América Latina en El Siglo XX. Guía de Estudio.
América Latina en El Siglo XX. Guía de Estudio.
América Latina en El Siglo XX. Guía de Estudio.
SIGLO XX:
GUÍA DE ESTUDIO
PLAN :
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I.- EL CONCEPTO DE AMÉRICA LATINA
¿QUÉ ES AMÉRICA LATINA?
Transcribo para comenzar, las primeras páginas del libro de Alain Rouquié, del que les dejo
el capítulo de introducción completo para que profundicen en el tema.
Según Alain Rouquié La América Latina se define por cinco notas distintivas: es
1.-LATINA, por sus lenguas y cultura dominantes de origen mediterráneo europeo (Español,
Portugués y Francés ) descendiente de la cultura y la lengua del Antiguo Imperio Romano:el
Latín.
2.- PERTENECE A OCCIDENTE, porque se identifica con la CIVILIZACION OCCIDENTAL,
por su cultura y estructuras económicas y sociales de origen europeo,
3.- PERTENECE AL TERCER MUNDO , por su carácter periférico en el marco del desarrollo
mundial del Capitalismo y su relación de dependencia con los países del centro industrializados
y más desarrollados económica y socialmente.
4.- HA DESARROLLADO EVOLUCIONES HISTÓRICAS PARALELAS, por que sus naciones
han transitado por períodos de evolución política, económica, social y cultural semejantes y
simultáneos a lo largo de su Historia. ( ver gráfica ).
5.- UNITARIA Y DIVERSA, porque sus países presentas semejanzas culturales, económicas,
políticas y sociales similares a pesar de que existen muchas particularidades que los diferencian,
como marcadas diversidades dentro de cada país.
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UNIDAD LATINOAMERICANA, PATRIA GRANDE E INTEGRACIÓN
En primer lugar, la diversidad geográfica de este gran continente en el que están presentes, como un
mosaico todos los climas, vegetaciones y paisajes que se pueden encontrar en nuestro planeta. Por otra
parte, no podemos olvidar la pluralidad étnica y la riqueza cultural que caracterizó a la América
precolombina, ni la fuerza que fueron tomando los particularismos tras los procesos de emancipación en
cada país, en especial debido al auge de los regímenes militares que esgrimían un acérrimo nacionalismo
como estandarte de legitimidad. Sin embargo, hoy, en las fronteras del cambio del milenio, la
generalización de las formas democráticas en casi todo el continente, así como la voluntad de afrontar
conjuntamente los retos que plantea un sistema económico que funciona cada vez más como un único
mercado a nivel mundial, sin olvidar el creciente sentimiento de solidaridad continental, son señales
inequívocas de que Latinoamérica ha de ser dueña de su futuro. El término «Latinoamérica» tiene un
sentido de supra-nacionalidad respecto de los estados-nación. Dicho sentido supra-nacional confluye en
diferentes iniciativas comunes que tienden a la formación de organismos políticos que lo articulen, como
la Comunidad Sudamericana de Naciones actualmente constituida en UNASUR/UNASUL y en pleno
proceso de aprobación a nivel de tratado por los congresos respectivos. La Unidad Latinoamericana es un
concepto político-cultural extendido por América Latina anterior a los tiempos de la independencia, y
que debe ser distinguido claramente del panamericanismo. Partidos políticos, sectores sociales,
intelectuales y artistas de las más diversas extracciones han expresado reiteradamente su adhesión a las
más diversas formas de unidad latinoamericana, desde organizaciones supranacionales como
la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) hasta instancias de coordinación política como
la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL), culturales como la
Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) o sectoriales que adoptan la forma de
uniones latinoamericanas.
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Población 569,000,000 hab.
Gentilicio Latinoamericano -a
Países Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Costa Rica
Cuba
Ecuador
El Salvador
Guatemala
Haití
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Paraguay
Perú
República Dominicana
Uruguay
Venezuela
Chichén Itzá, México, declarado patrimonio de la
humanidad de la Unesco en 1988.
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En los últimos años, sobre todo en la última década, los gobernantes de los países latinoamericanos han
dado pasos firmes y se han pronunciado a favor de una aceleración en la integración regional.
