gran coleccionista de la corona española fue Felipe IV, quien encargó a
Velázquez y Rubens que se encargasen de comprar las obras de arte.
En el siglo XVI, algunos nobles construyeron jardines en las que se hacían exposiciones
botánicas (ej. Jardín del Cardenal Pietro Aldrobrandi en la Villa Frascati). Konrad von
Gesner, biólogo y botánico, autor del siglo XVI posee un catálogo de una colección de la
historia natural de Dresden.
Igual que hubo academias de bellas artes, también hubo academias científicas. La primera
nació en Florencia y se llamó la academia del Cimento (fundada por los Medici en 1650),
ya que ha muerto el concepto del sabio del Renacimiento, por lo que el arte, la ciencia y la
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Giuseppe Arcimboldo (ca. 1530-1593) fue retratista de la corte del emperador Fernando I, Maximiliano de
Austria como su hijo Rodolfo de Austria. No sólo pintaba retratos y composiciones “vegetales”, sino que
diseñaba escenografías y llevaba a cabo todo tipo de invenciones.
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técnica es imposible de dominar completamente por igual. De este modo, las academias
eran lugares donde se reunían profesionales de todas las áreas para debatir sobre múltiples
cuestiones. La siguiente fue la Royal Society en Londres en el 1660 (sus obras se
encuentran en el British Museum desde el siglo XVIII).
En 1671 en Ayuntamiento de Basilea compra una colección privada para cederla a la
Universidad, fundándose el primer museo universitario con colecciones destinadas a un uso
científico-educativo directo. Asimismo, hay coleccionistas privados que donan sus
colecciones a centros públicos: por ejemplo, la universidad de Oxford recibió la colección
de los hermanos Tradescant y Elías Ashmole en 1683, abriéndose el Ashmolean Museum al
público.
Para poner en marcha un museo hay que tener en cuenta la museografía y la museología.
En 1727, Niekel publicó la definición de museografía en un tratado teórico que acuña por
primera vez el término, orientado sobre clasificación, ordenación y conservación de las
colecciones.
En el siglo XVIII se produce una intensificación del mercado, el internacionalismo artístico
y las crecientes subidas de la especulación. Varios acontecimientos que se suceden a lo
largo de este siglo repercuten sobre el coleccionismo:
- El inicio de las excavaciones arqueológicas en Herculano (1738) y Pompeya (1748).
A partir del neoclásico, hay un gran auge de las colecciones de las obras de la
Antigüedad, con valor ostentativo; además, se recuperan los cánones grecolatinos.
- La creación de las academias de arte: que siguen las orientaciones de la Real
Academia de Pintura y Escultura de París: Viena (1770), Berlín (1786), Madrid
(1752), Venecia (1757) y Londres (1768). Realizan exposiciones que atraen a gran
cantidad de público. Apoyan el tránsito del gusto burgués al neoclasicismo, pues
entre sus actividades tenemos la realización de exposiciones que atraían a un gran
público.
- En el XVIII nacieron las casas de subastas para facilitar la compraventa de obras de
arte garantizando que no son falsificaciones. Así, estas casas de subastas se
comprometen a garantizar la autenticidad de las obras. Las primeras Casas de
Subastas se fundan en Londres a mediados del siglo XVIII: Christie's (1766)
Sotheby's (1744).
Asimismo, la moda italiana llegó hasta Francia, donde el coleccionismo se inicia de manos
del monarca Francisco I, pero esta se incrementó exponencialmente con Luis XIV. Jean-
Baptiste Colbert (1619-1683), Ministro de Finanzas de Luis XIV, uno de los pilares de su
programa político fue el fomento de la cultura y las artes, pasando las colecciones reales de
200 a 2000 pinturas; estaba previsto que algunas de las obras se trasladasen a Versalles.
De esto modo, al coleccionismo desarrollado por la monarquía a lo largo de varios siglos,
se sumó el esfuerzo de los hombres de la Ilustración, la labor desamortizadora de la
Revolución francesa y las campañas arqueológica y compras impulsadas durante todo el
siglo XIX. La apertura del Louvre en 1793 significó, dentro de la historia de los museos, el
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traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes (monarquía, aristocracia e
Iglesia) a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. Por ello el
Louvre constituyó el precedente de todos los grandes museos nacionales europeos y
norteamericanos, y de hecho fue el modelo para muchos de ellos.