América Latina entró al siglo XX sin democracia política y sin democracia social. Gran parte de su
población estaba impedida de participar en la vida política de la misma manera que se le dificultaba
enormemente el acceso a la propiedad de la tierra. Terratenientes y campesinos constituían las clases
fundamentales del sistema; aunque no se agotaba en ellas la estructura social, ya que, aunque de
reciente aparición a comienzos del siglo XX, los primeros grupos de obreros, la incipiente burguesía
manufacturera, los comerciantes, y demás capas de la burguesía que constituían la emergente clase
media daban una imagen de sociedad moderna. Pero esa era una imagen distorsionada de una realidad
en la que las relaciones de producción generaban la mayor de las desigualdades sociales y donde las
de poder tenían un carácter oligárquico de franca exclusión política.
El Estado era oligárquico por su forma y por su contenido. Por su forma, porque el voto restringido a
los varones solo incluía a propietarios o individuos con un determinado nivel de ingreso y a los
alfabetizados, además de que los mecanismos paternalistas de dominación convertían en ficción a la
mayoría de los actos electorales. Por su contenido, porque la hegemonía de los terratenientes en el
bloque de poder, que incluía a otras fracciones de la clase dominante y representantes del capitalismo
internacional, excluía a las clases medias que se abrían paso en la sociedad, a la burguesía
manufacturera, a los obreros y fundamentalmente a los campesinos.
En consecuencia, cualquier alternativa al Estado oligárquico debía provenir de las clases excluidas y
el tipo de su naturaleza, en última instancia, de las alianzas que se conformaran para remplazarlo y de
la matriz ideológica que las sustentara tales como el socialismo, el reformismo, la revolución y el
populismo. Las distintas alternativas impulsaban una democracia efectiva, pero esta no fue duradera o
simplemente quedó en promesas. En la mayoría de los cvasos porque los regímenes militares
lograron imponerse en reiteradas oportunidades entre 1930 y 1980. En México porque el monopolio
del gobierno del partido que heredó la revolución hizo que en la práctica la democracia no funcionara
correctamente, ya que había un partido único y en Cuba porque no se llevaron a cabo las elecciones
democráticas prometidas durante la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Desde 1870 hasta el advenimiento de la crisis mundial de 1929, América Latina transitó por un
período histórico de Modernización que fue dejando atrás su atrasada infraestructura herencia de la
Época Colonial y gozó de una prosperidad frágil, basada en el desarrollo del Modelo Económico
de Crecimiento hacia Afuera, o Modelo Agro – exportador, que consistió en la modernización de su
infraestructura, incorporando los avances de la técnica moderna para “modernizar” la producción de
materias primas, como productos agropecuarios o de la minería, con destino a la exportación hacia
los países Europeos, especialmente Inglaterra, o los Estados Unidos. Los gobiernos dictatoriales ,
oligárquicos , más o menos liberales desde el punto de vista político, impusieron también una
política económica liberal que implicaba una escasa participación del estado en esta esfera. De ese
modo se produjo un importante crecimiento económico, demográfico que fue modificando las viejas
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sociedades coloniales , especialmente en las ciudades que crecieron y se europeizaron en su aspecto,
costumbres y pautas de consumo . El crecimiento económico, que se desarrolló con breves
interrupciones, debidas a la dependencia de las economías latinoamericanas de las economías
industriales del Centro del Mundo Capitalista, permitió la acumulación de grandes riquezas en
manos de las oligarquías criollas y una sensación de prosperidad y progreso, que también alcanzó a
los sectores medios, pero no a las clases trabajadoras ni a las grandes masas de campesinos. Pero
las consecuencias de la crisis de 1929 y la gran depresión posterior, que provocaron grandes
pérdidas y una importante conflictividad social e inestabilidad política determinaron la búsqueda
de un modelo alternativo.
La historia de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX es un tanto excepcional. Por un
lado, se mantuvo en buena medida al margen de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, a diferencia
de la mayor parte del mundo no occidental, la descolonización y sus problemas no afectaron a unos
países que eran independientes desde hacía más de un siglo. No por ello ha sido un período carente de
dificultades.
En el plano económico, la aspiración al desarrollo se ha visto frustrada. Hacia 1950, parecía razonable
pensar que las poblaciones de algunos países latinoamericanos podrían acabar accediendo a niveles de
bienestar significativamente más altos. En ello confiaban tanto dirigentes políticos como economistas
bien informados, que propiciaron la implantación de un Estado de Bienestar , similar al que
ponían en funcionamiento los estados europeos capitalistas por aquel tiempo. Pero no ha sido así.
Inspiradas en la doctrina de la Seguridad Nacional, las dictaduras de los setenta y los ochenta,
especialmente en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay violaron los derechos humanos
utilizando los métodos más atroces de represión, que además fueron coordinados por encima de las
frontera nacionales con el denominado “Plan Condor”.
De hecho, pese a que hasta la década de los setenta las economías latinoamericanas vieron crecer
sustancialmente sus sectores industriales, la debilidad del crecimiento desde la crisis de la deuda de los
años ochenta ha tenido como consecuencia que América Latina esté hoy más lejos de los países más
desarrollados que a mediados del siglo XX. La comparación con el Extremo Oriente conduce a
conclusiones aún más pesimistas.
A comienzos del siglo XXI, América Latina sigue hoy enfrentada a la necesidad de crecer
económicamente, pero también de reducir cuanto antes la extrema desigualdad que la caracteriza.
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PANORAMA POLÍTICO Y ECONÓMICO DE ARGENTINA, CHILE,
BRASIL Y MÉXICO EN EL SIGLO XX.
El general Perón y su herencia han influido poderosamente en el escenario político argentino desde el
golpe militar dado, en 1943, por oficiales de rango medio que le llevaría al poder poco más tarde, entre
1946 y 1955. Su programa populista y nacionalista, apoyado en una buena coyuntura económica, le
hizo muy popular entre los trabajadores argentinos. Depuesto y enviado al exilio por otro golpe militar
en 1955, retornó a Argentina en 1973, sin que ello contribuyera a la estabilidad de un país que salía de
una dictadura militar y en el que, al terrorismo peronista y marxista (Montoneros y Ejército
Revolucionario del Pueblo), se unía una gran conflictividad social. Un nuevo golpe limitar en 1976 dio
paso a una brutal represión sobre amplios sectores de la sociedad argentina, a una ineficaz política
económica y a una guerra con Gran Bretaña por las Islas Malvinas. La derrota argentina aceleró el
desgaste de la dictadura militar y abrió las puertas a la reinstauración de la democracia en 1983.
En Chile, donde, junto a Costa Rica, en el que las tradiciones democráticas gozaban de un arraigo
desconocido al sur del Río Bravo, gobiernos de uno y otro signo surgidos de las urnas se alternaron
hasta 1973. Durante los dos mandados del demócrata cristiano Frei (1964-1970) se pusieron en práctica
ambiciosos proyectos, entre ellos la reforma agraria, en sintonía con las propuestas de la Alianza para el
Progreso impulsada por los Estados Unidos para evitar el contagio de Cuba al resto de América Latina.
La victoria de la Unidad Popular, liderada por Salvador Allende, en las elecciones de 1970 estuvo
acompañada de una profunda polarización de la sociedad chilena. El golpe de Pinochet en 1973 puso
fin violentamente a décadas de política parlamentaria. Una peculiar transición a la democracia se inició
en 1988, cuando Pinochet fue derrotado en el plebiscito convocado por él mismo para asegurarse su
reelección.
En Brasil, la personalidad política más influyente del siglo XX fue Getúlio Vargas. Tras acceder al
poder con un golpe de estado, ideo el Estado Novo (1937-1945), un proyecto dirigista de modernización
de la sociedad brasileña. Retornó como presidente electo entre 1950 y 1954. En plena crisis política, su
muerte por suicidio no borró la profunda huella que dejó en la política brasileña. Un golpe de estado
militar llevó a los militares al poder hasta 1984. En ese año, la presión popular y los problemas
económicos, forzaron la caída de la dictadura y el inicio de la transición democrática.
México es el único caso en América latina en el que un mismo partido el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) ha estado en el poder durante décadas (1929-2000). Surgido de la Revolución
Mexicana logró crear un modelo político duradero que, si bien al precio de la creación de algo no muy
próximo alejado a un régimen totalitario de partido único, ha evitado a México los golpes militares que
ha conocido otros países latinoamericanos. A partir de finales de los sesenta, los gobiernos del PRI
dieron muestras crecientes de no poder ya integrar las aspiraciones de amplios sectores de la sociedad
mexicana.